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domingo, 22 de noviembre de 2009

Buenas prácticas... y mala sanidad

No pude asistir el pasado martes 17 a la edición 2009 de los Premios E&E a la Innovación en Recursos Humanos, que se celebró en el Casino de Madrid y que contó con la presencia de la Presidenta de la Comunidad de Madrid, Esperanza Aguirre. Fueron premiadas como ganadoras Accenture (con “Prueba tus límites”, un programa de recruiting marketing para atraer el talento que la consultora necesita), Banesto (el proyecto “Guggenheim” para reinventar la función de RRHH) e IBM (“La transformación del talento de la plantilla en la innovación”). Han sido premiados como accésit Everis (“El empleado escoge”), el Grupo 21 SEC (“Vigilancia digital en los procesos de gestión de personas”), ISS Facility Services (Fundación “Una sonrisa más”), Leroy Merlin (“Con el impulso de todos”, para la gestión participativa) y Wolters Kluwer (“Plan de encuadramiento de bajas incentivadas”). Belén Garijo, Presidenta para Europa de Sanofi Aventis, ha recibido el premio al Mejor CEO 2009: “La crisis no justifica pagar menos a los más valiosos”. Es una clara defensora del assessment y del coaching. Felicidades a todas las compañías que han promovido iniciativas de mejora en la atracción, gestión y desarrollo del talento.

En las páginas de Empleo y Directivos de Cinco Días de este fin de semana se recogen los Premios a la Innovación 2009. Han recaído en la Fundación Telefónica por responsabilidad social corporativa; en FCC por nuevas tecnologías; a Teams, spin-off de la Universidad de Sevilla, como mejor proyecto ligado a la universidad. El jurado lo ha presidido Emilio Ontiveros (Presidente de AFI) y lo han formado Ana Patricia Botín (Banesto), Javier Monzón (Indra), José Núñez (Alquimia), presidentes de las compañías ganadoras en la edición anterior. Los patrocinadores del acto han sido Repsol YPF, Unión Fenosa – Gas Natural y La Caixa.

“La innovación no es una moda ni algo que se improvisa, debe ser algo estratégico a nivel empresarial, o dicho en términos médicos, algo genético. Es decir, debemos conseguir que nuestros emprendedores lo incorporen ya en el código genético de las nuevas empresas, porque todo va a cambiar muy rápido en los próximos años” (Carlos Simón, Director científico del Instituto Valenciano de la Infertilidad). El Director del IVI cerró la ceremonia de los premios Cinco Días. En el mismo diario, Paz Álvarez nos cuenta “La historia de una tortilla deconstruida”. Se refiere a la de Ferrán Adriá, claro está. Seis meses al año se retira al Bullitaller en Barcelona para seguir innovando. Adriá define la innovación como “ver lo que los demás no ven, porque todo existe”.

Me encanta comprobar que hay buenas prácticas en las empresas que marcan la diferencia.

Por lo demás, de la prensa de ayer y de hoy, me quedo con un par de entrevistas, un reportaje y un artículo. La primera de ella, a mi amigo Richard Boyatzis, por Carmen Sánchez-Silva. Richard es una de las eminencias de la Inteligencia Emocional y en sus palabras “los líderes destacados son los que crean una relación con las personas que están alrededor, una relación en la que están sincronizados, incrustados entre ellos. Las personas que establecen estas relaciones crean esperanza alrededor de un objetivo común: crean compasión, no sólo propician un equipo que se entiende, sino que se cuida. Son muy respetuosos y sintonizan sus experiencias con las de las otras personas. Además tienen humor y capacidad de juego. Estas cuatro características surgen de la combinación de inteligencia emocional, inteligencia social e inteligencia cognitiva.” Para el Dr. Boyatzis, hay líderes para salir de la crisis… aunque no está seguro de que estén a cargo. Y, por supuesto, se necesita coaching para desarrollar el liderazgo. “Nadie va a realizar un proceso de cambio interno solo.”

