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domingo, 31 de mayo de 2009

Como pollos sin cabeza


Delicioso y soleado domingo de primavera.

Ya ha salido el número de junio de la revista Emprendedores. En su editorial, el director, Alejandro Vesga, nos recuerda las palabras de John Benjamín Toshack cuando era entrenador del Real Madrid. Una tarde dijo de sus jugadores que “han corrido hoy por el campo como pollos sin cabezas”. Alejandro lo aplica al escalofriante dato de que en el primer trimestre de 2009 han cerrado en España 88.472 negocios (hace bien en no llamarlos empresas), de las que el 99’8% (88.310) son pymes. “Ante esta situación muchas empresas están vendiendo por debajo de coste, realizando ofertas comerciales disparatadas, reduciendo plantillas en los departamentos que dan valor añadido… corriendo como pollos sin cabeza.”

Emprendedores nos muestra 25 ideas para vender más en estos tiempos:
1. Cerrar contratos en exclusiva
2. Aprovechar los canales de venta de tus socios
3. Bautizar y certificar las líneas de negocio
4. Intercambiar clientes… con tus clientes
5. Vender “packs” de servicios/productos
6. Primero, ¡a por los técnicos1
7. Servicios con marca blanca: asociarse para ganar tamaño
8. Networking de guerrilla
9. Planear estrategias de márgenes junto con tus proveedores
10. Marketing individual de cada cliente
11. Simplificar el uso de tus productos y servicios
12. Dar salida a tu stock con “outlets on line”
13. Robarle clientes a la competencia
14. Plan de incentivos para tu “pequeño” equipo comercial
15. Buscar marcas desconocidas de calidad
16. ¡Todos a la calle!... a vender
17. Negocios más elásticos
18. ¿Sabes quién eres y qué quieres?
19. Aceptar proyectos más pequeños
20. Cliente, proveedor y socio de imagen
21. Campañas de marketing “on line” para recuperar clientes
22. Salir a otro mercado… cuánto más cerca, mejor… por cuestiones logísticas
23. Nuevas líneas de negocio/nuevos productos
24. Reforzar segundas y terceras marcas
25. Ofertas para momentos valle.

Sumamente interesante lo que nos ofrece la revista Emprendedores.

En El País, entrevista de Miguel Ángel Noceda a Florentino Pérez: “El Real Madrid necesita una revolución”. Muy interesante su opinión sobre los ministros de fomento: “Magdalena Álvarez fue una buena ministra de Fomento que ha desarrollado la estrategia adecuada para modernizar las infraestructuras españolas, y tengo la sensación de que José Blanco viene con las ganas, las ideas y el impulso necesario. Sobre el Real Madrid: “Hay que invertir, formar y desarrollar el talento esté donde esté y que la ciudad deportiva sea el punto de encuentro de futuros futbolistas.”

También en El País, John Carlin cita en su columna a un veterano periodista de The Independent: “Se reafirmó nuestra fe en que, de vez en cuando, el propósito del fútbol es iluminar al mundo”: Se refiere a la final de la Champions en Roma. Carlin escribe: “Proponer que el Barça juega mejor que el Manchester es como decir que Barack Obama es más sensato que George W. Bush, o que Nelson Mandela es más simpático que Benjamín Netanyahu o que lo peces nadan y los pájaros vuelan. No hay ninguna necesidad de proclamarlo.” Y añade: “Messi fue el colmo de la solidaridad en Roma (“subordinado su talento al bien de la orquesta, tocó su instrumento de manera armónica, sencilla, aseada”), y Cristiano nos recordó que no es un jugador de equipo.”

En El Mundo, José Antonio Marina utiliza la frase de Ángel Gabilondo, ministro de educación: “La lucha contra el abandono escolar es una prioridad absoluta del Ministerio de Educación”. Nos recuerda que el 31% de los adolescentes abandona en la ESO (la media de la Unión Europea es el 15%). Interesantísima su web Universidad para padres: www.universidaddepadres.com

En el mismo diario, en el suplemento de Negocios, la página de Carlos Salas sobre Cómo superarse caminando sobre brasas. Pone el ejemplo del gurú Anthony Robbins, profeta de la Programación Neurolingüística.

Y en El País. Negocios, entrevista de Borja Vilaseca a Daniel Goleman, el gran divulgador del concepto de Inteligencia Emocional, que ahora “se zambulle en la ecología”. Nos dice que “las empresas sostenibles serán compensadas; las otras desaparecerán”. Análisis del “fin de la clase media” por Ramón Muñoz: estamos en la era del mileurismo, en la sociedad del bajo coste. Más de la mitad de los parados quiere convertirse en funcionario.

Y un especial, también en El País Negocios, sobre Formación y Posgrado: Aprender en tiempos de crisis. “En desarrollo del liderazgo es donde se prevé una mayor inversión en 2009”. Quién lo diría.

sábado, 30 de mayo de 2009

Para mejorar la productividad

Clase en el MBA Executive de la Escuela de Negocios de San Pablo CEU. Con los alumnos hemos elaborado sus valores compartidos como equipo, hemos generado un “mapa de la diversidad” (a partir de los estilos de aprendizaje de David Kolb) y lo hemos ligado a su forma de analizar problemas y tomas soluciones (la metodología de Ben Heirs). Juntos, hemos aprendido un montón; están encantados de pasar de ser “una tuna” (un colectivo que no genera sinergias, con intereses exclusivamente individuales) a un auténtico equipo de alto rendimiento.

De la prensa del sábado, me quedo con la entrevista de Jesús Martínez de Rioja a Francisco Belil, Consejero Delegado de Siemens, en Expansión: “Si en España se hacen los deberes, saldremos con fuerza de esta crisis”. Belil ha trabajado en España, Estados Unidos y Mexico. Ahora dirige en nuestro país este grupo alemán (“el más internacional del mundo, tras la FIFA y la Iglesia Católica”), apuesta por un reforma educativa y se siente optimista con el Plan Obama. “Cuando el departamento de personal me dice que ha contratado gente, siempre les pregunto: ¿y habéis contratado gente que sepa sonreír? Me experiencia me dice que solamente la gente que se lo pasa bien haciendo su trabajo es capaz de realizar un buen trabajo. Yo les digo, divertíos, disfrutad con vuestro trabajo y hacer disfrutar a los demás”. Sabios consejos de un directivo que apuesta decididamente por el talento.

De Cinco Días, me quedo con el resumen que hace Rosario Corrrero del último libro de Fernando Trías de Bes, El hombre que cambió su casa por un tulipán, y con el artículo de Paz Álvarez, Las empresas necesitan a Pep. Se refiere, por supuesto, a Pep Guardiola. “El ejemplo de Guardiola y su Gladiator puede ser seguido por ejecutivos que quieran motivar a sus profesionales. Es más barato que una mariscada.”

Y en Expansión & Empleo, Tino Fernández se pregunta ¿Cuánto empleo puede generar el modelo económico de I+D+i?, Tamara Vázquez comenta cómo Sobrevivir a un despido colectivo y Beatriz Elías, Qué hacer para que no caiga la productividad. Ambas han tenido la amabilidad de citarme en sus artículos, y se lo agradezco mucho. En su día, me enviaron un cuestionario (Guía de supervivencia en tiempos de crisis) que me permito reproducir aquí en sus respuestas:

- ¿Cómo se mide el talento en tiempos de crisis? ¿En qué se basa la organización para seleccionar a sus mejores profesionales?
El Talento se mide siempre igual, en época de crisis y de bonanza: a través de un perfil de competencias, porque las competencias son el lenguaje del talento. Las competencias incluyen aptitud (conocimientos y habilidades requeridas) y actitud (comportamientos). Por ejemplo, para ser camarero hace falta leer, escribir, saber tomar notas, idiomas (si estamos en la costa o en otras zonas turísticas) , algo de memoria, etc. Eso es la aptitud. La actitud adecuada se encontraría en competencias como iniciativa, orientación al cliente, autoconfianza, trabajo en equipo, autocontrol o integridad.
Una organización avanzada, profesional, debe contar con personas (directivos, profesionales de RRHH) que sepan elaborar un perfil de talento para cada uno de los roles de la organización y seleccionar en base a ese perfil. No es privativo de RRHH; ha de formar parte de la cultura de la empresa.

- ¿Qué actitud debe adoptar el profesional si en su empresa se anuncia que habrá un ERE? ¿Cómo evitar que el miedo lastre su productividad?
El problema de los EREs no es técnico, sino de inteligencia emocional. Las personas que lo sufren no saben si será el último o no, y por tanto cuándo les va a tocar al año. Un ERE bien hecho debe ser justo con los que se van y debe acompañarse de un proyecto ilusionante para los que se queda. Si el miedo se impone, los profesionales se paralizan y el absentismo emocional (o despido interior o “muertos vivientes”) se impone.

- ¿Cómo se puede mantener la motivación si tu puesto de trabajo está amenazado?
El contrato entre empresa y profesional no puede ser de empleo para toda la vida a cambio de obediencia y sumisión. Ha de ser empleabilidad (que los profesionales sean más valiosos en el mercado laboral cuando se van que cuando entraron) a cambio de innovación, servicio al cliente, colaboración. En realidad, nadie motiva a nadie. Lo que hacen los malos directivos (los jefes tóxicos) es precisamente desmotivar, desanimar, bloquear la iniciativa por falta de claridad, de honradez, de humildad o de humanidad.

- ¿Qué estrategias debe seguir la compañía para que la productividad de la empresa no decaiga ante el anuncio de despidos?
La productividad es, en estos momentos de crisis, un 60% calidad directiva y un 40% tecnología. Si se anuncian despidos sin una estrategia para salir adelante, la calidad directiva es muy baja. Una estrategia adecuada ha de mostrar a qué clientes dedicarse, cómo hacerlo y que significa un trabajo bien hecho. Debe ser integral (perspectiva de talento, de procesos eficientes e innovadores, de clientes y mercados, de resultados de negocio) Si la calidad directiva es la adecuada y se invierte en tecnologías de información y comunicación lo necesario, la productividad será alta. Con jefes tóxicos y tecnologías obsoletas, la productividad será muy baja.

- ¿La retribución es la única manera de incentivar a los empleados? ¿Esto siempre es así o depende del salario que perciba cada profesional, de la situación económica que atraviese la organización, etcétera?
Solemos confundir retribución con compensación (lo que te compensa, lo que te merece la pena). Las empresas que sólo gestionan la retribución carecen de imaginación y encarecen la masa salarial. Las compañías con mejor reputación, las que mejor gestionan su talento, dedican tiempo y esfuerzo a fórmulas de mayor compensación no retributivas: hacer fijos a los empleados, que trabajen cerca de casa, fomentar el orgullo de pertenencia, generar climas laborales de satisfacción y rendimiento, ligar la retribución variable a la productividad, contar con buenos jefes, equilibrio de la vida personal y profesional y un largo etcétera. La compensación es un componente estratégico para la motivación y el compromiso de los profesionales de una empresa.

- ¿Qué otros incentivos puede emplear la organización para motivar a sus empleados durante una fase de despidos?
En una fase de despidos la empresa ha de ser especialmente honesta, justa, transparente, explicando lo que hace, por qué lo hace y cuáles son las consecuencias. Ha de ser exquisita con los que se van (no perder el talento, a los mejores, a los más capaces y comprometidos) e invertir rentablemente en el talento de los que se quedan. Sabemos que es difícil, pero no queda otra. Esta es una crisis de confianza y ése es precisamente el activo que deben cuidar las empresas.

- ¿Cómo compaginar estos incentivos con un plan de austeridad?
Las empresas hoy han de combinar austeridad (no malgastar en aquello que no aporta) con innovación (invertir tiempo, esfuerzo y recursos en lo que es de valor para los clientes). Si se usa la tijera indiscriminadamente, se caerá en la “anorexia corporativa” (eliminar grasa y músculo de la organización). Las empresas han de estar en forma, pero no viciarse por la reducción excesiva de costes.

- ¿En qué se diferencian los incentivos que ponen en marcha las empresas durante una etapa de bonanza económica y durante una fase de crisis?
Los incentivos siempre, en bonanza y crisis, han de estar autofinanciados (no suponer un coste adicional), ser justos y equilibrados. En época de crisis, una adecuada gestión del talento (incluyendo los incentivos a la productividad) es vital para la supervivencia. En bonanza, las empresas se pueden permitir excesos… Éste es el momento de los y las valientes, de tener las ideas claras, de gestionar profesionalmente, del auténtico Liderazgo. Son tiempos apasionantes si se aprende de ellos. Como escribió Shakespeare, “los barcos están más seguros en el puerto, pero no fueron construidos para eso”.

