Páginas vistas en total

sábado, 26 de junio de 2010

Indocumentados

Vuelo de vuelta Barcelona-Madrid a las 8 de la mañana. De nuevo, como ayer, casi una hora de retraso, por “regulación de tráfico aéreo en el aeropuerto de Barajas”.

He tenido la suerte de dar clase de 10.30 a 14 horas en el Executive MBA de la Escuela de Negocios San Pablo CEU. Muchas gracias a todos los alumnos, profesionales con una gran sensibilidad hacia la empresa humanista. Hoy hemos estado trabajando el Liderazgo como Talento para influir positivamente en los demás, un asunto complejo y fascinante. Se nos ha pasado el tiempo volando (podría decir que hemos “fluido” durante la clase).

En el restaurante donde hemos comido tenían en las televisiones la cadena 40 Latino, con una serie de videoclips de Andrés Calamaro. Entre ellos, una canción con Los Rodríguez que me encanta, Sin documentos (http://www.wikio.es/video/rodriguez---documentos-550748).

Déjame atravesar el viento sin documentos,
que lo haré por el tiempo que tuvimos...
Porque no queda salida, porque pareces dormida,
porque buscando tu sonrisa estaría toda mi vida.
Quiero ser el único que te muerda en la boca.
Quiero saber que la vida contigo no va a terminar.
Déjame que te cierre esta noche los ojos,
y mañana vendré con un cigarro a la cama.
Porque no tengo más intenciones que seguir bebiendo
de esta copa que no está tan rota.
Quiero ser el único que te muerda en la boca.
Quiero saber que la vida contigo no va a terminar.
¡Porque sí, porque sí, porque sí!
Porque en esta vida no quiero pasar más de un día entero sin ti.
¡Porque sí, porque sí, porque sí!
Porque mientras espero por ti me muero y no quiero seguir así.
Déjame atravesar el viento sin documentos,
que lo haré por el tiempo que tuvimos...
Porque no queda salida, porque pareces dormida,
porque buscando tu sonrisa estaría toda mi vida.
Quiero ser el único que te muerda en la boca.
Quiero saber que la vida contigo no va a terminar.
¡Porque sí, porque sí, porque sí!
Porque en esta vida no quiero pasar más de un día entero sin ti.
¡Porque sí, porque sí, porque sí!
Porque mientras espero por ti me muero y no quiero seguir así.
Quiero ser el único que te muerda en la boca.
Quiero saber que la vida contigo no va a terminar...
Porque sí (porque sí).
Porque en esta vida no quiero pasar más de un día entero sin ti.
Porque sí (porque sí).
Porque mientras espero por ti me muero y no quiero seguir así.

Tarde de piscina. He estado leyendo el libro Sus crisis, nuestras soluciones, de Susan George, Presidenta de Honor de ATTAC y Presidenta del Consejo del Transnacional Institute. La tesis de Susan George es la siguiente: “La mayoría de nosotros todavía no se ha dado cuenta, pero, salvo una minoría, todos estamos en la carcel”. Por tanto, no somos libres. Lo que SG llama “el régimen de la globalización neoliberal determina un mundo enormemente desigual”. Como prisioneros, tenemos cuatro muros, las finanzas, la economía, la sociedad y el planeta. En el libro describe cada uno de ellos y aporta soluciones, a la vez que desenmascara a la “clase de Davos”: “Todo para nosotros y nada para los demás parece haber sido la ruin máxima de los amos de la humanidad en las diversas épocas de la historia” (Adam Smith, La teoría de los sentimientos morales).

El muro de las finanzas. “Tuvimos que luchar contra los viejos enemigos de la paz: los monopolios comerciales y financieros, la especulación, la banca irresponsable, el antagonismo de clase… Habían comenzado a considerar el gobierno de Estados Unidos como un mero apéndice de sus propios asuntos. Ahora sabemos que el gobierno del dinero organizado es tan peligroso como el gobierno del populacho organizado” (Roosevelt, discurso de la campaña presidencial en el Madison Square Garden, 31-X-1936). Entre las leyes que promulgó FDR después de 1933 estuvo la Ley Glass-Steagall, que separaba la banca comercial de la banca de inversión. Esta restricción acabó de facto en 1988, cuando se fusionaron Citibank y Travalers Group (seguros y títulos). En 2000, EE UU vivió el colapso de las “puntocom”. El Presidente de la Reserva Federal, Alan Greenspan, redujo los tipos de interés al 1% y así se mantuvieron hasta 2004. La burbuja tecnológica pasó a ser inmobiliaria. Entre 1997 y 2005, el precio de la vivienda se disparó en EE UU un 73%, en España un 145%, en UK un 154% y en Irlanda un 192%. Los 150 M $ aportados a congresistas clave para abolir la ley Glass-Steagall fue una fracción insignificante de los fondos gastados por Wall Street entre 1998 y 2008 (5.000 M $) para comprar las leyes que quería. Doce medidas desreguladoras fomentaron la economía de casino. Con el rescate a entidades financieras, han obtenido 23 billones 700.000 M $. En Europa, “ya sabemos que el BCE está en Francfort, eclipsado por el Bundesbank, y debe ser particularmente sensible a las necesidades de Alemania, el miembro más grande y rico de la UE. También cabe entender que los alemanes sigan traumatizados por la inflación galopante de la década de los 1930, que facilitó el ascenso de Hitler.” Hormonas y ganancias. Susan se hace eco de las investigaciones publicadas en The New Scientist: los brokers tienen niveles de testosterona más altos cuando ganan más dinero y de cortisol cuando los mercados son inestables. “una señal de exposición prenatal a la testosterona es la relación entre la longitud del dedo índice y el dedo anular: quienes tienen el anular más largo obtienen unos beneficios seis veces mayores que los operadores con el anular más corto” (Jason Palmer, 2008; Linda Geddes, 2009).

