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jueves, 6 de agosto de 2009

Trampas de género

Hoy he comido en La Isla Bonita, un restaurante en Costa Teguise propiedad de José Luis y que tiene a Óscar como maitre. Me lo habían recomendado María y Miguel, que llevan la zona de masaje en el Meliá Salinas. Nada más llegar, te ofrecen una degustación de queso majorero y una copita de vino blanco de Lanzarote. Después he disfrutado de unas “papas a la señora María” (con champiñón), un puchero canario (una especie de potaje insular) y de postre un bienmesabe (bizcocho típico). La comida, exquisita y el trato, extraordinario. La Isla Bonita es uno de los restaurantes certificados por la Consejería de Turismo del Gobierno de Canarias a través de la empresa pública HECANSA-Hoteles Escuela de Canarias (con la que he tenido el honor de estar en Tenerife, en su último Congreso). El Plan Mejora Gastronomía de Canarias incluye 32 restaurantes en Lanzarote (6 en Costa Teguise – Teguise, 10 en Playa Blanca – Yaiza y 16 en Puerto del Carmen – Tias) sobre 82 en las siete islas canarias. Excelente iniciativa para realzar un turismo gastronómico de calidad.

Por la tarde, he estado con Óscar Ramos, DG del Gran Meliá Salinas. Óscar es un director de gran hotel de excelente preparación (Escuela Oficial de Turismo de Canarias, Máster en Administración y Dirección de Empresas Turísticas, PDP en Cornell University) y con amplia experiencia (13 meses como DG del Sol Lanzarote, más de 5 años como DG del Meliá Gorriones, 15 meses como DG del Meliá Tamarindos, otros 15 meses como DG del Gran Meliá Palacio de Isora y lleva 9 meses dirigiendo este Gran Meliá Salinas, una de las joyas de la cadena). Se ha especializado en apertura y reforma de grandes resorts, en lo que hoy tiene un talento especial. El año pasado, Rústico, un miembro de “ésta, nuestra comunidad” le regaló La sensación de fluidez y se declara fan del libro (lo cual es todo un honor). Me alegro de que este texto resulte útil a las personas que tienen que dirigir organizaciones complejas como este hotel, al que mañana llegará el Presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero. A las 12 mantendrá una reunión con los socialistas canarios, liderados por el eurodiputado Juan Fernando López Aguilar, en el centro de convenciones del Meliá Salinas y después descansará en La Mareta, residencia reformada en su día por César Manrique que el rey Hussein de Jordania regaló a nuestro monarca y que, desde 1991, forma parte de Patrimonio Nacional.

La lectura de hoy, Sin plumero ni mandil. Descubre las trampas de género en la empresa, de Elena Carantoña (Editorial ESIC): Elena es economista y promueve como asesora políticas de igualdad y diversidad en las organizaciones. Su anterior libro, Igualdad y diversidad, me pareció muy interesante. Y éste, Sin plumero ni mandil, lo es aún más, porque a través de la historia de Carolina, una economista de 33 años que no recibe en su empresa todo el reconocimiento que merece, nos cuenta las “trampas de género” que abundan en las compañías.

Elena nos cuenta que, según Tom Peters y otros conversos, la ventaja femenina se concreta en:
- Habilidades mejoradas: la mujer puede hacer diez cosas a la vez… sin esfuerzo.
- Centrada en las relaciones y la colaboración
- Menor “conciencia de rango” (le interesa menos la jerarquía)
- Determinación. Las mujeres le prestan menos valor a las vías oficiales
- Sensible a la confianza
- Más intuitiva
- Empoderamiento. Como criadoras, desarrollan a otros
- Orientación a la motivación intrínseca

