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sábado, 28 de agosto de 2010

Kung Fu Kid

Revista Capital del mes de septiembre. En portada, Pronóstico muy grave sobre los sindicatos. Entrevistas de Juan Llobell y Alfonso Pérez a Jorge Calvet, Presidente de Gamesa: “Nuestra marca es el mundo. Somos ciudadanos del mundo y tenemos que serlo” y de Valentín Bustos y Jordi Benítez a Arturo Fernández (Grupo Arturo Cantoblanco): “La honradez y la transparencia son sinónimos de éxito en los negocios”. Amaia Arteta escribe sobre El fracaso, la primera gran lección de un ganador y tiene la amabilidad de citarme (la diferencia entre error y fracaso), con los ejemplos empresariales de Juan Pedro Domecq, Antonio Estévez y Joaquín Rivero. Xavier Aldecoa nos cuenta que África emerge, ¡al fin! Y Rafael Pascual escribe sobre marcas (en España hay más de dos millones de marcas comerciales por sólo 300.000 vocablos en el diccionario). Ejemplos desastrosos: Mazda Laputa, Opel Manta, Mitsubishi Pajero, Nissan Moco, Ford Pinto (que significa pene en portugués), Volkswagen Jetta.

Esta tarde hemos ido a ver la nueva versión de Karate Kid, acorde con los tiempos. En este 2010 China ha superado a Japón como segunda economía del mundo (en 2020 será la primera) y se nota. En lugar del señor Miyagi (de Okinawa) y Ralph Macchio (que no llegó a triunfar), el hijo de Will Smith (que lo hace muy bien) y Jackie Chan. Ha pasado un cuarto de siglo desde aquella primera versión y este remake es una postal de Pekín, con la Ciudad Prohibida, el Nido de pájaro, el Cubo de agua, la Muralla china (la peli está producida por los chinos y se nota) y el maestro (el de reparaciones) no le enseña al joven karate sino kung fu. Por lo demás, ambos protagonistas viven con su madre viuda (Daniel en California, Dre en Beijing), los oponentes no son malos sino que son adiestrados en artes marciales por un malvado (ambos enseñan que hay que actuar “sin piedad”), deciden luchar en el torneo (en caracteres chinos y con la tecnología actual es más sugerente), el “dar cera, pulir cera” se convierte en “ponte la chaqueta, quítate la chaqueta”, hay una chica amiga (en ésta, es china, claro está). el Sr. Miyagi y el Sr. Han ocultan un doloroso secreto familiar que les ha vuelto opacos e introvertidos, a ambos chicos (el del karate, el del kung fu) les destrozan la pierna y, por supuesto, en la final se ganan el respeto de sus contrincantes y eliminan su miedo. El salto de Dre es más espectacular que el de la grulla de Daniel San, pero es el sino de los tiempos (la tecnología digital).

La película es para mayores de 7 años, aunque yo creo que la disfrutan a partir de los 10, que es la edad del protagonista. El Príncipe de Bel Air está encauzando muy bien la carrera de su hijo en el cine. Apariciones en series de televisión, En busca de la felicidad (2006), este The Karate Kid (2010) y dos cintas en posproducción, Amuleto y La ley de Newton.

De las frases de este nuevo Karate Kid, me quedo con “Demasiado de algo bueno es malo” (proverbio chino), “La vida nos derriba pero podemos elegir ponernos de nuevo en pie” y “Pase lo que pase, no quiero seguir teniendo miedo”.

He estado viendo en el telediario que una veintena de parejas se han casado en Cedeira, junto al Finisterre, por el rito celta. En la fiesta de Lugnasad (26-28 de agosto), un druida, Aneiros, les casa. No hay promesa de amor eterno, porque los votos hay que renovarlos cada año. “Si la pareja ha superado la convivencia, podrá repetir el compromiso”.