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lunes, 31 de agosto de 2009

Caerán como moscas

Mi amigo José Mari Ulazia tiene la generosidad de alimentarme de belleza cuando me lleva a maravillosos parajes de Euskadi y alimentarme de reflexión cuando dialogamos sobre las organizaciones, la sociedad y el futuro. Ayer me mandó un artículo del Diario Vasco del 20 de agosto. Es una entrevista de Cristina Gómez Torrego a Koldo Saratxaga, titulada: “Las empresas caerán como moscas porque tienen un modelo caduco”.
Conozco, aprecio y admiro a Koldo Saratxaga desde hace mucho tiempo. Me lo presentó precisamente José Mari en un foro, el Foro de Elgoibar, en el que hablamos de muchísimas cosas. Koldo es un gran amante de la libertad y de la aplicación de la libertad en las organizaciones. He dicho en varias ocasiones que es un auténtico Quijote, un maravilloso Quijote, luchando contra los molinos del inmovilismo, del taylorismo. Y demostró en su día, como Coordinador (máximo responsable) del Proyecto Irízar, que su modelo, el humanista, funciona (Irízar era la cooperativa más rentable y probablemente la más innovadora de MCC, de Mondragón). Pero eso es historia. Cuando Cristina le pregunta por las lecciones de Irízar para esta crisis, Koldo responde: “Dejé Irízar hace cuatro años y desde entonces he estado en veinte organizaciones. Lo de Irízar es pasado.” El mejor Koldo es el actual, el que asesora desde K2Kemocionando.

El 19 de agosto dio la conferencia ¿Son las personas libres en las organizaciones actuales?, en el curso de verano de la UPV Euskadi, país de profesionales innovadores y creativos que se celebró en el Palacio de Miramar (San Sebastián) Desgraciadamente, no he podido escuchar la conferencia, pero a partir del artículo del DV me permito extraer algunas de las ideas de Koldo:
- “Hay que cambiar el modelo educativo porque tiene muy poca libertad. Te pasas la vida viendo nucas y espaldas y a un señor o señora que te cuenta un rollo durante seis horas. Es una búsqueda de la solución a corto plazo. Es una educación impartida por personas mayores y enfocada al trabajo, no a las relaciones humanas, no para personas que le quedan 80 años de vida”:
- “Las nuevas tecnologías tienen que servir para impulsar la creatividad y el profesor tiene que ser un animador que facilite la comprensión, la comunicación, la participación, la discusión desde niños, el respeto de otras opiniones”.
- “Necesitamos un modelo en el que nos sintamos más actores y menos títeres. Las organizaciones tienen un modelo de 1913, caduco, que tiene todo menos libertad. Los procesos vienen marcados en una pirámide que hay muy poco de aportar, muy poco que compartir y muy poca visión de futuro. Así no podemos hacer que las organizaciones sean creativas”.
- “La innovación es una consecuencia de las personas con sus capacidades innatas creativas y emprendedoras que tengan la oportunidad de utilizarlas y de equivocarse. Para eso hace falta que las organizaciones den oportunidades para que esa capacidad innata surja, tengan nuevas experiencias y conocimientos. Innovar es una dinámica, un sentimiento; es algo vivo”.
- “La estrategia es ilusionar. Y eso se consigue con transparencia con los trabajadores. Y sabiendo lo que está pasando en la empresa y así tomar decisiones entre todos, no sólo los dueños y los ejecutivos. Y esto tiene que ver con la confianza. Si no hay confianza no hay proyecto común, ningún trabajador apuesta por la empresa, se limita a cumplir sus ocho horas y se va. Para que haya confianza se necesita comunicación y transparencia y así los trabajadores además de la fuerza pondrán su ilusión, su pasión y se cerebro en su labor diaria”.
- “Las medidas anticrisis son parches. Mientras no cambie el modelo y la sociedad se implique no habrá mejoría, porque seguiremos siendo una sociedad pasiva”:
- “En realidad no estamos saliendo de la crisis económica ni de la crisis de valores ni de la crisis de desequilibrio que existe. No puede ser que el 20% de la población tenga el 80% de los recursos o que el 1% posea el 35%. Tenemos que educarnos en la eficiencia, en el respeto a la sociedad y a la naturaleza”.

Suscribo al 100% el pensamiento y el sentimiento de Koldo. Educación participativa, confianza, transparencia, libertad en lo que él llama “un nuevo modelo de relaciones humanas”. Eso es lo que logra compromiso e innovación.
Y soy optimista, porque las nuevas tecnologías, los jóvenes y las mujeres y la creciente importancia del clima laboral, lo que el francés Ralph Hababou llama “la generación W” (por Web, Women y Weather), transformarán el mundo. Es el paso de la sociedad mecanicista (jerarquía) a la sociedad en red (participación), de la sociedad material (de los objetos) a la inmaterial (de las ideas), de la sociedad industrial (de consumo) a la sociedad noética (de la inteligencia). Estamos en tránsito, más lentos de lo que desearíamos, más rápido de lo que parece. Y por ello, en el camino, una sociedad del espectáculo como la actual, que no invita a la reflexión sino al entretenimiento puro y duro.

PO-DE-MOS.

domingo, 30 de agosto de 2009

Sonidos de Tokio

Esta mañana he ido a ver Mapa de los sonidos de Tokio, de Isabel Coixet. Soy un gran aficionado a su cine, por lo que espero lo mejor de todo lo que la Coixet hace. Además, el otro compré en la librería Troa la narración que ella hace a partir del guión de la película, en la colección Andanzas de Tusquets, por lo que ya sabía de qué iba y me he dedicado a disfrutarla (la peli puede verse en versión original japonesa con subtítulos en inglés en el Ciné Cité Manoteras, pero no me he atrevido a tanto, al menos la primera vez).

¿De qué va Mapa de los sonidos de Tokio? De un padre destrozado por el suicidio de su hija (Midori), del novio de ésta (David) y de una asesina a sueldo que hace doble vida como limpiadora en el mercado de pescado (Ryu) y que, encargada por el padre de matar al novio, no puede hacerlo porque se relaciona con él. Todo esto, narrado por un grabador de sonidos amigo de Ryu. Pero en realidad el argumento no importa. El Mapa es una excusa de Isabel Coixet para adentrarnos, con cariño y fascinación pero sin pasarse, en una ciudad como la capital japonesa. Si Ridley Scott, después de hacer Blade Runner, encontró en Osaka la realidad de sus pesadillas futuristas (Black Rain) y Sofía Coppola nos convertía en unos turistas más en Japón, sintiéndonos extraterrestres (Lost in Translation), Isabel demuestra que adora la cultura del país del sol naciente y generosamente quiere transmitirnos sus peculiaridades, desde la comida a sus cementerios.

Quien quiera ver esta cinta, ha de estar preparado para un distinto ritmo temporal. Según Steve Taylor, profesor de la universidad de Manchester y autor de Creando el tiempo, “no hay necesidad de que el tiempo nos oprima tanto. Podemos hacer que transcurra más despacio e incluso trascenderlo totalmente. El tiempo no tiene por qué dominarnos: nosotros podemos controlarlo. Es muy sensato que, para vivir lo máximo posible, procuremos comer alimentos saludables y hacer ejercicio, pero también podemos alargar la vida aumentando la cantidad de tiempo que sentimos. Para conseguirlo, debemos saber por qué el tiempo parece transcurrir a distinta velocidad en diferentes situaciones.” El profesor Taylor nos enseña que la velocidad del tiempo está determinada por la cantidad de impresiones que registra nuestra mente. Por ello, para los niños, que todo es nuevo, el tiempo pasa lentamente. Para los adultos anclados en la rutina, pasa muy deprisa.

Y eso es precisamente lo que hace Isabel Coixet con nosotros como espectadores: ofrecernos experiencias nuevas, para congelar la plena consciencia del momento. No es algo fácil (a algunos espectadores que estaban en la sala, la película les ha parecido lentísima, un rollo), pero es muy interesante si así te lo tomas. Por eso, la novelización de la película que hace Isabel (64 “cintas”) se inicia con una cita de Junichiro Tanizaki en su Elogio de la sombra: “Cuando los occidentales hablan de ‘los misterios de Oriente’ es muy posible que con ello se refieran a esa calma algo inquietante que genera la sombra.”

Primer impacto visual: Roppongi Hills. Unos directivos, japoneses y occidentales, están comiendo sushi sobre una modelo desnuda. Beben cerveza, sake y vodka. “Tiene que haber otra forma de hacer negocios”, dice hastiado Nagara-san, el padre de Midori. “Sí, pero no es tan rentable”, le responde su ejecutivo principal, Isoza-san. En ese momento, al señor Nagara le dan, por teléfono, la noticia del suicidio de su hija. Esta escena es como de película japonesa: el dolor del padre, rompiéndolo todo, la chica huyendo, el resto de los comensales, divertidos y ajenos a lo que está pasando.
Segundo impacto: el mercado de Tsujiki a las cuatro de la mañana. Manipuladoras de pescado que después se duchan y se limpian con jabón (nada que ver con las conserveras de Los lunes al sol, avergonzadas de sí mismas). Tercero: un bar de ramen en Koenji; los japoneses sorben sonoramente la sopa. El grabador de sonidos nos recuerda al protagonista de La vida de los otros, pero en este caso su “voyeurismo auditivo” no está justificado por las órdenes de la Stasi, sino por el mercado audiovisual (graba y vende) y por su propio placer (es un ser acompañante, pasivo). Y otros impactos: el cementerio de Ueno (Ryu va a limpiar las tumbas de aquéllos a los que ha asesinado por encargo): “El silencio de un cementerio en verano es como ningún otro silencio del mundo. Nunca rompimos ese silencio”. El último mensaje de la suicida, en su apartamento de Omotesando: “¿Por qué no me amaste tanto como yo te amé a ti?”
Hasta ahora hemos “sentido” dolor, rencor, silencio. Pero surge el personaje de David, un catalán que regenta una tienda de vinos (Vinidiana), en el que comprobamos que, tan lejos, pueden disfrutar de los deliciosos caldos de Torres. Ryu y el señor Isoza se citan en un parque de atracciones kitsch, Hanayashiki, y realizan su “transacción” (la foto de David, el dinero) en una cabina de la noria. David le seduce a Ryu de alguna forma (“¿sensual? No sabía que había vinos sensuales” “Todo puede ser sensual”; le ofrece probar un vino del año de su nacimiento (1980), “tu dinero no sirve aquí”, le pide que le salve la vida: “No puedo cenar solo esta noche. Si ceno solo esta noche, beberé demasiado y, si bebo demasiado, me pondré horriblemente triste y, si me pongo horriblemente triste, lloraré, la gente se burlará de mí y empezaré a pensar en todas las razones que tengo para hacerme el harakiri”. La iniciativa de David, encantadora, contrasta en Ryu con la pasividad del grabador de sonidos, tediosa.
David y Ryu toman una sopa de ramen (ella hace ruido sorbiendo la sopa, él no) en Shimokitazawa. Ríen juntos (definitivamente, es cuando la conquista). Después pasean, hablan de pachinko (un juego de bolitas luminosas que te aturde e hipnotiza), de karaoke, de la novia de David que se suicidó hace un mes. Bueno, en realidad habla él y ella escucha: “Todas esas chorradas sobre la diferencia entre los japoneses y el resto del mundo… No somos tan diferentes, al menos los hombres no lo somos. Los hombres somos exactamente igual de capullos en todos los países; yo he hecho exactamente lo que cualquier hombre del mundo, africano, americano, japonés, francés…: sólo he hablado de mí y no te he hecho una sola pregunta sobre ti, si vives sola o con alguien, dónde trabajas, las cosas que te gustan…”
Después van a un “Love hotel”, el Bastille, una torre Eiffel de color rosa que emite ráfagas de luz verde. Eligen una habitación que reproduce un vagón de metro, y hacen el amor (con rabia, con profunda tristeza, él recordando a su novia fallecida, ella dejándose llevar). Allí irán varias veces (David es “un hombre honesto sin alma. Eso da mucho miedo”), seremos espectadores del sexo oral de un catador de vinos a una limpiadora de pescado (“estoy muy orgullosa de haber dirigido la escena en que David se saca un pelito de la boca después de hacerle un cunnilingus a Ryu”, ha declarado la Coixet) y escuchamos la preciosa versión de Hibari Misora de La vie en rose. Todo un descubrimiento. El grabador de sonidos se da cuenta de que “(desde que Ryu estaba con David) había un brillo nuevo en sus ojos. Sólo su silencio era el mismo”.
Nagara-san, a quien vemos ausente en una reunión del consejo de su empresa en Aoama, desea venganza. Y su fiel Isoza, a falta de Ryu, se la va a proporcionar (este episodio me recordó a la madrastra de Blancanieves y al lacayo incapaz de matarla). David piensa volverse a Barcelona y Yoshi, que se va a quedar la tienda de vinos, le comenta: “sé que no es asunto mío y, aun a riesgo de dinamitar la idea que los occidentales tenéis de la discreción oriental, voy a hacerlo: Midori se creía sus propias películas. Midori había escuchado demasiadas veces Madame Butterfly. Midori no se suicidó porque no la quisieras o porque no supieras hacerla feliz o porque una vez llegaras media hora tarde a una cita o en un restaurante miraras diez segundos de más a la camarera. Midori se suicidó para fastidiar a su padre y de paso fastidiarte a ti. No me parece una razón suficiente para que siga jodiéndote la vida después de muerta”.
Ryu cree que la gente no cambia (“La única cosa a la que temía Ryu era al miedo. Y al amor, claro”). Cuando David se va a despedir de ella en el mercado de pescado, aparece Isoza-san y, al disparar a David, Ryu se interpone. “Sé que a Ryu le hubiera gustado saber que, cuando volvió a Barcelona, él pasó un tiempo sin saber quién era ni donde estaba”. Monta una tienda de productos japoneses, hace catas de sake, ve pelis como Tokio story, de Ozu, una y otra vez… “Y aunque se casó y tuvo un hijo, siempre guardó en su corazón un cuarto secreto en forma de vagón de metro donde alguna que otra vez, cuando su vida se le antojaba completamente irreal, le esperaba Ryu.” Me ha recordado al final de El Príncipe de las mareas (aquella película de Barbra Streisand y Nick Nolte, basada en una excelente novela).
Último impacto. El narrador, el grabador de sonidos limpia la tumba de Ryu. “El deseo que Ryu escribió en las tablillas del templo de Kamagome se cumplió”. Los románticos empedernidos podemos pensar que era conocer el Amor.