Elena nos pone al descubierto una serie de trampas: La primera, la del “multitasking” o multitarea: es el arte de prestar atención a varias cosas, que puede ser distractivo. Normalmente la multitarea es fatigosa, poco útil y mal retribuida. Otra trampa es la de las “habilidades innatas” de la mujer. Ni pánfila ni pérfida. Ni Doris Day ni Bette Davis. Nada de llorar sin fundamento (la profesora Carantoña escribe: “La referencia correcta no es Goleman sino Barbara Cartland”). Para aquellos “tramperos” como Tom Peters, la autora ha encontrado ocho refranes que vienen muy a cuento:
1. Intuición desnuda, pulmonía segura
2. Rana que croa pierde las ancas
3. Navegando con el viento te aseguras el sustento
4. Estudiantes aplicados son bien recomendados
5. De cooperar a servir no hay que un mandil
6. Comensal incauto, festín de caníbales
7. No hay dos sardinas con idénticas espinas
8. El músico genial no suena por dos veces igual

Y tres trampas más: la de la conciliación mal entendida (“coartada para hacer girar la vida de las mujeres alrededor de una absurda obsesión por las tareas domésticas”), la de ciertas asociaciones femeninas (“tan exclusivas como excluyentes”) y la de las cuotas (“esos ascensores especialmente creados para el sexo femenino que siempre se detienen antes de llegar al ático).

Un servidor es un ferviente defensor del liderazgo y del talento femenino, como sabéis todos los que me habéis leído y escuchado. La testosterona será desplazada por la oxitocina como “hormona de la influencia” en este siglo XXI. Sin embargo, planteamientos como el de Elena Carantoña me parecen enormemente útiles. Nadie va a regalar nada en la asunción de responsabilidades y el ascenso al poder en las organizaciones. La mujer debe formarse, desarrollarse, como el hombre, y pedir asertivamente lo que merece.

Estoy siguiendo con atención la labor de Dalia Grybauskaité, Presidenta de Lituania. Hija de un electricista y una vendedora, Dalia nació el 1 de marzo de 1953 en Vilnius (capital de Lituania), se licenció en Economía en la Universidad de Leningrado (1983) y se doctoró en la de Moscú (1988). En 1991 cursó un programa para ejecutivos senior en la Universidad de Georgetown. Es liberal, nacionalista, anti-rusa, muy directa en el trato. Es cinturón negro de karate, le encanta la música, no está casada ni tiene hijos, habla lituano, ruso, inglés, francés y polaco.. Fue Directora para Europa del Ministerio de Relaciones Económicas Internacionales (1991-93), Directora de Relaciones Económicas del Ministerio de Asuntos Exteriores (1993-94), Ministra plenipotenciaria ante la Unión Europea (1994-1996), Ministra plenipotenciaria en la Embajada lituana en EEUU (1996-1999) y Ministra de Finanzas de su país entre 2001 y 2004 (reformó el régimen fiscal lituano, redujo los impuestos a la mitad y duplicó los ingresos del Estado). Entre 2004 y 2009 fue Comisaria Europea de Programación Financiera y Presupuesto, hasta que decidió presentarse a Presidenta de la nación. En su discurso de candidatura, señaló: “He decidido volver para ayudar a mi país y es una gran responsabilidad... el primer desafío es la crisis económica y en mi opinión Lituania también se ve desafiada por los niveles de corrupción y la oligarquía. Esos son los desafíos que me gustaría afrontar”.

El 17 de mayo de este año, Dalia ganó las elecciones presidenciales, obteniendo en la primera vuelta el 69’05% de los votos. Es, desde el 12 de julio de 2009, la primera mujer que ostenta la presidencia de Lituania. Sus primeras palabras fueron: “the taste of victory is the burden of responsibility“(el sabor de la victoria es la carga de la responsabilidad).

Como Presidenta del país, no lleva las riendas del gobierno, pero lidera la política exterior y la defensa y tiene poder de veto sobre los proyectos legislativos y sobre los presupuestos del Estado. Para empezar, en un país con más del 15% de desempleo, se ha bajado el salario a la mitad.

Por su crecimiento, Lituania fue llamada “el tigre del Báltico” y ahora es uno de los países que más está sufriendo la crisis. Una presidenta como Dalia Grybauskaité puede ejercer el liderazgo que el país necesita.