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lunes, 26 de octubre de 2009

Con sentido de Estado


¿No ha de haber un espíritu valiente?
¿Siempre se ha de sentir lo que se dice?
¿Nunca se ha de decir lo que se siente?

Ayer falleció un espíritu valiente, un leal servidor público. Sabino Fernández Campo (Oviedo, 1918 – Madrid, 2009), ex jefe de la Casa Real, ha sido un ejemplo de discreción, prudencia y lealtad. Su intervención durante el 23-F en ayuda del monarca fue decisiva, y pasará a la historia por su frase respecto al golpista Armada y su llegada a la Zarzuela: “Ni está, ni se le espera”.

Su último artículo fue el siguiente:

Treinta años de la Constitución
No hay duda de que a través de una vida en la que se han alcanzado los noventa años- como a mí me sucede- se acumulan recuerdos desgraciados y momentos dichosos, en una mezcla ineludible. Pero el acierto consiste en saber olvidar los primeros y concentrar el pensamiento en los segundos. Y si paso revista a ese pasado que se puede calificar de feliz, me satisface mucho traer a la memoria la transición política española, a la muerte del General Franco. Pienso que fue un ejemplo de sensatez y de buena voluntad, en el que cada persona, cada grupo, cada partido político y los españoles en general, supimos prescindir de una parte de nuestras ideas, de nuestros planes o de nuestros deseos, para acomodarlos a los de los demás, salir de una situación delicada y aprobar una Constitución que nos lleva rigiendo treinta años.
Tal vez las generaciones que vivimos aquellos tiempos, teníamos aún muy presentes una cruenta guerra civil y la triste situación que siguió a su final.
El temor, que tantas veces influyen en la solución de los acontecimientos, produjo sus efectos ante el pensamiento de que tan trágicas situaciones pudieran repetirse.
Como reflejo de aquel ejemplo de sacrificios mutuos, he considerado siempre el simbolismo que encerró el discurso de Luís Gómez Llorente, representante del Partido Socialista en la Comisión de Asuntos Constitucionales, que elaboró para mantener su voto particular al párrafo tercero del artículo primero del Anteproyecto de Constitución, a favor de la República. Pero después de numerosos racionamientos sobre las ventajas de este sistema y los inconvenientes de la Monarquía, terminaba diciendo: “Finalmente, señoras y señores diputados, una afirmación que es un serio compromiso. Acatamos democráticamente la ley de la mayoría. Si democráticamente se establece la Monarquía, en tanto sea constitucional, nos consideramos compatibles con ella”.
Hay muchas clases de situaciones en las que podemos tener miedo y el éxito consiste en superarlo con valor, decisión y unidad.
Quiera Dios que frente al miedo a la violencia, a la injusticia, al terrorismo o a las dificultades económicas, se despierte nuestra decisión de combatirlos unidos, lo mismo que supieron hacerlo los españoles hace treinta años, para bien de todos, por encima de egoísmos e intereses partidistas."

En momentos difíciles como los actuales, la figura de Sabino Fernández Campo ha generado un consenso absoluto de admiración en todas las fuerzas políticas. Un ejemplo para todos nosotros.

Por lo demás, he tenido suerte de no viajar hoy, puesto que Iberia ha cancelado el 20% de los vuelos programados. He tenido una comida muy interesante con Rosa Heredero (San Pablo CEU) y un proyecto esta tarde, en el que hemos trabajado unas siete horas con la empresa cliente. Un día intenso para comenzar la semana.