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viernes, 11 de septiembre de 2009

Otra idea de Galicia (y de Asturias)

Jornada en Asturias, con la Autoridad Portuaria de Gijón (APG). Se trata de una institución con 178 profesionales (que tiene externalizadas actividades que involucran a miles de trabajadores) que es la primera “empresa” de su comunidad autónoma y del primer puerto del Estado que ha sido galardonado con el 500+ (más de 500 puntos del Modelo Europeo de Excelencia). Premio Empresa Flexible a la mejor empresa asturiana en equilibrio de vida personal y profesional. Una organización que representa el 12% del PIB del Principado y que está embarcada en un proceso de ampliación verdaderamente histórico.

Me sorprende, como tantas y tantas veces, que una labor que debería ser orgullo de todos los asturianos y todos los españoles, sirva para algunos de fuente de conflictos. Que si la inversión en la modernización del puerto ha tenido unos nuevos precios, que si esto y que si lo otro… Una lástima esto de criticar lo propio y tratar de alegrarse si los que tratan de mejorar las cosas al final no lo consiguen.

En fin, estos días he aprendido que Gijón y Vigo son las dos ciudades de España con mayor capacidad asociativa en estos momentos. El mar une. El mar es una puerta de tolerancia, de apertura, de acogimiento de las nuevas ideas y del que viene de fuera. En comunidades con dificultad de conexión con el resto de la Península, dada su particular orografía (me refiero a Asturias y Galicia), el mar es la salida natural al exterior y la entrada natural de todo lo nuevo.

He estado leyendo estos días Otra idea de Galicia, de Miguel Anxo Murado (Lugo, 1965). Murado es escritor, autor de una abundante obra de ficción (fundamentalmente en lengua gallega), ensayos, guiones de cine y de televisión y obras sobre historia. Es analista de política internacinal y columnista en La Voz de Galicia, además de comentarista de política española para la BBC.

