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miércoles, 9 de diciembre de 2009

Nosotros, como Equipo

Jornada de trabajo con el equipo directivo de una importante Federación deportiva junto a mis compañeros de Eurotalent Raquel Casero (Directora de Eurotalent Sport) y José Antonio Sáinz. Hemos profundizado en la necesidad de ahondar en la profesionalización de las federaciones (a través del Modelo Europeo de Excelencia EFQM), en el liderazgo (individual, de equipos y organizativo: lo que llamamos fluir, in-fluir y con-fluir) y en convertir al grupo humano en un auténtico equipo de alto rendimiento. Da gusto comprobar la gran evolución de esta federación en los últimos 15 años, desde Barcelona 92, y cómo sus dirigentes son sanamente críticos y se plantean retos ambiciosos e ilusionantes para los próximos años, desde un planteamiento estratégico. Su responsabilidad para con la sociedad española es enorme.

Me ha encantado hoy, en Expansión, el artículo de mi buen amigo el maestro Santiago Álvarez de Mon (profesor del IESE), titulado Del yo al nosotros. Santiago recuerda un encuentro con Jesús López Cobos, el gran director de orquesta, en el que le preguntó por la dificultad para trabajar con divos. JLC respondió: “Es mucho más fácil trabajar con los grandes. Gracias a su genio y experiencia tienen un dominio, seguridad, autoconfianza tales que reciben de buen grado cualquier sugerencia novedosa. Se curiosidad y humildad ayudan mucho. En cambio, los que se creen algo sin serlo, en su vanidad y temor a equivocarse permanecen a la defensiva. Son egos presuntuosos e inseguros a los que el cambio y la sorpresa les abruma. Con estos desarrollar un proyecto es una tarea ardua, ellos han de primar por encima de cualquier otra consideración”. El profesor Álvarez de Mon comparte con nosotros sus reflexiones: “Los primeros representan el yo profundo, libre, genuino, independiente e íntegro que todo ser humano lleva dentro. Los segundos son una vertiente artificial, inmadura e infantil de personalidades egocéntricas y narcisistas. Aquellos viven en lo más hondo de la realidad, estos se instalan en la superficie más ruidosa, su hábitat natural, de ahí que sea más fácil su estimulación y manipulación”.
El autor de este magnífico artículo nos cuenta que su semana pasada fue maravillosa (“abundaron profesionales sencillos y preparados”) y que además tuvo la fortuna de contemplar in situ, en Barcelona, la victoria de España en la Copa Davis. “Era un placer ver un dobles complementario y sólido, Verdasco-López. Fue ejemplar la remontada de Ferrer, teniendo dos sets en contra contra un jugador en estado de gracia. Admirable el sincero homenaje que público y compañeros brindaron a Ferrero, artífice en otras eliminatorias. No me olvido del líder de este equipo, de Rafa Nadal, un chaval mentalmente mayor que los veintitrés años de su DNI. Ganó sus dos partidos, pero a mí el que más me gustó es el que jugó desde el banquillo mientras Ferrer se partía la cara con el número uno checo. Saltaba, pedía música, aplaudía a rabiar, transmitía energía, todo un espectáculo”.
Como colofón, Santiago Álvarez de Mon nos cuenta que ha leído El Factor Humano, de John Carlin, la historia de cómo Nelson Mandela unió a su país a través del rugby. “Y todo gracias a un hombre que en lugar de enredarse en las banalidades de un ego presidencial, hurgó en su yo más noble y valiente poniéndolo al servicio de un país roto por el trauma del apartheid”. La versión cinematográfica de este relato, Invicto, dirigida por Clint Eastwood y protagonizada por Morgan Freeman como Mandela y Matt Damon como el capitán del equipo sudafricano de rugby, estará en nuestras pantallas a finales de enero y será uno de los grandes éxitos de la temporada, estoy seguro.
SAM concluye: “Mientras rememoraba los mejores momentos de la eliminatoria y subrayaba los pasajes más importantes del libro, pensé que eso es lo que nos falta. Respeto al otro, consideración hacia el “enemigo”, empatía hacia el adversario, espíritu de camaradería. Esa actitud elegante es el patrimonio de un yo afable, y asignatura pendiente de egos que se retroalimentan en la agresión y descalificación del otro. Cuando nos demos cuenta de que ese otro soy yo, seremos capaces de alumbrar un nosotros fuerte y acogedor”.

Muchas gracias, querido Santi. ¡Qué elegante forma de abrirnos los ojos, de mostrarnos la esencia, de guiarnos por el buen camino de la sabiduría! Una columna que vale su peso en oro.

Por la tarde, he podido llegar a casa a tiempo para ver el partido del “Pep Team” en Kiev, contra el Dínamo. A los blaugrana les valía perder por un gol y empatar, pero Guardiola lo tenía muy claro: Sólo le valía ganar. En la previa, el “coach” del FC Barcelona nos ha dejado frases como éstas: “No me sale decirles que con 1-0 nos clasificamos”, “Si pensamos en perder 1-0, acabaremos cayendo 3-0 o 4-0”, “Debemos atacar bien y además hacerlo de forma inteligente”, “Queremos ser primeros, es vital jugar los partidos de vuelta en casa”. Jugando a bajo cero, recibiendo un gol en el minuto dos (un fallo involuntario de Víctor Valdés, que no retuvo el balón en un terreno frío y húmedo), el equipo de Pep Guardiola ha sabido luchar y ha logrado ganar (1-2). Primero de grupo. Al final del partido, Guardiola se ha mostrado especialmente satisfecho y ha declarado: “Ha sido un grupo terrible. Salimos reforzados”.

El Barça ha liderado su grupo, como el Real Madrid y el Sevilla. Otro éxito del deporte español, que bien nos enseña el valor del equipo.