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miércoles, 13 de enero de 2010

Desafiar el status quo

Primer viaje internacional del año, a participar en el Kick Off 2010 de Abbott Vascular, con el título “Unidos por un objetivo común”. Hemos salido en el vuelo de las 8 de la mañana a Lisboa, y de ahí a Funchal, Madeira, “la perla del Atlántico”. Es la primera vez que he estado en esta isla portuguesa. El evento ha tenido lugar en el Hotel Meliá Madeira Mare, un impresionante promontorio sobre el Océano Atlántico. Más de 130 profesionales de Abbott Vascular de España y Portugal (tanto comerciales como de servicios de apoyo, todos juntos) para empezar el año con un reto común.

Abbott, compañía líder del sector salud con más de 120 años de historia, es una de las mejores empresas para trabajar de nuestro país (y en otro diez de Europa, además de EEUU). Tiene una cultura corporativa de respeto y dignidad, de un trato cercano, y a la vez de un alto nivel de exigencia. Como suelo decir, en esta crisis hay ganadores y perdedores: Abbott es un claro ganador, como lo demuestra el hecho de que su retorno para el accionista en los últimos tres años ha sido del 20’3%, en tanto que la media de las 500 mayores empresas según el índice Standard & Poors ha decrecido en el mismo trienio un 16%. El éxito no es por casualidad. Cuando se atrae, fideliza y desarrolla talento, el cliente se siente bien tratado y los resultados acompañan. Esto puede ocurrir en una pyme o en una compañía de 72.000 profesionales que trabaja en 130 países.
Los valores de Abbott son:
- Ser prioneros: Estar a la vanguardia de la ciencia y de la comercialización.
- Conseguir resultados: Resultados orientados al cliente y gestión de primer nivel.
- Cuidar la salud: Marcamos una diferencia en la vida de las personas.
- Seguir avanzando: Compromiso y propósito.

Ha abierto el Kick Off Gabriela Miles, la Directora General de Abbott Vascular para España y Portugal, con la construcción del Puente de Brooklyn como metáfora de lo que puede hacerse juntos. Este puente, llamado inicialmente “el Puente de Nueva York y Brooklyn”, es mucho más que un puente sobre el East River que une los condados de Brooklyn y Manhattan. Todos, incluyendo los que no han tenido la oportunidad de visitar la ciudad de los rascacielos, están familiarizados con este gran puente que fue construido entre 1870 y 1883 y que en ese momento fue el puente colgante más grande del mundo y el primero suspendido mediante cables de acero . Gabriela nos ha enseñado que este espectacular proyecto fue realizado gracias a una visión (la del ingeniero John Augustus Roebling), a la innovación (la utilización de acero, dinamita, piedra caliza, granito, cemento), la superación de innumerables obstáculos (en la construcción del puente murieron 27 personas; el Sr. Roebling se rompió un pie cuando un ferry chocó contra el muelle y murió de tétanos por la amputación de los dedos del pie; su hijo Washington sufrió la “enfermedad de los buzos” o síndrome de descompresión por su trabajo en los pozos de cimentación; la esposa de Washington, Emily, estudió ingeniería, se convirtió en su ayudante y transmitía a los ayudantes sobre el terreno las instrucciones de su marido. Fue la primera en cruzarlo), el valor del equipo, el entusiasmo. Una historia preciosa, muy bien contado.

Después, un servidor ha tratado el tema. Desafiar el status quo. Construyamos juntos. “Status quo” es un término diplomático, el actual orden de cosas, y cuesta retarlo, desafiarlo (cambiar una fe por otra). En la portada de la presentación, Nicolás Maquiavelo (que ya decía en el siglo XVI que es muy difícil cambiar el estado de la situación, porque a esta iniciativa se opondrán con fuerza todos aquellos a los que ahora les va bien, y será apoyada tímidamente por quienes piensan que pueden sacar provecho de la nueva situación) y Barack Obama, que ha demostrado recientemente que el cambio es posible.
Sin embargo, cambiar es un requisito de supervivencia, porque las organizaciones sólo sobreviven si son capaces de cambiar al menos al ritmo del entorno (la ley de Revans) que, también en momentos de incertidumbre como los actuales, es crecientemente acelerado. Así que, aunque nuestro cerebro sea “tramposo” (prefiere lo malo conocido que lo bueno por conocer), aunque los egos se interpongan para forjar un auténtico equipo, aunque el éxito en una organización provoque que sea aún más difícil cambiar (y sin embargo la autocomplacencia es el principio de la decadencia), hemos de hacerlo. No vale intentar (permiso para fallar), vale actuar.

Después de unas dos horas y media, un café. Y tras este pequeño descanso, varias presentaciones muy interesantes por parte de los directores financieros y comerciales de España y de Portugal. Presentaciones muy conceptuales, con imágenes muy claras de la situación, que muestran sano orgullo por lo conseguido y valorizan a la compañía, como base para ambiciosos retos en el 2010. Me ha encantado escucharlas.

Y finalmente, tras unos minutos de participación en la que una docena de los asistentes han compartido sus reflexiones sobre lo que habían escuchado durante la tarde, ha intervenido José (Pepe) Calle, VP de Abbott Vascular para EMEA (Europa, Oriente Medio y África). Ha hablado en términos muy estratégicos de la situación de la compañía, de sus fortalezas, de sus oportunidades de mejora. Ha sido explícito en el elogio y ha sabido llegar a todo el mundo desde un mensaje directo y cercano. Muy brillante.

Para terminar, cena de gala en un precioso restaurante de Madeira: la cena “rojo y negro” (todos los asistentes iban de esos colores, a tono con la decoración del restaurante). Lo hemos pasado muy bien, y Gabriela Miles y Pepe Calle se han dirigido a todos nosotros para comentar los premios a los mejores del año. Algo que en otras culturas podría ser excluyente, pero que en Abbott es parte de su forma de compartir el éxito y destacarlo.

El Kick Off Meeting continuará mañana jueves y pasado viernes, con los grandes números de 2010, las novedades, el servicio al cliente, la preparación de auditorías, los temas de RRHH y un largo etcétera. Una inversión importante, que tendrá una enorme rentabilidad para la compañía, estoy seguro.
Me voy, además de con un montón de vivencias, de sensaciones y de gratos recuerdos, con el libro Living in Portugal (regalo de los organizadores), firmado por prácticamente todos los asistentes. Una huella imborrable.

Da gusto haber participado en la reunión estratégica de una compañía que hace tan bien las cosas, que cuida los detalles al máximo. He podido hablar con decenas de profesionales de Abbott Vascular Iberia durante estas horas y da gusto comprobar un clima laboral de satisfacción, rendimiento y desarrollo y una cultura humanista de logro. Enhorabuena.