El libro que he leído hoy es “Que el discreto se admire de la invención”. Notas para la lectura del Quijote, de Carmen Giussani (Ed). Una obra exquisita, de apenas 90 páginas, sobre uno de los mejores textos de la historia. “La educación implica siempre una libertad que se dirige a otra”, podemos leer en esta verdadera obra de arte. De Alfredo Alvar Ezquerra (en su Cervantes. Genio y libertad) toma la medida de la genialidad de don Miguel: “Fue, pues, un hombre muy sagaz, de memoria portentosa y de una capacidad de observación y comprensión de las situaciones más extrañas producto de una inmensa experiencia que, lejos de haberle encerrado en sí mismo, le mantuvo siempre ojo avizor”. Don Quijote representa “el espíritu de un pueblo”, utiliza “el lenguaje de la misericordia” y ensancha el corazón: “Advierte, Sancho, que el amor ni mira respetos ni guarda términos de razón en sus discursos, y tiene la misma condición que la muerte, que así acomete los altos alcázares de los reyes como las humildes chozas de los pastores, y cuando toma entera posesión de un alma, lo primero que hace es quitarle el temor y la vergüenza”.

viernes, 29 de mayo de 2009

Liderazgo, Equipo, Libertad

Avión de vuelta Bilbao-Madrid, con la satisfacción de la jornada de ayer en el Guggenheim. He acabado de leerme Liderazgo Zero, de Iñaki Piñuel. Ganador del último Premio Everis al mejor ensayo, sucediendo a Liderazgo, Empresa y Deporte, de Leonor Gallardo y un servidor. El libro consta de tres partes (bueno, en realidad, de cuatro). En la primera trata la “psicología de la envidia”: cómo la rivalidad, el resentimiento y la envidia destruyen las relaciones humanas (en una sociedad narcisista, “todos quieren ser el otro”). El profesor Piñuel considera las tres tentaciones del liderazgo: la apariencia, la ambición y el sometimiento. La segunda parte trata del miedo, la indiferencia y el ansia del éxito que conducen al lado oscuro del liderazgo: “Silencio, se tiembla”. La tercera parte es, precisamente, la que trata el lado oscuro del liderazgo (“de la dimisión ética interior a la psicopatía directiva”). Y en la cuarta, el epílogo, nos propone el cambio reconociendo que somos miméticos (“somos el deseo del otro”); nuestro resentimiento (envidioso), la inocencia de nuestros chivos expiatorios, nuestra indiferencia ante los demás como participación en la violencia y que los violentos activa o pasivamente son víctimas del desconocimiento y de la ceguera mimética.

Aprecio mucho las aportaciones de Iñaki Piñuel (muy interesantes los “20 signos” para detectar a los directivos narcisistas, paranoides, psicópatas, por ejemplo), respecto al “lado oscuro” de la naturaleza humana (él, como un servidor, es partidario de las tesis de Phillip Zimbardo y de Hannah Arendt sobre la banalidad del mal), si bien considero que este comportamiento tóxico no es ejemplo de liderazgo, sino de lo contrario. De poder formal, de jefatura, de imposición, de falta de humanidad. Iñaki inicia su galardonado libro con las palabras del Evangelio de San Mateo: “No podéis servir a Dios y al poder”. Un servidor sigue creyendo en un aspecto del poder como servicio a los demás, como entrega, como influencia honesta y positiva. Y por él seguiré luchando.

Mañana de oficina (una reunión comercial interna muy útil) y por la tarde, clase sobre Cómo se forja un equipo de alto rendimiento en el MBA Executive de la Escuela de Negocios CEU. Hemos distinguido los equipos de sus sucedáneos y nos hemos adentrado en las claves de un Equipo de verdad, aplicándolas a la propia clase. Lo he pasado genial. Mañana, la segunda parte.

A las 7.15 me he ido a ver en el Cine Cité Manoteras Radio encubierta (traducción poco feliz de “The boat that rocked”). Trata el caso de las radios piratas que ponían rock and roll en la Gran Bretaña de 1966. Un equipo de ocho DJs chalados y maravillosos vive en un barco en el Mar del Norte y emite Rock Radio 24 horas. La mitad de la población británica prefiere escuchar rock a cualquier otra cosa. El gobierno (representado por Kenneth Branagh en el papel de ministro de ¿cultura?) hace lo posible y lo imposible por impedírselo. Escrita y dirigida por Richard Curtis (guionista de Cuatro bodas y un funeral, Notting Hill, las dos Bridget Jones y director de Love actually), me ha parecido deliciosa. La crítica la ha puesto de vuelta y media (dura 129 minutos y la consideran muy larga, un "disco rayado") pero a mí me ha parecido un ejercicio de libertad, una maravillosa metáfora (parece que la mentalidad de los 60 era más libre que la de ahora) y un magnífico ejemplo del impacto de la música en las emociones. Sales con una sensación estupenda, que es al final lo que cuenta. De lo que he visto últimamente (después de Gran Torino o The visitor), de lo más edificante. La recomiendo encarecidamente.

Y hoy también se estrena la versión cinematográfica de Los hombres que no amaban a las mujeres (en sueco, “Los hombres que odian a las mujeres”, es decir “Misóginos”). Estoy con mi admirado Eduardo Martínez Rico (y él con Vázquez Figueroa) en que los títulos de las novelas deberían ser lo más cortos posibles (de una palabra, idealmente). ¿Por qué no Misóginos en lugar de Los hombres que no amaban a las mujeres? He leído en el avión mencionado una entrevista con la protagonista de la peli, Noomi Rapace (que interpreta a Lisbeth Salander): “Suecia es un país muy agradable, sus políticos son muy diplomáticos y se llevan bien con todo el mundo, son ‘neutrales’. Claro que es un gran país para vivir, comparado con otros países, pero puede ser peligroso cuando no te permiten mostrar una opinión fuerte, cuando a la gente le asustan los conflictos. Vivo en una sociedad en la que todo el mundo es agradable y mantiene el control, pero nunca sabes lo que piensan. La gente no es honesta. Los jóvenes cada vez se sienten más ofendidos por esos políticos que hablan de cosas que no nos atañen. Esto tenía que explotar de algún modo. La visión de Larsson (el autor de la trilogía Milenium) puede estar algo alterada, pero hay mucho de verdad en ella.” El propio Larsson deja caer que “en Suecia, el 46% de las mujeres han sufrido violencia por parte de algún hombre”. Vaya dato más escalofriante.

jueves, 28 de mayo de 2009

El día del coach

El día de ayer, 27 de mayo, debería convertirse en el “día internacional del coach” en honor a Pep Guardiola, un entrenador humilde, concienzudo, trabajador, meticuloso, que en su primera temporada en la élite (recordemos que hace un año estaba entrenando en categorías base) ha conseguido el tripilete.

Copa, Liga, Champions… Desconozco quién le ha puesto esta letra al We will rock you de Queen (en lugar de amenazar al rival, logros por partida triple) pero el hecho es que miles de gargantas lo coreaban como un himno en el Olímpico de Roma. Y Leo Messi, elegido de manera informal como el mejor jugador del mundo en lugar de Cristiano Ronaldo (Xavi ha sido premiado como MVP de la final de la Champions).

Reunión de Eurotalent Sport, una división de Eurotalent de la que espero mucho, a primera hora de la mañana, y salida en el vuelo de Iberia a Bilbao a las 12 de la mañana. En nuestra zona del avión, me siento junto a dos grandes jugadores (Rafa Alkorta, que ha sido alumno del Curso de Directores Deportivos en la Federación, y Manu Sarabia) y un gran economista (Emilio Ontiveros, que fue mi profe en la Autónoma hace unos 25 años). Por supuesto, hablamos de la Champions, de la Copa y de la crisis económica.

Comida en el Guggenheim, con los organizadores de la sexta edición del Cine Fórum APD que celebramos esta tarde: la Asociación para el Progreso de la Dirección, el propio Museo, La Caixa, Adecco y los dos directivos que protagonizaron el debate tras la película: Fernando Echeverría, DG de la Corporación Rinder (con fábricas en la India) y Sudhanshu Karandikar, Director del India Desk de Pricewaterhouse Coopers).

Después, el museo nos ha organizado una breve visita a las dos exposiciones que actualmente se exhiben. Extraordinarias. Y a las 18.30 horas, presentación del Cine Fórum por parte de APD y el Museo Guggenheim Slumdog Millionaire, el "millonario callejero". Una gran película, una obra de arte. La mesa redonda ha estado animadísima (Fernando y Shundhanshu nos han aportado muchísima información y materia para la reflexión). El auditorio del Museo Guggenheim de Bilbao, completamente lleno (más de 200 participantes) y tras la peli y la mesa-coloquio, una copa con especialidades indias.

Una historia de superación y de triunfo. Me refiero a Jamal Malik, el protagonista de Slumdog Millionaire, y a Pep Guardiola, el “coach” de moda.

miércoles, 27 de mayo de 2009

Cambio en el modelo productivo, Cambio en el modelo directivo

Sorprende, ante tanto dato terrible de la economía de nuestro país (caída del PIB de un -3’8% a lo largo del año; consumo e inversión hundidos; entre 4 y 5 millones de desempleados; déficit público desbocado;IPC negativos) que la inversión extranjera neta aumentara en 2008 un 26’7%, situándose en niveles de récord histórico. Este dato, que nos aporta hoy José María Triper en las páginas de El Economista, contrasta con la caída del 20% en la inversión mundial y del 30% en Europa. Así es. La inversión extranjera bruta en participaciones de capital se elevó a 3.771 M €, el mejor registro desde el inicio de la serie en 1993 excluido el 2000. Dentro de la UE, los 44.800 millones de euros recibidos nos coloca en tercer lugar, tras Francia y Reino Unido y por delante de Bélgica y Alemania. El principal inversor extranjero en España es Reino Unido, con 13.198 M € en 2008 (más del 95% es por la compra de Altadis por Imperial Tobacco); tras los británicos, Alemania (7.492 M), Holanda (2.552 M) y Francia (2.178 M). Italia, que había sido el 1º en 2007 por la compra de Endesa, ha pasado al 7º lugar. Las desinversiones han caído en 2008 un 70% respecto a 2007. Según este artículo, “las grandes operaciones realizadas durante el primer semestre del año, junto con el mantenimiento de la excelente valoración que las empresas multinacionales tienen de nuestro entorno de negocios, es decir, la competitividad de los sectores y la calidad de los proveedores, además de unos costes operativos atractivos son las razones que explican el crecimiento de la inversión extranjera en España, a pesar de la crisis financiera”.

Tengo para mí que los inversores extranjeros tienen muy claro que nuestra gran oportunidad es la calidad directiva, puesto que la mayor parte de las multinacionales instaladas en España (en alimentación y distribución, en industria, en servicios, en TIC) son altamente competitivas. Como nos recordaba Juan José Guibelalde como Presidente de AECOC en la jornada de Talento frente a la Crisis (APD) hace unos meses, su sector está muy atomizado, y en esas condiciones es muy poco productivo y competitivo.

También en El Economista, Isabel Acosta nos cuenta que cambiar el modelo (productivo) por ley es inviable. “España siempre tendrá el binomio construcción y turismo, por su ubicación geográfica y porque ‘el sol es gratis”. Cita a Javier Díaz-Giménez (IESE): “El Gobierno no debe favorecer nada que no pase la prueba del mercado. No puede hacer que algo sea rentable. Tiene efectos secundarios no previstos y contraproducentes”. En la misma opinión abundan el Rector Fernando Fernández y el DG del IEE Juan Iranzo. Efectivamente, la política de “caballos ganadores” no parece sostenible. Desde mi humilde punto de vista, lo que debe hacer el gobierno es apostar de verdad por la educación (tenemos la tasa de fracasos más alta de Europa y un modelo educativo endogámico y complaciente) y por la calidad directiva (el desarrollo más allá de la formación). Esta crisis está demostrando que la mayoría de nuestros empresarios y ejecutivos no es que sean tayloristas; es que se están comportando como necios (con el mismo respeto que utiliza Fernando Trías de Bes el término “necedad” en su último libro: como completos ignorantes de lo que está pasando).

