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sábado, 7 de agosto de 2010

NeuroCoaching

Esta mañana hemos celebrado el webinario (seminario en la red) sobre Neurociencia del Coaching, dirigido por Silvia Damiano, directora de Aboutmybrain y profesora del Instituto Mount Eliza de Educación Ejecutiva, de la Escuela de Negocios de la Universidad de Melbourne, la mejor de Asia Pacífico durante los últimos tres años, según el Financial Times. Silvia, argentina de origen y con muchos años trabajando en Australia, es la referencia absoluta del NeuroLiderazgo en habla hispana. Un servidor ha coordinado la aplicación al coaching. Este seminario pionero ha generado tanta expectación que la lista de espera ha superado los 150 profesionales.
La Dra. Damiano ha comentado que hay 30.000 neurocientíficos trabajando en estos momentos y que en los últimos cinco años han descubierto más que en los 50 anteriores. Citando a Daniel Pink: “Existe una gran diferencia entre lo que la ciencia ha descubierto y lo que las organizaciones hacen respecto a la gestión del capital humano”. Silvia ha partido de los aspectos básicos del cerebro (cerebro reptiliano, sistema límbico y corteza prefrontal; hemisferios cerebrales) para destacar la plasticidad del cerebro como principal característica. Inevitable citar al gran Santiago Ramón y Cajal, Premio Nóbel de Medicina 1906: “Cada persona es el arquitecto de su propio cerebro”.

El Neuroliderazgo es un reciente campo de estudio, creado por David Rock en 2006, que se centra en aportar conocimiento neurocientífico en el área del desarrollo del liderazgo, la formación, la educación, la consultoría y el coaching. Se basa en la autoconciencia (self-awareness), la gestión de uno mismo, la comprensión y la gestión de las relaciones con los demás. Hay mucho que mejorar, puesto que sólo el 35% de los directores de RR HH confían realmente en los líderes de sus organizaciones.
Destacaría especialmente respecto a las últimas investigaciones del cerebro que hay dos circuitos diferentes: el de la amenaza y el dolor y el del placer (o de las recompensas). Los líderes convencionales actúan sobre el primero, el de las amenazas, incluso en la gestión del desempeño, y provocan desmotivación y mecanismos de defensa. El/la líder como coach consigue, a través de preguntas abiertas, promover la reflexión y activar el circuito del placer. Un servidor ha añadido, respecto a ambos circuitos, que probablemente una de las claves del éxito del deporte español es que sus “coaches” se centran en el disfrute, en el compañerismo, en la humildad, en los valores correctos (circuito de las recompensas) y no en “no perder” (circuito de las amenazas), lo que genera endorfinas y dopamina.
A diferencia de las soluciones analíticas, las soluciones “eureka” (“aha”, en inglés) activan el lóbulo temporal anterior en el hemisferio derecho, el cingulado anterior y posterior y el hipocampo. Por eso, el coaching promueve el descubrimiento a partir de la reflexión. “No es la respuesta la que te ilumina, sino la pregunta”. También es esencial verbalizar, para el equilibrio entre lo racional y lo emocional, y que los coaches sirvan, como “las muñecas de Guatemala”, para descargar las emociones.

Excelente seminario, Silvia. No te pierdas su blog semanal http:// neuroliderazgo.wordpress.com Desde el 30 de marzo de este año, es el blog de referencia sobre el Neuroliderazgo.
De Vigo a Lanzarote, pasando por San Sebastián, Barcelona, Jávea, Sevilla, Madrid o Marbella, todos hemos aprendido mucho hoy de tus enseñanzas desde Sydney.
Los cuatro grandes dominios del Neuroliderazgo son la toma de decisiones, mantener la calma bajo presión (serenidad), colaborar con otros (el paradigma de compartir) y facilitar el cambio. Desde que David Rock creara el concepto hace cuatro años, se han celebrado varios Congresos: el de Asolo del 14-16 de mayo de 2007, el de Sydney del 9 al 11 de septiembre de 2008, el de Norteamérica en , el de UCLA (Los Ángeles), del 27-29 de octubre de 2009 (150 asistentes de 19 países). El próximo será en Boston, del 26 al 28 de octubre y se titulará “Repensando el Liderazgo”. Participarán Ellen Langer (Harvard), experta en Mindfulness; Sandy Pentland (MIT), sobre Cuantificación del Liderazgo; Joshua Green (Harvard), sobre las decisiones morales; Kevin Ochsner (Columbia), sobre la forja de hábitos; Lila Davachi (NYU), sobre iniciativas de aprendizaje; Richard Daft (Vanderbilt), sobre el cambio; Deborah Ancona (MIT), sobre líderes empresariales; Jason Mitchell (Harvard), sobre lo cognitivo y lo afectivo en lo social; Lisa Feldman-Barrett (Boston College), que ha creado un nuevo modelo de emoción y cognición; Dean Mobbs (Cambridge) sobre la mecánica de la motivación; Soon Ang y Ying-Yi Hong (Singapur) sobre neurociencia de la inteligencia cultural; Jonathan Schooler (Universidad de California en Santa Barbara), sobre el factor “eureka”; Jessica Payne (Notre Dame) sobre los retos neuronales de los líderes senior; Malia Mason (Columbia) sobre la neurociencia del intento o Sheena Iyengar (Columbia) sobre la ciencia de las decisiones. Seguro que será un gran congreso.
¿Quién forma parte, en mi humilde opinión, de la élite del Neuroliderazgo? Además de David Rock, Art Kleiner (editor de la revista Strategy & Business), Al Ringleb, Daniel Radecki y Jeffrey Schwartz. Me interesa particularmente el trabajo de la Dra. Karen Stephenson, experta en redes desde el punto de vista cultural (la teoría cuántica de la confianza). Antropóloga de formación, lleva 20 años estudiando empresas, desde la IBM hasta la Sinfónica de Los Ángeles. Considera que la confianza es la energía de una red social. Karen piensa que la colaboración entre instituciones es la gran idea de la próxima década. Estoy de acuerdo.