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martes, 2 de febrero de 2010

Después de la Crisis

Segundo día impartiendo clase de Dinamización de Equipos (Liderazgo y Trabajo en Equipo) en el Programa de Habilidades Directivas en la Universidad Comercial de Deusto. He comentado en alguna ocasión en este blog que es uno de mis momentos preferidos del año. Y hoy además ha venido a Bilbao nuestra compañera de Eurotalent Eva Aguilera, experta en Diversidad (Visible, Tangible e Intangible) y en Liderazgo Femenino. Hemos dado la clase al alimón y, después del ejercicio final de la jornada, nos ha cantado un fragmento de “A tu vera”. Eva canta como los ángeles y es una docente exquisita, poderosa y suave. Una maravilla.

Hoy es “el día de la marmota” (inolvidable aquella película de Ivan Reitman, “Atrapado en el tiempo”). En Punxsutawney (Pensilvania), la marmota Phil ha pronosticado seis semanas más de invierno. En cambio, en Bilbao ha hecho un día soleado, de maravilla. En La Comercial no estamos, en absoluto, “atrapados en el tiempo”. Por el contrario, estamos encantados (hoy, nada menos que cuatro directores y gerentes de Eurotalent) y dicen que se nos nota, que vamos sonriendo por los pasillos.

Lástima que no había un vuelo Bilbao-Barcelona, porque me apetecía muchísimo participar en el Cine Fórum de APD Zona Mediterránea con la película Invictus. Sé por Mercé Faixes, la DG de APD Mediterránea, que ha ido de maravilla. La sala hasta los topes. Emilio Cuatrecasas, Presidente de APD Zona Mediterránea, excelente en la presentación. Directivos de la calidad de Lluis Bassat, Gabriel Masfurroll o Manel Adell presentes en el acto. Un éxito en todos los sentidos. Me alegro muchísimo, aunque lamento también mucho habérmelo perdido.

Mi querido Fernando Riaño me ha mandado hoy un correo electrónico cargado, como siempre, de sabiduría y buenos consejos. Comenta que en Davos, tras criticar Monsieur Sarkozy el capitalismo, Mister Ackermann añadió: “Si ha perdido la confianza de su sociedad, no puede responder técnicamente sino moralmente”. Ahí queda eso. Obras son amores y no buenas razones. Aprendo de Fernando las palabras de Luis Ocaña sobre “campeones y héroes”. Campeón es el primero que llega a la meta; héroe es también el que llega el último. Me habla de Langui (un modelo de conducta de quien todos debemos aprender) y me manda un enlace con la web de The New York Times sobre lo tratado en Davos (la verdad es que a la cumbre de este año le he prestado poca atención, más allá de lo que Ángel Cabrera ha escrito en Cinco Días el pasado fin de semana).