Coincido con lo que hoy decía mi admirado Santiago Álvarez de Mon (IESE) en Expansión, en su artículo La banalidad del diagnóstico social. Citaba a nuestra común amiga Rosa García (Microsoft): “Comprar más ordenadores y software para los colegios. Pero, ¿de qué sirve un ordenador si no sabemos utilizarlo para mejorar la forma de educar? La forma en la que evaluamos y educamos no facilita el proceso de aprendizaje. Debemos enseñar a los niños a ser más críticos, a pensar más, a investigar, en vez de crear autómatas. El ordenador es la excusa perfecta para abdicar de nuestros deberes y responsabilidades”. Y también cita a Thibon: “Si no sabemos unir la abundancia exterior con la disciplina interior, la propia abundancia nos será arrebatada”. El maestro Álvarez de Mon señala: “Acomodados a vivir del ladrillo y del sol, la crisis nos recuerda que la abundancia material que hemos disfrutado no está garantizada. O espabilamos o pasará a ser un capítulo nostálgico de la historia económica de este país.” Estoy plenamente de acuerdo: no se trata de evitar la construcción/inmobiliaria ni el turismo, sino hacerlo desde la excelencia, lo que sólo se puede lograr con calidad directiva e inversión en tecnología.

Por ello, me parece lamentable el dato que nos ofrecen el Ceprede (Centro de Predicción Económica de la Universidad Autónoma de Madrid) y Agett (la patronal de las empresas de trabajo temporal): el 84’3% de los desempleados españoles no se están formando. En el tramo de edad de 16 a 19 años sólo se forma el 31%.

Y luego está Europa. Martí Saballs, uno de los mejores periodistas de nuestro país, nos cuenta hoy en su columna de Expansión: Europa no se merece esta campaña electoral. Me permito reproducirla:
“El sábado 23 de mayo, sobre las 18.30 de la tarde, tuve la fortuna de estar en la Puerta de Brandenburgo. A lo largo de todo el día se celebraba el 60 aniversario de la constitución de la República Federal de Alemania. En uno de los dos escenarios instalados al lado de la Puerta, Daniel Barenboim dirigía la Staatskapelle de la Ópera Estatal de Berlín, que tocaba la Novena Sinfonía de Beethoven, conocida como el Himno de la Alegría. Enfrente, en el palco de autoridades, destacaba el presidente de Alemania, Horst Köhler, que había sido reelegido aquel mismo día, acompañado por la canciller Angela Merkel. Decenas de miles de personas escucharon el concierto desde Pariser Platz hasta bien entrada la avenida 17 de junio. Un momento inolvidable. Hacía casi veintidós años que no visitaba la capital alemana. Demasiado tiempo. En julio de 1987, dos años antes de la caída del Muro y después de atravesar la ex República Democrática Alemana (que no tenía nada de democrática) en tren, visité Berlín Oriental a través de la inhóspita estación de metro de Friedrichstrasse. Visité el museo Pergamon, bebí una cerveza en una terraza delante del río Spree y paseé por la triste Unter den Linden. Otro mundo comparado con la Berlín libre que tuvo la suerte de ser salvada por los países occidentales. Actualmente, no hay otra ciudad en el mundo como Berlín. En ella se desarrollaron las dos peores pesadillas de la historia del siglo XX: nazismo y comunismo. La infamia se apoderó en dos ocasiones del centro de Europa. Dos profundas heridas que la población quiere curar desde todos los aspectos. Desde las reestructuraciones urbanísticas y arquitectónicas hasta la recuperación de la memoria histórica para que a nadie se le olvide el horroroso pasado. Ni a los berlineses ni a los europeos.Porque en Berlín, Europa existe. Delante de la residencia de la cancillería, en el palacio de Schloss Bellevue, la bandera de Europa ondea a la misma altura que la alemana. No es el único lugar. Es muy habitual ver la bandera de las doce estrellas doradas sobre fondo azul en la capital alemana, a diferencia de lo que ocurre en las principales ciudades españolas, donde su presencia es menos que testimonial. Una pena. Al menos, para los que apostamos por una mayor integración política europea y que deseamos que algún día podremos votar directamente a un presidente de los Estados Unidos de Europan o a listas parlamentarias transeuropeas. En medio de este camino, España, desgraciadamente, volverá a demostrar en las elecciones al Parlamento Europeo su alejamiento y desconocimiento de lo que representa la Unión Europea ¿Culpa de los ciudadanos? No. Culpa de nuestros políticos, que no son capaces de estar a la altura de las circunstancias de la historia reciente de nuestro continente. El insulso y patético debate televisivo entre los primeros de la lista del PSOE y el PP así lo demostró. Un ministro de Justicia fracasado, Juan Fernando López Aguilar, más conocido por sus caricaturas que por sus ideas; se enfrentó a Jaime Mayor Oreja, un busto parlante que representa una idea reduccionista y decimonónica de España. Por no hablar de otros partidos/grupos encabezados por hechiceros de tribus variopintas, extremistas grotescos y nombres de insolvencia intelectual contrastada.Este es el drama. Los 736 diputados que podremos elegir -¿para cuándo listas abiertas?- el 7 de junio decidirán el desarrollo de las políticas financieras, de energía, infraestructuras, libertades civiles, inmigración, economía y comercio, agricultura, seguridad, política internacional y finanzas, con un presupuesto de 116.000 millones de euros. Deberán ejecutar el Tratado de Lisboa y decidir la ampliación de la UE más allá de los 27 miembros actuales. Las directivas europeas están presentes en nuestras vidas desde que nos levantamos hasta que nos acostamos. Y cada vez lo estarán más. Mi consejo es que se olviden de las listas españolas y, si creen en Europa y los logros que hemos alcanzado estos últimos 60 años, analicen el trabajo de los grandes grupos entre los que se divide el Parlamento para tomar una decisión y adaptar su voto. La historia de Berlín lo merece.

PD-I. ¿Por qué la fruta española que se vende en los mercadillos de Berlín es más barata y sabe mejor que aquí? Misterios del libre mercado.

PD-II. Hoy sufriremos, pero ganaremos. Que pase rápido el tiempo...”

Por eso, la ciudadanía está pasando de la campaña. El primer debate entre los candidatos de los dos partidos mayoritarios (antes de ayer, en la 1) lo vimos 2.653.000 personas, un 13’9% de cuota de pantalla. Por debajo de CSI (21’9%) o Física o química (17’9%) y por debajo de la media de TVE-1, que es del 17%.

Mañana hablaré del F. C. Barcelona, a buen seguro. Esta noche es el equipo de todos nosotros. Y merece ganar, porque practica el mejor fútbol. Ha realizado, con Pep Guardiola, el cambio de modelo directivo (en el vestuario). Sir Álex Ferguson, el resultadista, es el pasado. Guardiola es el presente y el futuro. Como lo es el humilde Leo Messi. Yo ya he felicitado a mi amiga Susanna Griso, culé confesa, que se ha marcado un programa con la camiseta blaugrana junto a ella. Hay que hablar de las noticias incluso antes de que se produzcan.

martes, 26 de mayo de 2009

Lecciones de Brawn y del Real Madrid

Jornada de lo más variado: reuniones comerciales, proyectos y, junto a la directora de Eurotalent Sport Raquel Casero y a José Antonio Sáinz, visita al Bernabeu, a la jornada sobre deporte con la DG de la Fundación Real Madrid, el DG de Deportes del Ayuntamiento de Madrid, el DG de la FAD (Fundación de Ayuda contra la Drogadicción), además de Jorge Valdano, como DG de la Escuela de Estudios de la Universidad Europea de Madrid y el Real Madrid. El Deporte como clave en la educación. Es magnífica la labor que realizan estas instituciones por la juventud.

Antoni Gutiérrez-Rubí, experto en comunicación pública y política, me ha mandado un amable correo en el que me envía un artículo suyo publicado en Cinco Días el pasado día 11 de este mes de mayo: Lecciones de Brawn GP:

“La F-1 inició la temporada 2009 en Melbourne con la sorpresa del doble triunfo de un equipo debutante, el Brawn GP (ex Honda). Sus victorias han sacudido los cimientos de la máxima categoría del automovilismo: un sobrio monoplaza blanco (casi sin patrocinio) ha superado a las orgullosas escuderías y al circo multicolor de los sponsors más exigentes.
La rapidez y la habilidad para aprovechar las oportunidades y adaptarse a las nuevas circunstancias, en este caso al nuevo reglamento de la F-1 en relación con los difusores, han sido una lección de humildad para las grandes marcas, demostrando que la inteligencia, la eficacia y el mérito no se compran siempre con dinero, ni se aseguran con el poder.
El mago Ross Brawn, uno de los artífices de los siete títulos mundiales logrados por Schumacher, ha alterado el orden establecido de la aristocracia de la F-1. Nuevas ideas y soluciones frente a viejos privilegios y jerarquías. Flavio Briatore, patrón de Renault, se ha preguntado en voz alta, sin rubor y quedando en evidencia de manera patética: "Ganará el título un piloto que estaba en el paro u otro que estaba a punto de jubilarse. ¿Y la credibilidad?". Pues sí, ganará el más rápido, o ¿no es eso una carrera? Estas son las 10 lecciones empresariales de Brawn GP:

1. La irrupción de lo imprevisto (una oportunidad en el reglamento de la F-1).
2. El triunfo de la creatividad y la simplicidad (el viejo-nuevo difusor).
3. La estrategia ganadora (las ideas frente a la fuerza).
4. La combinación de experiencia y juventud (la fórmula ganadora).
5. La ambición calculada (un coche sin patrocinadores: ya vendrán).
6. La rapidez como actitud colectiva (formaron un equipo en tres semanas).
7. El desafío de lo establecido (una nueva escudería en el imperio de los clásicos).
8. El caos es una oportunidad (los grandes se adaptan mal al desconcierto).
9. El tiempo de los audaces (la compra de Honda, volver a empezar).
10. El triunfo del trabajo bien hecho (equipos ágiles con hambre de gloria).

Como dijo nada menos que el tricampeón del mundo Niki Lauda: "Lo único cierto es que Brawn ha hecho el mejor trabajo". Y Pedro de la Rosa confirma: "El coche está muy bien diseñado, con soluciones muy radicales y diferentes". Ahí están las claves del mejor trabajo: diseño inteligente, radicalidad creativa y diferenciación en la ejecución.
Sólo los lúcidos y ágiles superarán el desconcierto. Las grandes corporaciones, en cambio, no pueden producir esta clase de conocimiento porque están basadas en patrones rígidos y lentos donde los cambios se producen después de largas maceraciones. La nueva realidad social, como por ejemplo en internet, se mueve a una velocidad que va a ser letal para los gigantes que no sepan adaptarse: "La competencia ya no será entre grandes y pequeños, sino entre rápidos y lentos" (Nikesh Arora, vicepresidente de Google). No hay tiempo que perder."
Así es. No hay tiempo que perder.

lunes, 25 de mayo de 2009

La ruina, la envidia, la ignorancia


Jornada de proyectos, reuniones internas, artículos para publicar en distintos medios y comida con compañeros de trabajo.

A las siete, he asistido en Esade a la presentación del libro de Juanma Roca El reino de la humildad, con dos “padrinos” de lujo: Juan Fernández Aceituno (Presidente de la Sociedad de Tasación, que dirige además KnowSquare, un sano intento de regeneración ética e intelectual de las empresas) y Antonio Garrigues (prologuista de la obra y Presidente de Garrigues). Hace un año, cuando Juanma entrevistó a Antonio, éste le formuló una pregunta que al periodista le ha hecho reflexionar: “¿Qué te gusta más, la gestión o pensar sobre la gestión?”

Decenas de amigos del autor (y de un servidor) en la presentación del libro. Después de las palabras de Juanma sobre la importancia de la humildad y el liderazgo de servicio (a partir de las ideas de Robert Greenleaf, Stephen Covey o Bill George), pasamos a tomar un vino español.

Precisamente Juanma Roca nos recomendaba ayer el artículo de John Carlin sobre Leo Messi en El País Semanal, titulado Peter Pan en el Olimpo del Fútbol: “Humilde, tímido, menudo, Leo Messi reserva toda su expresividad para el campo. Y ésa puede ser la clave que le aúpe a lo más alto. Es el nuevo genio del fútbol mundial. El “crack” de un equipo, el Barça, que este miércoles ante el Manchester United puede redondear una temporada histórica”. El retrato de un ganador que “sigue jugando como si fuera un niño”.

En la revista XL Semanal (Grupo Vocento), Cristina Carrillo de albornoz escribía sobre Santiago Calatrava, uno de nuestros mejores arquitectos. Su ambicioso proyecto para la zona cero de Nueva York ha sido tildado por “The New York Times” como “monumento al ego”. Calatrava contesta: “Acepto las críticas justas; la envidia y la ignorancia, no”. Considera qu “la arquitectura debe aportar una dimensión poética a las ciudades. Los edificios tienen alma”. Su única respuesta a los ataques es “seguir trabajando con la misma pasión y perseverancia”.