Isabel Coixet me ha contagiado su “nipónfilia”. Ella, que siempre habla en sus pelis de personajes solos, disfruta de su hija Zoe (12 años, cuatro más que la mía) y prepara nuevos proyectos. Reconozco que hay que educar en cierto modo la mirada (y la audición) para degustar un cine tan exquisito.

El Mapa no es el territorio. Pero puede guiarnos por él, si sabemos aprovecharlo con franca humildad, capacidad de observación y valentía.

sábado, 29 de agosto de 2009

Intelectuales y política

Hoy me ha llamado poderosamente la atención el artículo de Ramin Jahanbegloo, filósofo iraní y catedrático de Ciencias Políticas en la Universidad de Toronto, titulado El temor de los intelectuales a la política.

El Dr. Jahanbegloo parte del ensayo de C. P. Snow Las dos culturas (1959), en el que se explicaba que la falta de comunicación entre las ciencias y las letras suponía un freno para la solución de los problemas mundiales, para señalar que en el siglo XXI está ocurriendo algo similar entre los intelectuales y la política. “Pocas veces han estado tan alejados los intelectuales y el mundo político. Los intelectuales críticos son una especie en peligro de extinción. Temen la política y se diría que la política muestra una indiferencia absoluta por todo lo que se pueda denominar intelectual. Hay muchos otros que consideran que nos encontramos ante un declive de lo intelectual. Según ellos, la intelectualidad se ha distanciado de la esfera pública para acercarse a un mundo cada vez más profesionalizado y más empresarial. En otras palabras, los intelectuales están perdiendo su autoridad pública para dirigirse al poder, al tiempo que cada vez son más incapaces de realizar sus funciones de una forma independiente y crítica. Nunca se habían mostrado tan profundamente opuestas la conciencia crítica y la esfera pública.”
Efectivamente, “asalariados, ocupando cátedras o titularidades permanentes, pensionistas, muchos intelectuales se encuentran encadenados a la rueda de una carrera y una profesión respetables que paradójicamente estanca su capacidad para la crítica en un contexto no conflictivo.” Es más, “con la aparición de la aldea global post-industrial, dominada por las redes mediáticas y la comunicación tecnológica, en las que las voces disidentes suelen estar acalladas, una “epidemia de conformismo” ha paralizado al completo la vida pública, convirtiéndola en una entidad impulsada única y exclusivamente por el mercado.”
El autor parte del affaire Dreyfus para la aparición del “intelectual”, que defiende los valores universales por encima de los políticos del momento. Ejemplos: Zola o Sócrates. “Con su mayéutica –conócete a ti mismo- Sócrates invitaba a los atenienses a interrogarse. Y aunque sea un fin en sí mismo, aprender a interrogarse es también una condición y un punto de partida para cualquier intelectual que quiera obrar honestamente. La honestidad es abrirse a la pluralidad humana: es cobijar la idea, intrínseca al trabajo de un intelectual dialógico, de que cada persona contiene “multitudes”, como dice Whitman en su “Canto a mí mismo. Todo intelectual necesita de esta multiplicidad, no sólo para conectar con los otros, sino también para ensalzar y valorar, como un elemento constitutivo del mundo, las diferencias que existen entre las personas. La idea de diferencia presupone otro valor igualmente esencial a la condición de intelectual: el respeto.”
Porque “si no se lee y se ejerce el espíritu crítico, la historia podría convertirse en una simple repetición de los errores humanos.” Ramin Jahanbegloo cita a Hannah Arendt: “el problema del mal será el tema fundamental de la vida intelectual de la Europa de posguerra, de la misma manera que la muerte fue el tema de reflexión fundamental después de la Primera Guerra Mundial” y a Max Weber: “el compromiso intelectual requiere la ética del héroe, pues hace falta una gran valentía moral para enfrentarse a las responsabilidades que se adquieren en la esfera púbica.” Y concluye: “Mientras los humanos sigamos creyendo que la esperanza no es una palabra fútil, los intelectuales no dejarán de ser útiles en todas las sociedades.”

Importante artículo, que debería mover a la reflexión. Creo que el poder sin la inteletualidad se convierte en capricho. Tengo escrito en El triunfo del humanismo que perdimos un gran momento histórico cuando Erasmo de Rótterdam no aceptó la invitación del Cardenal Cisneros de trabajar en Alcalá de Henares (“Non placet Hispania”) y de colaborar con el proyecto de Carlos V. De haber sido así, nos habríamos ahorrado la Reforma protestante, el Concilio de Trento y muchas calamidades posteriores. Y estoy de acuerdo con el Dr. Jahanbegloo en que estamos en uno de los peores momentos de la historia en la relación entre los intelectuales y la política. Son los peligros de una sociedad acomodada, de una “sociedad del espectáculo”, en el que el fin de muchos políticos es ganar elecciones y perpetuarse, a costa de no arriesgar y no hacer lo posible por mejorar el mundo. La gestión sin Liderazgo.

Por otro lado, a muchos intelectuales, que defienden las H de la Honestidad y Humanidad (respeto), les faltan otras dos H: la Humanidad (se creen por encima de los demás, les puede la arrogancia) y el sentido del Humor, prueba fehaciente de seguridad en ellos mismos, de una sana “inteligencia emocional”. Si el intelectual es percibido por la ciudadanía como soberbio y triste, como un agorero distante, poco impacto puede lograr en la sociedad.

Sin embargo, soy optimista. Creo que las ideas y la acción están condenadas a entenderse y que la tecnología y la globalización promoverán la diversidad y el sentido crítico. En esta línea, la elección de Barack Obama (uno de los presidentes de Estados Unidos con mayor capacidad intelectual y un defensor de valores universales) es un paso en la buena dirección. Deberíamos aprender del movimiento que ha supuesto al otro lado del Atlántico y en todo el planeta. Imagino (confío, deseo) que Europa pronto irá tomará ese camino.

viernes, 28 de agosto de 2009

Shorts (cortos)

Esta tarde he ido con mi hija Zoe a ver Shorts (Cortos): la piedra mágica, la última película de Robert Rodríguez, tras el fracaso comercial que supuso la anterior, Planet Terror.

Beatriz Maldivia nos contaba el pasado 30 de mayo en blog de cine de qué iba esta película: “Está situada en un barrio de la periferia, en el que todas las casas son iguales y en el que todo el mundo trabaja para la misma empresa, Black Box. Se desatará el caos cuando un niño se golpee la cabeza con una piedra que tiene los colores del arco iris y que concede deseos. (…) Toe (dedo del pie) Jackson, el protagonista, comienza diciendo que tiene una historia que contar y la película rebobina y avanza rápido hasta encontrar el momento en el que va a dar comienzo. Cuando lo encuentra, aparece un cartel que nos dice que éste es el capítulo 4 y que se llama “El enorme moco”. Conocemos a Nose (nariz), otro niño, cuyo padre, el Dr. Noseworrthy, tiene fobia a los gérmenes y limpia todo lo que toca. A Nose no se le permite salir a la calle y sólo puede visitarlo su tutora Stacey, que es la hermana de Toe.
Stacey encuentra una piedra con los colores del arco iris y se la lleva a Nose, no sin que antes el padre la desinfecte. El Dr. Noseworthy ha inventado un regulador de células y, sin que se dé cuenta, el hijo ha dejado un moco sobre él. Cuando Stacy le da la piedra, Nose dice que desea que el invento del padre funcione y entonces el moco empieza a crecer.
Toe y su amigo Loogie quieren robar la piedra y se cuelan en la casa, pero entonces el moco gigante y malvado los ataca.
La película de Rodríguez está dividida en cinco episodios y por eso lleva el nombre de ‘Shorts’ (cortos). Después de que veamos el cuatro, aparecerán el dos, el uno, el tres y el cinco. Dicen que los demás fragmentos son mejores que el que se ha descrito. La piedra con colores del arco iris aparecerá en todos y en cada uno de ellos diferentes personajes descubrirán que puede conceder deseos. Hay naves espaciales, escarabajos, gente tostadora, cocodrilos y mucho más.”

Sí, el argumento parece ridículo (ya lo decía Beatriz en el mencionado blog), muy infantil, pero la película es bastante innovadora. Para empezar, está financiada por Abu Dhabi. El texano Robert Rodriguez (que ha dirigido El Mariachi, Desperado, Abierto hasta el amanecer, The faculty, la trilogía de Spy Kids o Sin City) es el guionista, el director, el productor, el que edita, el que supervisa los efectos especiales, el que compone la música: un “hombre del Renacimiento”. Los actores, estupendos (William H. Macy, habitual en las películas de David Mamet, como el Dr. Nosewothy; James Spader como un emprendedor tecnológico a lo Bill Gates, que fomenta la competencia interna; John Cryer y Leslie Mann como los Sres. Jackson). Y el ritmo de la historia, que no es convencional, a mí me sorprende, aunque a los chavales, acostumbrados a los episodios de sus series favoritas (las ven repetidas un montón de veces, rebobinan, aceleran, paran la imagen) les parece lo normal.

Joaquín Badajoz, de Cosmo, chateó con Robert Rodríguez y éste es el diálogo que mantuvieron:

Cosmo: Empezaste a hacer cine muy joven y tus películas siguen teniendo ese humor fresco que tanto nos gusta, ¿te sientes aún como el niño aquel que jugaba con una cámara?
Robert Rodríguez: Comencé como cartonista y hasta mis películas prohibidas para menores tienden a seguir la ruta imaginativa y darle una mirada fantástica al mundo. A los 12 años ya estaba filmando en el patio con mis hermanos. Así que al hacer ahora una película como Shorts, con mis hijos, amigos, familia y mi familia extendida de actores y técnicos, no se siente como que ha cambiado mucho. Siempre me he dejado arrastrar por el entusiasmo creativo que produce hacer cine.

Cosmo: Eres famoso por tu capacidad de convencimiento. ¿Cuál es el secreto?
Robert: Cuando creo en algo, no me conformo con un no. Hago lo que puedo, y aun más para convencer a la gente. Pero si nada de eso funciona, hay que tomar otro camino diferente y simular que esa era tu intención original. Así no te pierdes el respeto a ti mismo.

Cosmo: ¿Qué pueden hacer las lectoras de Cosmo para desarrollar esa actitud temeraria que te ha ayudado a triunfar?
Robert: Desarrollar un punto de vista sólido y sentido de identidad. Si sigues tus corazonadas, harás lo correcto, aunque parezca incorrecto para los demás.

Cosmo: Eres uno de los más versátiles realizadores contemporáneos (y también uno de los más exitosos). En tu nuevo film, Shorts, que se estrenó el 28 de agosto, diriges, editas, compones la música... ¿Cuáles son los pros y los contras de ser un hombre orquesta?
Robert: Comencé haciendo películas con equipos de realización muy pequeños (cuando tenía algún equipo de realización) y durante los años no ha cambiado mucho. A medida que el presupuesto y la envergadura de la producción aumentan, también ha crecido el equipo, pero en esencia seguimos haciendo todos varias cosas. Es más divertido de esa forma, y la película es más personal. Lo malo es que nunca gasto demasiado con este método. Pero eso no es realmente malo.

Cosmo: ¿Cuál es el origen de la historia que cuentas en Shorts?
Robert: Siempre he sido fan de los cortometrajes de Little Rascals, de los años 1930. Se los he enseñado a mis hijos y a ellos también les fascinan. Por eso, cuando mi hijo Rebel me dijo que quería ayudarme con la idea de mi próxima película, me sugirió hacer algo al estilo de Little Rascals. Era tan obvio, ¡y no sé cómo a mí nunca se me había ocurrido! Me encanta el formato corto, así fue como aprendí a hacer cine. Entonces creamos varias historias que pudieran ordenarse en un largometraje y en las que los personajes (todos del mismo barrio) interactúan. El elemento que las une es una idea de mi hijo: una piedra de colores que concede todos los deseos.
Cosmo: Te gusta darle color a las vidas insípidas... Esa es nuestra primera lectura de Shorts. Pero, ¿cuál es según tú la moraleja de esta película?
Robert: La moraleja de Shorts es que hay que tener cuidado con lo que se desea. Y, además, que todos tenemos poder para hacer lo que queremos: ya sea construir o destruir.

Cosmo: Todos tus hijos han actuado en tus películas... Rebel tiene un protagónico en Shorts. ¿Te gusta que se involucren en esta fascinante pero a veces complicada carrera?
Robert: ¡Los hago trabajar! ¡Tienen que ayudar a pagar la cama y la comida! [risas] En realidad les encanta actuar, porque siempre estamos haciendo películas caseras y los grandes filmes no son más que una extensión de esto. Además, se relacionan con otros chicos creativos y divertidos, y sus familias, haciendo algo para que otras familias lo disfruten. Así que les encanta. Veo lo entusiasmados que están durante la filmación y lo tristes que se ponen cuando el rodaje termina.

Cosmo: ¿Alguna otra colaboración con Tarantino a la vista?
Robert: Nosotros mantenemos esas cosas en tanto secreto... ¡que incluso no nos lo decimos unos al otro! [risas]"

El argumento de Shorts se sintetiza en aquella frase de Óscar Wilde: “En este mundo sólo hay dos tragedias. Una es no conseguir lo que se desea, y la otra es conseguirlo”. En este mundo de El secreto, hay que tener cuidado con lo que uno desea, porque puede llegar a conseguirlo, y no estamos programados como especie para ver tan lejos. Está bien que los chavales (y sus mayores) aprendamos esa lección.

