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martes, 8 de junio de 2010

Lágrimas de energía positiva

Ayer publicó en Expansión Helena López-Casares (una de las mayores especialistas en Rafa Nadal) el artículo Explosión Nadal. No te lo puedes perder. Es el siguiente:

“Rafa Nadal lo ha conseguido. Ha ganado su quinto título de Roland Garros y ha recuperado el número uno en la clasificación de la ATP. ¿Casualidad? ¿Suerte? Ni mucho menos. Esfuerzo, disciplina y trabajo.
Rafa es un ejemplo que demuestra que la constancia, el método y la concentración son los elementos que nos conducen a lograr nuestra meta, a levantar y morder trofeos.
Recordemos que hace tres meses, Nadal abandono del Abierto de Australia 2010, como consecuencia de la lesión en su rodilla derecha que le acechó en el partido que disputaba frente a Andy Murray. En esa fecha, los comentarios que pululaban por los foros en la Red sobre Rafa eran tremendistas: que si debía cambiar de entrenador, que si estaba en el fondo de su carrera, que si debía depurar su técnica y dejar de depender tanto de su físico,…
En ese momento, Nadal se volcó en recuperarse tanto física como mentalmente y trabajó duro para amoldar su actitud frente a la fatalidad y salir del bache. Su capacidad de superación, que no le hace decaer ni precipitarse, fue su gancho más potente para recuperar la confianza y la seguridad tras una etapa de marcados altibajos.
Eliminado en octavos de Roland Garros 2009 por Soderling, baja en Wimbledon por su lesión de rodillas, casi un año sin levantar un trofeo, hasta que por fin, tras 350 días de sequía de títulos, logra la victoria en los tres Masters 1000 de tierra batida: Montecarlo, Roma y Madrid. "Ganar Montecarlo, Roma y Madrid supera cualquier previsión, no me lo hubiera imaginado ni en el mejor de mis sueños. Yo sabía que estaba preparado para ganar desde principio de temporada y que acabaría llegando alguna victoria. Montecarlo, con la ayuda de la llegada de la tierra batida, me dio tranquilidad y todo ha salido perfecto", comentaba el tenista a la prensa.
Realmente, la vida de los deportistas se podría definir como que la mayoría viven una especie de ciclos de uves dobles encadenadas. Lo importante es trabajar la convicción y mantener la firmeza, algo que requiere estabilidad y atención.
La victoria de Roland Garros el 6 de junio de 2010 viene a confirmar que estamos ante un tenista con unas excepcionales fortalezas mentales y una capacidad de superación única. Rafa afrontaba el inicio de Roland Garros con mucha tranquilidad, con la serenidad de una mente sosegada, que piensa, reflexiona y adapta su estrategia a las circunstancias para evitar que éstas le puedan.
Desde el inicio de la temporada de tierra batida, los medios le venían preguntando por el torneo parisino, pero la contestación de Rafa era siempre la misma: "yo sólo pienso en Roland Garros cuando toca, cuando llega el momento de disputarlo". Esta frase pone de manifiesto que el tenista nunca se ha obsesionado con un torneo y que su fuerza mental para estar presente aquí y ahora (sabiendo cuál es el objetivo a alcanzar) en lo que está haciendo sin dejarse llevar por las presiones y dejando de lado las interferencias y distracciones.
No es fácil concentrarse sólo en un aspecto y olvidarse del resto. Hay multitud de ruidos, tanto internos: la presión, falta de confianza o miedos; como externos: el público en contra, los comentarios de la prensa, las decisiones arbitrales injustas o las actitudes del contrario, que provocan la pérdida de la concentración y merman las cualidades del deportista. En la empresa sucede lo mismo, pero si cedemos ante estas tensiones seremos presa de ellas y nos arrastrarán hacia caminos nada recomendables, desviándonos totalmente de la senda por la que teníamos previsto caminar.
Rafa está ilusionado, pero calmado. La mirada que ha tenido durante todo el torneo Roland Garros ha sido la de un guerrero combativo, con un gran espíritu de fuerza, pero clarividente. Cuanto más inteligente ha sido su comportamiento en el juego, mayor ha sido su rendimiento.
Hay que jugar con corazón y cabeza, pero si te supera la sobreexcitación y sales a la pista pasado de vueltas puede que afecte a la cabeza y el resultado obtenido no ser el esperado.
Rafa está viviendo unos momentos de máxima emoción. En París hubo lágrimas inundadas de energía positiva, de la vuelta de un campeón que lo es aún más cuando suelta la raqueta.”

Pretendía salir hacia Málaga en AVE a las 16.35 horas. Los maquinistas (al menos, algunos de ellos) se sumaron a la huelga, por lo que he vivido varias horas de incertidumbre en la sala de RENFE. Lo importante son las personas. En la mencionada sala, he tenido la oportunidad de conocer al director de cine Álvaro Sáenz de Heredia, que iba a presentar, en preestreno, su última película, “La venganza de Ira Vamp”, con Josema Yuste y Florentino Fernández. Ha hecho 14 películas: las de Martes y Trece (Aquí huele a muerto y El robobo de la jojoya), Chiquito de la Calzada (Aquí llega Condemor, Brácula, Papá Piquillo), además otras interesantes como La Hoz y el Martínez (con Andrés Pajares, antes de Ay, Carmela!), Policía (Emilio Aragón), Chechu y familia, Una chica entre un millón, Corazón de bombón… En La Venganza de Ira Vamp, Álvaro Saénz de Heredia es director, productor, guionista… Un hombre del Renacimiento. Me ha encantado conocerle y le he prometido que, cuando vea su última película (que tiene pinta de muy divertida), le mandaré un correo electrónico con mi humilde opinión.

Al final, salida más de dos horas tarde y llegada a Málaga a las 21.45 horas. Un cuarto de hora más tarde, España jugaba su último partido antes del Mundial de Sudáfrica. Un amistoso en Murcia contra Polonia (el país contra el que jugamos la final olímpica de Barcelona 92). 6-0, nada menos. Goles de Villa, Silva, Xabi Alonso, Cesc, Torres y Pedro. La Roja es un espectáculo. Merecemos un gran papel en el Mundial. Ojalá no nos pueda la ansiedad.

Después, la primera cadena de TVE ha programado la película El Alma de La Roja, de Santiago Zannou. Me cabe el inmenso orgullo de aparecer en esa película junto a Casillas, Torres, Xavi, Sergio Ramos, Santillana, Butragueño, Cardeñosa, Míchel, Luis Enrique, Gárate, Gordillo, Zubizarreta, Luis Suárez, Luis Aragonés, Vicente del Bosque, Villar y tantos y tantos jugadores de La Roja, Natalia Ramos, y junto a Matías Prats y José Ángel de la Casa. Y que un servidor pudiera comentarle al director que el 22 de junio de 2008, en la tanda de penaltis contra Italia, tras fallar Dani Güiza, Iker Casillas fue a él y le dijo: “No te preocupes, que la próxima la paro yo”. Lo explican en la película Luis Aragonés y (con gran humildad) el capitán, Casillas.

“El destino se lo forja uno, con su trabajo” (Ángel María Villar). “Ahora vamos a un Mundial a competir con nuestro Talento” (Xavi Hernández).

Gracias, Santiago, por incluirme en esta película que hace historia de un centenario (el de La Roja) y de los 700 jugadores que nos han ilusionado a todos formando parte de ella.