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martes, 22 de diciembre de 2009

Por ser una pyme excelente

Esta mañana he vivido una de las mejores experiencias del año. Gracias a Mercedes Navarro Mayo, compañera de los tiempos de la universidad, he podido estar hoy con la empresa Ingeniería y Proyectos Gráficos (IPG), una compañía situada en el Polígono Cobo Calleja y creada por Antonio García Vaquerizo. Dedicada a la impresión gráfica (tiene entre sus clientes, por ejemplo, a las principales empresas de distribución), IPG suscribió el Global Compact de Naciones Unidas en julio de 2005 y es puntera en calidad, medio ambiente, políticas de igualdad y equilibrio de vida.

Me gusta lo que IPG dice de sí misma: “Nuestro máximo OBJETIVO es la satisfacción de nuestros clientes mediante la MEJORA CONTINUA de nuestros procesos y el compromiso de COLABORACIÓN con los mismos basado en nuestra profesionalidad y conocimiento, fomentando el TRABAJO EN EQUIPO con : clientes, proveedores, nuestros recursos humanos y la comunidad en la que nos encontramos Haciendo uso de una tecnología respetuosa con el Medio Ambiente , mediante el uso de tintas base agua”.

En estos tiempos difíciles. IPG ha preferido mantener los puestos de trabajo (no se ha despedido absolutamente a nadie) a costa de reducir el beneficio de la empresa. Ha invertido en formación, en mejora continua, en integración, en políticas avanzadas de RRHH (es una de las pymes emblemáticas de Madrid Sur), en posibilidades de expansión.

Tras una temporada prenavideña muy intensa (en las tres primeras semanas de diciembre han trabajado el triple que en septiembre), Antonio ha tenido la amabilidad de convocar a toda la empresa –sí, a toda la empresa, no al comité de dirección, como estaba previsto- para que compartiéramos un tiempo juntos reflexionando sobre el trabajo en equipo y qué se puede hacer en IPG para mejorar aún más en este capítulo. Que estuviera toda la empresa es una inversión importante de tiempo que le agradezco mucho. Hemos hablado de lo que ocurre en la naturaleza (con las aves, por ejemplo: 4.000 millones de aves que migran de norte a sur cada año y lo hacen “como equipo”), del problema del ego, de las claves de un equipo de VERDAD, hemos analizado la diversidad intangible, el clima de satisfacción, rendimiento y desarrollo, la importancia de cooperar entre nosotros para competir adecuadamente en el mercado… Personas que provienen de Rumania y a las que les cuesta seguir una presentación en nuestro idioma han mantenido la máxima concentración y atención, cosa que les agradezco muy especialmente. El Director General se ha emocionado (una prueba más de que se trata de un gran empresario, de un enorme directivo) con alguno de los vídeos que hemos mostrado, y ha suscrito al 100% esta idea humanista y eficaz de la dirección empresarial, en el que la ética no es opcional.

Después hemos ido Antonio, su hija Beatriz, Mercedes y un servidor al Asador de Pinto, un magnífico restaurante de esta localidad madrileña, famosa por Alberto Contador (ganador del Tour 2009 y una de las grandes figuras de nuestro deporte): Contador es buen amigo de Antonio García Vaquerizo, salen juntos al campo y nos ha hablado del enorme tesón del ciclista, que salió de un grave accidente gracias a la pasión que le pone y al enorme esfuerzo por volver a competir con la bicicleta.

Contador ejemplifica el espíritu de IPG. Hacer bien las cosas, con humildad, con tesón, con espíritu de mejora continua. Estos son los empresarios que me gustan, los que de verdad crean riqueza con su estrategia y los que dignifican su responsabilidad con su ejemplo. Desgraciadamente, los medios suelen hablar de los otros, los que “son noticia” porque no hacen lo que deben y muestran una imagen de codicia e insolidaridad. Me quedo con pymes como IPG y empresarios como el que la dirige: son la muestra fehaciente de que podemos salir adelante.