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domingo, 13 de septiembre de 2009

Gordos

Esta mañana hemos ido a ver Gordos, el segundo largometraje de Daniel Sánchez Arévalo (tras AzulOscuroCasiNegro) que tan buenas críticas recibió en el pasado festival de Venecia y donde se llevó el Premio Internacional.

Según FilmAffinity, Gordos es una “Comedia sobre los excesos y las carencias de la vida. Los complejos, las fobias, las obsesiones, los traumas, los errores, los miedos, la culpa, los deseos, las ilusiones, los retos, los compromisos, las metas, las relaciones, el amor, el sexo, la salud, la familia... La supervivencia, en el más amplio y orondo sentido de la palabra. ‘Gordos’ es una historia coral que gira en torno a una terapia de grupo, de gente con problemas relacionados con la obesidad.”

La película me ha encantado. Por los actores (Antonio de la Torre, Roberto Enríquez, Raúl Arévalo, Verónica Sánchez, Fernando Albizu, Pilar Castro, Leticia Herrero, Teté Delgado, María Morales, Marta Martín, Adam Jeziersky), por el guión (con continuas rupturas del hilo narrativo), por los contrastes de humor, costumbrismo y dramatismo… Una estupenda cinta, muy intensa (Daniel Sánchez Arévalo está creando un “estilo propio”) y muy actual. Mirito Torreiro, en Fotogramas, le da a la película cuatro estrellas sobre cinco. Estoy de acuerdo. Esta es la crítica que el profesor Torreiro hace en la revista:
“Se le pueden reprochar varias cosas a Daniel Sánchez Arévalo: tramas excesivas, demasiados temas, personajes (mal) dibujados. Pero nadie podrá negarle ni osadía, ni voluntad de estilo, ni asunción del riesgo: en Gordos hay mucha cosa apresurada, pero también otras que jamás vemos, por desgracia, en una película española. Por ejemplo, una galería de personajes llenos de contradicciones: un gay lejos del cliché, que se considera un fraude; una embarazada que vive su estado casi como una maldición; una beata que ansía follar; otro beato que asume mal su celibato...
Por no hablar de ese tabú social que es la gordura, aquí en realidad una excusa para hablar de otras cosas. Con todo eso, y caminando siempre en el filo entre el diagnóstico y el ridículo, pero sin caer jamás en él, Sánchez Arévalo compone un film complejo, escrito de una manera deslumbrante, con continuas rupturas del hilo narrativo, pero sin perder jamás la pista de sus personajes. Y a la postre, lo mejor de un film tan irregular como estimulante, es que nos recuerda de qué irremediable manera los seres humanos somos capaces de mentirnos. Porque eso es Gordos: la mejor reflexión sobre la autoconmiseración y la mentira que hemos visto en mucho tiempo.”


En IMDB puntúan Gordos con un 7’4 sobre 10. No es una obra maestra, pero es de lo mejorcito que uno puede ver actualmente en la cartelera.