Páginas vistas en total

martes, 4 de mayo de 2010

Recuperar lo nuestro

El primer Día del Emprendedor en toda España ha tenido lugar hoy –y mañana- en Castilla y León, en la Feria de muestras de Valladolid. Tras la inauguración oficial por parte de las autoridades (Presidente de la Cámara de Comercio de Valladolid, director de El Norte de Castilla, Viceconsejero de la Junta y subdirectora del Ministerio de Industria), un servidor ha tenido el privilegio de impartir la conferencia inaugural, sobre Talento Emprendedor, en la que he resaltado el paralelismo entre el deporte español (que tantos éxitos está cosechando) y la empresa de nuestro país (que tanto está sufriendo).

¿Por qué emprender? Por la libertad. Para crear, para lograr, para librarte de la tiranía de los “jefes tóxicos”, para conseguir cumplir los propios sueños, He citado las famosísimas palabras de Alonso Quijano a Sancho Panza tras haber sido su escudero Gobernador de la ïnsula Barataria: "La libertad, Sancho, es uno de los más preciosos dones que a los hombres dieron los cielos; con ella no pueden igualarse los tesoros que encierra la tierra ni el mar encubre; por la libertad, así como por la honra, se puede y debe aventurar la vida, y, por el contrario, el cautiverio es el mayor mal que puede venir a los hombres." Cervantes lo sabía bien, tanto por su cautiverio en Argel como en su labor de recaudador de impuestos para la Corona. En Valladolid es imprescindible citar la idea de libertad del genial Miguel Delibes, y me he permitido recordar los primeros versos del poema “Falsos semidioses” de José Hierro: Nos creíamos semidioses, / almas fuertes, /piedras sin dueño; /mas he aquí que ahora salimos /a campo abierto”.
Para emprender, ¿hace falta una “idea genial”, como suele gustarnos a los profesores de empresas de negocios? En realidad, las empresas que podemos admirar (Inditex, Imaginarium, Indra, Desigual, Mapfre, IPG, Banesto) no parten precisamente de “ideas geniales”, sino de hacer bien las cosas. Por tanto, la ilusión es más importante que una idea especialmente creativa. ¿Hace falta un “business plan”? Sólo el 11% de los emprendedores tiene un “plan de negocio”. Es imprescindible una estrategia (entendida como “lo que es importante para el/la que decide”); sin embargo, el foco ha de ser “dentro a fuera” y no al revés. ¿Individuo o equipo? La unidad mínima de Liderazgo no es el individuo, sino el tándem. Un emprendedor ha de complementarse con al menos otra persona que tenga fortalezas distintas a las suyas (si es comercial, extravertido, vendedor, con alguien que sirve de retaguardia, prudente, meticuloso) y deseablemente con un quinteto ganador (a la mente me ha venido la clave del éxito de mi admirado Gabriel Masfurroll: ese equipazo de 10 personas que se come el mundo). ¿Brillantez o esfuerzo? Para emprender no hace falta ser un Einstein, sino trabajar en lo que a uno le gusta (el nec-ocio ha de ser ocio, disfrute) y dedicarle mucho tiempo para hacerlo bien.
He recordado a los asistentes las 5+1 E que la Dra. Leonor Gallardo utilizábamos como claves en el libro Liderazgo, Empresa y Deporte: Estrategia (no basta con ganar, hay que perseguir un sueño), Equipo (un grupo que genera sinergias), Emociones (saber canalizarlas), Equilibrio (perseverancia en los valores, flexibilidad en todo lo demás) y Empeño (esfuerzo sostenido), además de la Ética (“el modo más inteligente de vivir”, José Antonio Marina).
España no tiene un problema de emprendedores per se, sino de autónomos (que deberíamos autodenominarnos “agentes libres”) y de convertir nuestras empresas en empresas gacelas (con más de 25 profesionales, que exportan, que crecen). He recordado las palabras de Ginés Clemente, Presidente del Grupo Aciturri, Presidente del Instituto de Empresa Familiar y Mejor Empresario de Castilla y León según Actualidad Económica (mayo 2010): “Nuestro empresariado está formado por pequeños emprendedores y firmas de tradición familiar que saben mejor que nadie lo que es hacerse un hueco en el mercado”: Este empresariado, que genera el 90% del empleo en nuestro país, es el que nos va a sacar de la crisis (he contado que de la crisis, que es un término médico (el enfermo está en crisis) no se entra ni se sale, sino que “se está” o “no se está”; si hemos limpiado lo que necesitábamos limpiar, ya no estamos en crisis).
Para convertirnos en “empresas gacela”, de La Roja podemos extraer hasta siete claves:
1. Definir bien el Talento que tenemos y queremos
2. Energizar el Talento: Compromiso
3. Equilibrar el Talento (Talento a todos los niveles de responsabilidad)
4. Enfocar el Talento: Estrategia
5. Sinergizar el Talento: Equipo
6. Fidelizar el Talento: Triple Liderazgo
7. Atemperar el Talento: Serenidad y Optimismo
Los emprendedores necesitamos referentes. He preguntado al público si sabían quién es el entrenador del Real Valladolid (Javier Clemente) y toda la audiencia lo conocía; si sabían quién es Mónica Oriol, Presidenta de Seguríber, Premio Mujer y Liderazgo 2010, y nadie la conocía: Debemos admirar a nuestros emprendedores, a nuestros empresarios, que en la medida en que son admirables utilizan las siete reglas del Liderazgo Guardiola:
1. Se toman muy en serio su misión (a qué se dedican), visión (qué futuro desean) y valores (qué es importante)
2. Saben que el éxito atrae al éxito (hay que labrarse una reputación)
3. Incorporan el talento que quieren y necesitan
4. Promueven preferiblemente desde dentro
5. Mejoran el clima a través del liderazgo
6. Gestionan el desempeño profesionalmente
7. Retribuyen equitativa y competitivamente
En definitiva, el éxito no llega por casualidad. Como escribió en su día D. Jacinto Benavente, “Todos piensan que tener talento es cuestión de suerte; nadie piensa que la suerte puede ser cuestión de talento”. He comentado que me niego a que el futuro de nuestro país lo marquen quienes piensan que no podemos crecer al 2% hasta 2016, y para ello necesitamos que nuestras organizaciones sean verdaderas meritocracias que atraigan, fidelicen y desarrollen talento.
Mis últimas palabras en este acto han sido la de McArthur: ““Nadie envejece por vivir años, sino por abandonar sus ideales. Eres tan joven como lo sea tu fe, tu confianza en ti mismo, tu esperanza. Eres tan viejo como tu temor, tus dudas, tu desesperanza.” Sí, emprender rejuvenece.
Después he podido escuchar, dentro del Día del Emprendedor, a mi amigo Juan Ferrer, excelente coach canario, que ha utilizado fragmentos cinematográficos (Los increíbles, Bichos, el Club de los Poetas Muertos, Cars, La playa) para hablarnos de Emprendizaje. Me quedo con una de sus maravillosas frases: "Lo malo en la vida no es que te vaya mal, sino que te vaya bien en lo que no te gusta". Qué gran verdad es la de jaula dorada. Como Juan Ferrer dice, el miedo no existe: es una ficción mental y no debemos permitir que nadie "nos robe el viento". Gracias, Juan, por una conferencia tan estupenda.

