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martes, 15 de diciembre de 2009

Niños y motos

Me siento particularmente orgulloso de la sesión de coaching de hoy (quinta del proceso), y no por el “estado de forma” del espejo, sino por la intensidad con la que el pupilo, que tiene enormes responsabilidades, se lo está tomando. Jornadas como la de hoy demuestran el enorme valor que tiene el coaching estratégico cuando se dan las circunstancias propicias.

Me ha gustado mucho la entrevista de Emilio de Benito a Hilde F. Johnson (Directora ejecutiva de UNICEF) en la contraportada de El País: “Tengo 2.000 millones de niños; no necesito más”. Hilde tiene 46 años, es noruega y nació en Arusha (Tanzania) y ha ejercido de antropóloga, parlamentaria, ministra de Cooperación Internacional y desde hace dos años, directora de UNICEF. Soltera y sin hijos, ironiza sobre que tiene “2.000 millones de ellos”.
Siente que tiene lo que los franceses llaman “mal de África”. Allí pasó sus primeros siete años y, una vez que has estado, siempre vuelves (le entiendo perfectamente). De padre profesor y madre enfermera, siempre supo que quería ayudar a la gente. “Creo que estoy en la organización más eficaz del mundo para ayudar. Siempre que voy, vuelvo lleno de energía”. En la última década, UNICEF ha salvado cada día a 10.000 niños del hambre. Como antropóloga, le gusta sentarse con las mujeres a hablar. Y ve en ellas esperanza. África sufre la crisi del 3F: Food (Comida), Fuel y Finanzas. “ha visto a muchos niños sobrevivir. Es increíble lo que se puede hacer por ellos. Los ves un día y te parece que no hay nada que hacer. Empiezan a comer. Y a la semana no los reconoces”.
Para esta navidad, uno de los mejores regalos que nos podemos hacer es invertir en felicidad aportando a UNICEF (12 euros al mes), a Ayuda en Acción o a cualquier otra organización similar que ayuda en el mundo.

En el vuelo de vuelta a Madrid he leído Vender la moto, del italiano Matteo Rampin (autor de Pensar como un mago, que también he comentado en el blog). Esta obra trata de los trucos de manipulación del lenguaje, y más concretamente del “decálogo del diablo”:
1. No nombrarás en vano (la forma pesa más que el contenido; el orden; la primera impresión, los matices)
2. No levantarás falsos testimonios si puedes evitarlo (o cómo mentir usando la verdad)
3. No matarás. Basta con que hables (las palabras crean las cosas)
4. Honrarás a tu padre y a tu madre (¿a quién quieres más? Laberintos paradójicos)
5. No robarás. Consigue que te lo regalen (vencer resistencias ajenas)
6. No esperes nada de la lógica. Déjala para los otros (generalizaciones, juicios, extrapolaciones)
7. Del relacionar datos impuros (manipulación con los números)
8. Santificarás los fastos (el arte de hablar)
9. “Yo” es el Señor tu Dios (o cómo liberar el animal)
10. Del deseo del mal ajeno (trampas insidiosas para perjudicar a los demás)

Un libro muy inteligente, que nos hace pensar mucho.