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sábado, 26 de septiembre de 2009

Miedo y Crisis

Tanto el suplemento de Empleo y Directivos de Cinco Días como el Expansión y Empleo (el sábado, con Expansión; el domingo, con El Mundo) vienen cargaditos de material para la reflexión y para el aprendizaje. Gracias a Paz Álvarez y a su equipo. Gracias a Tino Fernández y al suyo, Ojalá toda la prensa escrita brillara a este nivel.

Comienzo por Empleo y Directivos. Me ha encantado el artículo de Roberto Luna-Arocas titulado La crisis y el miedo en la empresa. El profesor Luna-Arocas, de la Universidad de Valencia (mi buen amigo “Bob Moon”, como un servidor le llama cariñosamente, expresando que si proviniera de EEUU sería un super-gurú, pero al ser de casa no valoramos tanto lo nuestro) es Presidente de AECOP Levante y dirige un Master en Gestión del Talento. Sobre la crisis, escribe que “el empleado que se queda (que no ha sido despedido) tiene la espada de Damocles sobre su cabeza, generando un sentimiento de histeria que se transmite como un virus a los demás”. Efectivamente, con esta situación difícil han reaparecido discursos que parecían superados, como “si no te gusta tu trabajo, ya sabes…”, “o te quedas más horas y demuestras tu implicación o ya sabes” o “no perdamos el tiempo en formación, lo que necesitamos es más productividad”. El profesor Luna-Arocas ha dirigido una investigación sobre prácticas actuales de gestión del talento, y ha descubierto que en un tercio de las empresas (el 31’3%), el clima laboral es de miedo. Las consecuencias son evidentes: falta de creatividad, reducción de la productividad, falta de compromiso, ausencia de comunicación… Si el miedo entra por la puerta, el talento sale por la ventana.

También en este suplemento de Cinco Días, Rosario Correro nos cuenta que La crisis cambia el discurso del empresario. Se refiere al VIII Coloquio Anual de la European Academy of Business in Society celebrado en el IESE en la que se dijeron cosas como “el sistema de incentivos debe primar el largo plazo (Peter Löscher, CEO de Siemens), “un aumento del PIB no implica siempre una mejora en la calidad de vida. Hay que reinventar la relación entre la felicidad y el consumo” (Bruno Berthon, Director de Accenture), “la cultura empresarial debe basarse en la honestidad, el respeto a los valores y la ética” (Baldomero Falcones, Presidente de FCC). Sí, el discurso está cambiando y se centra en los valores. Ojalá cambie también la realidad.

Y un especial sobre Másteres y Posgrados, del que me quedo con la columna de Paz Álvarez, El nuevo papel de las escuelas de negocios, que comienza con esta frase: “La crisis va a servir para poner las cosas en su sitio”. Paz (y un servidor) tiene sus dudas al respecto porque, como ella misma dice, cuando un huracán arrasa una ciudad no discrimina. Esta excelente periodista le confiere un papel fundamental a las escuelas de negocios (“que más del 75% de los alumnos que reciben son extranjeros”) y que “en lo que deben volcarse a partir de ahora es en los temas de responsabilidad corporativa y en los valores, la gran asignatura pendiente de la clase empresarial”. Chapeau! Paz también analiza el libro Vivir sin jefe, de Sergio Fernández, que un servidor ha tenido el honor de prologar. “El 59% de los sueños empresariales fracasa el primer año y el 85% no supera el lustro. Ocho de cada diez profesionales está insatisfecho con su trabajo”.

En Expansión & Empleo, Beatriz Elías y Tamara Vázquez se atreven a analizar las opciones de Reforma laboral. Citan a profesores, a sindicalistas, a empresarios… Nos hablan de “flexiseguridad” (el modelo danés) y nos dejan, inevitablemente, una sensación de desamparo y de escaso margen para la esperanza. Montse Mateos escribe sobre la demanda de consejeros independientes y asesores con experiencia (al menos 20 años, aunque a la vez la presencia de la mujer en los consejos es creciente, y no hay mucho talento femenino con dos décadas de dirección).
Tino Fernández y la propia Montse, en el mismo suplemento, se hacen eco de la investigación de Randstad sobre la opinión que los trabajadores tienen de sus jefes: el 52% cree que los directivos de su empresa no están suficientemente cualificados; el 50% de los mayores de 50 años diría no a la posibilidad de convertirse en directivo; el 82% de los que se negarían aluden al exceso de estrés, el 62% al papeleo administrativo y el 63% a tener que despedir a trabajadores. Según otro informe, éste de Otto Walter, que mencionan Tino y Montse, el 42% de los mandos directivos no alcanza el nivel mínimo exigible. Apenas un 43% de los encuestados logra un reconocimiento positivo de su jefe al menos una vez al año. Un 60% genera un clima de exigencia positiva y un 40% de presión negativa, estrés y agobio. Un 44% manifiesta que su jefe jamás reconoce sus errores y limitaciones. Sólo el 49’7% de los jefes dedica tiempo suficiente a su gente y sólo el 42% sabe equilibrar su vida personal y profesional.

Tino Fernández incide en otro artículo sobre Marcharse “tarifando”. Cuenta el caso de Nelsinho Piquet en la Fórmula uno. El deporte como lección para la empresa. Y hablando de deporte, mi admirado Santiago Álvarez de Mon escribe en su columna sobre Campeones: chequeo a su equipo. Ocho criterios a revisar en tu organización que son claves de equipos ganadores:
1. Confianza, paciencia y optimismo.
2. Talento. Olvídese si no lo tiene.
3. Trabajo, esfuerzo y mucha disciplina.
4. Un entrenador que entiende perfectamente su rol y que no pretende robar protagonismo a sus jugadores.
5. Comunicación sincera.
6. Compromiso, valor en declive en nuestros días,
7. Cuanto más disfrutaban, mejor jugaban y más fácil barrían a los contrarios.
8. Buen rollo (hacer una piña).
Excelente resumen, una vez más. Gracias, querido Santi, por una síntesis tan didáctica.

Ante esta crisis, o miedo o talento. Cada uno de nosotros elige.