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miércoles, 26 de mayo de 2010

Capacidades y Valor

Primera de las dos jornadas esta semana en Asturias, uno de los sitios más bellos del planeta.
Antes de coger el avión, como es miércoles, he ido a la página de El Economista de Ángeles Caballero. En su columna Territorio Femenino hace un precioso ejercicio de autocrítica y tolerancia: “Dice el que más me soporta que no me gusta que me critiquen ni que me lleven la contraria. Nada que objetar. De hecho, mi incoherencia llega a tal extremo que esas dos cosas que no soporto me pierde hacérselo a los demás”. No es incoherencia, querida Ángeles. Es la naturaleza humana, que ve la paja en el ojo ajeno y no la viga en el propio.
Después, Ángeles Caballero admite que le encanta la gente que rompe sus esquemas, “que me hacen ver que la forma en la que decidimos llevar nuestra vida no tiene por qué servir de ejemplo a los demás”. Y pone por caso a la presidenta de una compañía a la que entrevistó, que le dijo sobre su forma de vida de madre clásica: “Me parece muy bien, pero no te sientas una heroína por hacerlo. Yo no lo he hecho y, de hecho, considero que todas las medidas como las bajas de maternidad y demás son algo retrógradas”. AC le da las gracias a esta ejecutiva por romper sus esquemas y concluye, desde la tolerancia, que no le considere a ella una retrógrada y la periodista a la presidenta una madre desnaturalizada. Precioso ejercicio de convivencia y de civilización.
En la misma página, Ángeles Caballero entrevista a Carol Carrillo, fundadora de Zauma (viene del griego “thauma”, lo nunca visto). Conozco a Carol desde sus tiempos de Sun Microsystems, donde me parecía una de las mejores directivas con las que contaba esta empresa. Ha dejado el mundo de las multinacionales para montar una consultora para la integración de los discapacitados en el mundo laboral. Como escribe Ángeles: “Mujer, discapacitada, madre. Cóctel explosivo”. Talento en estado puro.
Carol defiende con absoluta vehemencia que “no estamos haciendo un bien a la sociedad, sino a las empresas”. No puedo estar más de acuerdo. Cuando se incorpora a las compañías talento con otras capacidades, el ambiente de trabajo mejora, los problemas se relativizan y el absentismo se reduce. Las personas con otras capacidades suelen tener una resiliencia, un aguante, fuera de lo común.
Sólo un 15% de las empresas cumple con la ley en este sentido (como dice Carol, “por miedo a lo desconocido”). Queda mucho por mejorar. Esta tarde he llamado a Carol (que iba a dar una conferencia con el alcalde de Madrid) y me he puesto a su disposición, que es lo menos que hay que hacer cuando se asume un reto tan positivo.

Sesión de trabajo en la Autoridad Portuaria de Gijón, una de las mejores empresas para trabajar de Asturias y de toda España. Me siento muy orgulloso de esta organización que posee el 500+ de la EFQM, el Premio Empresa Flexible de Asturias y que ha implantado su propio Modelo, que combina el Europeo de Excelencia, el Cuadro de Mando Integral y la Gestión por Competencias. ¿El resultado de una Organización Basada en el Talento? En estos momentos de crisis, con la que está cayendo, el Puerto de Gijón ha crecido en el primer trimestre de 2010 un 11’94% en tráfico de mercancías, lo que supone un incremento de 4’3 M Tm: un 15’36% más en graneles líquidos, un 9’09% más en graneles sólidos, un 83’40% en mercancía general y un 32’50% más en TEUS, batiendo en marzo el récord de movimiento en un mes.
Próximamente inaugurará la “Autopista del Mar” entre Gijón y Nantes. Acaba de clausurar el I Programa Formativo en Gestión Portuaria, de 150 horas de duración, e iniciará en octubre el II Programa, de 200 horas. Y ha llevado a cabo una remodelación del Puerto histórica. La semana pasada acogió el Día Marítimo Europeo, con más de 2.000 congresistas, y el pasado mes de noviembre el Puerto de Gijón recibió el Premio ESPO (European Sea Ports Organization) al mejor proyecto de puerto-ciudad, de los 1.200 que hay en el continente (quedaron finalistas Rótterdam, Génova, Estocolmo, Gante y Turku). El proyecto galardonado, Gijón Port & City together, presenta 76 actuaciones en tres bloques: sostenibilidad, calidad e imagen. Entre ellas, el Dique de Santa Catalina, el Morro Antirreflejante, el Paseo del Muelle, el edificio de la Rula, la Dársena de Fomento, el Paseo de Poniente, el Muelle de la Madera, las playas de Poniente y del Arbeyal, el espigón, el aparcamiento de fomento, el faro de Cabo Torres, el Acuario de Poniente o el Centro de Talasoterapia. Impresionante.