En El País de este domingo, Felipe González cuenta “Qué hacer con Europa”. Considera que “la toma de decisiones en la UE es diabólicamente ineficaz”. Las respuestas están en la política energética común, un tratamiento conjunto de las migraciones, una acción de la brecha tecnológica con EUU, los problemas de seguridad, una voz diplomática común… Europa merece reflexión y acción. Pregunta: “¿Cómo nos convertimos en 2010 en la primera potencia económico-tecnológica del mundo con un modelo social cohesionado?”. Desgraciadamente, no parece que los nombramientos del pasado jueves en la Unión Europea vayan en la buena dirección.

En El País Semanal, un reportaje de Jesús Rodríguez, Brasil: El gigante que despierta. El país carioca cuenta con 40 millones de pobres, pero son la mitad que hace 15 años. Ahora es potencia petrolera (en abril de 2006, Lula clamaba con las manos manchadas de crudo: “Dios es brasileño. Ha llegado el día de nuestra segunda independencia”). En 2020 serán 50 millones de barriles diarios. Todas las nuevas ganancias del petróleo irán a un fondo social contra la pobreza. “La población de Brasil, 190 millones de habitantes, se ha doblado en sólo 40 años. Un porcentaje de pobreza del 25%. Enormes tasas de violencia. Malas infraestructuras y bajos niveles educativos. Excesiva burocracia y corrupción. Graves problemas medioambientales en la Amazonia. Desequilibrios territoriales entre el paupérrimo norte y el soleado sur. Y una enorme e histórica desigualdad en el reparto de la riqueza. El petróleo tiene que ser el motor del cambio.”

En la misma revista semanal, Ferrán Ramón-Cortés habla de Evitar los abusos de confianza. “Una de las alegrías de la amistad es saber en quién confiar” (Alessandro Manzoni). La confianza se asienta en dos pilares: la capacidad de apertura (el valor que tenemos de compartir nuestros sentimientos y nuestra vida con los demás) y la capacidad de juzgar si los otros son dignos o no de nuestra confianza. “Tener una relación de complicidad sin exponerse a abusos es un proceso lento que exige poner todos los sentidos” (Ferrán Ramón-Cortés). El autor nos recomienda el libro “La soledad de los números primos”, de Paolo Giordano, “Cometas en el cielo”, de Khaled Hosseini y la película “Esencia de mujer”, de Martin Brest (con Al Pacino de protagonista).

Esta tarde he visto en DVD Sicko, la (última, hasta que estrenen Capitalismo: una historia de amor) película de Michael Moore. No trata de los 50 millones que no tienen seguro médico en EEUU, sino de los 250 millones que sí lo tienen. Una vergüenza sin paliativos. La compara con Canadá, Gran Bretaña y Francia. “Los pobres, desmoralizados y con miedo, prefieren obedecer y esperar a que la suerte les acompañe”. EEUU tiene la mayor tasa de mortalidad infantil de Occidente (mayor que la de El Salvador). Una esperanza de vida tres años menor que su vecino del norte. Perder un trabajo con seguro médico es un drama en ese país. Moore demuestra que los terroristas de Al Qaeda en Guatánamo reciben asistencia médica y muchos voluntarios del 11-S no. "El pueblo cubano tiene asistencia gratuita y universal; en EEUU el coste de la sanidad por habitante es de 7.000 $ y el de Cuba 240 $. La tasa de mortalidad cubana es menor que la estadounidense. Su pecado es que no se lucra con la sanidad". Medicamentos que en EEUU cuestan 120 $, en Cuba cinco centavos." Se te cae el alma a los pies.
Eso sí, siempre nos venden el país como la octava maravilla. Con toda la crisis, la inutilidad de ciertos políticos, la corrupción, la incompetencia de muchos dirigentes y la caradura de muchos aprovechados, prefiero un sistema de bienestar (sanidad, educación, justicia) como el nuestro que “el sueño americano”. En Bowling for Columbine (2002, Óscar al mejor documental), Moore nos mostraba los peligros de la presencia de armas en EEUU. En Fahrenheit 9/11 (2004, Palma de Oro del Festival de Cannes), el papel de la administración Bush en el 11-S y la guerra de Irak. En Sicko (2007), el sistema sanitario y el papel de las aseguradoras. Y falta Capitalismo: una historia de amor (2009), el origen de la actual crisis.

“Una de las cosas que hace que la cosa funcione (en Europa) es que el gobierno teme al pueblo, y en Estados Unidos el pueblo teme al gobierno”, de la película Sicko.