Y hablando de innovaciones en el cine, Avatar, la última de James Cameron que promete ser una revolución, se estrena el 18 de diciembre.

jueves, 27 de agosto de 2009

La singularidad

Si las cosas no cambian, tras esta crisis España puede quedar convertida en un país de segunda división. Sí, el presidente de la Comisión Europea, José Manuel Durao Barroso, dijo ayer que en 2010 será la recuperación general de Europa. Según él, “lo mas duro ya ha pasado”, pero “el mundo no será el mismo después de esta crisis”. Y nuestro mercado laboral, con más de cuatro millones de desempleados, no invita al optimismo.

Según un informe del Sindicato de Técnicos del Ministerio de Hacienda (Getsha), el 63% (de los trabajadores de España (18,3 millones de personas) cobra menos de 1.100 euros mensuales. El informe, elaborado con los datos de pagadores del trabajo y pensiones, así como de la última estadística del IRPF de 2007, revela que en el caso de empleados por cuenta ajena el porcentaje de 'mileuristas' roza el 62%.
Así, un total de 16,7 millones de asalariados cobran al año un sueldo bruto inferior a los 13.400 euros, en tanto que la retribución media nacional es de 18.087 euros brutos. Entre los autónomos la cifra tampoco mejora. Y es que el 75% de éstos obtiene unos ingresos mensuales inferiores a los 1.100 euros. El informe revela que en España cerca de 1,6 millones de empresarios y profesionales no obtienen un sueldo mayor.
Getsha destaca que el colectivo 'mileurista' es más numeroso entre los pequeños empresarios que realizan el pago de IRPF a través del régimen de estimación objetiva (módulos), con un 78% del total; que entre los empresarios y profesionales acogidos al modelo de estimación directa (72%).
Por comunidades, el mayor porcentaje de asalariados 'mileuristas' se concentra en Extremadura, con casi las tres cuartas partes de sus trabajadores (74,7%), seguida de Canarias (69,1%), Galicia (69%), Andalucía (69,9%), la Región de Murcia (68,7%), Castilla- La Mancha (67,4%) y Baleares (66%). Por el contrario, la Comunidad de Madrid, con el 50,7% del total de asalariados, es la región que menos trabajadores por cuenta ajena 'mileuristas' registra, por delante del Principado de Asturias (54,8%), Cataluña (55,2%), Aragón (56%), Cantabria (58,4%) y La Rioja (59,3%).
En tres años, el número de 'mileuristas' ha aumentado en siete millones, pasando de los casi 11 millones de trabajadores que en 2006 cobraron menos de 1.100 euros brutos al mes, a los 18,3 millones que perciben la misma retribución laboral en la actualidad.
Esta retribución media de 1.500 euros/mes contrasta con la de 3.300 euros/mes en países europeos como Alemania o Francia. Recuerdo las palabras de Tim Hartford, periodista del Financial Times: “El talento es escaso y el resto de los salarios menguan”. Un país, como el nuestro, con tan baja productividad y que paga tan mal no lo tiene fácil a la hora de salir de la crisis.

Como he dicho en muchas ocasiones, hay ganadores y perdedores. Abengoa ha obtenido en el primer semestre de 2009 un 16’3% más de beneficios, un total de 83 millones de euros, con un ebitda de 15 millones de euros (un 13% más que el año pasado) y unas ventas de 1.814 millones de euros (un 11% más que en 2008). Felicidades.

Desigual ha registrado los mejores resultados de su historia. Su Consejero Delegado, Manel Adell, era entrevistado por Paula Zapata en la contraportada de El Economista: “Ser los mejores o ser los primeros en el sector es complicado, no lo es tanto ser diferentes a los demás”. Al éxito por la singularidad.

Y, como ha escrito el profesor Javier Rovira (ESIC) en un artículo de opinión en el mismo diario económico, “En septiembre hay que venir llorado”. Nos recomienda: ir al mercado y mirar, redefinir la oferta, redefinir el uso de nuevas tecnologías. “Toca por lo tanto entender este nuevo mercado y comenzar a tomar decsiones de hacia adónde hay que ir y de cómo hacerlo. El que venga llorado en septiembre, lo hará antes y ganará la partida. Seguro.” Gracias, Javier. En Eurotalent nos lo vamos a aplicar, puedes estar convencido.

miércoles, 26 de agosto de 2009

Ana María Llopis

Ana María Llopis es uno de los mejores directivos de nuestro país, sin lugar a dudas, y lo ha demostrado con creces. La Dra. Ana María Llopis Rivas es Doctora en Ingeniería de Materiales por la Universidad de Berkeley, California y en su trayectoria profesional destacan empresas como Procter & Gamble (suyo es aquel lema del detergente Ariel, “Corra la voz”, precedente del Buzz Marketing), Playtex y Banesto (aquella campaña de la Cuenta Única, “Déjelo todo y vaya a por ella”). Cuando un servidor la conoció, era la Consejera Delegada de Openbank –Grupo Santander-, en aquel momento el principal banco de Internet en España y el segundo en Europa) y tenía un equipazo directivo para lanzar esa entidad financiera. En Euróforum (El Escorial) tuvimos la oportunidad de echarles una mano (en ese momento yo estaba en HayGroup) y nos sentimos muy orgullosos de su éxito. Recuerdo algunas comidas en El Charolés, hablando de ciencia, de arte, de filosofía. Da gusto tratar con directivos humanistas de este nivel. Ana María estuvo en el Grupo Santander hasta el año 2000. Posteriormente, ha sido consejera de Reckitt-Benckiser y en la actualidad pertenece al Consejo Supervisor del banco holandés ABN-Amro es Vicepresidenta de la Fundación José Félix Llopis de Arte Iberoamericano y creadora de ideas4all (www.ideas4all.com), definida en la wikipedia como “una red social vertical en torno al mundo de las ideas que permite a los usuarios compartir las suyas evitando que se desperdicien, y así ayudar a la construcción del “Global Brain”. La web permite a los usuarios publicar, valorar y compartir ideas en distintos lenguajes en un espacio que fomenta la innovación, el intercambio y la transferencia de conocimiento. Su objetivo último es convertirse en la mayor comunidad en internet en torno al mundo de las ideas, un inmenso banco de ideas mundial. Las ideas pueden ser etiquetadas, y pueden incluir imágenes y vídeos, siendo comentadas y votadas por los usuarios”.

He tenido la suerte de escuchar a mi amiga Ana María Llopis un par de ocasiones en lo que va de año. Hemos coincidido en el Ágora Talentia de Navarra, en el que también participaron Richard Florida y Ken Robinson, y en el Encuentro Crisis y Creatividad, en el Palacio de la Magdalena hace unos días. Es una gran experta en tecnología (está a la última), una gran impulsora del talento a través de las comunidades humanas, una auténtica defensora de la tolerancia (de la gestión de la diversidad).

Por si todo esto fuera poco, tiene un blog llamado “Quatre mots” (cuatro palabras): http:// quatremots-anamariallopis.blogspot.com. Es una preciosidad, una obra de arte. Yo me he convertido en seguidor, porque en el blog de Ana podemos leer cuentos cortos, ver dibujos al natural de piezas de museo, reflexiones varias… Maravilloso.

Esto es lo que podíamos leer en Expansión en septiembre del año pasado sobre Ana María Llopis y su iniciativa en la red: “Un portal que pretende recoger todo el ingenio que se desperdicia y convertirlo en soluciones para empresas y particulares, desde las cuestiones domésticas más simples hasta fórmulas químicas.
Ana María Llopis es más que la mujer a la que Emilio Botín dio un cheque en blanco para lanzar el primer banco online de España, Openbank. Pero este gran proyecto se ha convertido en su carta de presentación dentro de Internet. Era el año 1993 y, poco después de esta iniciativa, creó el primer bróker online, Open Value, también dentro de Santander. Dejó el banco al recibir la llamada de la César Alierta para lanzar Viaplus, un proyecto de venta online de Tabacalera y Cortefiel; y de allí se fue con Ana Patricia Botín como consejera delegada de la consultora de servicios integrales en Internet, Coverlink. Ahora acaba de lanzar la plataforma ideas4all.com, impulsada por una sospecha: “Hay una reserva mundial de ideas completamente desperdiciadas y hemos creado un espacio donde plantear preguntas y dar soluciones”, asegura Llopis.
Una intuición que no tardó en convertir en cifras, al encargar a la consultora TNS Sofres un estudio de mercado para comprobar la viabilidad del portal. La compañía medidora de audiencias realizó un encuesta a 1.150 internautas de Estados Unidos, Reino Unido e India. Los resultados anunciaban un buen negocio: el 76% de los consultados afirmó tener ideas que les gustaría compartir pero que no sabía cómo hacerlo; un 69% tenía problemas que le gustaría resolver; y un 55% creían que las ideas se desperdician porque no existía la manera de compartirlas.
La plataforma ideas4all.com comenzó a navegar el 15 de julio, después de seis meses de duro trabajo. Llopis es una experta en lanzar webs en tiempo récord. Ya lo demostró cuando puso en órbita Open Value, mano a mano con Eva Castillo, de Merrill Lynch (desde enero de este año, Castillo es consejera delegada de Telefónica). “Nadie se creía que pudiéramos crear un bróker online en un año, tampoco los asesores de Botín, y Eva y yo lo hicimos en dos meses”, recuerda Llopis.
Su último proyecto ha supuesto una inversión de 3 millones de euros financiado por compañías españolas e inglesas. A los cinco días de su puesta en marcha tenía 1.000 ideas registradas y 116 problemas. “Nos hemos propuesto el objetivo de llegar a un millón de ideas, por eso en el página tenemos un gran contador”, detalla Llopis.
Los lanzamientos empresariales que ha llevado a cabo Llopis suelen tener un capital generoso. Recuerda que en Openbank, fueron cerca de mil millones de las antiguas pesetas las que se invirtieron para crear el primer banco online. “Gastamos en tres años, lo que el portal Patagon gastó en tres meses”, puntualiza. La salida de Ana María Llopis del Santander se produjo después de la fusión de la entidad con el Banco Central Hispano y la posterior compra del portal financiero Patagon, en un momento de fiebre tecnológica. “Después de esta compra, Openbank cambió y yo dejé el proyecto con 120.000 clientes y el potencial de haber sido un banco de un millón de usuarios. Hoy, el portal financiero debe de tener alrededor de 400.000 clientes y es rentable”.
Llopis guarda un buen recuerdo de esta etapa. Fue su primer proyecto en Internet, de esta mujer licenciada en Físicas que llegó a España, después de conocer a su marido estudiando un posgrado en la universidad norteamericana de Berkeley. Han transcurrido 15 años desde entonces y ha vivido la primera gran crisis de Internet, que ya parece olvidada. “Me contrató César Alierta para lanzar Viaplus, pero luego él se fue a Telefónica y el interés de los accionistas por el portal no fue el mismo. Vino el descalabro de Internet y terminé marchándome”, señala Llopis.
También ha estado trabajando como programadora y profesora de informática y su carrera internacional ha estado ligada al sector financiero: pertenece al Consejo del banco ABN Amro y al de la tabaquera BAT. En 2004, la revista Times la incluyó entre los 100 ejecutivos más influyentes en el Reino Unido.Para la puesta en marcha de su actual proyecto ha hecho uso de esta visión global y ha buscado inspiración en otros portales que están funcionando en el mundo con una idea similar. “Aunque no hay nada como lo que hacemos en ideas4all, existen webs sectoriales de este tipo como la que laboratorios Lilly dedica específicamente a las fórmulas magistrales”. Y es que, aunque todo parece estar inventado, todavía hay ideas que merecen la pena tener y problemas que buscan soluciones.
Su trabajo antes de la era Internet
Si hoy Ariel Automática es un producto del que todo el mundo ha oído hablar se debe, en parte, a esta mujer. Ana María Llopis fue la encargada de lanzar esta marca de jabón cuando era directora de Márketing en Procter & Gamble. Al marcharse de P&G era responsable del 70% de la producción de la compañía. Acudió a la llamada de Playtex España para encargarse de hacer rentable la división de España y así evitar el despido de 350 mujeres de la fábrica de Cataluña. Y lo consiguió.
¿Cómo taparse de la lluvia, con un niño en brazos y la compra?
Ésta es una de las preguntas que un internauta dejó como preocupación en ideas4all.com. La solución llegó a través de otra internauta que ofreció una detallada explicación de un paraguas adaptado a la mochila del niño. Esta idea es susceptible de ser comercializada por alguna marca de ropa de bebé que entienda el mercado potencial que existe para este artefacto. Este diálogo es el punto de partida del modelo de negocio del portal: “En principio, se busca la entrada de empresas que patrocinen la web y, a medida que la comunidad crezca, también la publicidad”, puntúan desde la compañía.
En el futuro, se espera que la gente pueda subastar sus ideas y que las empresas, a su vez, puedan presentar problemas, retos y recibir respuestas exclusivas, se puedan comprar estudios de mercado o celebrar una sesión de ‘brainstorming’ en la propia página (por la que ideas4all percibiría una retribución). En esta web se puede entrar para colgar una idea, plantear un problema o simplemente navegar y puntuar la propuesta que consideremos más genial. La página está en castellano, inglés y pronto en japonés.”

Un gran talento directivo. Andamos escasos de ejecutivos de la categoría humana y profesional de Ana Mª Llopis.

martes, 25 de agosto de 2009

El blog de José Saramago

He disfrutado muchísimo, en el AVE de vuelta a Madrid, con el último libro del Premio Nóbel José Saramago, El Cuaderno. Se trata de las entradas de su blog desde septiembre de 2008 a marzo de este 2009.