En el avión de vuelta a Madrid, he estado leyendo Después de la crisis, ¿qué?, de Juan Rosell (Presidente de Fomento del Trabajo Nacional, la patronal catalana, y VP de la CEOE) y Joaquín Trigo (Director Ejecutivo de Fomento del Trabajo Nacional). Un libro tremendamente interesante, que analiza qué nos está pasando y cómo salir de ésta. “Elevado peso relativo de empresas pequeñas familiares e industriales, poca presencia de empresas de titularidad pública”, “2’4 M de personas ocupadas en la construcción en 2008, 11’9% de la población ocupada (en la UE está en el 8%)”, “los asalariados del sector público en el 2º semestre de 2009 eran 3’05 M, el 19’39% del total de empleo asalariado”. Así nos luce el pelo, que dirían los humoristas Faemino y Cansado. Hay, como escriben los autores, “la propensión de sustituir el Estado del Bienestar por el bienestar del estado”. Problemas crediticios, empresas pequeñas y poco sólidas y “las Administraciones públicas, que saben que la capacidad del gasto es el poder por excelencia y desean ejercerlo”. Citan a P. Murphy (2009): La reducción de impuestos es mejor que el aumento del gasto público. Parece que no nos hemos enterado en nuestro querido país.
Juan Rosell y Joaquín Trigo proponen ligar en las negociaciones colectivas las mejoras salariales a aumentos de productividad (más fiables que el IPC). Estoy de acuerdo, pero no olvidemos que el mayor predictor de la productividad es la calidad directiva. Según los datos de la Central de Balances del Banco de España 1982-2008, en las empresas no financieras la masa salarial se lleva el 54’44% del valor añadido. ¡Qué poco aprovechado, en general! El resultado antes de impuestos es del 12’78%, que es el 4’6% de las ventas.
Tenemos (todos lo sabemos) un alto índice de fracaso escolar, bajos niveles de conocimiento en competencias básicas, mala calidad de la enseñanza universitaria (salvo excepciones), escasa innovación, destrucción de empleo que no afecta al sector público, exceso de normas. “La decadencia suele asociarse a actitudes complacientes que priorizan el mantenimiento de pautas anteriores con independencia de lo que ocurre en su entorno”. Es una crisis de confianza. Para recuperarla, “el requisito básico es la coherencia en la labor, continuidad en los objetivos, sinceridad, explicaciones que hagan previsibles las actuaciones, adecuación de los medios y actuaciones. La meta debe explicitarse con claridad, las propuestas deben ser compatibles con los medios disponibles y no depender de la aquiescencia o buena voluntad de terceros”. Se necesita, como nos recuerdan los autores, “una actitud decidida, una mente despejada y confianza en uno mismo” (y todo esto se forja, se cultiva, se desarrolla, me permito añadir).
El libro es particularmente interesante en lo que se refiere a los valores (pautas de comportamiento que se consideran deseables): valores personales, valores empresariales, valores percibidos por los consumidores, valores profesionales (el libro lista cada uno de ellos). Principios de beneficio social y personal: Responsabilidad, Eficiencia, Respeto a las personas, Innovación, Calidad, Orientación al cliente y a la competitividad, Respeto a los contratos y a la palabra dada, Dedicación y compromiso, Sencillez y sentido común, Decisión y asunción de riesgos. ¡Qué importante dirigirse por valores y principios!
Para salvar el Estado del Bienestar, evitar el abuso y el oportunismo. En 2007, España crecía al 3’6% con un superávit presupuestario del 1’9% del PIB. En 2009, desastre total (decrecimiento, gran déficit). De los 45’6 M de españoles según el último censo, 22 M de población activa; 9 M de pensionistas, casi un millón de pensiones por invalidez (“lo cual es absolutamente imposible porque el país no sale de una guerra ni ha soportado ninguna catástrofe reciente”, una gran bolsa de fraude que pagamos con nuestros impuestos), más de 4 M de desempleados, 3 M de funcionarios, 8’5 M de estudiantes…”En estos momentos, la dialéctica no es más Estado frente a menos Estado, la clave es mejor Estado.” Ni la ley de la selva, ni un Estado asfixiante.
En el anexo final, Rosell y Trigo adjuntan las propuestas presentadas por Fomento del Trabajo Nacional en julio de 2008. 24 iniciativas que son las siguientes: Reducir los plazos de pago (empezando por las Administraciones Püblicas), Better regulation, Una única sentencia (que las AAPP no recurran), Fin de las asimetrías entre el sector público y privado, Regla de gasto del sector público, Coherencia de actuaciones estatales, Empresas públicas transparentes, Reducción del número de agencias, Regulación de huelgas, daños y boicots, Ticket moderador, Becas por rendimiento, Incapacidad transitoria, Energía, Agua, Formación, Inversión en infraestructuras por criterios de coste-beneficio, Libre amortización de la inversión de bienes de equipo que mejoren la prevención de riesgos laborales, el ahorro energético y de agua y protejan el medio ambiente, Posibilidad de provisionar las inversiones por despido, Aumento transitorio de la deducción por compra de vivienda, Reducción de impuestos a la construcción y rehabilitación, Incentivo a la recolocación rápida, Incidencia real del Impuesto de Sociedades, Compromiso con la defensa de los derechos de propiedad, Buenas prácticas del Sector Público.

Estoy plenamente de acuerdo con las propuestas que inciden en un sector público más eficiente y eficaz, en la mejora de la educación, en optimizar energía y agua, en infraestructuras rentables para la ciudadanía, en reducir impuestos… Pero también en mejorar la calidad directiva, en el desarrollo a través del coaching, en que nuestras empresas tengan el tamaño adecuado, en que se conviertan en auténticas meritocracias. La 9ª potencia económica del mundo, la 6ª en escuelas de negocios, no puede ser la 33ª en productividad y competitividad y la 28ª en calidad directiva.

Tenemos que hacer algo (mucho). Y rápido.