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miércoles, 2 de septiembre de 2009

La decadencia de los poderosos

Jim Collins es uno de los grandes. Sus análisis anteriores, Empresas que perduran (Built to last), con Jerry Porras y Empresas que sobresalen (Good ti Great), nos han enseñado mucho sobre las organizaciones. Y su página web, www.jimcollins.com

Esta tarde, después de trabajar, he estado leyendo el último libro de Jim Collins, Cómo caen los poderosos (How the mighty fall). Es una investigación muy rigurosa de las causas por las que compañías admirables entran en decadencia, a partir de los datos de informes anteriores.

Jim se fija en compañías estadounidenses con declive en algún momento de su historia: A&P. Adressograph, Ames Department Stores, Bank of América, Circuit City, Hewlett Packard, Merck, Motorola, Rubbermaid, Scott Paper y Zenith. Y establece un modelo de Decadencia en cinco etapas:
1. Soberbia a partir del éxito
2. Búsqueda indisciplinada del crecimiento
3. Negación de los riesgos y del peligro
4. Respuesta de una salvación rápida
5. Capitulaciones hacia la irrelevancia o la defunción

Todo el libro se dedica a detallar las etapas del modelo.
- La primera (soberbia) tiene que ver con la arrogancia, con el “cómo” que reemplaza al “por qué”, con la falta de aprendizaje en la organización y con descontar el papel de la suerte.
- La segunda etapa (crecimiento a lo loco) se relaciona con crecer por crecer y no para ser mejores, con la falta de disciplina, con la pérdida de personas valiosas en los puestos clave, con la búsqueda del dinero fácil, con la burocracia, con una problemática sucesión en el poder y con intereses personales por encima de los organizativos.
- La tercera etapa (negación de los riesgos) se explica por una euforia desmesurada, por apuestas grandiosas sin validación empírica, por la erosión de las dinámicas de equipo, por externalizar la culpa, por las reorganizaciones obsesivas y por el poder caprichoso.
- Ya de bajada, la cuarta etapa (salvación rápida) es la tendencia a los movimientos espasmódicos, al líder carismático y salvador, por la “revolución” con fanfarria, por la “venta del futuro” más allá de las expectativas reales, por la confusión y el cinismo, por la erosión de la fortaleza financiera.
- Y finalmente la quinta etapa (irrelevancia o muerte) es la instalación de un círculo vicioso, cada vez más fuera de control.

Jim Collins nos presenta una quinta etapa alternativa, de recuperación y renovación.Y pone en ejemplo de Winston Churchill (sangre, sudor y lágrimas). Muy útil a los 70 años del comienzo de la II Guerra Mundial (¿por qué no aprenderemos de la historia, para no volver a repetirla).
Talento. En el apéndice 5 (Jim Collins dedica casi 100 de las 225 páginas del libro a apéndices y notas), dice que las personas valiosas encajan en los puestos clave:
- Encajan con los valores corporativas
- No necesitan ser controladas de cerca
- Entiendan que no tienen “trabajo” sino responsabilidades
- Cumplen con sus compromisos
- Les apasionan su compañía y su labor
- Dan crédito a otros y no sólo a sí mismos

Para la recuperación, siempre según el modelo de Jim Collins en esta obra, se necesitan ocho pasos:
A. Personas disciplinadas
- Liderazgo de nivel 5 (la disciplina de tomar decisiones)
- Primero quién, luego qué (foco hacia la gente valiosa)
B. Pensamiento disciplinado
- Enfrentarse brutalmente a los hechos (sin engaños)
- El concepto del erizo (saber lo que es nuclear)
C. Acción disciplinada
- Cultura de disciplina (pasar de la burocracia a la ejecución)
- Volar y no dar vueltas (analizar los problemas con rigor)
D. Construir grandeza que dure
- Hacer relojes, no hablar del tiempo
- Preservar lo que hay que mantener y estimular el progreso

¿Ejemplos? IBM con Lou Gestner, Nucor con Daniel DiMicco, Nordstrom…

Jim Collins analiza como he visto pocas veces qué genera decadencia. Aplicable a grandes empresas de EEUU, a organizaciones de nuestro país, incluso a países como el nuestro.
Sí, necesitamos más disciplina (la labor del discípulo, aprendizaje) y menos arrogancia, autoengaño, parches, improvisaciones, burocracia y falta de talento. Esto no esta nada mal (sangre, sudor y lágrimas), considerando la alternativa.

2 comentarios:

antonio lopez conesa dijo...

Disciplina es una palabra "maldita", denostada por todo tipo de organizaciones. Aquellos que pueden ser considerados más próximos a su autoconcimiento, los budistas por ejemplo, son seres caracterizados por su disciplina tenaz. Para crecer y perdurar solo vale el autoconcimiento y la puesta en marcha de acciones. La disciplina es el valuarte. Gracias Juan Carlos por esta visión.

José Luis dijo...

Vaya, ese libro parece tener buena pinta. Habrá que echarlo a la cesta.
Un abrazo, Juan Carlos
José Luis
http://cartografiaemocional.wordpress.com/