Tuve la suerte de conocer personalmente a Saramago en Cantabria, con motivo del último Año Lebaniego. Organizamos un Curso de Verano de la Universidad Internacional Menéndez Pelayo (UIMP) sobre el poder de la imagen en Potes (Picos de Europa), dirigido por un servidor, en el que el escritor portugués era la estrella principal. Recuerdo que todos nos alojamos en un hotel de la zona, y quedamos a cenar con Don José y con su mujer, Pilar del Río, el día anterior a la final del Mundial de fútbol 2006 (aquel Italia-Francia en el que Zidane tocó la gloria y terminó siendo expulsado por un cabezazo a un rival). Tras el partido, que se prolongó por los penaltis, cenamos juntos los organizadores con él y Pilar, Y después pasamos todo el día juntos. La conferencia de Saramago, multitudinaria, fue maravillosa, y el curso, mágico.

El Cuaderno está compuesto de algo más de 130 entradas en su blog, durante siete meses. Es el Saramago más comprometido, hastiado de Bush, Berlusconi y Sarkozy, defensor de la causa palestina, admirador de Ángel González, Antonio Machado, Roberto Saviano, José Luis Sampedro o Baltasar Garzón, esperanzado con la victoria de Obama, crítico con la izquierda (“la izquierda no tiene ni puta idea del mundo donde vive”) y que recupera para la Secretario de Estado USA su nombre de soltera, Hillary Diane Rodham. Siempre te anima a reflexionar.

De todos sus textos en este Cuaderno, me quedo con dos. El del 12 de febrero de 2009, titulado Decimos: “Decimos a los confusos, “Conócete a ti mismo”, como si conocerse a sí mismo no fuese la quinta y más operación de las aritméticas humanas, decimos a los abúlicos “Querer es poder”, como si las realidades atroces del mundo no se divirtieran invirtiendo todos los días la posición relativa de los verbos, decimos a los indecisos, “Comenzar por el principio”, como si ese principio fuese la punta siempre visible de un hilo mal enrollado del que bastase tirar y seguir tirando hasta llegar a la otra punta, la del final, y como si, entre la primera y la última, hubiéramos tenido siempre entre las manos un hilo firme y continuo del que no ha sido necesario deshacer nudos ni desenredar marañas, cosa imposible que suceda en la vida de los ovillos, y, si se nos permite otra frase de efecto, en los ovillos de la vida.”

Y el último del libro, 15 de marzo de 2009, titulado Presidenta. Está dedicado a su mujer, Pilar, en el día de su aniversario. “No habrá ninguna sorpresa para quien recuerde lo que sobre ella he dicho y escrito en el casi cuarto de siglo que llevamos juntos. Esta vez, sin embargo, quiero dejar constancia, y supremamente lo quiero, de lo que ella significa para mí, no tanto por ser la mujer que amo (que eso son cuentas de nuestro rosario privado), sino porque gracias a su inteligencia, a su capacidad creativa, a su sensibilidad, y también a su tenacidad, la vida de este escritor ha podido ser, más que la de un autor de razonable éxito, la de una continua ascensión humana.” El agradecimiento de un genio a quien le ha hecho más grande. Por ello le nombra Presidenta de su Fundación. “Nadie lo merecería más, ni siquiera de lejos. La Fundación es un espejo en el que nos contemplamos los dos, pero la mano que lo sostiene, la mano firme que lo sostiene, es la de Pilar. En ella confío como en ningún otra persona sería capaz. Casi me apetece decir: éste es mi testamento. Pero no nos asustemos, no voy a morir, la presidenta no me lo permitiría. Ya le debí la vida una vez, ahora es la vida de la Fundación la que ella deberá proteger y defender. Contra todo y contra todos. Sin piedad, si llegara a ser necesario.”

lunes, 24 de agosto de 2009

Una oferta que se puede rechazar

Te haré una oferta que no podrás rechazar”: es una mítica frase de Vito Corleone en la segunda parte de El Padrino. Y así se llama también el libro de Michael Franzese, un ex mafioso que pudo salirse de “La Cosa Nostra” y que ahora triunfa dando conferencias sobre el paralelismo entre la mafia y las empresas (Roberto Saviano, autor de Gomorra, da un curso en la UIMP la semana que viene sobre los métodos de la Camorra).

Michael, hijo del mafioso John “Sonny” Franzese, se convirtió en un capo (uno de los que más le hicieron ganar al sindicato del crimen desde Al Capone), con el negocio de la gasolina al por mayor y pasó diez años en la cárcel por pertenencia al crimen organizado. Luego dejó todo eso por amor, y se pasó “al lado bueno”. Según él, el negocio de la Mafia es equivalente al 1’1% del PIB de EEUU y tiene muchas semejanzas con los de otros “sectores”. En sus palabras, “no me cabe la menor duda de que muchos de los ejecutivos de la Mafia que tuvieron éxito en los negocios del crimen organizado habrían tenido el mismo éxito en las salas de juntas y en los despachos de las empresas de Estados Unidos”. No sé si eso es una buena noticia.

En este libro, Michael Franzese nos enseña que el estilo mafioso de hacer negocios está inspirado en Maquiavelo: porque era italiano y porque “el fin justifica los medios”. “El Príncipe es para la Mafia lo que la Biblia para los cristianos”: Interesante. Siguiendo a Maquiavelo, “la política no tiene ninguna relación con la moral”. Interesante: aplica las ideas maquiavélicas y te convertirás en un mafioso. Para el autor, “Henry Ford aplicó la estrategia de Maquiavelo en los años en los que convirtió su empresa en uno de los gigantes empresariales de los Estados Unidos”. Bien por el fordismo (y, como consecuencia, por el taylorismo). Es más, Franzese nos recuerda que “el señor Ford era un antisemita declarado, ávido admirador de la Alemania nazi. Adolf Hitler siempre tenía un retrato natural de Ford cerca de su mesa de despacho. “Considero a Henry Ford mi fuente de inspiración”, declaró Hitler a un periodista del Detroit News dos años antes de convertirse en canciller alemán en 1933. Posteriormente, Ford recibiría la Gran Cruz del Águila Alemana, la máxima condecoración otorgada por la Alemania nazi a ciudadanos extranjeros.” Maravilloso. ¿Perdieron los nazis la guerra si, económicamente, la ganó el taylorismo?

Y otro mito que destroza el libro: J. Paul Getty, Donald Trump y Howard Hugues son en realidad herederos de grandes fortunas. Trump padre, por ejemplo, amasó un patrimonio de más de 400 M $.

Frente a Maquiavelo, Franzese propone la sabiduría del rey Salomón (que podemos leer en el Libro de los Proverbios de la Biblia). Un corazón sabio y comprensivo. “Para alcanzar sabiduría y disciplina, para entender el lenguaje de la prudencia, para ganar una vida de disciplina y prudencia, y hacer lo correcto y lo justo (Proverbios, 1-2-3). Astucia, sentido común, escucha atenta… El ex mafioso nos propone un método de su vida anterior: la “sentada”. “Tenemos que sentarnos” para negociar. Sin engaños, con claridad, con decisiones vinculantes. Y cuidado con la codicia, porque “la codicia es maquiavélica” y no acaba en nada bueno.

El éxito (“culminación favorable de un proyecto o de un empeño”) depende de nuestra idea de calidad de vida. Y es la otra cara del fracaso: “El secreto del éxito que tuve en los negocios resultó de cómo reaccioné ante mis propios fracasos”. Eso sí, “reduce al máximo las probabilidades de fracasar aprovechando tus puntos fuertes y delegando las tareas que no se te dan bien”. Fracasar no es caer; fracasar es quedarse abajo. Eso nos enseña Franzese.

Curioso este texto que equipara Mafia a Maquiavelo y Ford/taylorismo al nazismo. La banda sonora de las empresas debería dejar de ser la inolvidable partitura de Nino Rota en la trilogía de El Padrino (los clanes como supuestos “equipos”) y debería ser más como el recital delicioso que dieron anoche Cristina del Valle y Carmen Paris, para clausurar los Veranos de la Villa, en los jardines de Sabatini. Desgraciadamente, no pude acudir. Pero cuentan las crónicas que primero salió Carmen, una maña formidable, interpretando al piano ella misma temas de su último disco, InCubando. Y comentó la relación entre la física cuántica y el bolero, la comicidad del taoísmo o la fraternidad que forman el chotis, la ranchera, la jota y la guajira. A la hora de concierto, presentó a Cristina y cantaron juntas Rompiendo la hora y La mora judía, dedicadas al pueblo palestino, con esa frase de “aquí están los corazones de las hembras aguerridas”.
La canción Rompiendo la hora (que se refiere a los tambores en Calanda y otros sitios) dice así:
Va formando surcos en la tierra
Sagrada y desangrada
De dones desposeída
Retumbando todos los tambores
Del alma femenina
Quebrada por los dolores
Desde Samper a Calanda
Un clamor como una estela
Retumbando todos los tambores
Que sangran por la herida
Que anega el mediterráneo
Ya se va a romper la hora
Desde el Martín hasta el Jordán
Para abolir la costumbre
De allanar con mano militar
Aquí están los corazones
De las hembras aguerridas
Abrazando, juntas, los dolores
Que sangran por la herida
Que anega el Mediterráneo
Ya se va a romper la hora
Desde Samper a Calanda
Aquí están los corazones
De las hembras aguerridas

Después,Cristina del Valle interpretó varios temas de su nuevo disco Tiempos rotos. Sí, son "tiempos rotos" que las mujeres valientes, y no los mafiosos de siempre, van a remendar.

domingo, 23 de agosto de 2009

El arte contemporáneo

He leído uno de estos días de Santander el libro de José Javier Esparza Los ocho pecados capitales del arte contemporáneo. Esparza es un periodista dedicado al mundo de la cultura desde hace dos décadas y considera esta obre “una denuncia despiadada y profunda de las estafas del arte contemporáneo”.

El autor aclara desde el principio que “este no es un libro contra el arte contemporáneo”, sino contra sus abusos. Para él, el problema tiene tres dimensiones complementarias: la creación artística contemporánea es en general ininteligible para el ciudadano común, para la persona entrenada (el ciudadano culto) y además se convierte en escandalosa, indecente, “cuando vende como ‘arte’ creaciones o productos que en modo alguno pueden serlo”.

Para José Javier Esparza, son rasgos específicos del arte contemporáneo:
1. La búsqueda obsesiva de la novedad. Antes, el arte estaba ligado a la tradición. Desde las vanguardias artísticas, a finales del XIX, prima “el último grito”.
2. La desaparición de significados inteligibles. “Es como si la cultura occidental, en un momento determinado, decidiera prescindir de la realidad exterior”. La extrema ininiteligibilidad.
3. La transversalidad de los soportes. Se han convertido en objeto de arte materiales que nadie habría utilizado jamás.
4. La consagración de lo efímero, por la sucesión de “olas” que anegan al arte. Busca lo efímero en sus materiales, sus composiciones y sus mensajes. “La moda no podría sobrevivir sin ese proceso de permanente aniquilación”.
5. La vocación nihilista de la cultura contemporánea (“pinto las cosas como las siento, no como las veo”, Picasso).
6. La sintonía con un poder concebido como subversión. Es el poder de la economía y de la técnica, que lo convierte todo en mercado.
7. El naufragio de la subjetividad del artista, incapaz de hacerse entender. Falla su capacidad de comunicación con la sociedad.
8. La obliteración absoluta de la pregunta por la belleza. El propio concepto de belleza ha sido puesto fuera de la circulación.

Esparza enumera múltiples ejemplos de este sinsentido (la instalación eléctrica de palabras en las navidades navideñas, Damien Hirst y sus cuerpos de animales, los hermanos Chapman, Xiao Yu, Rudolf Schwarzkogler y su amputación del pene, etc.). El desmedido papel del artista es heredero del romanticismo, del mito del “genio creador”: “el arte está hecho para perturbar y la ciencia para tranquilizar” (Georges Braque).

El autor nos regala en este libro otros dos ensayos: Miradas sobre la nada (“Nihilismo: negación de todo, apoteosis de la nada. El tiempo de la nada. Nuestro tiempo”). Desde la nada física (los agujeros negros) a la nada humana: el espíritu de la aniquilación. Y El arte en la sociedad del espectáculo (la televisión como escenario del mundo). El papel de las artes escénicas lo representa hoy la TV. En esta “sociedad del espectáculo”, el cine ha dado paso a la televisión (“el cine es la manifestación por excelencia del arte en la época de su reproductibilidad técnica”, decía Walter Benjamín). La TV, definitivamente, no es un género artístico, sino una técnica, efímera, de usar y tirar.

Me ha parecido apasionante la reflexión de José Javier Esparza. En nuestro mundo actual, ¿cómo diferenciar una auténtica “obra de arte” de una tomadura de pelo? Para un servidor, el arte ha de tener la capacidad de conmover, de generar emociones. Si no me emociona, no es arte. La casi totalidad de los programas de televisión (¿formar, informar, entretener?) no me emocionan en absoluto; muchas películas, tampoco. Y lo mismo puede pasar con ciertas obras que se exhiben, por ejemplo, en el Guggenheim de Bilbao (donde el continente suele ser tan artístico o más que el contenido). Sin embargo, hay artistas contemporáneos a los que admiro sin concesiones, desde Agustín de Ibarrola (el Bosque de Oma, en Urdaibai, el Monumento a las víctimas del terrorismo en la Península de la Magdalena de Santander, su obra pictórica) a Eduardo Chillida, pasando por grandes pintores dominicanos como Guillo Pérez o Cándido Bidó). Sus obras suelen estar a mi alrededor, y estoy convencido de que me ayudan a generar energía positiva. Me conmueven las obras de Antonio López, Miquel Barceló, Eduardo Naranjo, Juan Uslé, César Manrique y tantos otros… De igual forma que José Antonio Marina invita a la ciudadanía a recuperar la dignidad, la autoridad propia y la credibilidad ante los demás, respecto al arte contemporáneo deberíamos tener criterio y buen gusto. Saber discernir el arte de la patraña.

