Páginas vistas en total

domingo, 23 de mayo de 2010

Ser más eficaces

Día de descanso dominical, tras una semana tan ajetreada y en espera de una muy activa (Asturias, Andalucía, Comunidad Valenciana, Madrid y feria del libro el sábado y domingo).

He estado leyendo el último libro de David Allen, Sé más eficaz. David Allen es una autoridad mundial en el campo de la organización personal y la productividad, campos a los que ha dedicado más de dos décadas. En este texto nos presenta 52 claves para mejorar nuestra productividad vital y laboral.
Muchas veces le han preguntado a Allen cuál es nuestro peor hábito respecto a la productividad y ha respondido: “No uno solo, sino cinco combinados: la mayoría de las personas se quedan cosas en su mente. No deciden lo que deben hacer aun cuando saben que deben hacer algo respecto a una cosa. No organizan los recordatorios para las acciones y los materiales de soporte en categorías fundamentales. No llevan ni actualizan un inventario completo de sus compromisos. Como resultado malgastan sus energías hasta agotarse, dejando que su actividad siga los dictados de lo último y lo más escandaloso, con la esperanza de que sea la acción adecuada, pero sin experimentar nunca el alivio de que realmente lo sea”.

Me han gustado especialmente las citas que ha elegido para el libro: sobre el entrenamiento (“cuanto más sudas en tiempo de paz, menos sangras en tiempo de guerra”, proverbio asiático), las prioridades (“la sabiduría de la vida consiste en la eliminación de lo no esencial”, Lin Yutang), el presente (“la auténtica generosidad hacia el futuro consiste en entregarlo todo al presente”, Albert Camus), el disfrute (“no hay nada tan fácil que no se vuelva difícil cuando lo haces a disgusto”, Terencio), el aprovechamiento de oportunidades (“la mayoría de las personas dejan pasar las oportunidades porque van vestidas de uniforme y tienen aspecto de trabajadores”, Thomas Edison), la pasión (“La mente no es un recipiente que llenar sino un fuego que prender”, Plutarco), la expresión (“¿Cómo puedo saber lo que pienso, hasta que no oigo lo que digo?”, E. M. Forster), la disciplina (“Cualquiera que espere a que se le ocurre una buena idea, se pasará un buen rato esperando. Cuando tengo una fecha límite para entregar una columna o un guión de televisión, me siento ante la máquina de escribir y decido tener una idea”, Andy Rooney), la originalidad (“sé regular y ordenado en tu vida para que puedas ser apasionado y original en tu trabajo”, Gustave Flaubert), la atención (“Controlar la atención significa controlar la experiencia y, por tanto, la calidad de vida”, Mihaly Csikszentmihalyi), las metas (“ti mecanismo automático de creación es teleológico. Eso significa que opera en términos de metas y de resultados finales. En cuanto le das una meta definida, puedes confiar en que su guía automática te acercará mucho más a esa meta de lo que habrías podido conseguir por medios conscientes. La forma de encontrar esa meta es pensar en términos de resultados finales. Tu mecanismo automático aporta entonces los medios necesarios”, Maxwell Maltz), lo mezquino (“Hemos luchado tanto contra las pequeñeces que nos hemos vuelto pequeños nosotros también”, Eugene O’Neill), el disfrute (“El maestro en el arte de vivir apenas distingue entre el trabajo y el juego, el esfuerzo y el ocio, la mente y el cuerpo, la información y el recreo, el amor y la religión. Apenas sabe cuál es cuál. Simplemente, persigue su idea de la excelencia en todo lo que hace, y deja a los demás la decisión de si está trabajando o jugando. A sus propios ojos está haciendo ambas cosas”, James Michener), la vida (“La vida es una sucesión de locuras inesperadas. Lo difícil es que funcionen. No dejes escapar nunca la ocasión. No se presenta cada día”, George Bernard Shaw), la reflexión (“Piensa como un hombre de acción y actúa como un hombre de reflexión”, Henri Bergson), la humildad (“Lo más importante que he aprendido a lo largo de los años es la diferencia entre tomarse el trabajo en serio y tomarse a uno mismo en serio. Lo primero es imperativo, lo segundo, desastroso”, Margot Fonteyn), la visión y la acción (“Una visión sin una tarea no es más que un sueño; una tarea sin una visión es un trabajo penoso; una visión y una tarea son la esperanza del mundo”, en una iglesia de Sussex, hacia 1730), la interacción (“Las personas están solas porque construyen muros en lugar de puentes”, W. E. Channing), el reto (“La diferencia entre un hombre normal y un guerrero es que un guerrero lo toma todo como un reto, mientras que un hombre normal lo toma todo como una bendición o como una maldición”, Carlos Castañeda), el control (“Si lo tienes todo bajo control, es que vas demasiado lento”, Mario Andretti), los detalles (“Los detalles menores son los que definen la perfección, y la perfección no es ningún detalle menor”, Miguel Ángel), la valentía (“El valor no es la ausencia de miedo, sino la creencia de que hay algo más importante que el miedo”; Ambrose Redmoon), el entusiasmo (“Actuamos como si el confort y el lujo fueran las principales exigencias de la vida, cuando todo lo que necesitamos para ser felices es algo que despierte nuestro entusiasmo”, Charles Kingsley), la dirección (“Dirige tus asuntos, o ellos te dirigirán a ti”, Benjamín Franklin).

Me quedo con ocho consejos de los 52 de David Allen: Cerrar temas pendientes libera energía; Cuanto más profundo es el canal, mayor es la fluidez; La energía sigue al pensamiento; Cuanto más clara esté la meta, más medios tendrás para alcanzarla; La perspectiva es la mercancía más valiosa del mundo; No puedes ganar en un juego que aún no has definido; Siempre que hay dos o más responsables de algo, lo más probable es que no haya ninguno; Cuanto más amplio es tu horizonte, más fluidos son tus movimientos.

Al final del libro, un recordatorio de “las cinco fases del dominio del trabajo”: recopilar todo lo que merezca tu atención en “recipientes”; procesar los ítems recopilados; organizarlos en proyectos, calendario, próximas acciones y “en espera”; revisar el calendario y las listas de acciones a diario, semanalmente y a más largo plazo; actuar, tomar decisiones.

Un libro muy práctico este Sé más eficaz, que nos ayuda a aumentar nuestra productividad.

1 comentario:

yolandasaenzdetejada dijo...

he pedido el libro de ser más eficaz... que me da mucha envidia todo lo que lees.