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lunes, 3 de agosto de 2009

Cinema Paradiso


Días de descanso, de piscina y pelis, antes de partir hacia Lanzarote. El sábado estuvimos viendo en DVD Misión Imposible III, con Tom Cruise. Una cinta de muchísima acción que no tuvo éxito en la taquilla. Ayer, el musical Fiebre del sábado noche, con las canciones de los Bee Gees (Staying alive, More than a woman, How deep is your love, Tragedy, Saturday night fever…). Y esta tarde, Cinema Paradiso, la inolvidable película de Giusseppe Tornatore con música de Ennio Morricone.

Estrenada en 1989, se trata de una de las mejores películas de todos los tiempos. Ganó el Óscar a la mejor película de habla no inglesa, el Globo de Oro, el Bafta y el Premio Especial del Jurado del Festival de Cannes. Es un maravilloso homenaje al séptimo arte, a lo que suponía como entretenimiento, evasión y pedagogía para muchas generaciones y a la relación entre un niño (Totó) y un señor mayor, Alfredo (Phillipe Noiret), que le enseña un oficio y una filosofía de la vida. Todos deberíamos haber tenido un Alfredo en nuestras vidas (creo que el mío fue mi abuelo Leopoldo Villar).

Como los buenos vinos, esta obra de arte mejora con los años. Fue la ópera prima de Giusseppe Tornatore (el guión está escrito por él mismo y es en cierta forma autobiográfico, puesto que este director es de Palermo, Sicilia y se aficionó a la fotografía desde niño) y no ha vuelto a hacer una película de tanta calidad.

Pierluigi Puccini, en la web de Filmaffinity, escribe sobre Cinema Paradiso lo siguiente: "Cinema paradiso narra la maravillosa historia de Salvatore , un joven cuyo amor por el cine, su tierra, su novia y su amigo del alma le inspiran a mejorar como persona. Un paseo bello y nostálgico por su vida, su infancia, su adolescencia y su adultez.Giuseppe Tornatore conjugó los sueños de todo cinéfilo, vivir en una fábula donde cada caída signifique un levantamiento más fuerte, donde se puede jugar con el tiempo, con la tristeza y con la alegría, un mundo al cual tan solo podemos observar y añorar.Magnificas interpretaciones de los tres Salvatore, el adulto, el joven y el niño; con especial mención de los dos últimos, quienes sencillamente se roban la película con el carisma que impregnaron a las andanzas del personaje central; también tenemos el privilegio de contar con Philippe Noiret , quien brinda una encarnación sencillamente magistral como el bondadoso operador del cinematógrafo.La partitura de Ennio Morricone jamás defrauda, al igual que la hermosa fotografía de Blasco Giurato, y por sobre todas las cosas cabe admirar el magnifico trabajo de Tornatore tanto en el guión como en la dirección de esta bella cinta que ya forma parte del salón de honor del séptimo arte, un trabajo al cual no le falta nada, una obra maestra contemporánea.Cinema paradiso cuenta además entre sus mejores logros con uno de los finales mas enternecedores de la historia del cine, un epílogo antológico para un cinéfilo empedernido como el que les escribe, un momento invaluable para cerrar esta hermosa y monumental película. Mi orgullo Italiano.”

La frase de la película es, cuando Salvatore sale del pueblo hacia Roma para triunfar en la vida, la recomendación que le hace Alfredo: “Hagas lo que hagas, ¡Ámalo! Como amabas la cabina del Cinema Paradiso cuando eras niño”. Sí, ésa es la clave de nuestra existencia.