En El País, Diego Torres y Amaya Iríbar nos cuentan que La ruina amenaza al fútbol. “La crisis financiera y la caída de la construcción ponen en jaque a la industria del balón, que acumula una deuda superior a los 3.400 millones de euros”. Se dice en el artículo, entre otras muchas cosas, que “la ley concursal penaliza a los clubes bien gestionados”.

En las páginas de Negocios del mismo diario, mi admirada Carmen Alcaide se refería a El Estado y el nuevo modelo económico. Para la profesora Alcaide deberían impulsarse sectores como alimentación, química, farma, energía o telefonía.

En Cinco Días, Paz Álvarez y Santiago Millán, y Laura de Cubas en Infoempleo, se ocupaban de Expomanagement: “El equipo es el mejor motor para el cambio”. Y en Expansión, Clara Ruiz de Gauna, de Un país con casas de cemento, paja y madera:
“Si del amor al odio hay un paso, a nosotros nos ha bastado el ritmo de una geisha para pasar del todo a la nada. Hace menos de cuatro años, se hablaba de un milagro llamado España.
En poco tiempo, habíamos pasado de ser un país gris apenas iluminado por el sol del turismo para convertirnos en un mercado brillante con micrófono abierto en los auditorios de la economía. Los medios extranjeros coloreaban nuestro impulso y nos ponían en la pizarra como ejemplo para los países europeos de nueva generación que, como Polonia, soñaban con imitar el modelo español.
Es cierto que este sistema flojeaba por culpa de unos cimientos temblorosos que se construyeron demasiado deprisa. Pero también es cierto que España se hizo grande gracias al ímpetu de bancos, constructoras, empresas de servicios, operadoras de telecomunicaciones y eléctricas que se apoyaban en pilares tan sólidos como los romanos.
La clase empresarial consiguió, en aquellos maravillosos años, que nos despojáramos de nuestros complejos y que fuéramos casi tan altos como los alemanes, los franceses y los ingleses. Fue Telefónica la que compró O2, fue Santander el banco que se hizo con Abbey y fueron las eléctricas españolas las que reordenaron el mapa energético mundial. Estas compañías construyeron casas de ladrillo y cemento, que se mantuvieron en pie cuando vino el lobo.
Porque el lobo vino. Y se llevó por delante las casas de paja y madera para poner punto final a un cuento que se acabó sin perdices. Eso es, al menos, lo que nos están contando. Del sueño español, hemos despertado en la pesadilla nacional. Aquellos que se maravillaban de nuestro empuje nos echan ahora a los pigs y nosotros, casi sin cuestionárnoslo, nos bajamos rápidamente del podio y asumimos el papel de perdedores.
Desde el Gobierno se propone un cambio radical del modelo y los expertos nos dicen que lo de antes no funciona, que nuestras virtudes son hoy nuestros defectos. ¡Claro que hay datos objetivos que subrayan el pesimismo y que advierten de la necesidad de una metamorfosis!
En sólo dos días, por ejemplo, compañías como Vodafone, Yell y Burberry han tenido que recortar drásticamente el valor de su negocio en España. Por no hablar de la cantidad de grupos nacionales que se ven incapaces de seguir adelante. Pero seguimos contando con empresas en alza, grandes y no tanto. Telefónica gana más dinero que nunca gracias a su afán de diversificación geográfica y una firma aragonesa llamada Eissound ha creado un mando que ha conseguido colarse en el universo Apple.
Puede que antes no fuéramos tan listos, pero seguro que ahora no somos tan tontos. El cuento será posible si nos apoyamos en las construcciones firmes y si, en lugar de promover demoliciones masivas, reforzamos con cemento las casas de madera y paja. Porque, si nosotros mismos no creemos en nuestra capacidad de trabajo, ni la empresa más sólida resistirá el soplido del lobo.”

Sí, como solemos repetir en Eurotalent, habrá ganadores (con casas de cemento) y perdedores (con casas de paja y de madera, en lo que al talento y su gestión se refiere).

domingo, 24 de mayo de 2009

Una casa por un tulipán

Vuelo Florencia-Madrid a las 10.30 de la mañana. Volvemos a casa después de un atracón de belleza en uno de los parajes más maravillosos de Europa. En el Americo Vespuccio, el pequeño aeropuerto de la capital toscana, se puede visitar una preciosa tienda con los productos típicos de la zona (vino Chianti, aceite, vinagre, grappa, vino dulce, limoncillo, etc). Da gusto ver cómo los italianos presentan lo suyo: el diseño, el ingenio, la capacidad de inventar. Son unos maestros en esto de ponerse en valor.

Durante el trayecto, he estado disfrutando del último libro de Fernando Trías de Bes, El hombre que cambió su casa por un tulipán, galardonado con el Premio De Hoy 2009. Conozco a Fernando desde que escribiera La buena suerte con Álex Rovira hace cinco años (Empresa Activa celebra reuniones de autores desde esa época, a la que me invitan por El Club del Liderazgo). Desde entonces, he leído todo lo que ha publicado Fernando y le admiro muchísimo. En la temática empresarial he escrito El vendedor de tiempo y El libro negro del emprendedor (uno de los mejores textos para desarrollar el emprendizaje y anticipar obstáculos). Como novelista, ha publicado un libro de cuentos (titulado Relatos absurdos) y tres magníficas novelas: Palabras bajo el mar, El coleccionista de sonidos y La historia que me escribe. Es una de las mejores plumas de nuestro país, sin duda.

¿Qué tiene de especial este “Hombre que cambió su casa por un tulipán"? ¿No sufrimos de sobredosis de libros sobre la crisis? Me parece, honestamente, que este texto aporta muchísimo. Las primeras 100 páginas del libro describe “las mayores burbujas de la historia”: La fiebre de los tulipanes en Holanda (1636-1637), La de la Compañía de los mares del sur (1711-1720), El crac de 1929, El eclipse de Japón en los 90 y La actual crisis de las subprime (2006-?). Las cuenta de una manera especialmente didáctica y amena, para que extraigamos importantes conclusiones (ya se sabe, de la reflexión al descubrimiento).

En la segunda parte, el autor se centra en lo que llama “el síndrome del necio”, a partir de las palabras de D. Antonio Machado: “Sólo un necio confunde valor con precio”. Este síndrome cuenta con diez síntomas:
1. Exceso de confianza
2. Engaño consentido o autoengaño
3. Envidia del beneficio ajeno
4. Gula de dinero
5. Lógica irracional
6. Confusión entre valor y precio
7. No reconocer que no se sabe
8. Toma excesiva de riesgos
9. Creencia en la demanda infinita
10. Tardanza en asumir la pérdida

Frente a estos diez síntomas, Fernando Trías de Bes nos propone diez soluciones:
1. Cautela permanente
2. Sacar conclusiones por uno mismo
3. Olvidarse de lo que ganen los demás
4. “Conformarse” cuando se tiene suficiente
5. Recordar las causas de la subida inicial
6. Calcular rendimientos implícitos
7. Invertir sólo en lo que se conoce
8. Endeudarse con cautela o no endeudarse
9. No valorar activos sólo en función de la reventa
10. Vender con pérdidas si es necesario

Tengo para mí que estos diez síntomas, tan excelentemente presentados por Fernando, son una revisión de los siete pecados capitales que nos tientan como seres humanos –listados por San Gregorio Magno en el siglo VI y descritos por Dante en su Divina Comedia-, y de las correspondientes virtudes.
- Contra la Lujuria, Castidad (moderación de placeres)
- Contra la Gula, Templanza (equilibrio en el uso)
- Contra la Avaricia, Generosidad
- Contra la Pereza, Diligencia (esmero y cuidado en la ejecución)
- Contra la Ira, Paciencia
- Contra la Envidia, Caridad (compasión, amistad)
- Contra la Soberbia, Humildad

En las últimas 75 páginas del libro, el autor explica “la propagación del síndrome”, de la especulación a la recesión. Echa mano de la metáfora de “la cooperativa de canguros –baby-sitters- de Washington, para segmentar.
- Burbujas de grado uno: se dilapida ahorro (se solucionan con una inyección de liquidez). Ejemplo: Tulipanes.
- Burbujas de grado dos: agotado el ahorro, se pide dinero prestado (“la trampa de la liquidez” de Keynes; se solucionan con inversiones públicas). Ejemplo: Mares del Sur, puntocom.
- Burbujas de grado tres: endeudamiento exterior (se soluciona ayudando a los bancos). Ejemplo: Crac del 29.
- Burbujas de grado cuatro: además, refinanciación de la morosidad (se solcucionan con rescate financiero con dinero público). Ejemplo: Japón en los noventa, Subprime.
- Burbujas de grado cinco: Diferentes por el objeto con el que se ha especulado. Si el objeto genera empleo, el paro se desboca. Ejemplo: Nuestra crisis inmobiliaria. “Ahora puede valorarse la recesión española que acaba de empezar. También podemos comprobar que la falta de confianza y las expectativas generalizadas de las que hablan los periódicos son sólo una parte más de nuestro problema, pero no la raíz misma del mismo. Lamentablemente, se han juntado todos los problemas: confianza, expectativas, endeudamiento para financiar una burbuja, estrangulación del crédito como resultado de la morosidad, compromisos importantes con la banca internacional, contracción de la actividad en un sector clave para España y endeudamiento adicional para un consumo anticipado, amparado en el valor del bien con el que se especuló” (Fernando Tras de Bes). El libro nos recuerda que en el año 2000 había en España 64.780 inmobiliarias y ha llegado a alcanzar las 172.851 inmobiliarias, de las que sólo 140 tienen más de 100 trabajadores. Dos tercios no tienen asalariados.

¿Qué podemos hacer? Trabajar duro, sufrir un poco (o un mucho), dejar de vivir con dinero prestado, y cada uno (bancos centrales, bancos de inversión, agencias de rating, bancos comerciales, reguladores, dirigentes, medios de comunicación) hacer lo que le toque.

Me ha encantado el libro de Fernando, muy potente en la reflexión y con un sano optimismo subyacente: “He constatado una curiosa relación entre la velocidad del dinero y la velocidad con la que vivimos. Cuando el dinero corre, se instala una ansiedad y estrés fenomenales entre la gente. Hay que darse prisa para que no quedarse atrás. Estos últimos años vivir se había tornado ciertamente agobiante. A nadie le gusta esta crisis, pero nos convendría aflojar un poco este endiablado ritmo que, en buena medida, respondía a la apremiante necesidad de capturar una parte del pastel del crecimiento desbordado, basado en el crédito.” Sabias palabras.

Por la tarde, Zoe y yo hemos ido a ver la película Noche en el Museo 2. Muy entretenida para los niños (de 7 a 12 años). Del Museo de Historia Natural de Nueva York al Smithsonian en Washington. Apela al espíritu de Abraham Lincoln (el sincero e integrador), de Amelia Earhart (1897-1937), la primera mujer aviadora que cruzó el Atlántico, de Thedore Roosevelt o del General Custer (los malos son un faraón, Iván el Terrible, Napoleón y Al Capone). Atención a la frase clave de la película: “El secreto de la felicidad es hacer lo que amas y con las personas que amas”. Es precioso cómo presentan la Institución Smithsoniana: de los 19 museos, 9 centros de investigación y un zoo (en total, unos 142 millones de objetos) y cómo nos presenta el Museo Nacional del Aire y del Espacio y el Memorial Lincoln.

Los niños aprenden en películas como éstas que el Talento es Disfrute (Amelia Earhart se despide del protagonista, interpretado por Ben Stiller, con las palabras: “¡Diviértete!”. Los mayores aprendemos con libros como el del profesor Trías de Bes el desarrollo de virtudes para ser “razonablemente irracionales”. Pero, como concluye mi admirado Fernando, “por desgracia, la gente siempre olvida”.

sábado, 23 de mayo de 2009

Cómo educar genios

Hoy hemos estado trabajando en Florencia (en la sala de reuniones del Hotel Palazzo Rocassoli, un museo en sí mismo) los directivos de centros educativos –unos 40- y un servidor sobre Cómo educar genios. Hemos repasado el concepto de genio (de las diez acepciones del diccionario de la Real Academia, tres corresponden a variantes de “Capacidad mental extraordinaria para crear o inventar cosas nuevas y admirables”). Sabemos que no es sólo una capacidad mental, sino emocional, física, de valores, además de mental. Lo hemos conectado con el de talento (más allá de la inteligencia, de la apariencia, del don divino) y hemos desmitificado la genialidad con el ejemplo de Leonardo. El pintor toscazo fue, ante todo, un valiente que se atrevió a cambiar de contexto cuando aquél en el que se hallaba le aportaba poco. En la seunda parte, hemos analizado el proceso estratégico que va desde el talento a los resultados en los centros educativos y hemos revisado la labor de los equipos, la importancia de la inteligencia emocional, con los jefes tóxicos, con los océanos azules, con el desarrollo como complemento a la formación, con el coaching… Hemos pasado cinco horas estupendas, compartiendo aprendizaje y dialogando a alto nivel.