Tren a Madrid para llegar a las 2 de la tarde. Trabajo interno de proyectos en la oficina con buena parte del equipo y a las 19.30 h he ido a la SGAE a escuchar el concierto de Ana Benavides.
Ana Benavides es profesora del conservatorio y está entregada a la maravillosa tarea de recuperar nuestro patrimonio musical del XIX. A los 14 años obtuvo el Premio Extraordinario y, bajo la dirección de la profesora Gloria Emparán, estudió piano en el Conservatorio de Granada (también Premio Extraordinario). Ya en el Conservatorio de Madrid, bajo la dirección del catedrático Manuel Carra, obtuvo la Mención Honorífica.
Ha estudiado posteriormente en el Conservatorio de Viena, en Londres y Barcelona (bajo la dirección de Carlota Garriga y Alicia de Larrocha). Es además licenciada en filosofía y letras por la Universidad de Málaga, Doctora en Humanidades por la Universidad Carlos III (Premio Humanidades) y ha cursado el Programa Mujer y Liderazgo de Aliter. Le han concedido a la Dra. Ana Benavides más de una veintena de premios, desde el de “El mundo de la música” de RTVE (1º Premio) en 1980 hasta el de Mejor Edición de Música Clásica de la Academia de la Música.
Ana Benavides interpretó un precioso concierto de Piano Inédito Español del s. XIX, compuesto por el Vals en La bemol de J. M. Usandizaga, Rheinfare. Estudio fantástico, de E. Ocón, una selección de Preludios de J. A. Santiesteban, el Nocturno de V. Costa y Niogueras, Mamita. Habanera, de J. M. Guelbenzu y la Jota ¡Viva Navarra! de J. Larregla. Una maravilla.
Pero había otra sorpresa posterior. El editor de Ediciones Bassus, Pedro (www.bassusediciones.com), clarinetista de vocación; la propia Ana Benavides; Consuelo Díez, asesora de música de la Comunidad de Madrid y el musicólogo Emilio Casares, director del Instituto Complutense de Ciencias Musicales, nos hablaron de la importancia de recuperar lo nuestro. Hay 23 óperas españolas (Barbieri compuso 152 zarzuelas, una de las cuales, Los diamantes de la corona, ahora en Madrid con gran éxito, hace 117 años que no se hacía). España es el primer productor de música de teatro del mundo, con más de 16.000 obras (zarzuela, ópera, tonadilla); Italia cuenta con 12.321 óperas. “A uno le da una pena terrible vivir en un país que no tiene consciencia de su producción cultural musical”. Efectivamente, las 28-30 orquestas, financiadas por la administración, deberían incluir en su repertorio música española, porque existe y porque es buena. Tenemos, como dijeron Consuelo y Emilio, una deuda con el legado musical español.