El muro de la pobreza y la desigualdad. Desde que se fundó la ONU, el número de estudios es más alto y la desigualdad aumenta. El 10% de adultos más ricos del mundo posee el 85% de la riqueza mundial y el 2% más rico más de la mitad. La mitad más pobre del planeta posee apenas el 1%. Un ciudadano del 10% superior (bienes por más de 61.000 $) tiene casi 3.000 veces la riqueza de otro del 10% inferior. Para estar en el 1% de lo más alto del planeta, unos 600.000 $ (37 M de personas en todo el mundo). El primer 5% de la población mundial obtiene un tercio de los ingresos; el último 5%, el 0’2%. “Cuando Ronald Reagan fue elegido presidente en 1980, el 1% más rico de los americanos obtenía el 9% de los ingresos. Tres décadas después, ya tenía el 21%.” Como ha demostrado Robert Wilkinson, las sociedades igualitarias casi siempre salen mejor paradas en términos de salud, violencia, etc (los griegos, por ejemplo, tienen más esperanza de vida que en EE UU y su mortalidad infantil es un 40% menor). “La confianza en los otros disminuye a medida que aumenta la desigualdad”. “Las sociedades poco igualitarias, como las que se niegan a dar la palabra a las mujeres, desperdician su mejor y más abundante recurso: el talento de las personas”. Además, la desigualdad tiene graves consecuencias ecológicas.

La crisis de recursos. Según el Programa Mundial de Alimentos (WFP), en los dos últimos años otros 115 M de personas se han incorporado a las filas de los hambrientos. Descenso de producción de cereales, cambio climático… Soberanía alimentaria: los países ricos exportan sus excedentes al tercer mundo, más baratos, e impiden que los agricultores locales puedan prosperar. El agua es “el producto capitalista perfecto”. La desigualdad hídrica es terrible. “Hemos de recuperar nuestra capacidad de sobrecogimiento y asombro en presencia del milagro claro, limpio, vivificador, del agua y no permitir que se degrade, se contamine y quede reducida al vulgar nivel de la mercancía”.

El cuarto muro es el del conflicto. Antes, las crisis se resolvían con guerras. El filósofo británico John Gray cree que, ahora que estamos tan bien abastecidos de sexo y violencia por las nuevas tecnologías virtuales, nuestra sociedad requiere de ciertas dosis de locura para que sus miembros se mantengan cuerdos. Pero, “¿qué pasará cuando se nos agoten los vicios nuevos? ¿Cómo evitaremos la saciedad y la ociosidad cuando el sexo, las drogas y la violencia de diseño ya no se vendan? Llegado ese momento, podemos estar seguros, se pondrá otra vez de moda la moral”. ¿Guerras por el agua? El Tíbet abastece a 10 importantes ríos y proporciona agua al 47% de la humanidad. Las desigualdades crecientes, los refugiados medioambientales, la respuesta de la UE, las instituciones financieras internacionales y los presupuestos de defensa (636.000 M $ en EE UU para 2010) no auguran nada bueno. “Ya no hay amenazas en nuestras fronteras, pero tampoco hay fronteras para nuestras amenazas”.

Las soluciones. “El miedo es la disciplina de la sociedad capitalista”. El miedo y la furia son una combinación poderosa, que invitan a la frustración y a la impotencia. “Al afrontar la crisis, la descomunal tarea que se nos plantea consiste en restablecer la democracia tanto representativa como participativa a fin de recuperar y ejercer el control político sobre nuestros asuntos”. Susan George propone un “New Deal verde” y poner a los bancos bajo el control de los ciudadanos. “El crédito debería ser un bien público”. Goldman Sachs se embolsa más de 100 M $ diarios y, a pesar de deber a EE UU al menos 10.000 M $, pagó a sus 28.000 empleados los incentivos más altos de sus 140 años de historia, tras haber abonado en 2008 a 973 bancarios más de 1 M $ a cada uno. “Debemos introducir más “elasticidad social” en los sistemas: sociedades más igualitarias e inclusivas, con más servicios públicos, más protección social y más participación democrática de trabajadores y consumidores”. Un mundo más verde, más justo, más humano y más civilizado. Ojalá sea así.
Vampiros emocionales: Hoy en Expansión (y mañana en El Mundo, espero) se ha publicado el Cine de Gestión de un servidor respecto a la comedia La maldición de Ira Vamp, sobre los “vampiros emocionales”. Esos que nos quitan energía cotidianamente. Hemos de afrontarlo desde la asertividad. La vida es muy corta como para no disfrutarla al máximo.

3 comentarios:

yolandasaenzdetejada dijo...

esa canción de calamaro es de mis favoritas...

Ana Maria Llopis dijo...

me ha parecido magnifico el contenido y la forma de contarlo Carlos, Siempre dando en el clavo

un abrazo,

Ana Maria

Juan Carlos Cubeiro dijo...

Gracias a las dos, Yolanda y Ana.

Sé que siempre estáis ahí.

Besos,

Juan Carlos