Después del almuerzo, en el mismo hotel, hemos partido para pasar la tarde en el Chianti, el corazón de la Toscana. Entre Florencia y Siena, el paisaje es el propio de las pinturas de los maestros renacentistas: colinas preciosas con viñedos y olivares, castillos en el horizonte, girasoles maravillosos... Esta parte de la Toscana es uno de los rincones más maravillosos del planeta.

Nos hemos detenido en Greve in Chianti, la capital no oficial de la comarca. Calles peatonales, una bellísima plaza y un ambiente tranquilo y relajado.

Y después, visita y cena en el Castello de Vicchiomaggio, construido en 957. Residencia de los Gherardini desde el siglo XIV, aquí nació Lisa, que se casaría con Francesco del Giocondo y que fuera pintado por Leonardo da Vinci en el retrato más famoso de la historia. Aquí se filmó Mucho ruido y pocas nueces, la genial comedia de Shakespeare interpretada en su versión cinematográfica por Kenneth Branagh, Emma Thomson, Denzel Washington y Keanu Reeves. Leonardo y Shakespeare unidos en este precioso castillo (www.vicchiomagio.it). ¿Quién puede pedir más?

Nos han contado el proceso de elaboración del Chianti Classico que aquí se fabrica, hemos paseado por el castillo (sus vistas son inmejorables), hemos catado un par de caldos que se producen allí y hemos disfrutado de una magnífica cena: pappardelle sulla nana, carne de jabalí con patatas y judías verdes, pastelitos mojados en vino dulce. Delicioso.

De vuelta a Florencia, un paseíto por el centro histórico y un sensacional helado de vainilla y limón frente a la plaza de la Signoria.

Entre el vuelo de ayer y la noche de hoy he estado leyendo el último libro de Vicente Verdú, El capitalismo funeral, subtitulado La crisis o la Tercera Guerra Mundial. Como todos los libros del autor, reflexiones profundas e información muy actualizada.

Para Verdú, no se trata sólo de una crisis económica (“¿Cómo sería posible aislar la disfunción del sistema capitalista de todas sus conjunciones, trenzados y adherencias al resto de los demás órganos del sistema político, mora, religioso, azaroso o sexual? (…) Continuar esta Gran Crisis en términos economicistas no es otra cosa que una actitud banal”). El autor nos recuerda que tres cuartas partes de las necesidades que existen en el mundo son románticas, “están basadas en visiones, idealismos, esperanzas, vicios, pecados y afectos”, que “la economía es la ciencia social matemáticamente más avanzada y la ciencia humana más atrasada”, que el mundo se preparaba para una explosión, que los países de mayor renta destinan un 40% de sus inversiones a cosas materiales y el 60% a inmateriales (experiencias), que “desde hace dos décadas la mentira pública y la corrupción a escala global era ya múltiple y multípara”, que “se puede saborear al máximo la muy variada imbecilidad del comportamiento humano durante un pánico, pues, mientras se suceden los momentos de gran tragedia, lo único que se pierde es dinero” (Galbraith), que respecto a la profusión de tarjetas de crédito, “el dinero que entregamos nos reduce, la tarjeta que exhibimos nos acredita”, que estamos en la III GM (“Durante la Primera Guerra Mundial un 5% de las víctimas fueron civiles, en la Segunda Guerra Mundial llegaron al 66% y en todas las guerras recientes la cifra se ha elevado hasta el 80 o el 90%. En esta Tercera Guerra Mundial, sumarial y transparente, todas las víctimas serán civiles”), que hemos vivido la “epidemia del valor” (“en octubre de 2008, las transacciones representaban 250 billones de euros, seis veces el montante de la riqueza real del mundo”), que “a los media, tan importantes hoy, les entusiasma la conmoción”, que “más de 50.000 europeos mueren cada año por infecciones contraídas durante su estancia en los hospitales”, que el miedo, que encoge y anestesia, “tiende a crear una sociedad anonadada y, a la vez, conformista, puesto que si aquello que asusta revela hoy una determinada proporción, los pronósticos sólo coinciden en el anuncio de que mañana crecerá la adversidad”, que “hasta la Revolución Francesa sentir miedo era una indignidad (Jean Delumeau), que hemos pasado al amor por las basuras (“La mafia, tan atenta a las altas rentabilidades, gestiona actualmente el 30% de las basuras de toda Italia”), que “el 90% de las riqueza mundial ha llegado a concentrarse en el 1% de sus habitantes”, que “el funeral del capitalismo es sin distinción el fin de una época, puesto que lo fracasado no es un orden de desarrollo económico o social sino el desarrollo de un orden conocido”.

Y cita a nuestra amiga Antonella Broglia: “Mientras en los últimos veinte años hemos tenido en el mundo tecnológico innovaciones de altísimo impacto, como el ordenador, el teléfono móvil, internet o la música digital, en el mundo del management no se ha inventado (prácticamente) nada”. Creo que sí se ha inventado mucho; sin embargo, el taylorismo campa por sus anchas.

Vicente Verdú deja una puerta abierta a la esperanza: “Para el trabajo, para la pareja, para el sexo, para el diseño, para la política, para el marketing o para el saber y el placer, puede hallarse a punto un nuevo sistema que ha descubierto su eficacia superior en la cooperación, la colaboración y la armonía con el otro y no en la vetustez de la violencia, el tóxico de los desprestigios y la pestilencia de la corrupción”. En esa esperanza creemos muchos.
Magnífico libro. Imprescindible.

viernes, 22 de mayo de 2009

En busca de Leonardo

Salida a Florencia esta mañana. Estaré en la cuna del Renacmiento hasta el domingo, en el II Seminario de formación Pearson Educación dirigido a Directivos de centros educativos (el primero, celebrado en París y Eurodisney hace un año, fue un exitazo).

A todos los participantes (unos 40), responsables de algunos de los mejores colegios de nuestro país, les ha regalado Pearson Educación mi libro Leonardo da Vinci y su Códice para el Liderazgo. Un análisis, en términos de diálogo (la fórmula más profundamente humanista) entre un historiador virtual y el propio Leonardo. Todo lo que dice el genio del Renacimiento está extraído de sus Códices. Tal vez por eso, el poeta Luis Alberto de Cuenca señala en uno de los dos prólogos (el otro es de Rosa García, de Microsoft) que es en este texto donde ha visto al maestro más profundamente humano.

Leonardo, un chico del campo hijo ilegítimo de un notario, vino a estudiar y a trabajar al taller de Verrochio (1435-1488), uno de los mejores de la ciudad, cuando apenas tenía 16 años. Aquí compartió años con Botticelli, Perugino, Ghindarlaio y un laro etcétera. Florencia se convirtió en lo que conocemos gracias a un “proyecto educativo” de 1428 que transformó el sistema de aprendizaje y permitió atraer (especialmente tras la caída de Constantinopla en 1453) a los mejores maestros de latín y griego. En 2004 el consultor Frans Johansson llamó “efecto Medici” a esta conjunción de factores que genera un contexto especialmente creativo, una explosión de innovación. Como la Atenas de Pericles, la Viena de Strauss, el París de principios del XX o el Nueva York de 1950.

Paseando esta tarde por esta magnífica ciudad, por la plaza del Duomo, la de la Signoría, etc. pensaba en cómo se había forjado la genialidad de Leonardo. Básicamente, de la valentía y de superar adversidades. El gran experto en educación Howard Gardner tiene escrito en su libro Mentes extraordinarias que ““Uno debe explotar los asincronismos que le han ocurrido, vincularlos a un ámbito prometedor, reencuadrar las frustraciones como oportunidades, y sobre todo, perseverar”. Así es. Leonardo aprendió mucho en esta gran ciudad, pero como campesino e iletrado (“hombre sin letras”) no siempre lo pasó bien. Por ejemplo, le acusaron injustamente de sodomía siendo adolescente y sin duda esas injurias tuvieron consecuencias en su asexualidad (bien distinta de la homosexualidad que le atribuyó erróneamente Freud).

Leonardo da Vinci nos enseñó, entre otras muchas cosas, que el mayor desprecio hacia los malvados es ignorar sus maledicencias, hacer oídos sordos a sus necias palabras, dedicarse (en la medida de lo posible) a hacer el bien y no a defenderse del mal. Para convertir nuestra vida y nuestro trabajo en una obra de arte, hemos de distanciarnos de la basura. Quien da pávulo a los envidiosos, a los mezquinos, a la mal gente, no actúa de manera neutral: se convierte en involuntario cómplice de lo peor de la naturaleza humana. Apliquémonos el cuento. Al menos, modestamente, un servidor trata de hacerlo.

jueves, 21 de mayo de 2009

El reino de la humildad

Ayer presentó en Expomanagement Juanma Roca su excelente libro El reino de la humildad. Juanma es uno de los mejores periodistas económicos de nuestro país –muchos recordamos sus páginas de management en La Gaceta- y se ha animado a escribir una fábula utilísima en los tiempos que corren para volver a los valores fundamentales. En el libro se concluye que “la humildad es la fuente del amor y de la felicidad, y el liderazgo entendido como servicio es la clave del éxito.”
En su página de Facebook con el mismo nombre (El reino de la humildad), Juanma Roca se hace eco del artículo de Martin Wolf publicado ayer y que me animo a reproducir:
¿Será esta crisis un momento decisivo?
Publicado el 20-05-2009, por Martin Wolf

¿Es la actual crisis un punto de inflexión, con la globalización dirigida por los mercados, el capitalismo financiero y el dominio occidental por un lado y el proteccionismo, la regulación y el dominio asiático por otro? ¿O restarán los historiadores importancia a este momento, calificándolo como un hecho provocado por unos cuantos desaprensivos? En mi opinión, la versión final será una mezcla de las dos anteriores. Dada la enérgica respuesta política, no estamos ante una Gran Depresión ni ante los desequilibrios económicos de 1989.


Examinemos lo que conocemos e ignoramos sobre sus consecuencias en la economía, las finanzas, el capitalismo, el estado, la globalización y la geopolítica.

En la economía, ya conocemos cinco aspectos importantes. Primero, cuando EEUU padece una neumonía, el resto del mundo cae gravemente enfermo. Segundo, ésta es la crisis económica más grave desde la década de los treinta. Tercero, la crisis es de carácter global, aunque ha tenido un impacto especialmente severo en los países que se especializaron en exportar productos manufacturados y que dependían de las importaciones netas de capital. Cuarto, los políticos han lanzado los estímulos fiscales y monetarios y los rescates financieros más importantes de esta crisis. Por último, este esfuerzo ya ha dado algunos frutos, que se traducen en la recuperación de la confianza y del ciclo de inventarios. Según el presidente del BCE, Jean-Claude Trichet, la economía mundial se acerca a un “punto de inflexión”, de lo que se deduce que su ritmo de deterioro es menos acusado.

Podemos además pronosticar que EEUU encabezará la recuperación: al fin y al cabo, hablamos del país más keynesiano de las economías desarrolladas. Además, todo parece indicar que China, con su paquete de estímulos masivo se convertirá en la economía más exitosa del mundo.

Por desgracia, hay por lo menos tres factores importantes que desconocemos. ¿Hasta qué punto los niveles excepcionales de endeudamiento y descenso del valor neto generan un crecimiento sostenido en el esperado ahorro de los hogares de los que en su día fueron ávidos consumidores? ¿Durante cuánto tiempo pueden mantenerse los actuales déficit fiscales antes de que los mercados demanden una mayor compensación al riesgo? ¿Pueden los bancos centrales orquestar una salida no inflacionista, teniendo en cuenta el carácter excepcional de las actuales políticas?

En el sector financiero, se incrementan los niveles de confianza; los diferenciales entre los activos seguros y arriesgados caen a niveles menos anormales y los mercados experimentan una modesta recuperación. La Administración de EEUU ha otorgado a su sistema bancario un certificado de salud aceptable. Podemos anticipar que el sector financiero se recuperará en los próximos años, aunque sus días de gloria tardarán décadas en llegar, al menos en Occidente.

