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martes, 1 de septiembre de 2009

Centenario y Zannou

He estado esta mañana en la Ciudad del Fútbol de Las Rozas, sede de la Real Federación Española de Fútbol, grabando una entrevista que formará parte de una película sobre el centenario de la Federación (1909-2009).

La cinta la dirige Santiago A. Zannou, un joven director de cine muy brillante al que los aficionados al séptimo arte conocerán por su ópera prima, El truco del manco, que ha recibido tres Goyas (Mejor Actor Revelación –El Mangui-, Mejor canción original y Mejor Dirección Novel). Éste último premio supone para Santiago una enorme responsabilidad porque, según me contaba, los que han recibido anteriormente este Goya son directores como Ángeles González-Sinde, Jota Bayona, Álex de la Iglesia… (al de este año estaba nominado mi amigo Nacho Vigalondo, que es todo un talento, por Los cronocrímenes).
Ha sido un verdadero placer ser entrevistado por Santiago Zannou y, de alguna manera, formar parte de su película, que será una historia de veteranos futbolistas (Izaguire, Ramallets, Di Stéfano, etc) y de sentimientos humanos.
A los que no hayáis visto El truco del manco (se estrenó el 16 de enero), os recomiendo que la veáis en DVD, cuando salga en alquiler o venta. Es una magnífica película. Fotogramas le dio cuatro estrellas sobre cinco y Mirito Torreiro comentó sobre la cinta lo siguiente:
“Formado en el Centre d’Estudis Cinematogràfics de Catalunya, autor de un buen número de cortos y de clips musicales, Santiago Zannou ha saltado al largometraje casando sus dos preocupaciones principales, la música y el cine, pero sin olvidar que, hoy por hoy, a la periferia urbana, mestiza y pobre de nuestras ciudades la explica mejor el rap que los tratados de sociología. De ese cruce nace el film, una historia dura, hecha sin concesión alguna a la platea; una película adusta y medida, con una puesta en escena que evidencia el indiscutible oficio de su creador, pero también su sorprendente madurez: nada sobra, todo está donde tiene que estar, los actores dan cuenta de un sobrio naturalismo, como si estuvieran contando su propia vida... qué más se le puede pedir.Y también hay una apuesta por contar, sin sensacionalismos, trozos de vidas hechas polvo por una realidad arisca, pero sin hacer de sus personajes, al frente del cual está el impresionante Juan M. Montilla Langui, el sempiterno retrato de perdedores sin esperanza. O sea, sin caer en el bienintencionado, y sin embargo terrible, paternalismo pequeño burgúes. Y retengan el nombre de su creador: nos dará grandes alegrías en el futuro.”
Sí, su creador nos dará grandes alegrías en el futuro. Es la nueva generación de directores del cine español que complementa a los Isabel Coixet, Pedro Almodóvar, Fernando Trueba (dentro de poco veremos El baile de la victoria), Alejandro Amenábar (Ägora, para principios de octubre), Fernando León de Aranoa. Etc.

Según su página web, la sinopsis de El truco del manco es la siguiente:
Enrique Heredia, alias Cuajo, es un joven de 28 años con parálisis física que sobrevive de sus trapicheos en un suburbio a las afueras de la ciudad. Cuajo convence a su amigo Adolfo, un mulato que lleva años coqueteando con las drogas, de que juntos pueden lograr un objetivo común: montar un estudio musical con el que conseguir convertir la pasión que les une, el hip hop, en un medio de vida. Un grito sincero que Cuajo resume con un rotundo “¡A mí no me digas que no se puede!”.

Y las notas del director:
La trama la sitúo en una ciudad dormitorio que sobrevive casi invisible al lado de una gran capital. Los personajes que la habitan, nuestros protagonistas, viven al margen de un éxito que parece la única salida a un muy cercano futuro, visiblemente gris. El entorno apagado que les rodea contrasta con la belleza natural que proviene de la mezcla de culturas, de razas y músicas que ellos mismos aportan. Para nuestros protagonistas, la música convierte el lamento en alegría y purga el dolor de unos personajes que sienten que no son nada y que no le importan a nadie.
Es la historia de la lucha en la que viven unos personajes olvidados que necesitan gritar bien alto para dejar de ser invisibles, para sentir que existen, también es la historia de una ambición desmedida y tardíamente adolescente, de la ansiedad desesperada de poder que se devora a sí misma para intentar afrontar su cruda realidad.
El lenguaje de EL TRUCO DEL MANCO parte del hip hop y su cultura. El hip hop es competición, chulería, llanto, individualismo, arte, negocio, rudeza, alarde y denuncia. Y también es mezcla. EL TRUCO DEL MANCO es mestizo, sea bueno o sea malo. Es un choque de diferentes culturas, no en vano la sangre de nuestros protagonistas es un mejunje africano, árabe, gitano, payo y latinoamericano.
Cada cultura aporta no sólo un lenguaje verbal y emocional propio, sino además entornos aparentemente estancos que conviven entre sí: del culto gitano a los estudios de raperos, pasando por un restaurante paquistaní en un barrio español…
EL TRUCO DEL MANCO es calle. Huele a barrio, se empapa de sus sonidos, palpa su tensión… Quiero conocer a nuestros personajes hasta el fondo, quererlos, sentir con ellos, aprender de ellos, darles la voz para verles retratados en el cine como el motor de una historia.

Su nueva peli, sobre el fútbol y el centenario de la federación, se estrena el 12 de noviembre (el día anterior se inaugura el Museo del Fútbol y el posterior España-Argentina en el Estadio Vicente Calderón). Seguro que será una maravilla.