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domingo, 11 de abril de 2010

El Principito en Manhattan

Hemos quedado esta mañana a las 6.45 h. en el mostrador de Delta Airlines de la T1 del aeropuerto de Barajas el equipo de la EBS (Extremadura Business School) que va a participar en el Challenge 2010 en el estado de Utah. La mayor parte de la expedición (un total de 64 profesionales, directivos y empresarios de Extremadura, la Toscana de España, y docentes como Mario Alonso Puig y un servidor) vamos a pasar toda la semana que viene entre Nueva York, SALT Lake City, otras localidades del estado de Utah y el estado de Nevada (Las Vegas incluido).
Después de pasar esos excesivos controles para viajar a Estados Unidos, el vuelo de Delta a Nueva York ha salido a eso de las 10.10 h. He podido comprar la prensa del domingo, así como un par de libros adicionales a la lectura que tengo prevista para este viaje.

Destacaría a dos periodistas a los que admiro profundamente en lo profesional, aprecio muy sinceramente en lo personal y con los que he podido compartir varias horas ayer y anteayer en Barcelona. Me refiero a John Carlin y a Borja Vilaseca.

John hoy publicaba en El País su columna El corner inglés sobre la Lección de humildad para los ingleses. El año pasado, tres conjuntos británicos llegaron a semifinales de la Champions. Este 2010, ninguno. ¿Cuáles son los motivos? Carlin los explica muy bien: en el Manchester United las bajas de Cristiano Ronaldo y Tévez no han sido reemplazadas. En el Chelsea el único fichaje relevante ha sido el entrenador, Carlo Ancelotti. En el Liverpool, el dinero de la venta de Xabi Alonso se ha gastado en un jugador italiano que no es titular. En el Arsenal, que puede esgrimir “la legítima excusa de las lesiones”, Wenger apostó por la juventud y no por fichar a alguien curtido como Villa. Escribe John Carlin: “En el fondo el problema ha sido que el orgullo ciego de Fergusson lo ha compartido la mayor parte del mundo futbolero inglés. Han tardado, por ejemplo, hasta esta semana para finalmente reconocer lo que el resto del planeta sabía, que el Barcelona de Leo Messi está en otra dimensión”. Brillante, una vez más, John.
Pero es que además el maestro Carlin se despacha con el artículo de portada de El País Semanal: Sudáfrica y los ‘Mini-Mandelas’. 14 páginas con numerosos testimonios sobre este país, anfitrión del próximo Mundial en dos meses, que lucha por su futuro. “Sólo mediante la educación puedes cambiar África” (Siphile Mdaka), “Queremos líderes que nos inspiren” (Desmond Tutu). Un reportaje maravilloso.

Borja Vilaseca ha publicado en El País Negocios La esencia del Liderazgo. Cita a Antoine de Saint Exupery: “El mundo entero se aparta cuando ve pasar a un hombre que sabe hacia dónde va”. Es fácil protestar por el capitalismo y la crisis. Sin embargo, como explica Borja, la esencia del liderazgo es la consciencia: ¿De dónde venimos? ¿Quiénes somos? ¿A dónde vamos? “Aunque pueda parecer utópico e idealista, el primer paso para ser líder consiste en abrir el corazón y seguir los dictados de lo que sentimos”.
En la librería del aeropuerto de Barajas he podido comprar el nuevo libro de Borja Vilaseca, El Principito se pone la corbata. Me lo he leído en el vuelo Madrid-Nueva York. En la portada, nuestro común amigo Álex Rovira lo define como lúcido, valiente, bello, ameno, revelador, necesario y transformador. Así es, sin duda.
El relato está basado en una historia real (una consultora de 73 profesionales en nómina) que después de dos décadas de existencia, pasó entre 2002 y 2007 a facturar un 110%, hasta 18 millones de euros. Su DG, de una pasión contagiosa, fue nombrado “Ejecutivo del año”. Autenticidad, inspiración. En el prólogo, el Presidente de esta compañía cita a Rabindranath Tagore: “quien no vive para servir no sirve para vivir”.
Me han gustado mucho los títulos de los capítulos (“Dime cómo lideras y te diré quién eres”, “Algunos jefes son muy malos para la salud”, “La improductividad del sufrimiento”, “El verdadero escéptico es el que explora lo que desconoce”, “El aprendizaje es el camino y la meta”), la historia en sí (una empresa de servicios profesionales de clima irrespirable y cultura suicida –la ley de la selva- contrata a un nuevo director de RRHH que es atrevido y directo como El Principito), que el protagonista no crea en las casualidades sino en las causalidades, el objetivo de este personaje (quiero “conocerme a mí mismo para ser feliz y servir a los demás a través de una función profesional que genere riqueza real para la sociedad”), la gran pregunta (“¿qué harías si no tuvieras miedo?”), la definición de consciencia (“si vivimos de forma consciente, podemos decidir no perturbarnos cuando suceden los hechos que normalmente nos perturban”), las citas de Saint Exupery (“lo esencial es invisible a los ojos”, “me pregunto si las estrellas están encendidas a fin de que cada uno pueda encontrar la suya algún día”), la necesidad de humildad, coraje y responsabilidad (educare es “conducir de la oscuridad a la luz”), de cuestionar nuestro sistema de creencias y sobre todo el agradecimiento a su Irene Orce (“por ser lo más maravilloso que me ha pasado en toda mi vida. A tu lado estoy aprendiendo a AMAR con mayúsculas”). “Aunque no lo parezca, el éxito no es la base de la felicidad, aunque la felicidad sí es la base de cualquier éxito verdaderamente sostenible y con sentido”.

Además de leer el excelente libro de Borja Vilaseca y de conversar con varios de mis compañeros de viaje, he estado viendo un par de películas: The invention of lying (aún no estrenada en España, que se llamará “Increíble pero falso”. La historia de un mundo en el que siempre todo el mundo dice la verdad, hasta que hay uno que empieza a mentir… y cobra ventaja) y The Damned United (sobre la época gloriosa del Leeds United).

Llegada a eso de las 12 (hora del este de los EEUU, 6 horas menos que en España) al aeropuerto John Fitzgerald Kennedy de la ciudad de los rascacielos. Teníamos que salir siete horas después hacia Salt Lake City. Carlos Ongallo, Director de EBS y líder de la expedición, ha organizado una rápida visita a Manhattan. 17 grados en la Gran Manzana. Nos hemos detenido en Central Park, junto al hotel Plaza, Times Square, hemos bajado la Quinta Avenida, nos hemos hecho fotos con el Empire State Building al fondo, avanzado por Wall Street y cruzado el puente de Manhattan, junto al puente de Brooklyn), Una visita maravillosa.

Y de nuevo, avión de Delta hacia Salt Lake City. Cuatro horas y media de trayecto. Nos ha recibido el cónsul de España en Utah, Baldomero Lago, y hemos tenido un pequeño acto de recepción en nuestro hotel, el Little America, donde se alojaron los dirigentes gubernamentales de todo el mundo durante los Juegos Olímpicos de invierno celebrados en esta ciudad hace unos años.

¡Qué maravillosa es la vida cuando tomas consciencia! Es lo que nos enseñan amigos como John Carlin, Borja Vilaseca o Carlos Ongallo. Y lo que nos enseñó Antoine de Saint Exupery en El Principito. No por casualidad sino por causalidad, el directivo en el que me inspiré para el personaje de Leopoldo Zoe en La sensación de fluidez es en la vida real un ávido coleccionista de ediciones de este inspirador relato.