“¿Ya no somos capaces de vivirnos como arte?”, se pregunta en estos Ocho pecados capitales… José Javier Esparza. Me parece una pregunta de lo más relevante. Hemos de ser capaces de vivir y trabajar en organizaciones que sean obras de arte (fue la obsesión de Konosuke Matsushita, fundador de National y Panasonic, el mayor emprendedor del siglo XX) y hacer de nuestra vida una obra de arte, que influya positivamente en las emociones de los demás. Una labor quijotesca, sin duda. Por eso merece la pena.

sábado, 22 de agosto de 2009

Los deportistas muestran el camino

Tanto la revista Capital como Emprendedores dedican su número de septiembre a la vinculación del deporte con la empresa. Capital lleva en portada a Rafa Nadal jugando al baloncesto y a Pau Gasol con la raqueta de tenis, ambos con traje y corbata, y el titular Aprenda de ellos. Alfonso Pérez y Juan Llobell, en el artículo Lecciones magistrales de dos ganadores natos, nos enseñan los valores de Gasol y Nadal aplicables a la empresa: Voluntad, Coraje, Esfuerzo, Orgullo, Determinación. “Las derrotas te hacen más fuerte y te hacen valorar en su justa medida las victorias conseguidas antes y después” (Pau Gasol). “Sólo con talento o con esfuerzo no se consigue nada. Hay que tener esa mezcla ideal, ser muy disciplinado, sacrificado y trabajar mucho” (Rafa Nadal). Y citan a Gabriel Masfuroll (Presidente de USP Hospitales) y Santiago Álvarez de Mon (IESE), dos profesionales a los que admiro muchísimo. En la misma revista, una entrevista de la directora Consuelo Calle y de Alfonso Pérez a un hombre sabio, Ricard Fornesa, que a sus 78 años ha vivido y reflexionado sobre casi todo: “Temo que superemos esta crisis en falso, sin aprender nada”. Un análisis de Amaia Arteta sobre cómo Las ciudades se abren al mundo, con ejemplos de Montreal, Barcelona, Lillehammer, Lisboa, Manchester, Sydney, Hannover, Turín, Valencia, Zaragoza o Madrid. Y los casos de Osborne, Axa, Sony, entrevistas a Wally Ollins y Alejandro Amenábar y un especial sobre Valencia. Más que una marca, con la opinión de la alcaldesa Rita Barberá. Un mes más, es imprescindible ponerse al día con la lectura de esta revista.

En la portada de Emprendedores, Pep Guardiola: sus secretos de la dirección de personas en el Barça. Javier Escudero titula su artículo La revolución del ‘novato’. Nos habla de los obstáculos que ha debido superar para obtener el triplete, cómo lidió con las “vacas sagradas” (Ronaldinho, Deco) y las claves para conseguir un equipo campeón, con opiniones de Eugenio de Andrés (Tatum), Gabriel Masfuroll, Jaume Cruz (catedrático de psicología del deporte de la Universitat de Barcelona) y de un servidor. Además, nos presenta el libro Los secretos de Pep Guardiola para un liderazgo triunfante, de Miguel Ángel Violán, que aparecerá en septiembre. En sus 132 páginas, Emprendedores nos presenta hasta 20 alternativas para montar negocios con poco dinero, analiza las empresas nacidas de la crisis (El momento de los valientes), nos aconseja sobre la gestión de favores (Quid pro quo), nos presenta a los “campeones regionales” (Cafés Baqué, R Cable, Rodilla, EIASA, La Zaragozana, Condis), entrevistas al fundador de Edreams y a Javier Fesser… y Juan Ferrer, coach canario y buen amigo, nos habla de la Cadena de felicitaciones. Completísimo. Felicitaciones a Alejandro Vesga y su equipo.

Sí, vivimos sin duda en la edad de oro del deporte español (las hazañas de Maite Domínguez y de Jesús Ángel García Bragado en los mundiales de atletismo de Berlín son la última demostración). Y, como he comentado otras veces, también en la edad de oro del management español, con escritores formidables. Expansión este fin de semana se refiere a dos de ellos, a los que Aurora Peralba dedica una página entera: Vivir sin jefe, de Sergio Fernández, y Creo, luego creo, de Jordi López Datell. Sobre el libro de Sergio, la periodista comenta: “En sus páginas (las de Vivir sin jefe) comprenderá que cometer errores y aprender de ellos es un proceso de mejora que no llevará no a trabajar más, sino mejor.” Sobre el de Jordi, nos recuerda que “el autor hace hincapié en que el personal debe saber, pero sobre todo sentir, que es escuchado y que su opinión y sus aportaciones se valoran”. Se trata de dos libros excelentes, escritos con pasión y que apuestan decididamente por una gestión humanista de las organizaciones. Me cabe, con toda humildad, la enrome satisfacción de que tanto Sergio Fernández como Jordi López Datell me pidieron en su día que les escribiera el prólogo para su libro. Les estoy muy agradecido a ambos por ello.

Esta tarde he ido a Kinépolis en la Ciudad de la Imagen a ver Asalto al tren Pelham 1 2 3, el “remake” de Pelham 1,2,3 (una película de hace 35 años). Esta versión, dirigida por Tony Scott (hermano de Ridley Scott, que ha dirigido Top Gun, Días de Trueno o El último boy scout). Cuatro excelentes actores (Denzel Washington, John Travolta, John Turturro y James Gandolfini, el capo mafioso de Los Serrano, que aquí hace de alcalde de Nueva York), muchos efectos especiales y supuesta espectacularidad, pero me he aburrido soberanamente. El guión carece de suspense, la narración es muy lineal y las emociones brillan por su ausencia. La puntuación en IMDB (la base de datos internacional de cine) es de 6’8 sobre 10 (me parece generosa). En el blog Cine de papel podemos leer esta crítica, que comparto (lástima no haberla leído antes): “Asalto al tren Pelham 123 es una película mediocre de acción. Se trata de un remake de la que dirigiera Joseph Sargent en 1974 y que no aporta nada nuevo. Walter Garber (Denzel Washington) es un controlador de líneas de metro que lucha contra un despiadado secuestrador, Ryder (John Travolta) por mantener a salvo a los pasajeros que este último ha tomado como rehenes. James Gandolfini y John Turturro completan este reparto plagado de incondicionales de la acción y de los contratos millonarios. 100 millones de presupuesto para que Tony Scott cumpla con una misión: ser comercial. Pues que sea comercial, que se deje de tantos efectos epilépticos del tipo ralentizo, acelero, plano detalle del ojo de derecho y demás chorradas fílmicas que ni lo requieren ni aportan nada significativo a la película. ¿Por qué no le dice nada su hermano? El dúo Washington y R. Scott no siempre fue malo… todavía recuerdo la extraña y bien lograda “El fuego de la venganza” (2004) quizá su mejor película hasta la fecha. Película en la que se destacaba algunos elementos interesantes de una sensibilidad cinematográfica un tanto reprimida durante toda su carrera ¿Por qué no le dejarían rodar “Entrevista con el vampiro”? Este director siempre se ha caracterizado por fomentar la forma olvidándose del contenido. Lo triste de todo, es que aun siendo cine “palomitero” no presenta la calidad de otras grandes producciones. Además, mediante esa obsesión por lo pintoresco detrás de la pantalla, las escenas pierden sincronía y dejan de envolver al espectador pues el elemento que debe desaparecer durante la experiencia cinematográfica, la cámara, aparece una y otra vez, recordando de esta manera al personal, que sí, que estamos viendo una película, que aquello no es real. Así es imposible creerte lo que estás viendo, no puedes “meterte” en una historia donde se rompe una y otra vez el “espacio escénico”, esa atmósfera que se consigue al intercalar los primeros planos con los planos generales. La cámara debe ser protagonista invisible de la película, debe desaparecer si lo que se pretende es realizar un producto para entretener. Los actores qué decir… Travolta mantiene esa pauta adquirida en su rentabilizada “Pulp fiction”, estructura de villano frio e inteligente, que una y otra vez mantiene en películas del tipo “Broken Arrow” (1996), “Cara a cara” (1997) u “Operación Sworfish” (2001). Washington en su línea de héroe no presenta demasiados cambios con respecto a papeles ya desempeñados en este tipo de rol. Es cierto que entre ambos generan cierta tensión cinematográfica, ya que aunque no se ven las caras, sí que podemos decir, que de alguna manera hay una especie de duelo interpretativo.”

En fin, hay que ver de todo para disfrutar de las buenas películas (en esta temporada veraniega, cintas entretenidas y estimulantes como Up, Ice Age 3, Ex, Pagafantas o Mi vida en ruinas). Y la semana que viene, Mapa de los sonidos de Tokio, de Isabel Coixet. De mi admirada Isabel sí espero mucho.

viernes, 21 de agosto de 2009

Crisis y Creatividad (y II). El ejemplo de Bolt

Segunda y última jornada del Encuentro Crisis y Creatividad en el año europeo de la creatividad e innovación 2009, en la Universidad Internacional Menéndez Pelayo (Palacio de la Magdalena, Santander). A las 9.30 horas ha intervenido Alfonso Arbaiza (Director Gerente de FUNDETEC), que ha tratado la competencia digital, especialmente en el caso de los autónomos y las pymes, mostrando las distintas iniciativas que se están llevando a cabo para reducir la “brecha digital”. Ha sido una ponencia muy clara y práctica, con sano sentido crítico actual.

A las 10.30 horas, el Laboratorio de Creatividad, sobre Las competencias sociales y cívicas, con Ana María Llopis (fundadora de Ideas4all, emprendedora, consejera de varias sociedades), Pablo de Castro (socio-director de Conceptual KLT) y un servidor. Ayer le pedimos a los asistentes que apuntaran en una tarjeta una persona (histórica, real o de ficción) que representara la creatividad e innovación en términos positivos y su valor y lo mismo en términos negativos. Hemos hablado de lo que significa la Crisis, de si estamos o no en una Crisis Creativa y de cómo afrontarla desde un nuevo modelo. Ana María Llopis ha sentado las bases, con las aportaciones de Richard Florida y Ken Robinson, lo hemos ligado a las cinco metacompetencias de inteligencia emocional (coraje/valentía, serenidad, optimismo, orientación a los demás y comunicación), le hemos pedido a los participantes que se puntuaran en cada una de ellas y hemos hecho una especie de “tormenta de ideas” sobre cómo desarrollarlas. Pablo ha presentado los resultados de personajes y valores (se pueden ver en UIMP 2.0.) y ha conectado las competencias cívicas con las redes sociales, especialmente en el caso de los más jóvenes.

Sobre la expresión cultural ha intervenido Íñigo de la Serna, alcalde de Santander, ciudad que aspira a la capitalidad cultural de 2016. Y posteriormente, en la clausura, Dolores Gorostiaga, Vicepresidenta del Gobierno de Cantabria y la Vicerrectora de Extensión Universitaria de la UIMP, Virginia Maquieira.

¿Con qué me quedo de este Encuentro? Me gustaría extraer diez claves:
- La “triple hélice”: la creación, difusión y explotación de las ideas. Tenemos que “hacer equipo” la creatividad, la oportunidad y la organización (Martin Hinou)
- La cuarta T del modelo de Clase Creativa: el Territorio. Son las amenidades de las que ha hablado Pablo Coto.
- La necesidad de incorporar todas las “inteligencias múltiples” (Howard Gardner) en la sociedad actual, que son las ocho competencias clave de la UE. Debemos reinventar el modelo educativo (Salvador Ordóñez).
- La próxima crisis tendrá que ver con la escasez de la energía. La gran pregunta es el Desarrollo Sostenible (Carlos Álvarez).
- Buena parte de los autónomos y pymes no están muy interesados en la competencia digital. Hemos de entender sus necesidades (Alfonso Arbaiza)
- “El elemento” (la pasión, el entusiasmo) tal como nos lo ha contado Ana Mª Llopis respecto a las ideas de Ken Robinson.
- Las siguientes generaciones sí saben vivir en esta “era de la velocidad” (Pablo de Castro). Las redes sociales les resultan naturales.
- La convicción como diferencia: el ejemplo de Santander como capital europea de la cultura 2016.
- La necesidad de “asumir riesgos” para ser creativos e innovadores, que ha expresado Dolores Gorostiaga. Sin riesgo no hay cambio.
- No es que la Creatividad sea la respuesta a la Crisis. Es que estamos en una Crisis Creativa.

Pablo de Castro nos ha ofrecido la carrera de Usaín Bolt ayer en Berlín (200 metros en 19.19, nuevo record del mundo). Juanma Roca me pone sobre aviso de que lea los artículos de Carlos Arribas en El País y Santiago Segurola en Marca. “Escasos ya de superlativos, cansados ya de hipérboles, Usain Bolt deja, con cada carrera, perdidos a los narradores del deporte que tratan, récord tras récord, un bucle perpetuo casi, de mantenerse a la altura de las maravillas que el genio jamaicano ofrece en la pista”, comienza Carlos Arribas. Segurola titula la suya Un marciano en Berlín. Y destaca: “Existe la tentación de identificar a Bolt como a un diletante, un atleta de condiciones sobrehumanas que no se toma en serio su profesión o que no aprovecha al máximo su potencial. La tentación surge entre aquellos que confunden lo superficial con lo decisivio. Bolt, que cumple hoy 23 años, es un chico que procede de una cultura festiva, pero exigente. Jamaica no es un lugar sencillo. Hay violencia y pobreza. Prosperar es complicado, especialmente en todo aquello donde la violencia es máxima: la música y el atletismo. Bolt representa perfectamente ese universo. Es el mejor por muchas razones, pero también por su capacidad para perfeccionar sus cualidades, para trabajar duro, para impedir que nada le distraiga.” ¿Irreverente? “Bolt corre para la gente”. Ambos, Carlos y Santiago, coinciden en que puede bajar de los 19 segundos.
Bolt, ejemplo de Talento como Disfrute. Una persona creativa.

jueves, 20 de agosto de 2009

Crisis y Creatividad

Primera jornada del Encuentro Crisis y Creatividad en el año europeo de la creatividad e innovación 2009, en la Universidad Internacional Menéndez Pelayo (Palacio de la Magdalena, Santander). El encuentro está patrocinado por la Fundación ACS, dirigido por Miguel Ángel Pesquera (profesor titular de la Universidad de Cantabria y director de Conceptual KLT) y coordinado por Inmaculada Valencia, directora de la oficina del gobierno de Cantabria en Bruselas. Se ha celebrado en el Comedor de Gala del Palacio, de forma que los 40 participantes se han podido sentar alrededor de una larga mesa y verse las caras unos a otros, evitando la estructura de aula convencional. Además, gracias a la red social UIMP 2.0., se ha seguido por miles de personas a través de internat (www.uimp20.es/tv/tvuimp.htm).