Lo que desconocemos es hasta dónde llegarán el “desapalancamiento” y la consiguiente deflación de los balances. Tampoco sabemos si el sector financiero conseguirá poner fin a los intentos de imponer un régimen regulador más efectivo. Los políticos deberían haber aprendido de la necesidad de rescatar sistemas financieros plagados de instituciones que se consideran demasiado grandes para fracasar. Me temo que los intereses concentrados acabarán por imponerse al interés general.

¿Y qué hay del futuro del capitalismo? Sobrevivirá. A pesar de la crisis, el compromiso de China e India con la economía de mercado no se ha visto alterado, aunque las dos economías mostrarán más recelo ante los sistemas financieros que operan sin trabas. Los que están del lado del libre mercado insistirán en que los reguladores tienen más culpa de la actual situación de la que tienen los mercados. No les falta razón: después de todo, los bancos son los más regulados de las instituciones financieras.

No obstante, desde el punto de vista político, este argumento no tiene peso. En el entorno financiero ya no hay tanta disposición a confiar en el libre juego de las fuerzas del mercado. Por tanto, podemos también deducir que la era del modelo hegemónico de la economía de mercado forma parte del pasado. Como siempre han hecho, los países adaptarán la economía de mercado a sus propias tradiciones, aunque ahora lo harán con más confianza.

Menos claras son las consecuencias para la globalización. Sabemos que la inyección masiva de fondos gubernamentales ha “desglobalizado” parcialmente las finanzas, con graves consecuencias para las potencias emergentes. También conocemos que la intervención de los gobiernos en la industria tiene fuertes connotaciones nacionalistas, como también somos conscientes de que pocos líderes políticos están preparados para aventurarse al libre comercio.

La mayor parte de los países emergentes llegarán a la conclusión de que acumular enormes reservas de divisa extranjera y limitar los déficit por cuenta corriente es una estrategia acertada, lo que podría generar otra ronda de “desequilibrios” globales desestabilizadores. Éste parece el resultado inevitable de un orden monetario internacional defectuoso. No sabemos cómo sobrevivirá la globalización a estas tensiones. En este sentido, soy optimista, aunque mi confianza no es ilimitada.

Entretanto, el estado ha vuelto, pero su situación parece más próxima que nunca a la quiebra. Es probable que la relación de la deuda pública con respecto al producto interior bruto se duplique en muchas economías avanzadas: el impacto fiscal de una crisis financiera, tal y como se nos ha recordado, puede alcanzar el coste de una guerra prolongada.

Se trata, por tanto, de un desastre cuya repetición no pueden permitirse los gobiernos de unas economías desarrolladas en lento crecimiento antes de una generación. El legado de la crisis fiscal también pondrá límites a la generosidad fiscal. El esfuerzo para consolidar las finanzas públicas dominará la política durante años, tal vez décadas. El estado ha vuelto, sí, pero no podrá permitirse grandes gastos.

Por último, pero no por ello menos importante, ¿qué representa esta crisis para el orden político global? A este respecto sabemos tres cosas importantes. La primera es que la creencia de que Occidente, por mucho que desagradara al resto del mundo, sabía al menos cómo gestionar un sistema financiero sofisticado se ha desvanecido. La crisis ha supuesto un grave daño para el prestigio, en particular, de EEUU, aunque no cabe duda de que el tono del actual presidente ha contribuido a mejorar la situación.

La segunda es que los países emergentes y, sobre todo, China son en la actualidad participantes fundamentales, tal y como quedó patente con la decisión de mantener dos reuniones del G-20 a nivel de jefes de estado. Son ya parte fundamental de la política global. La tercera es que se están realizando esfuerzos para reformar el gobierno global, especialmente con respecto al aumento de los recursos que se otorgan al Fondo Monetario Internacional y al debate sobre el cambio del peso de los países dentro de él.

Lo único que podemos hacer por el momento es formular hipótesis sobre el nivel de radicalismo que alcanzarán los cambios en el orden político global. EEUU probablemente volverá a ser el líder indispensable. La relación entre Norteamérica y China cobrará más importancia, con India a la espera como sustituto.

Sin duda, el relativo poder y peso económico de los gigantes asiáticos aumentará. Europa, entretanto, se resiente de la crisis. Su economía y su sistema financiero han resultado ser mucho más vulnerables de lo que muchos esperaban. Sin embargo, aún se desconoce hasta qué punto reflejarán las reformadas instituciones para la cooperación internacional las nuevas realidades.

¿Cuál es, entonces, el balance final? En mi opinión, esta crisis ha acelerado algunas tendencias y ha demostrado que otras –especialmente aquellas relacionadas con el crédito y la deuda – eran insostenibles. Ha dañado la reputación de la economía. Dejará un amargo legado para el mundo, pero aún no tiene por qué marcar un punto de inflexión. Parafraseando las palabras tras la muerte de un rey: “El capitalismo ha muerto; larga vida al capitalismo”.

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miércoles, 20 de mayo de 2009

Hispamanagement


Segunda sesión en la EAE de Madrid (el aforo se quedó pequeño ayer para hablar de La Roja). Hoy hemos contado, entre otras muchas personas interesantes, con Theresa Zabell, regatista con cinco campeonatos del mundo (1985, 1992, 1994, 1995 y 1996), tres campeonatos de Europa (1991, 1992 y 1994), número 1 del ránking mundial en tres ocasiones, catorce veces campeona de Semanas Olímpicas Internacionales, doce veces campeona de España y campeona olímpica en dos ocasiones, en Barcelona 92 y en Atlanta 96). Actualmente Theresa es Vicepresidenta primera del COE. Un honor que una deportista de élite como ella (Medalla de Oro al Mérito Olímpico) comparta nuestros puntos de vista sobre el talento, sobre el compromiso y sobre el clima laboral en la empresa y en el deporte. Licenciada en informática y marketing, ex.compañera de Arthur Andersen, habla cuatro idiomas, ha sido eurodiputada durante cinco años y actualmente es la presidenta ejecutiva de la Fundación Ecomar.

Después, Leonor Gallardo y un servidor hemos estado en Expomanagement, comentando Las claves de La Roja para superar la crisis. Con todos mis respectos hacia Kenichi Ohmae, Bill George o nuestros ex presidentes Aznar y González, me parecen mucho más interesantes los Ciclos de Conferencias de hoy y de mañana, con ponentes como Carlota Mateos e Isabel Llorens (Rusticae), Mario Alonso Puig, Santiago Álvarez de Mon, Enrique Alcat, Juanma Roca, Ovidio Peñalver, Álex Rovira, Chema Garcia de Tomás, Íñigo Manso, Ángel Cervantes (Banco Popular), Íñigo Sagardoy, Antonio Díaz Morales (Planeta de Agostini), Lofti El-Ghandouri, Leopoldo Abadía, Juan José Planes… Y mañana, Ferrán Soriano, Fernando Trías de Bes, Javier Fernández Aguado, Alicia Malumbres, Silvia Escribano, José Manuel Chapado, Yolanda Gutiérrez y un largo etcétera. Experiencias sumamente didácticas.

Estamos en la Edad de Oro del Deporte Español, y también (aunque sea menos evidente) en la Edad de Oro del Management Español. Seguro que cada vez más profesionales de nuestro país se darán cuenta de ello.

martes, 19 de mayo de 2009

Un millón de partidos

Desayuno de management organizado por la escuela de negocios EAE (perteneciente al Grupo Planeta) sobre Las claves de La Roja para superar la crisis. Me han acompañado la Dra. Leonor Gallardo, coautora del libro La Roja. El triunfo de un equipo, Jorge Carretero (portavoz de la Real Federación Española de Fútbol y Directores del Programa de Directores Deportivos de la Federación), el periodista y escritor Juanma Roca (autor de El valor de la humildad), el experto en comunicación Enrique Alcat (autor de Seis recetas para superar la crisis), el consultor y conferenciante José María Gasalla (co-autor, junto con Leila Navarro, del libro Confianza), el arquitecto Eduardo Beotas, la directora de Eurotalent Sport Raquel Casero y decenas de profesionales de la universidad y la empresa. Me ha presentado Antonio Díaz, DG de actividades de formación y desarrollo de Planeta Agostini, y durante 90 minutos hemos estado debatiendo sobre deporte y empresa.

Las siete claves que La Roja ha impulsado y le han permitido ganar la Eurocopa el pasado 29 de junio y convertirse en la mejor selección del mundo según la FIFA son, desde nuestro modesto entender:

1. Definir el Talento que tiene y que necesita
2. Energizar el Talento a través de una adecuada gestión del compromiso
3. Equilibrar el Talento (nada de divos)
4. Enfocar el Talento mediante una clara estrategia
5. Sinergizar el Talento mediante la creación de un Equipo de alto rendimiento
6. Dirigir el Talento con un triple Liderazgo (Presidente de la Federación, Entrenador, Capitán)
7. Atemperar el Talento a partir de la Serenidad y el Optimismo

Jorge Carretero, desde su responsabilidad en la Federación, nos ha contado que en España se juegan un millón de partidos al año y que, a través de una mutua, la Federación se asegura de que no haya percances, de que ningún niño quede desasistido si sufre un golpe o se lesiona. Para él (y Leonor y un servidor compartimos su opinión), el triunfo de La Roja no es fruto de la casualidad, sino el resultado de un trabajo que empieza en el fútbol base, en las categorías infantiles. Reagradezco muchísimo a Jorge Carretero que haya venido a apoyarnos en esta iniciativa y que nos haya cintado cosas tan interesantes sobre el trabajo que realiza la Federación.

Que nuestra selección sea la mejor del mundo por méritos propios es algo de lo que hemos de sentirnos muy orgullosos.

Después he tenido una sesión de trabajo de cinco horas (almuerzo incluido) con un equipo que estamos analizando los valores de uno de los mayores emprendedores de la historia de España. Nos sentimos encantados con todo lo que estamos aprendiendo, que saldrá a la luz –esperemos- el próximo otoño. Maravilloso.

Por la tarde, TV3 (la televisión de Catalunya) ha venido a Eurotalent a entrevistarme sobre Mujer, Poder y Liderazgo, un programa especial que está realizando sobre las dificultades para el acceso del talento femenino a la alta dirección. Ha sido un diálogo sumamente interesante.

Y finalmente, reunión comercial, junto a José Antonio Sáinz, con varios directores de RRHH de una gran empresa de la Administración pública nacional. Contrasta las ganas que tienen de potenciar el talento individual y colectiva con las trabas de una inercia que obedece muchas veces a intereses individuales y a la desidia que al bien común. Sin embargo, están dispuestos a cambiar las cosas para hacer su organización más áil, más productiva y con un clima de mayor satisfacción, rendimiento y desarrollo. Estamos encantados de echarles una mano para ello.

lunes, 18 de mayo de 2009

El poeta del compromiso

Magnífica jornada entre proyectos (nueve horas y medio en distintas entrevistas) y reuniones comerciales.
El poeta Mario Benedetti se nos ha ido. Recuerdo cuando la Universidad Internacional Menéndez Pelayo le concedió el Premio Internacional Menéndez Pelayo, allá por 2005. Ese verano co-dirigí (junto al Consejero de Cultura y Deporte del Gobierno de Cantabria) un curso sobre El arte y los creadores de tendencias (15-19 de agosto) e impartí la conferencia inaugural sobre El triunfo del humanismo. Me referí, por supuesto, a nuestro poeta, cuyo galardón avalaba “una dimensión humanista universalmente reconocida”. Hablé, homenajeando a Benedetti, de las claves del humanismo:
1. La vida como obra de arte
2. La utilización de un lenguaje común
3. La necesidad de diálogo
4. El modelo de desarrollo
5. La virtud interior
6. El equilibrio de las emociones
7. El contacto con la naturaleza
8. La búsqueda de la paz
9. La importancia de la libertad
10. El imperativo de la ética

Luis García Montero se ha referido a Benedetti en su artículo Textos como espacios públicos:
Mario Benedetti solía repetir una frase que Octavio Paz aplicó a Antonio Machado: "conciencia de la poesía y poesía de la conciencia". Su manera de contar y de cantar, su modo de perseguir una claridad ética y una música coloquial para sus versos, entroncaba con una tradición fuerte de la lírica hispana, que Mario conoció en la obra del poeta argentino Baldomero Fernández Moreno. Uno no es personal por escribir desde la nada. Al contrario, la voz personal sólo se consigue cuando alguien acierta a encontrar sus influencias adecuadas. Y eso consiguió Mario Benedetti al leer en serio a Machado, Lugones y Fernández Moreno.