Otra idea de Galicia me ha fascinado. He aprendido, entre otras muchas cosas, que:
- Galicia está en su geografía. “Galicia es un país atlántico”, alejado de Roma (Finisterre) pero próximo a los pueblos ribereños del Atlántico: irlandeses, bretones, etc. Es la única región de España que “estuvo” en la II Guerra Mundial (30 submarinos alemanes hundidos) Galicia es lluviosa (en Santiago de Compostela llueve 177 días al año), pero no un vergel, por su tierra de granito. Otero Pedrayo decía que la fachada del Obradoiro es “la versión ordenada del caos de la geografía gallega”. Junto a esta Galicia del granito existe la de la pizarra.
- El nombre poético de Galicia, “país de los diez mil ríos” es por los ríos que forman una especie de red neuronal. En Galicia hay una maraña de pequeños núcleos de población y las ciudades tienen poco peso.
- Es una región muy densamente poblada, en la que lo más fértil es el mar. En la Costa da Morte se han hundido más barcos que en ningún otro lugar del planeta, pero es uno de los ecosistemas con más vida del planeta.
- El mito de Galicia como “paisaje inocente” es erróneo. Las urbes romanas (Brigantium, Pontus Veteris, Aurensis, Vicus, Lucus Augustus) son las únicas que hay en Galicia, además de Santiago (la aldea de Solobio transformada en centro de peregrinación). Fueron los francos los difusores del culto apostólico por Europa y los constructores de catedrales. Galicia se convirtió en un “desierto” por las deforestaciones del XVI y XVII, para construir la armada de los Austrias. Como era una bomba demográfica con una agricultura sobresaturada, la salida fue la emigración: en el XVIII a Lisboa y Madrid, en el XIX a América, en el XX a la Europa desarrollada. La imagen de Galicia no la construyeron los escritores gallegos, sino los Valera, Echegaray, Lorca, Machado, Juan Ramón Jimenez, Galdós. Y sobre el Camino de Santiago, en 1982 lo hicieron unas docenas de personas. Su recuperación, a partir de 1993, fue cosa de la Xunta.
- El mito de “tierra sin historia” tampoco es veraz. Galicia era “menos romana” que el resto de la Península, pero sus minas de oro y plata aportaban el 7% del PIB del Imperio. Tuvo un sorprendente florecimiento cultural (la monja Etheria, cuyos manuscritos latinos son los más antiguos que se conservan; el obispo Idacio; Paulo Osorio, principal discípulo de San Agustín).Los suevos dominaron la región, y a los musulmanes no les interesó. Y en la Edad Media… Beato de Liébana (776-786): “Cantabria y las Asturias son una porción de la provincia de Galicia”. León, donde se trasladaron los reyes, era una ciudad de Galicia. “La ausencia de historia es un síntoma de la ausencia de poder, que a su vez puede traducirse, como mínimo, como una ausencia de autoestima”.
- De la gallegofobia (que practicaban Quevedo, Góngora, Lope, Larra, Valera) a la gallegofilia (“los galleguitos ignorantes pero no malvados”). La supuesta celticidad de la Galicia es una “tradición inventada”, fruto de los intercambios comerciales con otros pueblos del Atlántico (la gaita, los espirales, el “arte celta”) y del romanticismo imperante. La “morriña”, la “saudade” son consecuencia de la depresión, del clima…
- El nacionalismo gallego, que nace a mediados del XIX, “no va a ser tanto una consecuencia del orgullo como de la humillación”. Rosalía, hija de soltera, reinterpreta Galicia a través de su experiencia personal: Galicia, la hija ilegítima y no querida que debe madurar y cuidar de sí misma.
- La diáspora: “gran parte de Galicia ha sucedido fuera de Galicia”. Buenos Aires es la segunda ciudad de Galicia. El 12% del censo electoral vota en el extranjero. La emigración es una constante histórica por la presión demográfica. Sólo Irlanda es más emigrante. En 2005, uno de cada cinco votantes en Ourense vivía en América y en 8 ayuntamientos eran casi la mitad.
- El mito del atraso. Galicia contaba con su propia siderurgia, sólo superada por el País Vasco. Hoy es el motor (Citroën en Vigo), la conserva, la moda y la madera.
- Caciquismo: “No he comprendido nunca por qué preocupa el nacionalismo afirmativo de Cataluña y Vasconia y, en cambio, no causa pavor el nihilismo nacional de Galicia o Sevilla” (José Ortega y Gasset).
- “Lengua de pobres y de poetas” (Álvaro Cunqueiro). El gallego, el astur-leonés y el castellano proceden del latín escrito; el catalán, el occitano, el francés y el italiano, del latín coloquial. La imposición del castellano fue lenta e indirecta.
- “La patria de los difuntos”: “¿Está amenazada de extinción la sociedad tradicional gallega? En Galicia muchos creen que sí y el único desacuerdo parece estar en si esto es inminente o si ya ha sucedido (…) Con una de las tasas de natalidad más bajas de Europa y una pirámide de edad invertida, son los propios gallegos los que están amenazados de extinción”. En Galicia ya pocos creen en las “meigas” (la Inquisición fue la menos activa de Europa).
- “Para casi todos los pueblos europeos, el otro mundo caía al oeste. En Galicia, tanto los enterramientos megalíticos como las iglesias cristianas suelen mirar hacia poniente. Hasta la entrada de la fábrica de Citroën en Vigo está orientada del mismo modo…”

Me ha encantado Otra idea de Galicia. Un libro impresionante, sumamente didáctico. La nacionalidad histórica de la que menos se ocupan los medios nos ofrece una historia y una geografía fascinantes. Siendo más que medio gallego (el primer Cubeiro no nacido en Galicia), es imperdonable que la conozca tan poco.

1 comentario:

Rubinha dijo...

yo tambien lo estoy leyendo ahora y m gusta, pero m resulta imposible asimilar todos los datos y anecdotas nuevas!