La inauguración ha corrido a cargo de Francisco Menor, Director de la Fundación ACS, que os ha recordado el compromiso de la fundación con esta universidad y que el grupo ACS realizó la rehabilitación del Palacio de la Magdalena a través de una de sus empresas más emblemáticas (la rehabilitación está recogida en un libro escrito por el propio Francisco Menor).
Posteriormente, el director y la coordinadora del Encuentro han explicado en qué consiste el año europeo de la creatividad y de la innovación y las competencias necesarias en tiempos de crisis:
1. El sentido de la iniciativa y el espíritu de empresa
2. Aprender a aprender
3. La comunicación en la lengua materna
4. La comunicación en lenguas extranjeras
5. Las competencias matemáticas en ciencia y tecnología
6. La competencia digital
7. Las competencias sociales y cívicas
8. La conciencia y la expresión culturales
que sirven de índice al Encuentro.

A las 10 horas han tomado la palabra Fernando Mateos, jefe del Departamento de Divulgación y Comunicación de la Ciencia de FECYT (Fundación Española para la Ciencia y la Tecnología) y Francisco Fonseca (Director de la Representación de la Comisión Europea en España). Posteriormente, Martin Hinoul, del Business Development de la Región de Lovaina (Bélgica) ha comentado su experiencia de desarrollo en Europa, Asia y Estados Unidos y el modelo de desarrollo de regional en Leuven. ¿Regiones creativas? Hay unas 4-5 en Canadá, 10-12 en EEUU; 10 en Europa e Israel, Singapur, Corea del Sur, algunas en China, Japón y Australia. Lovaina aspira, merced a sus acuerdos entre la administración pública, la universidad y las empresas privadas, a ser una región líder en conocimiento y tecnología en Europa. Me ha gustado mucho de Martin su autoconfianza y cómo en valor lo que están haciendo.

La mesa redonda de Aprender a aprender ha estado formada por Federico Gutiérrez-Solana (Rector de la Universidad de Cantabria y Presidente de la CRUE, Conferencia de Rectores de Universidades de España), Salvador Ordóñez (Rector de la UIMP) y Pablo Coto (Presidente del Consejo Económico y Social de Cantabria y gran experto en Clase Creativa). Me han encantado las aportaciones de los tres: la explicación del Espacio Europeo, de los modelos universitarios y del impacto de la clase creativa en el desarrollo económico.

A la hora de comer me han hecho una entrevista en una televisión local, en el Museo Marítimo de Cantabria, sobre estos temas de Creatividad en contextos de Crisis. A las 15.30 horas, segunda mesa redonda del día: sobre comunicación en lenguas propias y extranjeras, con Ignacio Rodríguez del Bosque, ex Director General de la Fundación Comillas, Tomás Jesús López Alcalde, Director de “English for EU” y Johan Hagmann, miembro del Gabinete del Comisario de Multilingüismo de la Unión Europea, moderado por Inma Valencia. Se ha generado un debatemuy interesante sobre el inglés como “lingua franca” y la necesidad de preservar las distintas lenguas (en la UE hay 23 oficiales; Johan habla 10 con fluidez, incluyendo el castellano o español y el catalán).

La última sesión del día, sobre competencias matemáticas en ciencia y tecnología, ha corrido a cargo de Carlos Álvarez Pereira, Presidente de la Fundación INNAXIS.
Además, en el Palacio Marisa Paredes ha recibido el Primer Premio a la Cinematografía en reconocimeinto a su trayectoria profesional. He tenido la oportunidad de charlar con el Rector de la UIMP y con Marisa Paredes tras el acto.

Ha sido una jornada sumamente interesante, que se ha complementado, a las 21 horas con Compartiendo Contextos Creativos en la Marina de Pedreña. A las 20.30 horas hemos tomado el barco entre la bahía de Santander y Vedreña y allí, en Marina Pedreña, nos han contado una propuesta GNG (Golf, Náutica y Gastronomía), por parte de la Asociación de Puertos Deportivos, la Federación de Golf, los chefs de la cadena Rhin, etc, liderada por Jesús Barros y en el que han participado Antonio Lamadrid, Nieves Álvarez, etc. A las 12 horas, el barco nos ha llevado de vuelta a Santander.

Un día completísimo. Hemos aprendido un montón e interactuado por personas sumamente interesantes. Un lujo de encuentro. Gracias a la tecnología, a las redes sociales, todas las ponencias y los debates están recogidos para que cualquier persona interesada pueda acceder a ellos.

miércoles, 19 de agosto de 2009

Palacio de la Magdalena

Tras una breve estancia en el Mediterráneo (en Calafell) y unas semanas en el Atlántico (Lanzarote), hoy he comenzado la transición entre vacaciones y trabajo en el Cantábrico, en Santander, una ciudad ligada a mi familia materna, a mi juventud y, por supuesto, a la educación gracias a los cursos de verano de la Universidad Internacional Menéndez Pelayo (UIMP).

Por la mañana, he ultimado con Pablo de Castro (Conceptual KLT) y con Ana María Llopis (Ideas4all) cómo vamos a realizar el Laboratorio de Creatividad sobre competencias sociales y cívicas del próximo viernes, dentro del Encuentro Crisis y Creatividad en la UIMP. En los cursos de estos días están Felipe Romera, el gran gurú de los Parques Científicos y Tecnológicos, el físico Cayetano López, sociólogos como Gregorio Rodríguez Cabrero y una larga lista de lo mejorcito de los científicos y artistas nacionales e internacionales. La sociedad del conocimiento no se detiene. Almuerzo con varios miembros de una de las empresas familiares más importantes de nuestro país, muy vinculada a Cantabria, con la que estamos haciendo un maravilloso proyecto de valores y con la que me encanta estar.

Y por la tarde, además de verme con Miguel Ángel Pesquera, Director del Encuentro Crisis y Creatividad de los próximos días, he acudido a una estupenda presentación en la librería Gil a las 20 horas.

Alberto Santamaría, joven poeta cántabro y profesor de filosofía, ha presentado Magdalena, Poesía urbana, de Noemí Trujillo Giacomelli (según la sinopsis de www.bubok.com, se trata de “Poesí­a directa, descarnada, de raí­ces profundas y simbologí­a poderosa, ambientada en la pení­nsula de La Magdalena. Con el hilo argumental de una promesa la autora logra imbuir al lector con facilidad en un universo de tintes personalí­simos al que sin embargo se accede a través de un lenguaje claro y asequible”) y Tacones de Azúcar, de Yolanda Saénz de Tejada, un poemario del que ya he hablado en este blog en alguna ocasión.

Unas 25 personas han acudido a esta presentación en la librería Gil (entre ellos, mis amigos Raúl y Mari Cruz, la pareja formada por Jesús y Yolanda, que no veía desde hace algún tiempo, y muchos otros) y Antonia, una señora que lleva adelante ella solita la TV on line Arte y cultura (90 programas, todos los sábados a las seis). Un ejemplo del valor de la poesía en nuestro tiempo.


De La Magdalena, poesía urbana, me permito mostrar este poema:

ME QUEMO POR TI
Me quemo por ti,
me quemo por dentro.
Mis manos ahuyentan soledades.
Mis piernas tiemblan,
tapadas con tu sombra.
Me llena una ausencia de hambre
y un dulce calor de saliva.
Te llamo y no vienes.
Quedan siete días para volar hacia ti,
siete días más pasando hambre.
Esta ausencia escoge sus ciudades,
tenemos un portal dormido en cada labio
y un modo diferente de andar por los pasillos
con las luces de la noche siempre fatigadas.
No tengas malos sueños
en esta escalera llena de pequeños paréntesis,
toma mi alianza y descansa.
Deja esa pesadez de betún
en tus sueños inacabados,
sobre el humo de las sábanas.
No seas suspicaz conmigo.
Existes mejor donde te quiero.

Después de la presentación, me alojo en el Palacio de la Magdalena, en la primera planta, frente al Mar Cantábrico.

Santander, Poesía y Palacio. ¡Qué mejor manera puede haber de plantearse el comienzo de la nueva temporada!

martes, 18 de agosto de 2009

Cara y cruz del deporte

Marta Domínguez (Palencia, 1975), campeona del mundo en 3.000 obstáculos. Hacía diez años que el atletismo español no lograba una medalla de oro en un mundial (desde Niurka Montalvo en longitud y Abel Antón en maratón en Sevilla). El año pasado, en la final de los Juegos de Beijing, Marta Domínguez se cayó en el último obstáculo antes de la última ría. En lugar de asumirlo como un fracaso, esa derrota le sirvió para mejorar la técnica y plantarse en Berlín. De los errores (en los Juegos de 2008 Marta llegó al tramo final desfallecida) se obtienen grandes victorias. Enhorabuena a Marta y a quienes como ella asumen el sacrificio, el esfuerzo y la disciplina para conseguir lo que se proponen.
Marta Domínguez se sentía ayer la mujer más feliz del mundo. Lo merecía. Planteó la carrera con la astucia de una atleta muy experimentada. Como había previsto con su “coach” César Pérez, la rusa Galkina, la campeona olímpica, iba a llevar la carrera en plan locomotora. A falta de dos vueltas, Marta comprobó que a la rusa le costaba un montón mantener el ritmo. En la última recta, Marta superó a Zarudneva. Y cazó (como ella dice) el triunfo. “El saber que España lleva diez años sin un oro fue una motivación extra”, ha comentado la palentina. Nos ha dado una grandísima alegría nuestra Marta: qué ejemplo de superación. Récord de España, mejor marca del año. Sensacional. Ojalá llegue a Londres 2012 en grandes condiciones.
Marta no buscó excusas tras lo de Pekín. En este año se ha concentrado en la ría (3’66 metros de largo, una rampa de hasta 70 centímetros, tras una barrera de 76 centímetros de altura, que hay que pasar siete veces, una cada vuelta). Se ha entrenado con una piscina cada diez días. Domínguez es capaz de hacer los 3.000 metros lisos en 8 m 28s y ayer hizo los 3.000 obstáculos en 9:07.32. Sí, Usaín Bolt ha batido en Berlín el récord de los 100 metros con una marca estratosférica. Maravilloso. Pero un servidor se queda con este triunfo de Marta, un sueño desde niña, por el que se ha esforzado desde hace muchos años.

La otra cara de la moneda es la tragedia de Óscar Pérez, el Trama (por nacer en Tramacastilla de Tena, al pie de la Peña Telera en los Pirineos). Este alpinista oscense (también de 33 años, como Marta Domínguez), ex ciclista aficionado de una gran fortaleza mental, Piolet de Oro de la Federación Española por su ascenso al Latok III (6.949 metros), de 1’80 m y 75 kilos, envió el último mensaje el pasado día 1 de agosto antes de intentar escalar el Latok II. El día 9, el Club Peña Guara al que pertenece Óscar, comunica que organizará el rescate y que el alpinista está en una repisa, a 6.200 metros, con una pierna y un brazo roto. Desde Skardu, mi amigo Sebastián Álvaro ha coordinado el rescate. Desde España, los alpinistas Jordi Corominas, Jordi Tosas, Dani Ascaso, Jonathan Larrañaga y Simón Elías van a Pakistán para colaborar. El 12 se comprueba que el ejército pakistaní está retrasando el dispositivo de rescate y tiene que intervenir el Presidente del Gobierno para hablar con su homólogo pakistaní. Dos días después, una veintena de alpinistas está trabajando a varios turnos y se identifica el lugar donde está Óscar Pérez. El pasado domingo 16 de agosto, llega anticipadamente el mal tiempo lo que, unido a la dificultad del terreno y el agotamiento de los escaladores, aconseja la retirada. Un desenlace terrible.

Me ha gustado mucho la entrevista de Óscar Gogoriza desde Huesca a Pablo, hermano de Iñaki Ochoa, fallecido en el Annapurna el año pasado. Cuando el periodista le pregunta si el alpinismo es un sinsentido, una locura, Pablo responde: “Los locos somos los que no vivimos, los que no nos atrevemos a llevar una vida conforme a nuestras creencias. Fíjate, hay gente que proclama a la ligera que hay que vivir la vida pero es incapaz de sentarse a analizar su propia vida. Iñaki era capaz de llevar esa vida, con su carga, con todas las renuncias que implicaba, porque cuando eliges algo prescindes de muchas otras cosas. Lo fácil en esta sociedad es ir por el carril, pero igual el pasaje es más bonito si te sales de la autopista, aunque llegues más tarde. Ya sabemos lo que nos espera al final del camino, es algo que nos iguala, así que disfrutemos del camino. Atreverse a vivir una vida concreta, con sus riesgos, no sólo es valiente, sino sabio. Por eso creo que los alpinistas no son inconscientes, sino gente que sabe los riesgos que corre y está preparada. Los accidentes también ocurren en la carretera, el trabajo o en casa. La siniestralidad se puede medir, pero no hay una manera de medir la intensidad con la que vivimos. Iñaki vivió en 40 años lo que muchos no viviremos jamás. ¿Nos atrevemos a juzgarles, a llamarles locos?”