La sencillez del verso de Mario invitaba a dar una imagen suya ingenua, simple, marcada por la falta de complejidad. Sin embargo, sus apuestas surgieron de un conocimiento profundo de la cultura occidental. Una de las cosas que más echaba de menos en el itinerario perpetuo de su exilio era la biblioteca que había reunido cuando trabajaba en Montevideo y dirigía el Departamento de Literatura Hispanoamericana de la Facultad de Humanidades y Ciencias. La biblioteca, de unos siete mil volúmenes, disfrutados después de 30 años de lector, le otorgaba la compañía de Martí, Rubén Darío, Vallejo, Neruda, y de Faulkner, Henry James, Kafka, Proust o Marguerite Duras.
Decía Mario que una biblioteca no es nunca la historia de la literatura universal, sino la historia privada de quien la ha ido forjando. El humanista minucioso, de formación germánica, que demostró un conocimiento real de la mejor tradición literaria a lo largo de sus numerosos ensayos, fue también el poeta que decidió apostar por una tradición. Y en sus versos, en la voz de Poemas de la oficina (1995) o de Poemas de otros (1974), intentó la misma apuesta que, cada cual a su manera y en sus tiempos, otros muchos autores españoles e hispanoamericanos, como José Hierro, Ernesto Cardenal, Juan Gelman, Ángel González, Roque Dalton, José Emilio Pacheco o Jaime Gil de Biedma. Quiso elaborar una poesía en la que el lenguaje lírico no fuese distinto al vocabulario de la sociedad.
Una de las claves de la obra lírica de Mario Benedetti fue tratar el lenguaje como un espacio público, fundar la ética literaria en el diálogo que un escritor puede establecer con sus lectores ideales. El lector es una figura elaborada por la conciencia del autor, y el diálogo con el lector está presente incluso en la soledad del trabajo. Quien reduce este diálogo al número de ejemplares vendidos desconoce la apuesta literaria profunda que hay en la consideración del texto como espacio público. Es cierto que la poesía pierde su rigor cuando desciende al populismo barato. Pero si es peligroso que el escritor se abandone al halago de las masas, más daño hace a la literatura el autor que se entrega a las fugaces elucubraciones elitistas de los críticos fascinados por el empeño de la moda.
La verdadera consecuencia del impacto de la sociedad industrial en la literatura fue la sacralización, a la contra, del texto literario y de la figura del poeta. Benedetti había estudiado este proceso, y se arriesgó a tomar postura contra él. Es verdad que hay mala poesía nacida de la simplicidad, pero en los desvanes contemporáneos ocupa más lugar la quincallería de las rupturas llamativas, los experimentalismos y los sacerdotes de la élite. La poesía de Mario Benedetti, sin embargo, consiguió entrar en la educación sentimental de muchos lectores, y supo hablarle a la gente del amor, del miedo, de la melancolía, de la soledad, sentimientos que, por fortuna, no son patrimonio de los poetas, sino de los seres humanos en general.
La canción supuso siempre un modo seguro de abrir las ventanas de la poesía para que entrara aire limpio. Los poetas buscan complicidad en la canción cuando el género huele a cerrado y está a punto de convertirse en ejercicio de arqueología lingüística. Los poemas de Mario Benedetti se acercaron paulatinamente a la canción, y su musicalidad fue un recurso más para establecer el diálogo con el lector, convocado a la imaginación de la vida cotidiana a través de la ironía, el humor, los vocabularios inventados, las asociaciones imprevistas y la tonalidad narrativa.
Algo que también le agradecieron siempre sus lectores fue la necesidad de llevar su compromiso cívico más allá de los dogmas y de las consignas. Sabía que era obligado tomar postura contra el capitalismo real, igual que contra el socialismo real. Pero lo más importante es que no perdió nunca en los debates políticos su capacidad de sentir. No permitió que las ideas se separaran de la vida, mezcló la poesía amorosa con la conciencia cívica, y supo intentar en sus poemas, lo mismo que en narraciones como La tregua (1960), una épica de los seres comunes. Los ciudadanos normales tienen las mismas ilusiones y las mismas inquietudes que los héroes, porque los héroes no son más que personas normales puestas por la historia en una situación en la que se debe demostrar la dignidad humana. De eso trataban los libros de Mario. Así fue su vida.
Me quedo, de sus bellísimos versos, hoy con El sur también existe, que versionara musicalmente Joan Manuel Serrat:
Con su ritual de acero sus grandes chimeneas sus sabios clandestinos su canto de sirenas sus cielos de neón sus ventanas navideñas su culto a dios padre y de las charreteras con sus llaves del reino el norte es el que ordena
pero aquí abajo abajo el hambre disponible recorre el fruto amargo de lo que otros deciden mientras que el tiempo pasa y pasan los desfiles y se hacen otras cosas que el norte no prohíbe con su esperanza dura el sur también existe
con sus predicadores sus gases que envenenan su escuela de chicago sus dueños de la tierra con sus trapos de lujo y su pobre osamenta sus defensas gastadas sus gastos de defensa son su gesta invasora el norte es el que ordena
pero aquí abajo abajo cada uno en su escondite hay hombres y mujeres que saben a qué asirse aprovechando el sol y también los eclipses apartando lo inútil y usando lo que sirve con su fe veterana el sur también existe
con su corno francés y su academia sueca su salsa americana y sus llaves inglesas con todos sus misiles y sus enciclopedias su guerra de galaxias y su saña opulenta con todos sus laureles el norte es el que ordena
pero aquí abajo abajo cerca de las raíces es donde la memoria ningún recuerdo omite y hay quienes se desmueren y hay quienes se desviven y así entre todos logran lo que era un imposible que todo el mundo sepa que el sur también existe.

Estarás siempre con nosotros.

domingo, 17 de mayo de 2009

Siempre ganan los mejores

Siempre ganan los mejores. Ése ha sido el titular de portada del Marca de hoy (refiriéndose al alirón del Barça, a la tercera liga consecutiva del Manchester United de Cristiano Ronaldo y al “scudetto” logrado por el Inter de Milán de Mourinho). Estoy de acuerdo. No se sabe si antes o después (misterios de la física del caos), pero los mejores acaban ganando.

Lo que tenemos que saber es a qué juego estamos jugando (la “lógica de la industria”, que diría Ferrán Soriano). Por ejemplo, el festival de Eurovisión celebrado anoche. Eduardo Mendicutti, en El Mundo, se hace eco de las declaraciones de la revista Tetu –la Zero francesa-, según la cual “Eurovisión es un gay pride que dura tres horas, una bizarra fusión de lo drag y de lo kistch y musculocas, una versión multitudinaria de la película Priscilla, reina del desierto”. Y añade: “El Festival de Eurovisión ha sido gay desde siempre, sólo que durante los tiempos gloriosos de France Gall, Cliff Richard, Massiel, Raphael, o todos aquellos saludables baladistas irlandeses que ganaban sin parar, el Festival estuvo en el armario. La gran salida del armario de Eurovisión se produjo cuando lo ganó, para Israel, la transexual Dana Internacional. A partir de ahí, desatados los países del Este, vinieron ediciones más heteros y predecibles, y hay que reconocer que lo menos gay que le ha sucedido jamás al Eurofestival ha sido el insoportable Chikilicuatre. Menos mal que, con cierto convencional buen gusto –tantos violines estonios- y una Dita von Teese más que neutralizada por su cantante, ha vuelto el voto entendido y, además, el ruso que ganó el año pasado e inauguró el cotarro con el Circo del Sol, Dilan Biba, corría como Kate Moss; el lituano era como Celia Gámez cantando Pichi, Noa y la otra recrearon a una especie de Gertrud Stein y Alice B. Toklas pacifistas; el bielorruso de Noruega parecía sacado de un casting de Cadinor, la productora de porno gay refinado; la ultrasexy ucraniana a mí me recordaba algo a La Veneno; tanto la turca como nuestra Soraya, cada una en su estilo, llevaron un cierto aire de travestis hiperfemeninos; los chicos de Croacia y Bosnia Herzegovina serían buenos modelos de Bruce Weber; y ¡ese griego!... Con semejante elenco, cualquiera mínimamente perspicaz sabía quién ganaría este Eurovisión: la visibilidad gay. Pese a quien pese, incluido Moscú”. A mí me quedó claro que, si de verdad en ese festival ganaran los mejores, ayer hubiera sido la noche del Reino Unido, con una canción compuesta e interpretada al piano nada menos que por Andrew Lloyd Weber. Eso es talento y lo demás divertimentos para un programa de sábado.

Los periódicos se han referido hoy con profusión a un ganador: el “coach” del F. C. Barcelona Josep Guardiola. El País se pregunta ¿Quién es Pep? Joseba Elola recuerda que el 4 de septiembre de 1984, cuando tenía 13 años, el fútbol se lo llevó de casa. Un cuarto de siglo después, no lo ha devuelto. En ABC, E. Yunta reconoce en Guardiola “el triunfo de la convicción, el triunfo de un estilo que ha mantenido a rajatabla desde que diera el triple salto del filial al primer equipo”. En el mismo periódico, Luis Martín entrevista a Xavi, que declara: “Guardiola se merece un 10”. El Mundo comenta que se trata del entrenador más joven de la historia en ganar un campeonato de vida: “El triunfo de la pasión”. El noi de Santpedor tiene 37 años y una obsesión enfermiza por el trabajo (con el que disfruta como con ninguna otra cosa). Desde 1945, con Samitier, ningún entrenador nacional había ganado la liga con el Barça. “Nació con botas y una pizarra”, escribe Francisco Martínez en La Razón. Sabemos que el talento no es innato: se forja, a lo largo de estos 25 años como jugador y entrenador.

Segundo gran tema: el modelo económico. El País Negocios titula Es la hora del cambio, vale, ¿pero cómo? J. P. Velásquez-Gastelu escribe que el futuro productivo de España debe apoyarse en la innovación, la educación y la calidad. “No sólo debe haber gente bien formada y capaz de innovar, sino empresas capaces de contratar a esos profesionales y de hacer fructíferas esas innovaciones” (Alfredo Pastor, IESE). Según el Colegio de Economistas, los sectores que han de tomar el relevo a la construcción han de ser la biotecnología, la aeronáutica, los servicios avanzados, la salud, las energías renovables, el metal, la agroalimentación, la química…”El nuevo modelo productivo ha de girar en torno a cuatro ejes: la innovación, el conocimiento, la internacionalización de las empresas y la sostenibilidad” (Valentí Pich). “Es inadmisible que uno de cada tres escolares haya fracasado antes de cumplir los 15 años, y que la mitad de los universitarios no acabe la carrera” (Mauro Guillén, Wharton). Debe arraigar una cultura de la calidad (de la excelencia, diría yo) y conseguir que vuelva parte del talento nacional que vive y trabaja fuera.

En el mismo diario, Antón Costas (Catedrático de Política Económica de la Universidad de Barcelona) se pregunta: “¿Cómo lograr mejorar la innovación y la productividad del modelo que tenemos? El problema no son los salarios. Una economía donde más de los empleados ganan menos de mil euros no tiene un problema salarial. Tampoco está en las ayudas públicas. Gastamos mucho en bonificaciones a la contratación y demasiado poco en formación de los trabajadores.” En la parte de carreras y capital humano, Borja Vilaseca nos enseña que “los avances más vanguardistas nacen del cambio de mentalidad de los trabajadores”.Sí, la innovación surge de alcanzar la madurez organizativa.

Dos buenos ejemplos: Abengoa (página entera en El País Negocios), creciendo en beneficio el 17’3% en el primer trimestre de 2009, que contabiliza dos años de trabajo en pedidos. ¿Qué está detrás de Abengoa? El talento –individual y colectivo-, sin duda. Y Danone. En El Mundo Mercados, Dani Cordero escribe sobre Daniel Carasso, hijo de su fundador: “La crisis dará lugar a una nueva forma de hacer las cosas y de entender las empresas”. Grandes oportunidades. En el mismo periódico, el ex ministro Jordi Sevilla escribe en el artículo Ordenadores, ladrillo y mucho talento: “Nuestra principal ventaja competitiva sobre los que basar los incrementos de productividad es el talento de nuestros ciudadanos, y de manera especial, de los más jóvenes. Talento que se puede aplicar a mejorar la construcción de carreteras, variar la oferta turística, elaborar alimentos sanos y atractivos, crear empresas de energías alternativas o desarrollar técnicas que ahorren consumo de agua o reduzcan las emisiones de CO2.” El asunto es quién atrae, fideliza y desarrolla ese talento. Tenemos un grave problema de calidad directiva (de hecho, el que la preocupación de muchos empresarios y directivos sea abaratar el despido es síntoma de ello). Mi amigo Fernando Trías de Bes publica pasado mañana El hombre que cambió su casa por un tulipán. Con el ejemplo de la crisis de los tulipanes en Holanda (1636-1637), el autor nos habla del “síndrome del necio”: exceso de confianza, gula, envidia, codicia…

Tercer tema: el sexo. El Mundo pregunta en su Magazine a 100 españoles destacados sobre el tema. Guillermo Abril, en El País Semanal, escribe sobre El sexo en los tiempos revueltos: “Un estado de ánimo ansioso depresivo no es compatible con una buena relación sexual, y esto se convierte en una espiral negativa, porque el sexo es una poderosa fuente de bienestar”. En La Razón, El Nuevo Destape de los españoles. El periodista David Barba ha preguntado por el asunto de Alfredo Landa a Victoria Vera, de Fraga a Carrillo, de Jesús Vázquez a María José Cantudo…De las dificultades del franquismo al exceso de publicidad. En la revista XL Semanal (con el ABC), una frase de Alfred Hitchcock, “busco damas que se transformen en fulanas en el dormitorio. Si el sexo es llamativo y evidente, no hay suspense”.

