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viernes, 24 de septiembre de 2010

Cosas insignificantes

Hoy viernes y mañana sábado por la mañana estoy de nuevo en Vigo participando en el Programa Superior de Coaching y Desarrollo Directivo de la Esuela de Negocios de Caixanova que organiza con Eurotalent. El tema de esta semana es Coaching y Diversidad, con especial énfasis en el Diversigrama, una herramienta de desarrollo profesional patentada por nosotros, que a partir de los conceptos del Eneagrama utiliza un enfoque organizativo y empresarial a partir de “paquetes de competencias” desde la psicología positiva para conocernos mejor a nosotros mismos y a los demás.

Hemos estado definiendo los diversitipos (viscerales, emocionales, intelectuales; extravertidos, equivertidos, introvertidos), realizando ejercicios de comprensión, comprobando cómo lideran y cómo interactúan, etc. A los profesionales que reciben el Programa les ha parecido una herramienta muy útil para su labor como coaches y como directivos. Mañana seguiremos profundizando, porque se trata de una herramienta muy poderosa, aunque peligrosa (si se dogmatiza y alimenta prejucios en lugar de servir a la tolerancia, que es la otra cara de la diversidad).

Por la noche, me planteaba ver Carrancho, película argentina con Ricardo Darín que estrenaban hoy, pero finalmente he preferido quedarme en el hotel leyendo y viendo Cosas Insignificantes, una coproducción mexicano-espàñola escrita y dirigida por Andrea Martínez Crowther y producida por Guillermo del Toro, con Andrea Mori, Carmelo Gómez, Lucía Jiménez y Paulina Galán. Me ha parecido emotiva e interesante.

Sinopsis (www.forounivision.com): "Esta historia gira alrededor de una caja. Desde fuera, la vieja caja de madera no tiene nada de especial. Dentro, sin embargo, contiene un mundo de historias. En su interior hay objetos aparentemente insignificantes que han sido perdidos, olvidados o tirados por gente desconocida: desde un pedazo de encaje hasta un recado de una colegiala, desde un fragmento de cristal hasta una fotografía descolorida. La caja pertenece a Esmeralda (Paulina Gaitán), una adolescente enrabietada y a la defensiva. Esmeralda está harta de todo: de su familia, de sus responsabilidades, de su vida. Por ello se refugia en su caja de objetos. En sus manos estos objetos cobran vida: a través de ellos inventa historias que no vive, emociones que no siente, gente que no ama.
Cosas insignificantes cuenta la historia de tres de estos objetos y de la gente detrás de ellos, todos de alguna manera incapaces de conectarse con quienes más aman. Estos objetos representan tanto la ausencia de la comunicación como su posibilidad.

Las Cosas Insignificantes son:
La papeleta
Es una hoja común y corriente, y tiene escrito a mano el nombre de Inés y un número telefónico. Esta papeleta pertenecía a Augusto Gabrieli (Fernando Luján), un viejo psicólogo infantil. Cuando su ex mujer aparece una noche con la papeleta, es la primera vez en veinte años que Gabrieli vislumbra una reconexión con si hija, que huyó de la casa cuando era adolescente. En Cosas Insignificantes, la papeleta, que en algún momento representaba la esperanza de Gabrieli de recuperar a su hija, pierde todo sentido cuando reconoce que Inés ya no tiene interés en reestablecer una relación con su padre. Y es cuando la encuentra Esmeralda (Paulina Gaitán) y la mete a su caja.

El caballito de mar
Es un origami, hecho de un mantel de papel de un restaurante chino. En Cosas Insignificantes, Esmeralda (Paulina Gaitán) lo encuentra flotando en una taza de café en el restaurante donde trabaja, abandonado por Iván (Carmelo Gómez), un pediatra que guarda un secreto que lo ha afectado de manera fundamental: desde hace un año ha sido incapaz de hacer el amor con su pareja, Eli (Lucía Jiménez). Su secreto radica en el descubrimiento de la existencia de Vaquerito, su hijo con Paola, una infidelidad que ha corroído la capacidad de Iván de relacionarse físicamente con la mujer que ama. Cuando Iván descubre que su hijo está gravemente enfermo, su angustia se traduce en un hermetismo total con su mujer. Eli (Lucía Jiménez) ha aguantado hasta ahora, pues para ella el problema sexual no ha sido motivo de separación del hombre que ama, pero cuando este se vuelve totalmente incomunicativo, Eli estalla.

La flecha
Está hecha de tarjetas de presentación del Dr. Augusto Gabrieli (Fernando Luján), y cubierta con una capa fina de diamantina. En Cosas insignificantes, fue hecha por Clara, 11 años, una paciente de Gabrieli con cáncer que logró vencer la barrera de su rencor y enojo con la ayuda del viejo psicólogo. Cuando a Vaquerito le diagnostican leucemia, el mundo superficial y artificioso de Paola (Bárbara Mori) se derrumba. Ella se da cuenta que nunca ha sabido ser madre y es cuando, con la ayuda de la flecha, Paola decide acudir al psicólogo. Saliendo del consultorio, Paola carga su hijo y este, dormido en brazos de su madre, no se da cuenta cuando la flecha de diamantina se cae de sus manos. Es cuando Esmeralda (Paulina Gaitán) la encuentra.
La caja
Esmeralda (Paulina Gaitán) trabaja en un restaurante chino en el mismo edificio donde viven Gabrieli (Fernando Luján) y Eli (Lucía Jiménez) e Iván (Carmelo Gómez). Vive con su abuela, Fani, que sueña con ver los volcanes a pesar de que está ciega y con Lina, su hermana menor que la quiere a pesar de que no recibe ningún cariño de vuelta. Cuando sus hermanos, emigrados a Canadá años atrás, mandan una carta diciéndole que vaya a trabajar con ellos, Esmeralda toma la decisión de irse, para así escaparse de la realidad que tanto odia. Manda a Lina a la casa de un tío en el estado de México y hace arreglos para que una vecina cuide de Fani pero antes de irse tendrá un encuentro que cambiará sus planes.
Gabriela, desesperado por recuperar la papeleta con el número telefónico de su hija, busca a Esmeralda recordando que él último lugar donde la tenía fue en el café. Pero Esmeralda niega saber de qué habla. Una noche, la urbe se cubre de una capa densa de ceniza emanada del volcán Iztaccíhuatl. En medio de este paisaje surrealista, Esmeralda sufre una migraña y Gabrieli ayuda a aliviarle el dolor.
En ese momento, en medio de la nevada de ceniza, Esmeralda conocerá la historia del viejo psicólogo y él a la vez, conocerá la suya. A punto de partir a Canadá, deja su caja de objetos con Gabrieli. Al día siguiente, en lugar de ir a Canadá, Esmeralda va al Estado de México a buscar a Lina. Gabrieli, ya con la caja de Esmeralda en sus manos, encuentra su papeleta. Deja la caja sobre la mesa, se levanta y marca el número telefónico de su hija Inés”.

Como nos enseña esta película, las cosas más importantes de la vida no son cosas, sino personas.

Mi agradecimiento a los que están organizando la jornada de APD Qué podemos aprender de La Roja del lunes 27 en la Ciudad del Fútbol (Loreto, Susana y su equipo) y a quienes están colaborando decisivamente en ello.