Cara y cruz de la misma moneda. Dos historias de Coraje, Marta y Óscar. Y ambos, destinados a la Gloria reservada a los valientes que saben vivir la vida con intensidad.

lunes, 17 de agosto de 2009

La difícil sencillez

Madrid, este lunes 17 de agosto, está repleto. Se nota la crisis en que hay montones de coches y de paisanos en una ciudad que, en estos momentos de la temporada, suele estar vacía.

Leo en La guía del ocio que Rafael Amargo, el bailarín que empezó con Antonio Canales, La Chunga o Rafael Aguilar y que desde 1997 dirige su propia compañía presenta en el Teatro del Canal del 20 de agosto al 20 de septiembre su nuevo espectáculo, La difícil sencillez.

Sí, la difícil sencillez. Esta frase me evoca a mi amigo José Mari Ulazia, hoy en la Deusto Business School, que en diciembre del año pasado impartió una conferencia con este título a la VII Promoción del Máster en Gestión de la Innovación y de la Tecnología de Deusto en el Parque Científico de Donostia – San Sebastián. José Mari reivindicó "la difícil sencillez como un valor que debemos buscar y desde esa perspectiva tratar de innovar” y puso como ejemplo de "difícil sencillez" al recientemente fallecido poeta, compositor y cantante Mikel Laboa, "una persona sencilla y humilde, pero capaz de innovar más que muchos otros músicos".
Para el maestro Ulazia, "Las tres estrategias principales de una empresa deberían ser clarificar sus objetivos, fomentar la participación y la comunicación y crear un nuevo estilo de dirección. Y todo ello debe estar basado en tres principios fundamentales: tener un proyecto compartido, trabajar en equipo y lograr un liderazgo directivo ejemplar". Maravilloso.

