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lunes, 10 de mayo de 2010

Menos juzgar y más jugar

Ayer disfruté muchísimo del partido de baloncesto del F. C. Barcelona contra el Olimpiakos en la final de la Final Four. Felicidades a todos los culés, a Xavi Pascual (el Guardiola del basket), a Juan Carlos “la bomba” Navarro (el primer español que recibe el premio al MVP, el único no ex yugoslavo o ex soviético (gente de otra época) que posee Euroliga, Mundial y Europeo. Este Barça de baloncesto es una maravilla, y me gustó mucho que sus compañeros de la cantera (Sergio Busquets, Piqué, Bojan, Puyol y Xavi) estuvieron con ellos en el Palacio de Bercy de París.

Reunión matinal con compañeros de Eurotalent sobre Cuadro de Mando Integral y sobre el líder como estratega. Disfruto cuando comparto con grandes profesionales reflexiones interesantes. Y después hemos quedado con Andrés Crespo, a quien conozco –y aprecio- desde hace más de una década. En su página web (www.andrescrespo.es), él se considera “aprendiz de mucho y maestro de nada”. Me ha enseñado esta mañana una frase de Aute, según la cual “hay que juzgar menos y jugar más”. De sus padres ha aprendido grandes valores: dignidad, integridad y sencillez. Estudió en los salesianos, Económicas en la Universitat Autónoma de Barcelona, en la London School of Economics, en el Schumacher College (Devon). Ha viajado a más de 40 países. Ha trabajado en seguros, en banca privada, en el negocio inmobiliario. Y hoy es un ser libre y feliz, que distribuye sus actividades (Dao Wu Wei) entre la consultoría inmobiliaria (Dao Jing, descubridores de bienes escasos y singulares), consultoría estratégica (Dao Shen, estrategia a escala humana), consultoría de entorno rural (Dao Qi, creadores de vida rural sostenible), talento (Dao Carpe Diem, descubridores de talentos) y Myvva, descubridores de raíces. Los verbos de Andrés Crespo son ser, sentir, descubrir, jugar, disfrutar, gozar, viajar, navegar, sonreír, caminar, amar… vivir. De él he aprendido que no es lo mismo fluir que flotar (dejarse llevar por la corriente). Y lo mejor, querido Andrés, está por llegar, a través de la “Slow Economy” (“slow” no como lento, sino como sereno, consciente).

Tras el almuerzo en Le Dragón, junto a la oficina, segunda sesión de coaching estratégico con la Directora General de una de las mejores pymes de nuestro país, una compañía familiar (que ha sabido entregar el testigo a una persona profesional, gestora leal y comprometida, con enormes cualidades de liderazgo) que ha apostado seriamente por la calidad, por la conciliación, por el talento individual y colectivo. Está realizando grandes avances en su calidad directiva, y me siento muy orgulloso de ello.

Y a las 8 he podido asistir a la presentación del libro El próximo minuto, del consultor Luis Galindo y el responsable de gestión de talento en Indra Mario Kogan. En la página de la editorial, Plataforma, de Jordi Nadal podemos leer: “Los sentimientos, ya se sabe, son la forma de hablar que tiene el corazón. Este libro está escrito con el corazón y habla de sentimientos. Pretende ser un ejercicio de reflexión que nos prepare para escuchar la sabiduría profunda de nuestro interior y así animarnos a emprender nuestro único y más grande desafío: la maravillosa aventura de vivir. Dos veteranos profesionales querían escribir un libro sobre el tema en el que llevan trabajando varios años: la construcción de talento. La vida les presentó, el año 2008, una serie de complejos desafíos personales que les hicieron replantearse el proyecto inicial. Pensaron escribir otro libro donde compartir lo que ambos habían aprendido de las personas que les acompañaron en esa difícil travesía. Existen muchas personas buenas, con una tremenda calidad humana, que transmiten ilusión en lo cotidiano, que se entregan con generosidad a los demás, que agradecen todo lo que les rodea, que transmiten paz, equilibrio y serenidad interior a su alrededor, ésa que emana de espíritus nobles que con mucho esfuerzo, y a veces con mucha ingratitud, saben que están haciendo lo que tienen que hacer para construir un mundo mejor. Este libro pretende ser un espacio de reflexión para hacernos conscientes de que la actitud ante la vida es una elección personal, que de nosotros dependen la ilusión, el disfrute y la consciencia con que vivamos cada minuto.” He disfrutado mucho de las cariñosas palabras de Mario y de las enseñanzas sobre el amor, la atención y el disfrute de Luis y de volver a ver a amigos como Íñigo Manso, Alicia Malumbres, Juan Martín Lucas, Sonia Pascual, Pilar Jericó, Dani Romero-Abreu, Antonio García Sansigre, More y un largo etcétera.

“Pon tu corazón, tu mente y tu alma en lo hagas”, nos recomienda este libro desde su portada. Así debe ser.