El pasado domingo, El Comercio de Gijón publicó una reseña del Presidente de la Autoridad Portuaria de Gijón con el título Rexach, el rompeolas:
"Si es verdad que la función crea el órgano, Fernando Menéndez Rexach (Madrid, 1948), ha desarrollado una capacidad para ser rompeolas que sólo se presencia y se valora en su justa medida en las zonas más azotadas de los puertos del Norte y en medio de las galernas más despiadadas. El presidente de la Autoridad Portuaria de El Musel desde hace seis años ha nacido seguramente con una tendencia al sosiego y la prudencia, al aguante, pero lo que es innegable es la capacidad que ha tenido para cultivar esta forma de ser dique, de ser un educado rompeolas. A la fuerza, ahorcan.
Rexach, ingeniero de Caminos, Canales y Puertos, ha tenido que gestionar en los últimos años una de las mayores obras civiles realizadas en España, también una de las más controvertidas en sus orígenes, con una larga historia previa de desencuentros y oposición social, y una de las apuestas estratégicas del Gobierno de Vicente Álvarez Areces. Y Rexach ha afrontado ese encargo en medio de un ruido mediático y político incesante, de tempestades económicas, de presiones de la UE y de la oposición política, de marejadas ecologistas y de zancadillas constantes que habrían descompuesto la paciencia y la calma de cualquiera.
En medio de ese mar de fondo, con olas de varios metros que se formaban en Bruselas y rompían en Gijón, Menéndez Rexach mantuvo su costumbre de no alzar la voz, de ver siempre la botella medio llena, de no perder la calma y de pensar a largo plazo. Sus colaboradores alaban su capacidad de aguantar el tipo e ignorar el estrés. Es un buen conocedor de la larga y casi siempre tortuosa historia de las ampliaciones de El Musel. Desde su origen hasta la fecha. Y el presidente de la Autoridad Portuaria, hombre de absoluta lealtad al presidente Areces y al consejero González Buendía (con quien ya trabajó como director general de Transportes) decidió que nada más lejos de su intención volver a jugar al apagadorismo y al muselismo. Rexach parte de la base de que la ampliación del puerto es una obra capital para Asturias, de manera que aceptó el papel de rompeolas y puso en marcha la maquinaria con la tenacidad de un martillo pilón y la ilusión de un ingeniero debutante.
Ha tragado mucha quina y ha sido criticado por casi todo; ha visto dimitir a consejeros portuarios de talla y se le ha atacado hasta el punto de comparar la gestión económica de la ampliación de El Musel con la corrupción destapada en el caso Palma-Arena, azote del PP balear. Hasta la fecha el proyecto portuario está limpio de polvo y paja. En Mallorca hay decretadas unas cuantas libertades bajo fianza.
Rexach es lector y melómano, jugó bastante al fútbol, lleva con paciencia de navegante la singladura de su Real Madrid del alma, y es también un buen aficionado a la montaña. Vive en Ribadesella, a un paso de los Picos de Europa, sin duda una de las válvulas de escape que le ofrece esta Asturias patria adoptiva en la que recaló por matrimonio y trabajo. El monte, la caminata, es otro aliado de Fernando Menéndez Rexach para romper las rutinas semanales y aparcar el ruido de la vida diaria y sus tempestades. En la montaña se aprende, entre otras muchas cosas, que no es lo mismo trepar que subir, que no hay mejor paso para caminar sin agotarse que el que uno se marca a sí mismo y que las cordilleras macizas que nos sobrevivirán por muchas generaciones, como El Musel, han tardado en hacerse mucho más que un puerto, incluso que el de El Musel.”

El caso de éxito del Puerto de Gijón merece ser puesto en valor para todos nosotros.