La difícil sencillez de Rafael Amargo está basada en las conferencias que Federico García Lorca pronunció en Buenos Aires y La Habana en 1933, tituladas Juego y teoría del duende. Es una preciosa (y profundísima) reflexión sobre la creación artística a través del concepto de “duende” que no me resisto a reproducir aquí (sé que es largo, pero merece mucho la pena):
“Señoras y señores:
Desde el año 1918, que ingresé en la Residencia de Estudiantes de Madrid, hasta 1928, en que la abandoné, terminados mis estudios de Filosofía y Letras, he oído en aquel refinado salón, donde acudía para corregir su frivolidad de playa francesa la vieja aristocracia española, cerca de mil conferencias.
Con ganas de aire y de sol, me he aburrido tanto, que al salir me he sentido cubierto por una leve ceniza casi a punto de convertirse en pimienta de irritación.
No. Yo no quisiera que entrase en la sala ese terrible moscardón del aburrimiento que ensarta todas las cabezas por un hilo tenue de sueño y pone en los ojos de los oyentes unos grupos diminutos de puntas de alfiler.
De modo sencillo, con el registro que en mi voz poética no tiene luces de maderas, ni recodos de cicuta, ni ovejas que de pronto son cuchillos de ironías, voy a ver si puedo daros una sencilla lección sobre el espíritu oculto de la dolorida España.
El que está en la piel de toro extendida entre los Júcar, Guadalete, Sil o Pisuerga (no quiero citar a los caudales junto a las ondas color melena de león que agita el Plata), oye decir con medida frecuencia: "Esto tiene mucho duende". Manuel Torres, gran artista del pueblo andaluz, decía a uno que cantaba: "Tú tienes voz, tú sabes los estilos, pero no triunfaras nunca, porque tú no tienes duende".
En toda Andalucía, roca de Jaén y caracola de Cádiz, la gente habla constantemente del duende y lo descubre en cuanto sale con instinto eficaz. El maravilloso cantaor El Lebrijano, creador de la Debla, decía: "Los días que yo canto con duende no hay quien pueda conmigo"; la vieja bailarina gitana La Malena exclamó un día oyendo tocar a Brailowsky un fragmento de Bach: "¡Ole! ¡Eso tiene duende!", y estuvo aburrida con Gluck y con Brahms y con Darius Milhaud. Y Manuel Torres, el hombre de mayor cultura en la sangre que he conocido, dijo, escuchando al propio Falla su Nocturno del Generalife, esta espléndida frase: "Todo lo que tiene sonidos negros tiene duende". Y no hay verdad más grande.
Estos sonidos negros son el misterio, las raíces que se clavan en el limo que todos conocemos, que todos ignoramos, pero de donde nos llega lo que es sustancial en el arte. Sonidos negros dijo el hombre popular de España y coincidió con Goethe, que hace la definición del duende al hablar de Paganini, diciendo: "Poder misterioso que todos sienten y que ningún filósofo explica".
Así, pues, el duende es un poder y no un obrar, es un luchar y no un pensar. Yo he oído decir a un viejo maestro guitarrista: "El duende no está en la garganta; el duende sube por dentro desde la planta de los pies". Es decir, no es cuestión de facultad, sino de verdadero estilo vivo; es decir, de sangre; es decir, de viejísima cultura, de creación en acto.
Este "poder misterioso que todos sienten y que ningún filósofo explica" es, en suma, el espíritu de la sierra, el mismo duende que abrazó el corazón de Nietzsche, que lo buscaba en sus formas exteriores sobre el puente Rialto o en la música de Bizet, sin encontrarlo y sin saber que el duende que él perseguía había saltado de los misteriosos griegos a las bailarinas de Cádiz o al dionisíaco grito degollado de la siguiriya de Silverio.
Así, pues, no quiero que nadie confunda al duende con el demonio teológico de la duda, al que Lutero, con un sentimiento báquico, le arrojó un frasco de tinta en Nuremberg, ni con el diablo católico, destructor y poco inteligente, que se disfraza de perra para entrar en los conventos, ni con el mono parlante que lleva el truchimán de Cervantes, en la comedia de los celos y las selvas de Andalucía.
No. El duende de que hablo, oscuro y estremecido, es descendiente de aquel alegrísimo demonio de Sócrates, mármol y sal que lo arañó indignado el día en que tomó la cicuta, y del otro melancólico demonillo de Descartes, pequeño como almendra verde, que, harto de círculos y líneas, salió por los canales para oír cantar a los marineros borrachos.
Todo hombre, todo artista llamará Nietzsche, cada escala que sube en la torre de su perfección es a costa de la lucha que sostiene con un duende, no con un ángel, como se ha dicho, ni con su musa. Es preciso hacer esa distinción fundamental para la raíz de la obra.
El ángel guía y regala como San Rafael, defiende y evita como San Miguel, y previene como San Gabriel.
El ángel deslumbra, pero vuela sobre la cabeza del hombre, está por encima, derrama su gracia, y el hombre, sin ningún esfuerzo, realiza su obra o su simpatía o su danza. El ángel del camino de Damasco y el que entró por las rendijas del balconcillo de Asís, o el que sigue los pasos de Enrique Susson, ordena y no hay modo de oponerse a sus luces, porque agita sus alas de acero en el ambiente del predestinado.
La musa dicta, y, en algunas ocasiones, sopla. Puede relativamente poco, porque ya está lejana y tan cansada (yo la he visto dos veces), que tuve que ponerle medio corazón de mármol. Los poetas de musa oyen voces y no saben dónde, pero son de la musa que los alienta y a veces se los merienda. Como en el caso de Apollinaire, gran poeta destruido por la horrible musa con que lo pintó el divino angélico Rousseau. La musa despierta la inteligencia, trae paisaje de columnas y falso sabor de laureles, y la inteligencia es muchas veces la enemiga de la poesía, porque imita demasiado, porque eleva al poeta en un bono de agudas aristas y le hace olvidar que de pronto se lo pueden comer las hormigas o le puede caer en la cabeza una gran langosta de arsénico, contra la cual no pueden las musas que hay en los monóculos o en la rosa de tibia laca del pequeño salón.
Ángel y musa vienen de fuera; el ángel da luces y la musa da formas (Hesíodo aprendió de ellas). Pan de oro o pliegue de túnicas, el poeta recibe normas en su bosquecillo de laureles. En cambio, al duende hay que despertarlo en las últimas habitaciones de la sangre.
Y rechazar al ángel y dar un puntapié a la musa, y perder el miedo a la fragancia de violetas que exhale la poesía del siglo XVIII y al gran telescopio en cuyos cristales se duerme la musa enferma de límites.
La verdadera lucha es con el duende.
Se saben los caminos para buscar a Dios, desde el modo bárbaro del eremita al modo sutil del místico. Con una torre como Santa Teresa, o con tres caminos como San Juan de la Cruz. Y aunque tengamos que clamar con voz de Isaías: "Verdaderamente tú eres Dios escondido", al fin y al cabo Dios manda al que lo busca sus primeras espinas de fuego.
Para buscar al duende no hay mapa ni ejercicio. Solo se sabe que quema la sangre como un tópico de vidrios, que agota, que rechaza toda la dulce geometría aprendida, que rompe los estilos, que hace que Goya, maestro en los grises, en los platas y en los rosas de la mejor pintura inglesa, pinte con las rodillas y los puños con horribles negros de betún; o que desnuda a Mosén Cinto Verdaguer con el frío de los Pirineos, o lleva a Jorge Manrique a esperar a la muerte en el páramo de Ocaña, o viste con un traje verde de saltimbanqui el cuerpo delicado de Rimbaud, o pone ojos de pez muerto al conde Lautréamont en la madrugada del boulevard.
Los grandes artistas del sur de España, gitanos o flamencos, ya canten, ya bailen, ya toquen, saben que no es posible ninguna emoción sin la llegada del duende. Ellos engañan a la gente y pueden dar sensación de duende sin haberlo, como os engañan todos los días autores o pintores o modistas literarios sin duende; pero basta fijarse un poco, y no dejarse llevar por la indiferencia, para descubrir la trampa y hacerle huir con su burdo artificio.
Una vez, la "cantaora" andaluza Pastora Pavón, La Niña de los Peines, sombrío genio hispánico, equivalente en capacidad de fantasía a Goya o a Rafael el Gallo, cantaba en una tabernilla de Cádiz. Jugaba con su voz de sombra, con su voz de estaño fundido, con su voz cubierta de musgo, y se la enredaba en la cabellera o la mojaba en manzanilla o la perdía por unos jarales oscuros y lejanísimos. Pero nada; era inútil. Los oyentes permanecían callados.
Allí estaba Ignacio Espeleta, hermoso como una tortuga romana, a quien preguntaron una vez: "¿Cómo no trabajas?"; y él, con una sonrisa digna de Argantonio, respondió: "¿Cómo voy a trabajar, si soy de Cádiz?"
Allí estaba Eloísa, la caliente aristócrata, ramera de Sevilla, descendiente directa de Soledad Vargas, que en el treinta no se quiso casar con un Rothschild porque no la igualaba en sangre. Allí estaban los Floridas, que la gente cree carniceros, pero que en realidad son sacerdotes milenarios que siguen sacrificando toros a Gerión, y en un ángulo, el imponente ganadero don Pablo Murube, con aire de máscara cretense. Pastora Pavón terminó de cantar en medio del silencio. Solo, y con sarcasmo, un hombre pequeñito, de esos hombrines bailarines que salen, de pronto, de las botellas de aguardiente, dijo con voz muy baja: "¡Viva París!", como diciendo: "Aquí no nos importan las facultades, ni la técnica, ni la maestría. Nos importa otra cosa".
Entonces La Nina de los Peines se levantó como una loca, tronchada igual que una llorona medieval, y se bebió de un trago un gran vaso de cazalla como fuego, y se sentó a cantar sin voz, sin aliento, sin matices, con la garganta abrasada, pero... con duende. Había logrado matar todo el andamiaje de la canción para dejar paso a un duende furioso y abrasador, amigo de vientos cargados de arena, que hacía que los oyentes se rasgaran los trajes casi con el mismo ritmo con que se los rompen los negros antillanos del rito, apelotonados ante la imagen de Santa Bárbara.
La Niña de los Peines tuvo que desgarrar su voz porque sabía que la estaba oyendo gente exquisita que no pedía formas, sino tuétano de formas, música pura con el cuerpo sucinto para poder mantenerse en el aire. Se tuvo que empobrecer de facultades y de seguridades; es decir, tuvo que alejar a su musa y quedarse desamparada, que su duende viniera y se dignara luchar a brazo partido. ¡Y cómo cantó! Su voz ya no jugaba, su voz era un chorro de sangre digna por su dolor y su sinceridad, y se abría como una mano de diez dedos por los pies clavados, pero llenos de borrasca, de un Cristo de Juan de Juni.
La llegada del duende presupone siempre un cambio radical en todas las formas sobre planos viejos, da sensaciones de frescura totalmente inéditas, con una calidad de rosa recién creada, de milagro, que llega a producir un entusiasmo casi religioso.
En toda la música árabe, danza, canción o elegía, la llegada del duende es saludada con enérgicos "¡Alá, Alá!", "¡Dios, Dios!", tan cerca del "¡Olé!" de los toros, que quién sabe si será lo mismo; y en todos los cantos del sur de España la aparición del duende es seguida por sinceros gritos de "¡Viva Dios!", profundo, humano, tierno grito de una comunicación con Dios por medio de los cinco sentidos, gracias al duende que agita la voz y el cuerpo de la bailarina, evasión real y poética de este mundo, tan pura como la conseguida por el rarísimo poeta del XVII Pedro Soto de Rojas a través de siete jardines o la de Juan Calímaco por una temblorosa escala de llanto.
Naturalmente, cuando esa evasión está lograda, todos sienten sus efectos: el iniciado, viendo cómo el estilo vence a una materia pobre, y el ignorante, en el no sé qué de una autentica emoción. Hace años, en un concurso de baile de Jerez de la Frontera se llevó el premio una vieja de ochenta años contra hermosas mujeres y muchachas con la cintura de agua, por el solo hecho de levantar los brazos, erguir la cabeza y dar un golpe con el pie sobre el tabladillo; pero en la reunión de musas y de ángeles que había allí, bellezas de forma y bellezas de sonrisa, tenía que ganar y ganó aquel duende moribundo que arrastraba por el suelo sus alas de cuchillos oxidados.
Todas las artes son capaces de duende, pero donde encuentra más campo, como es natural, es en la música, en la danza y en la poesía hablada, ya que estas necesitan un cuerpo vivo que interprete, porque son formas que nacen y mueren de modo perpetuo y alzan sus contornos sobre un presente exacto.
Muchas veces el duende del músico pasa al duende del intérprete y otras veces, cuando el músico o el poeta no son tales, el duende del intérprete, y esto es interesante, crea una nueva maravilla que tiene en la apariencia, nada más, la forma primitiva. Tal el caso de la enduendada Eleonora Duse, que buscaba obras fracasadas para hacerlas triunfar, gracias a lo que ella inventaba, o el caso de Paganini, explicado por Goethe, que hacía oír melodías profundas de verdaderas vulgaridades, o el caso de una deliciosa muchacha del Puerto de Santa María, a quien yo le vi cantar y bailar el horroroso cuplé italiano O Mari!, con unos ritmos, unos silencios y una intención que hacían de la pacotilla italiana una aura serpiente de oro levantado. Lo que pasaba era que, efectivamente, encontraban alguna cosa nueva que nada tenía que ver con lo anterior, que ponían sangre viva y ciencia sobre cuerpos vacíos de expresión.
Todas las artes, y aun los países, tienen capacidad de duende, de ángel y de musa; y así como Alemania tiene, con excepciones, musa, y la Italia tiene permanentemente ángel, España está en todos tiempos movida por el duende, como país de música y danza milenaria, donde el duende exprime limones de madrugada, y como país de muerte, como país abierto a la muerte.
En todos los países la muerte es un fin. Llega y se corren las cortinas. En España, no. En España se levantan. Muchas gentes viven allí entre muros hasta el día en que mueren y los sacan al sol. Un muerto en España está más vivo como muerto que en ningún sitio del mundo: hiere su perfil como el filo de una navaja barbera. El chiste sobre la muerte y su contemplación silenciosa son familiares a los españoles. Desde El sueño de las calaveras, de Quevedo, hasta el Obispo podrido, de Valdés Leal, y desde la Marbella del siglo XVII, muerta de parto en mitad del camino, que dice:
La sangre de mis entrañas
cubriendo el caballo está.
Las patas de tu caballo
echan fuego de alquitrán...
al reciente mozo de Salamanca, muerto por el toro, que clama:
Amigos, que yo me muero;
amigos, yo estoy muy malo.
Tres pañuelos tengo dentro
y este que meto son cuatro...
hay una barandilla de flores de salitre, donde se asoma un pueblo de contempladores de la muerte, con versículos de Jeremías por el lado más áspero, o con ciprés fragante por el lado más lírico; pero un país donde lo más importante de todo tiene un último valor metálico de muerte.
La cuchilla y la rueda del carro, y la navaja y las barbas pinchonas de los pastores, y la luna pelada, y la mosca, y las alacenas húmedas, y los derribos, y los santos cubiertos de encaje, y la cal, y la línea hiriente de aleros y miradores tienen en España diminutas hierbas de muerte, alusiones y voces perceptibles para un espíritu alerta, que nos llama la memoria con el aire yerto de nuestro propio tránsito. No es casualidad todo el arte español ligado con nuestra sierra, lleno de cardos y piedras definitivas, no es un ejemplo aislado la lamentación de Pleberio o las danzas del maestro Josef María de Valdivieso, no es un azar el que de toda la balada europea se destaque esta amada española:
-Si tú eres mi linda amiga,
¿cómo no me miras, di?
-Ojos con que te miraba
a la sombra se los di
-Si tú eres mi linda amiga,
¿cómo no me besas, di?
-Labios con que te besaba
a la sierra se los di.
-Si tú eres mi linda amiga,
¿cómo no me abrazas, di?
-Brazos con que te abrazaba
de gusanos los cubrí.
Ni es extraño que en los albores de nuestra lírica suene esta canción:
Dentro del vergel
moriré
dentro del rosal
matar me han.
Yo me iba, mi madre,
las rosas a coger,
hallara la muerte
dentro del vergel.
Yo me iba, madre,
las rosas a cortar,
hallara la muerte
dentro del rosal.
Dentro del vergel
moriré,
dentro del rosal
matar me han.
Las cabezas heladas por la luna que pintó Zurbarán, el amarillo manteca con el amarillo relámpago del Greco, el relato del padre Sigüenza, la obra íntegra de Goya, el ábside de la iglesia de El Escorial, toda la escultura policromada, la cripta de la casa ducal de Osuna, la muerte con la guitarra de la capilla de los Benaventes en Medina de Rioseco, equivalen a lo culto en las romerías de San Andrés de Teixido, donde los muertos llevan sitio en la procesión, a los cantos de difuntos que cantan las mujeres de Asturias con faroles llenos de llamas en la noche de noviembre, al canto y danza de la sibila en las catedrales de Mallorca y Toledo, al oscuro In Recort tortosino y a los innumerables ritos del Viernes Santo, que con la cultísima fiesta de los toros forman el triunfo popular de la muerte española. En el mundo, solamente Méjico puede cogerse de la mano con mi país.
Cuando la musa ve llegar a la muerte cierra la puerta o levanta un plinto o pasea una urna y escribe un epitafio con mano de cera, pero en seguida vuelve a rasgar su laurel con un silencio que vacila entre dos brisas. Bajo el arco truncado de la oda, ella junta con sentido fúnebre las flores exactas que pintaron los italianos del xv y llama al seguro gallo de Lucrecio para que espante sombras imprevistas.
Cuando ve llegar a la muerte, el ángel vuela en círculos lentos y teje con lágrimas de hielo y narciso la elegía que hemos visto temblar en las manos de Keats, y en las de Villasandino, y en las de Herrera, y en las de Bécquer y en las de Juan Ramón Jiménez. Pero ¡qué horror el del ángel si siente una arena, por diminuta que sea, sobre su tierno pie rosado!
En cambio, el duende no llega si no ve posibilidad de muerte, si no sabe que ha de rondar su casa, si no tiene seguridad de que ha de mecer esas ramas que todos llevamos y que no tienen, que no tendrán consuelo.
Con idea, con sonido o con gesto, el duende gusta de los bordes del pozo en franca lucha con el creador. Ángel y musa se escapan con violín o compás, y el duende hiere, y en la curación de esta herida, que no se cierra nunca, está lo insólito, lo inventado de la obra de un hombre.
La virtud mágica del poema consiste en estar siempre enduendado para bautizar con agua oscura a todos los que lo miran, porque con duende es más fácil amar, comprender, y es seguro ser amado, ser comprendido, y esta lucha por la expresión y por la comunicación de la expresión adquiere a veces, en poesía, caracteres mortales.
Recordad el caso de la flamenquísima y enduendada Santa Teresa, flamenca no por atar un toro furioso y darle tres pases magníficos, que lo hizo; no por presumir de guapa delante de fray Juan de la Miseria ni por darle una bofetada al Nuncio de Su Santidad, sino por ser una de las pocas criaturas cuyo duende (no cuyo ángel, porque el ángel no ataca nunca) la traspasa con un dardo, queriendo matarla por haberle quitado su último secreto, el puente sutil que une los cinco sentidos con ese centro en carne viva, en nube viva, en mar viva, del Amor libertado del Tiempo.
Valentísima vencedora del duende, y caso contrario al de Felipe de Austria, que, ansiando buscar musa y ángel en la teología, se vio aprisionado por el duende de los ardores fríos en esa obra de El Escorial, donde la geometría limita con el sueño y donde el duende se pone careta de musa para eterno castigo del gran rey.
Hemos dicho que el duende ama el borde, la herida, y se acerca a los sitios donde las formas se funden en un anhelo superior a sus expresiones visibles.
En España (como en los pueblos de Oriente, donde la danza es expresión religiosa) tiene el duende un campo sin límites sobre los cuerpos de las bailarinas de Cádiz, elogiadas por Marcial, sobre los pechos de los que cantan, elogiados por Juvenal, y en toda la liturgia de los toros, auténtico drama religioso donde, de la misma manera que en la misa, se adore y se sacrifica a un Dios.
Parece como si todo el duende del mundo clásico se agolpara en esta fiesta perfecta, exponente de la cultura y de la gran sensibilidad de un pueblo que descubre en el hombre sus mejores iras, sus mejores bilis y su mejor llanto. Ni en el baile español ni en los toros se divierte nadie; el duende se encarga de hacer sufrir por medio del drama, sobre formas vivas, y prepara las escaleras para una evasión de la realidad que circunda.
El duende opera sobre el cuerpo de la bailarina como el aire sobre la arena. Convierte con mágico poder una muchacha en paralítica de la luna, o llena de rubores adolescentes a un viejo roto que pide limosna por las tiendas de vino, da con una cabellera olor de puerto nocturno, y en todo momento opera sobre los brazos con expresiones que son madres de la danza de todos los tiempos.
Pero imposible repetirse nunca, esto es muy interesante de subrayar. El duende no se repite, como no se repiten las formas del mar en la borrasca.
En los toros adquiere sus acentos más impresionantes, porque tiene que luchar, por un lado, con la muerte, que puede destruirlo, y por otro lado, con la geometría, con la medida, base fundamental de la fiesta.
El toro tiene su órbita; el torero, la suya, y entre órbita y órbita un punto de peligro donde está el vértice del terrible juego.
Se puede tener musa con la muleta y ángel con las banderillas y pasar por buen torero, pero en la faena de capa, con el toro limpio todavía de heridas, y en el momento de matar, se necesita la ayuda del duende para dar en el clavo de la verdad artística.
El torero que asusta al público en la plaza con su temeridad no torea, sino que está en ese plano ridículo, al alcance de cualquier hombre, de jugarse la vida; en cambio, el torero mordido por el duende da una lección de música pitagórica y hace olvidar que tira constantemente el corazón sobre los cuernos.
Lagartijo con su duende romano, Joselito con su duende judío, Belmonte con su duende barroco y Cagancho con su duende gitano, enseñan, desde el crepúsculo del anillo, a poetas, pintores y músicos, cuatro grandes caminos de la tradición española.
España es el único país donde la muerte es el espectáculo nacional, donde la muerte toca largos clarines a la llegada de las primaveras, y su arte está siempre regido por un duende agudo que le ha dado su diferencia y su calidad de invención.
El duende que llena de sangre, por vez primera en la escultura, las mejillas de los santos del maestro Mateo de Compostela, es el mismo que hace gemir a San Juan de la Cruz o quema ninfas desnudas por los sonetos religiosos de Lope.
El duende que levanta la torre de Sahagún o trabaja calientes ladrillos en Calatayud o Teruel es el mismo que rompe las nubes del Greco y echa a rodar a puntapiés alguaciles de Quevedo y quimeras de Goya.
Cuando llueve saca a Velázquez enduendado, en secreto, detrás de sus grises monárquicos; cuando nieva hace salir a Herrera desnudo para demostrar que el frío no mata; cuando arde, mete en sus llamas a Berruguete y le hace inventar un nuevo espacio para la escultura.
La musa de Góngora y el ángel de Garcilaso han de soltar la guirnalda de laurel cuando pasa el duende de San Juan de la Cruz, cuando
El ciervo vulnerado
por el otero asoma.
La musa de Gonzalo de Berceo y el ángel del Arcipreste de Hita se han de apartar para dejar paso a Jorge Manrique cuando llega herido de muerte a las puertas del castillo de Belmonte. La musa de Gregorio Hernández y el ángel de José de Mora han de alejarse para que cruce el duende que llora lágrimas de sangre de Mena y el duende con cabeza de toro asirio de Martínez Montañés, como la melancólica musa de Cataluña y el ángel mojado de Galicia han de mirar, con amoroso asombro, al duende de Castilla, tan lejos del pan caliente y de la dulcísima vaca que pasta con normas de cielo barrido y sierra seca.
Duende de Quevedo y duende de Cervantes, con verdes anémonas de fósforo el uno, y flores de yeso de Ruidera el otro, coronan el retablo del duende de España.
Cada arte tiene, como es natural, un duende de modo y forma distinta, pero todos unen raíces en un punto de donde manan los sonidos negros de Manuel Torres, materia última y fondo común incontrolable y estremecido de leño, son, tela y vocablo.
Sonidos negros detrás de los cuales están ya en tierna intimidad los volcanes, las hormigas, los céfiros y la gran noche apretándose la cintura con la Vía láctea.
Señoras y señores: He levantado tres arcos y con mano torpe he puesto en ellos a la musa, al ángel y al duende.
La musa permanece quieta; puede tener la túnica de pequeños pliegues o los ojos de vaca que miran en Pompeya a la narizota de cuatro caras con que su gran amigo Picasso la ha pintado. El ángel puede agitar cabellos de Antonello de Mesina, túnica de Lippi y violín de Massolino o de Rousseau.
El duende... ¿Dónde está el duende? Por el arco vacío entra un aire mental que sopla con insistencia sobre las cabezas de los muertos, en busca de nuevos paisajes y acentos ignorados: un aire con olor de saliva de niño, de hierba machacada y velo de medusa que anuncia el constante bautizo de las cosas recién creadas.”
Estoy seguro de que tu corazón está aplaudiendo a Lorca como no puede ser de otra manera.

Tengo mucho interés en ver cómo Rafael Amargo y su compañía explican bailando ese “duende” que es el núcleo del talento. Mikel Laboa y Federico unidos por esa “difícil sencillez” que es el duende, la espotánea fluidez.