Y me quedo con tres frases más. Un par de ellas del pintor Miquel Barceló: “Vivimos en una era de incertidumbres. Sólo quedan el arte y la poesía como cosas esenciales en este mundo huérfano de certeza” y “El arte es como pelar una cebolla; cada vez, te acercas más al corazón”. Y otra de José Antonio Marina, sobre el plan revolucionario de lectura de Hugo Chávez: “El Plan fracasará, porque la historia nos dice que todos los intentos de adoctrinar a la ciudadanía han fracasado. Pero mientras fracasa producirá ignorancia, injusticia y víctimas”.

Hoy he visto la película alemana Un conejo sin orejas (Keinohrhasen), una comedia romántica con muy buenas críticas, escrita, dirigida y protagonizada por Til Schweiger. Elegante, con estilo, pero me he aburrido como una ostra. Para mí, la parte cómica no funciona y lo romántico es muy predecible. Un pequeño fiasco.

Mientras leía la prensa del día, he estado escuchando-viendo el DVD de The concert de Barbra Streisand en Los Ángeles en el 94. Me quedo especialmente con su canción Ordinary Miracles:( www.youtube.com/watch?v=bDST8obBfjQ)

Change can come on tiptoe
Love is where it starts
It resides, often hides
Deep within our hearts
And just as
Pebbles make a mountain,
Raindrops make a sea,
One day at a time
Change begins with you and me,
Ordinary miracles
Happen all around,
Just by giving and receiving
Comes belonging and believing,
Every sun that rises
Never rose before,
Each new day leads the way
Through a different door,
And we can all be quiet heroes
Living quiet days,
Walking through the world
Changing it in quiet ways,
Ordinary miracles
Like candles in the dark,
Each and every one of us
Lights a spark,
And the walls can tumble
And the mountains can move,
The winds and the tide can turn,
Yes, ordinary miracles
One for every star,
No lightning bolt or clap or thunder
Only joy and quiet wonder,
Endless possibilities
Right before our eyes,
Oh, see the way a miracle multiplies,
Now hope can spring eternally
Just plant it and it grows,
Love is all that’s necessary
Loving, it’s extraordinary
Why,
Makes ordinary miracles every blessed day.

Sí, en la vida siempre ganan los mejores.

sábado, 16 de mayo de 2009

El Máster de la UB

Ayer por la tarde (de 4 a 9) y hoy por la mañana (de 9 a 2) he tenido la inmensa suerte de poder impartir clase en el Master en Coaching i Lideratge Personal (Máster en Coaching y Liderazgo Personal de la Facultad de Psicología de la Universitat de Barcelona, dirigido por Herminia Gomá y Meritxell Obiols. Hace algunos meses, con motivo de una conferencia en el Congreso de Coaching que organizó el Colegio de Psicólogos de Catalunya, la profesora Meritxell Obiols me propuso que participara y acepté encantado.

Como siempre ocurre, lo más importante de una iniciativa como ésta es el grupo humano que se apunta a ella, que decide invertir tiempo y esfuerzo en crecer y desarrollarse y que participa activamente. En la tercera edición de este Máster, el grupo (en realidad son un auténtico equipo, porque generan sinergias entre ellas y ellos) es verdaderamente excepcional: José, Pilar, Marta, las dos Silvias, Andrea, Mª José, Anna, Toni, Lourdes, la propia Meritxell, los dos Carlos y todos los demás… Hemos estado compartiendo ideas sobre el Talento, el Liderazgo y el Coaching durante diez horas y se me ha pasado volando (“fluyendo”, en terminología de Csikzentmihlayi). Me ha encantado la experiencia. Los participantes en este Máster son personas interesantísimas, de las más variadas experiencias (desde la dirección de un museo de ferrocarriles hasta la consultoría en Perú, pasando por el marketing, la docencia, la hotelería, etc.) y se han implicado absolutamente, preguntando, realizando aportaciones, reflexionando, etc. Como “comentario de texto”; hemos utilizado la canción de Rosana Llegaremos a tiempo, de su último CD, A las buenas y a las malas.

Gracias, Meritxell, por esta oportunidad, y a todos los integrantes del Máster por vuestro enorme interés y vuestra grandeza como seres humanos. Confío en que nos seguiremos viendo muy pronto.

Anoche fue a ver la esperada Ángeles y Demonios. Leí en su día la novela, tras el exitazo de El Código Da Vinci, y me pareció interesante el conocimiento que Dan Brown tenía sobre la ciudad de Roma así como la atormentada figura del Camarlengo (lo de los Illuminati y la lucha entre ciencia y religión está cogido por los pelos). En la versión cinematográfica, el director Ron Howard (un director al que admiro por cintas como Splash, Cocoon, Apolo 13, Una mente maravillosa o Frost contra Nixon) ha convertido el relato en un thriller a lo James Bond, con Tom Hanks (el profesor de simbología Robert Langdon) corriendo de un lado para otro de la ciudad eterna y dándoselas de sabidillo. Ewan McGregor, que hace de camarlengo, no es precisamente el de Moulin Rouge (ni suena a mesiánico, ni a atormentado), y sólo se salvan Stellan Skarsgard –el jefe de la guardia suiza- y el veterano Armin Mueller-Stahl (el gran elector del colegio cardenalicio). En fin, un petardo. No merece la pena dedicar un par de horas a verla.

Y en el avión de vuelta a Madrid (gracias a la iniciativa de un buen profesional de Iberia que estaba en la zona de Puente Aéreo he podido coger el de las 14.45 y no tener que esperar hasta las 6) he leído la biografía de Pep Guardiola que compré ayer en la FNAC. Muy interesante su vinculación a La Masía (la cantera del Barça) desde niño, lo que aprendió de Cruyff, Reixach, Lillo, etc., su protagonismo en el Dream Team, su periplo por Italia, los Emiratos, México y sus cualidades personales de serenidad, perspectiva, paciencia… Está claro que el éxito no llega por casualidad. Hugo Cerezo, en Marca. Com, ha escrito sobre la metamorfosis del Barça: Doce meses, doce cambios.

"Esta semana se ha cumplido un año del funeral del Barça de Rijkaard, un 11 de mayo de 2008. "¡Barça sí, Laporta no!" fue la marcha fúnebre. Los culés se pusieron 2-0, lo que no evitó que los pitos corearan cada acción de Etoo y Deco, que se habían borrado del clásico una semana atrás. El ‘RIP’ definitivo llegó con la remontada bermellona, cuando los goles de Valero, Webó y Güiza condenaron al equipo y al palco a una pañolada digna de los ‘mejores’ años de Gaspart. Desde entonces, 12 meses, 12 cambios que explican la metamorfosis azulgrana.
1. Guardiola. Llegó como apagafuegos del incendio institucional que rodeaba a Laporta. Sin hacer ruido, haciendo del trabajo virtud y de los virtuosos trabajadores, ha colocado al Barça en el cielo futbolístico. Ideas le han sobrado. Modestia, también. Su irrupción en el club, desde los banquillos, supera a la de Cruyff o Ronaldinho, que no triunfaron en su primer año. Su equipo técnico también ha sumado. No sólo juegan como nadie, sino que preparan los partidos.
2. Salidas. El adiós del ‘laissez faire’ de Rijkaard y del divismo de Ronaldinho y Deco cambió la rutina del vestuario. El gimnasio ya no funciona como literas y los permisos son una excepción, no una la regla.
3. De la moción a la estabilidad. Laporta se aferró a los estatutos para obviar la derrota en la moción de censura, en la que ganó el sí con un 60%, pero que fue insuficiente para sacar al presidente de Camp Nou (era necesario un 66%). No toda su junta entendió que siguiera, por eso le abandonó su mano derecha, Ferrán Soriano, y otros siete directivos. Hoy pocos se acuerdan de aquello. Estiarte también ha ayudado lo suyo.
4. Etoo. Cuando volvió de vacaciones tenía las maletas en la puerta. Pero ni el Barça le encontró destino, ni Guardiola le encontró sustituto. Así que durante agosto, pelillos a la mar. El 9 va camino del Pichichi y de la Bota de Oro, rendido a su jefe.
5. Henry. Tras un año de adaptación (o sabático, como se quiera) y olvidados sus problemas personales (la separación) y físicos (la lumbalgia), Thierry, ha sido más ‘chic’ que nunca. Pep le convenció para jugar en la izquierda y desde ahí ha sido decisivo. Roma le espera.
6. Cantera. A pesar de que el técnico se encontró media Masía en la caseta (Puyol, Xavi, Valdés, Messi, Iniesta, Jorquera y Bojan), subió al primer equipo la otra media. Que Pedro fuera titular en el primer partido oficial de la temporada (la ida de la previa de la Champions) y Busquets en el debut liguero en el Camp Nou no fue un brindis al sol. Su compromiso con el fútbol base seguirá intacto.
7. Grupo. Los catalanes han asumido el mando del vestuario. Ya no caben disidencias, egos, ‘Villafrancas’, retrasos... El individualismo es historia en Can Barça. Hasta Etoo sabe que es mejor morderse la lengua cuando le toca banquillo.
8. Fichajes. De las cinco incorporaciones, dos no han funcionado. Pero el resto ha sido capital en el éxito. Alves no se baja de una moto cuyo depósito es inagotable, Piqué, ‘Piquenbauer’ a partir de ahora, ha sido la revelación de la temporada y el rendimiento de Keita nunca ha decepcionado. Hleb y Cáceres son la cruz.
9. Iniesta. Su gol en Stamford Bridge es sólo la punta del iceberg. Lo bueno del 8 es que todavía no tiene techo, que juega por todo el campo, que recupera, que asiste, que regatea, que marca... que enamora. Hoy está, sin duda, entre los mejores del mundo.
10. Messi. Sólo al que no le haya visto jugar nunca le puede sorprender su año. Porque lo sorprendente es que haya aguantado un año sin lesiones, lo que le ha permitido ser decisivo en casi todas las grandes citas. En el Bernabéu y en la final de Copa, por ejemplo. El Balón de Oro le espera.
11. Afición. De los pitos a las reverencias. A la ‘culerada’ le costó creerse al equipo de Guardiola y sólo con el paso del tiempo (mejor dicho de las exhibiciones) se fue personando en masa en el Camp Nou. Ahora ir a Canaletas es como ir a comprar el pan, pura rutina.
12. Títulos. "Si al final no levantamos nada, esto no tendrá mucho sentido", expuso Guardiola hace unas semanas. La respuesta bien puede ser un comentario de Puyol a Pinto, el pasado miércoles en Mestalla: "Pinto, coge tu la Copa que se me va a cargar el brazo". Y es que los brazos del capitán tienen que estar listos para lo que viene...


Y por la noche, el Real Madrid, al perder en Villareal (tercera derrota consecutiva) ha hecho matemáticamente campeón de Liga al F. C. Barcelona (ya van dos títulos a la espera de tres), Rafa Nadal ha pasado a la final del Masters Madrid imponiéndose de forma agónica (un primer set perdido 6-3 y dos ganados en la “muerte súbita”) a Djokovic y Soraya, la cantante extremeña que ha representado a España en Eurovisión, a pesar de poner un enorme entusiasmo, ha quedado penúltima. Si aprendemos algo de ello (y no caemos en la autocomplacencia, en el “nos tienen manía”, en el “es un tongo”) será un error. Si no aprendemos nada y sólo nos defendemos del pésimo resultado, será un fracaso. De nosotros depende.