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sábado, 20 de febrero de 2010

Shuttle Island

Por la mañana, he ido con mi hija Zoe a ver Arthur y la venganza de Maltazard. Una película de Luc Besson, segunda parte de Arthur y los minimoys, sobre un chico que entra en un mundo mágico y en miniatura. En este caso, para rescatar a su querida Selenia. Técnicamente muy bien, como historia nada del otro mundo (aunque a Zoe le ha gustado) y queda inconclusa, para que el espectador vaya a la tercera parte.

Tras una comida familiar con padres, cuñados y sobrinas, mi hermana Cristina y un servidor nos hemos ido a ver Shutter Island, la última cinta de Martin Scorsese. Tenía muchas ganas. Hablar de Scorsese es hacerlo del mejor director de cine en activo (50 años rodando, con títulos como Taxi Driver, New York, New York, El último vals, Toro salvaje, El color del dinero, La última tentación de Cristo, Uno de los nuestros, El cabo del miedo, La edad de la inocencia, Casino, Gangs of New York, El aviador, Infiltrados). Ocho nominaciones a los Óscar (lo consiguió a la octava, con Infiltrados, hace tres años), 3 Globos de Oro (entre ellos el Cecile B. de Mille por su trayectoria, este 2010) y dos BAFTA (los Goya británicos).

Shutter Island es una película diferente. Inquietante, desasosegante, más fuerte de lo que estamos acostumbrados. Cuando hemos salido del cine, camino a su casa, mi hermana Cristina seguía alucinada, no sabiendo muy bien a qué carta quedarse. Es una cinta claustrofóbica (durante 138 minutos “somos invitados”, como los protagonistas, a una isla tipo Alcatraz pero de enfermos mentales peligrosos) en la que todo es incierto (no sabes qué va a pasar, no sabes qué es verdad o es producto de la imaginación del protagonista, Leonardo di Caprio). Técnicamente perfecta, te metes en la historia y te va eliminando las certezas hasta el fotograma final. Gran cine.

Interjungla la pone un 9’5 y dice lo siguiente: “Magnifico trabajo de Martin, lo mejor que ha hecho desde hace mucho tiempo. Ha creado un universo propio con cierto parecido a David Lean, pero con un pulso narrativo lleno de tensión y suspense, con Di Caprio de nuevo como actor, que está ya al fin en la madurez como actor y hace muy buen trabajo al igual que el veterano Ben Kingsley. En cuanto a la película nos adentramos en una isla llena de misterio, con una magnifica ambientación y en un mundo donde el terror, el drama, la fantasía y la realidad se mezclan con unos personajes enigmáticos, una tormenta y una partitura que nos recuerda a la de el cabo del terror... La historia de la cárcel, la cual no es la protagonista, no es “prison break”, si no la cárcel de la mente humana, la locura y la cordura unidas de la mano en un personaje atormentado y torturado por su pasado que esta al igual que la isla lleno de misterio, donde "el sueño de la razón produce monstruos " y de cómo la mente humana intenta escapar de su propia cárcel llena de laberintos y complejidad… la laberíntica historia, se desarrolla en un psiquiátrico de máxima seguridad, donde la maestría del director, un magnífico guión y el buen hacer de los actores hacen que esta película mantenga la intriga hasta el final y nos adentremos en una isla, una cárcel y una mente maravillosa… atención a la frase final, reflexionen sobre ella que es la ultima pieza de este misterioso puzzle.”
No te la pierdas. Te va a dejar un poco grogui, pero merece la pena.

1 comentario:

orlando dijo...

Sin duda una gran peli. Acabo de verla y ¡uff! hacía tiempo que no salía así (de trastornado) del cine jeje