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viernes, 30 de julio de 2010

El testigo de la culpa

Jornada fructífera, teniendo en cuenta que se trataba del último viernes antes de las vacaciones. A las 10, reunión en Vodafone con Juan Carlos, Mayte, Vanesa y Dani, para preparar una jornada de primeros de diciembre. La Roja como un gran ejemplo de Ser un Equipo: ¡A por ellos! Tercera sesión de coaching estratégico, muy interesante, de un directivo que está haciendo muy bien las cosas. Me siento muy orgulloso de estos avances.

Mercedes Navarro, Directora General de IPG Flexo, me ha traído durante el almuerzo en Le Dragón una preciosa nota de Antonio García Vaquerizo, fundador de la compañía y uno de los empresarios que más admiro de nuestro país, por su carácter y por lo que ha conseguido desde la ética empresarial. El texto de Antonio, que se titula GRATITUD, es el siguiente:“Quiero dar las gracias a Javier y a Juan Carlos por los dos minutos de reloj interior, en los cuales me han hecho disfrutar, me habéis movido muchas emociones, y recordar situaciones reales de la vida cotidiana en las empresas.
También quiero agradecer al equipo de ESIC la organización de esta `presentación, y sobre todo a la promotora de la idea, Maribel Orgado, porque, efectivamente, tenemos que preparar a todas las personas que podamos para mejorar la participación de las empresas con esta formación actualizada. Opino, que si no nos convencemos de que trabajamos para la sociedad, para nosotros y para la empresa, tenemos todas las oportunidades del mundo para ser más felices porque daremos lo que somos y tenemos, pero recibiremos lo que necesitamos.
Además quiero reconocer mi gratitud para todos los asistentes a este acto, nuestra presencia pone de manifiesto que somos personas con inquietudes y somos conocedores de las carencias que tenemos en las empresas. Somos la tierra fértil y preparada para hacer que se multiplique la semilla del conocimiento enriquecida por la crisis. Los pilares actuales de nuestra sociedad se caen y los capiteles no soportan la bóveda creada. Tenemos que empezar los cimientos del nuevo edificio por el ser humano, que será el protagonista. Los frutos vendrán de nuestro interior hacia el exterior incluso cargados de espiritualidad, porque ésta será la nueva forma con futuro asegurado que nos hará más felices.
Hay un acontecimiento que ha pasado hace poco tiempo y que me ha hecho reflexionar, la ausencia entre nosotros de D. Jesús Polanco (con mis mayores respetos). Hemos olvidado su nombre y no hay referentes que nos lleven a que sigan vivo su espíritu entre nosotros.
Nosotros los que nos dedicamos a las empresas somos los que debemos asumir la responsabilidad de cambiar nuestro pilar. El resto de los nuevos pilares pertenece a otras personas y a otros profesionales. También aquí hemos de trabajar en equipo y no podemos dejar de mandar mensajes a otros colectivos, pero empecemos por nosotros y hagamos que nuestro pilar y capitel soporte la parte de la bóveda que nos pertenece.
Tengo una inquietud que quiero comunicaros y es que somos quienes debemos de conducir los circuitos energéticos y equilibrarlos para restaurar lo natural, o bien la naturaleza lo hará por nosotros. Opino y creo que en el 2012 habrá muchos cambios energéticos para equilibrar el sistema, ahora somos pocos los que de verdad queremos y trabajamos por el cambio, dentro de dos años seremos más del 50% de la población. “Sólo me atrevo de hablar de España”.

Antonio se refiere a la jornada de presentación del DCC en ESIC del pasado 2 de julio, con Maribel, Joaquín Calvo, Javier Molina y un servidor. Mi agradecimiento a Antonio, a Mercedes y a los mencionados profesionales de ESIC.

Esta tarde he estado viendo la primera parte de la selección sub-19 (iba ganando 1-0; en la segunda parte, dos despistes y nuestros chavales no perdieron el partido) y a las 20.35 h., en versión original subtitulada, la película La vida privada de Pippa Lee en el Cine Cité Manoteras. Escrita y dirigida por Rebecca Miller, la sinopsis de la cinta es la siguiente: “Pippa Lee (Robin Wright Penn) es una mujer en la plenitud de su vida. Casada con un exitoso editor, Herb Lee (Alan Arkin), 30 años mayor que ella, madre de dos hijos ya crecidos, es una generosa anfitriona y una excelente cocinera, además de una gran amiga y confidente de todos los que entran en su vida. Pero a medida que Pippa sigue lealmente a su marido hacia una nueva vida en una comunidad de retirados, el idílico mundo y la personalidad que ella se ha construido a lo largo de su matrimonio tendrán que enfrentarse a una prueba definitiva. Porque por dentro Pippa está muy lejos de ser plenamente feliz...” Me ha parecido una película curiosa, con magníficos actores y actrices (además de Robin Wright Penn y Alan Arkin, María Bello, Wynona Ryder, Monica Bellucci, Julianne Moore, Keanu Reeves…)

Lo que elige Pippa Lee es, en sus palabras, “lo opuesto al caos”, “sentirse protegida”: “Es como si me estuvieran salvando de un naufragio”. Lo que Herb admira de ella es su juventud, su inteligencia y su tristeza. El marido “tenía miedo de morir” y por eso “se enamoró”. En un momento dado, Pippa se libera del “testigo de la culpa”. Era “una situación agotadora”. Y cuando Chris (Keanu Reeves), un joven sensible de 35 años, le pregunta qué pide cuando reza, Pippa contesta: “Que mis hijos sean felices y ser buena”.
En el comienzo de la película, un escritor que trabaja para Herb, dice: “Conozco a Pippa Lee desde hace 25 años y creo que todavía no la conozco. Es un misterio, un enigma. Generosa, entregada, bella, inteligente… El auténtico icono de la mujer de un artista”.