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viernes, 6 de noviembre de 2009

Gratis


Viernes lluvioso y ventoso en Bilbao. Por la mañana, he tenido una hora para cumplir con mi “libro-adicción” y visitar el triángulo de oro de librerías junto a la Gran Vía: La Casa del libro, FNAC y El Corte Inglés. Me he comprado La semilla inmortal. Los argumentos universales en el cine, de Jordi Balló y Xavier Pérez; Ejemplaridad pública, de Javier Gomá (con éste, me han regalado Manual de estilo del correo electrónico, de David Shipley y Will Schwalbe); Juegos para actores y no actores, de Augusto Boal; Gratis, de Chris Anderson y los vídeos Sicko, de Michael Moore; La cuestión humana, de Nicolás Klotz y No mires para abajo, de Eliseo Subiela.

Por la tarde, en San Sebastián, curso de Liderazgo en Nazaret Zentroa (obra social de la Kutxa) a emprendedores. Un grupo de 18 personas entusiastas, muy comprometidas, con las que da gusto trabajar. Cuatro horas intensas, profundas, muy entretenidas. Y a partir de las 19.30 horas, Eva Ortega me ha presentado a su pareja, Alberto, y hemos estado tomando algo en Ondarreta. Eva es la prueba fehaciente de la felicidad a través del amor.

Ya en el hotel, he estado leyendo Gratis (Free), del periodista, economista y redactor jefe de la revista Wired Chris Anderson. Es el autor de La economía long tail (éxito de ventas) y en éste también llegará a los best-sellers.

Gratis es un análisis minucioso y muy didáctico de lo gratuito en el siglo XXI: Google, Youtube, Wikipedia, Oprah Winfrey… Como dice Chris Anderson, “es algo familiar y profundamente misterioso”. Si bien la economía de átomos es inflacionaria, la economía de bits es deflacionaria…

Gratis es la contracción de “gratiis” (por nada, en latín). En inglés, “free” proviene de “freon, freogan”, que es “liberar, amar”. El sentido de “dado sin coste” es de 1585. La economía del regalo es fruto de las subvenciones cruzadas (productos de pago que subvencionan productos gratuitos, pagar más tarde y gratis ahora, gente que subvenciona a gente que no paga). Y recordando a Seth Godin en Liberando los ideavirus, “hace 20 años, las 100 principales empresas del Fortune 500 o bien sacaban algo de la tierra o convertían un recurso natural en algo que podías tocar. Hoy sólo son el 32%. Las otras 68 comercian fundamentalmente con ideas.”

Sí, es verdad que “lo gratis puede fomentar la glotonería, la acumulación, el consumo negligente, el derroche, la culpa y la avaricia”. Pero también que en la economía “freemium” (de lo gratis) se reduce el riesgo, se aprovecha el tiempo y se inspira confianza. Y además, “la lección de Internet es que cuando algo reduce su precio a la mitad cada año (ley de Moore), el cero es inevitable”. En la “ética hacker” (la de Lisbeth Salander, por cierto), toda información debe ser gratuita…

Ejemplo paradigmático: Google. “Hoy, diez años después de su fundación, Google es un empresa de 20.000 millones de dólares, que obtiene más beneficios (más de 4.000 millones en 2008) que todas las líneas aéreas y empresas de coches juntas de Estados Unidos”. En palabras de Nicholas Carr: “Google quiere que la información sea gratis porque a medida que cae el coste de la información, gana más dinero”. Y sin embargo, estamos sólo en los inicios: “De los 400 estadounidenses más ricos, una lista que Forbes crea cada año, cuento solamente 11 fortunas basadas en lo gratis. Cuatro de Google, dos de Yahoo! Dos de Bradcast.com. Uno de facebook y POprah Winfrey (cuyos 2.700 millones de dólares proceden de la televisión de libre difusión).”

Economías no monetarias (conceptuales, conductuales): “En un mundo rico en información, la abundancia de información implica la escasez de alguna otra cosas: la escasez de aquello que la información consume. Y lo que consume la información es muy obvio: la atención de sus destinatarios. Luego la abundancia de información crea pobreza de atención” (Herbert Simon, 1971). En la página 241: Cómo puede ser gratuita la educación universitaria (el “OpenCourseWare” del MIT o las conferencias de Richard A. Muller de Berkeley en Youtube).

Es la economía de la abundancia. En la de la escasez, la norma es “todo está prohibido a menos que esté permitido”, el modelo social es el paternalismo, el beneficio viene del modelo de negocio, el proceso de decisiones es de arriba abajo y el estilo de gestión es el “ordeno y mando”. En la economía de la abundancia, “todo está permitido a menos que esté prohibido”, el modelo social es el igualitarismo, las decisiones vienen de abajo arriba, el estilo de gestión está fuera de control y el plan de beneficios… ya lo pensaremos.

Para Anderson, China y Brasil están en las fronteras de lo gratis. Y finalmente, el autor nos regala “los diez principios para pensar en la abundancia”:
1. Si es digital, antes o después será gratis.
2. Los átomos también querrían ser gratuitos, pero no son tan agresivos al respecto.
3. Lo gratis no se puede detener.
4. Se puede ganar dinero con lo gratis.
5. Redefina su mercado.
6. Rebajar.
7. Antes o después, usted competirá con lo gratuito.
8. Acepte el derroche.
9. Lo gratis da valor a otras cosas.
10. Gestione la abundancia, no la escasez.

Este blog ya es gratis, el canal Eurotalent es gratis, pero tenemos que pensar en cómo hacer gratuito todo lo demás: los procesos de coaching (estratégico, de equipo), los programas en las escuelas de negocios, etc. Bien por tiempo limitado, por oferta limitada, por plazas limitadas o por clientes tipo limitados. En el capítulo final del libro, Chris Anderson nos ofrece cincuenta modelos de negocio creados sobre lo Gratis en tres secciones: Subsidios cruzados directos, Mercados trilaterales (una clase de clientes subvenciona a otra) y Freemium (algunos clientes subvencionan a los demás).

Gratis es uno de los libros más importantes que he leído en los últimos tiempos. Imprescindible.