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jueves, 8 de octubre de 2009

La ley de Gresham

Mientras escribo estas líneas, puedo contemplar las torres de la Catedral de Santiago desde la octava planta del Hotel Hesperia Peregrino donde me alojo. Ha sido un precioso día en Galicia. Amaneció en Vigo, donde tenía una sesión de coaching estratégico. Después me recogió José Antonio González Conde, consultor de Desarrollo Directivo de IDEO (nuestra empresa hermana en el Noroeste de España), un profesional muy reflexivo y con enormes ganas de aprender y desarrollarse, y juntos fuimos a Santiago de Compostela. Aquí hemos comido en A Barrola, en la rúa do Franco 29, en plena zona monumental, junto a la plaza del Obradoiro. Hemos compartido un pulpo y unas almejas que son probablemente las mejores que he tomado en mi vida. Después, un servidor se ha tomado una merluza de pincho a la gallega verdaderamente exquisita. Con todo, lo mejor ha sido el trato del dueño del establecimiento: pura "Clase creativa" de un emprendedor que practica el servicio al cliente como un maestro.

Esta tarde-noche he podido leerme El lado oscuro de la economía, del Dr. Juan Tugores, catedrático de Economía de la Universidad de Barcelona, institución de la que ha sido Decano de la Facultad de Económicas y Rector. El libro es un tratado absolutamente actualizado sobre la ciencia económica.Subtitulado Lo que no quieren que sepas sobre la crisis, en realidad es un compendio muy didáctico sobre los dilemas a los que nos enfrentamos desde el punto de vista económico: prosperidad y crecimiento, el papel del mercado y de los gobiernos, la macroeconomía y lo que el profesor Tugores llama “la microciudadanía”, la utilidad y los riesgos del dinero… Una obra de algo más de 200 páginas en la que el lector puede ponerse al día sobre lo que está pasando en esta crisis (que preludia un “cambio de época”) y entenderlo muy bien.

El lado oscuro de la economía nos habla, entre otras muchas cosas, de la ley de Gresham. En un apartado que titula ¿Darwin o Gresham?, el doctor Tugores escribe lo siguiente: “Un rasgo común a algunos de los ejemplos que comentamos en eesta sección lo encontramos en cómo se altera profundamente la idea de que los mercados, gracias a sus dinámicas de competencia, tienen los efectos darwinistas de hacer triunfar a los mejores o más aptos. Por el contrario, esos mecanismos conducen a que los planteamientos más prudentes y sólidos a largo plazo pueden quedar abandonados a favor de propuestas más arrogantes y cortas de miras pero presentadas como agresivamente rentables… a corto plazo para algunos. Hace siglos que conocemos la ley de Gresham, según la cual si circulan monedas de bajo contenido metálico y otras con mayor cantidad de metal precioso, la gente atesorará estas últimas, de modo que, finalmente, sólo circulará la de baja calidad. “La moneda mala expulsa a la buena” es la descripción clásica de la ley de Gresham. Algo parecido ha sucedido en los despachos de muchas entidades en los últimos tiempos cuando se han gestionado insensatamente la información y los riesgos: las decisiones malas han expulsado a las buenas.” Brillante.
He pensado en el Talento (que, al fin y al cabo, es una moneda, con valor real -lo que uno sabe, quiere y puede hacer- y un valor facial -en el mercado-). ¿Cómo es posible, no sólo que en nuestro país se superen los 4 millones de desempleados, sino que el paro juvenil supere el 40%, que significa en la práctica una generación perdida? Básicamente, porque tenemos un mercado laboral dual (unos cuantos, millones de personas, con un empleo fijo independientemente de su desempeño y de su productividad, con antigüedad remunerada, con mecanismos que encarecen al máximo prescindir de ellos y, simultáneamente, la mayor tasa de temporalidad de Europa, especialmente en mujeres y jóvenes, muchos de ellos con una enorme capacidad y potencial de compromiso). Sí, la moneda mala expulsa a la buena. Gresham triunfa sobre Darwin (la supervivencia del más apto).

Afortunadamente, hay una solución, si tenemos la valentía de ponerla en marcha. Implantar la meritocracia en las organizaciones. De hecho, sólo sobrevivirán las organizaciones meritocráticas (públicas y privadas). Pero de eso hablaré mañana en la presentación de AECOP Galicia aquí en Santiago de Compostela, en la ciudad con más energía del mundo, al final del Camino.
Las torres de la Catedral me recuerdan que siempre hay un destino para quien sabe a dónde va.

4 comentarios:

Germán Gijón dijo...

Aquí sí. Aquí sí que comento, aunque sólo sea por la sana envidia del emplazamiento: Santiago...
¿Gresham, dices? Cortoplacismo en los resultados empresariales o financieros. ¡Si es que ha estado a la orden del día!
Saludos.

Juan Carlos Cubeiro dijo...

Gracias por comentar, Germán.
Te animo a hacerlo más a menudo.
Un abrazo,

Juan Carlos

Ramon.Morata dijo...

Juan Carlos, este domingo salia en Lavanguardia una reseña del libro del prof.Tugores. (Justo Barranco 1-1-2009) Defiendo sus opiniones,la economia debe volver a la ciudadania y generar alternativas ....y la meritocracia, en empresas publicas y privadas

Ramon.M.S. dijo...

Hasta el mismo George Soros, dona dinero para el Instituto Para Un Nuevo Pensamiento Económico.
-Institute for New Economic Thinking
Hay Facultades de Ciencias Economicas que siguen como si nada hubiera ocurrido, encerradas en torres de marfil. Elites academicas que no dialogan con otras ciencias y dejando solo pequeños espacios a otras interpretaciones alternativas
La creación del Instituto recoge el estado de insatisfacción frente a la teoría económica convencional, la cual es enseñada en los programas de economía del mundo, fundamentada en la teoría neoclásica, reivindicando la hipótesis de la eficiencia de los mercados.
Envuelta en una sofisticación matemática que atrae a la juventud inteligente, los convence de su cientificidad y de su capacidad para resolver los problemas de la sociedad. Sin enseñar las tradiciones de la economía heterodoxa en sus diferentes versiones como es la economía poskeynesiana, institucional y las radicales modernas como el marxismo post-estructuralista.
Stiglitz ha señalado en su libro ‘Caída Libre’ que ésta hipótesis de la eficiencia de los mercados ha caído en el 2008, al igual como cayó la teoría del socialismo real en 1989. Lo curioso es que los programas de economía no se han dado por enterados, y se sigue enseñando los mismos cursos como si nada hubiese pasado, sin diversificarlos e incorporarles otras visiones.
Por ello, el Instituto reconoce lo inadecuado que son los métodos y modelos hoy usados, y apoya el surgimiento de nuevos paradigmas para entender los procesos económicos. El Instituto trata de guiar a las nuevas generaciones a desafiar el pensamiento dominante con estrategias innovativas y éticas.
La ciencia económica tiene que apoyarse más en la historia, la sociología y el interesante campo de las ciencias cognitivas. Debe escaparse de supuestos simplistas como la racionalidad beneficio-costo.
George Akerloff señaló los problemas de un capitalismo moderno con innovaciones financieras que no produce lo que la gente necesita sino lo que la gente cree que necesita.
Así, cuando hay extrema confianza, algunos avivatos se aprovechan de estos espíritus animales y hacen de las suyas. Por ello se necesita una fuerte regulación del sector financiero, ante las fallas protuberantes de las agencias de riesgos, tan adoradas por nuestros gremios bancarios.
(grupo economia compleja)