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jueves, 2 de julio de 2009

Vivir sin jefe

Espléndido día, aunque muy caluroso, la verdad. Por la mañana, he tenido el privilegio de participar en el Programa de Desarrollo del Liderazgo de Kraft Foods. Mª Pilar Pérez, su Directora de Recursos Humanos, me ha hecho una presentación muy emotiva y ha leído un par de párrafos de La sensación de fluidez. Posteriormente, he estado hablando durante un par de horas sobre El rol del líder en los procesos de cambio. Agradezco al equipo de Mª Pilar (Nicolás, Ana) el trabajo previo a esta sesión para adaptarla a las actuales necesidades de la compañía y de sus profesionales.

A las 7, tras una reunión internacional a través de Skype y otra de innovación, he participado en la presentación del libro Vivir sin jefe, de Sergio Fernández, del que he tenido el honor de ser prologuista. Sergio nos enseña en esta obra los 50 errores que cometen los emprendedores, y nos ofrece ejercicios prácticos para mejorar. Un libro muy práctico y ameno de un joven periodista y coach (30 años) al que le auguro un impresionante futuro.

El prólogo de Vivir sin jefe dice lo siguiente:

“Esta crisis sirve para algo (que yo creo que sirve para mucho porque, como dijo Albert Einstein en su día, “la verdadera crisis es la crisis de la incompetencia”), es para cuestionarnos el modo de vida que llevamos, el entorno en el que trabajamos y nuestra propia actividad para labrarnos nuestro destino.
El libro que tienes en tus manos, querido lector, es un texto extraordinariamente práctico para emprender tu propia vida. Sostengo que estamos en plena “edad de oro del management español” (un momento dulce en paralelo con el éxito de nuestro deporte en el fútbol, el tenis, el baloncesto, el ciclismo, las motos, la fórmula uno, el fútbol sala, el balonmano y tantas y tantas disciplinas deportivas), en el que el pensamiento propio nacional sobre cómo dirigir organizaciones se ha desligado del modelo anglosajón y nos ofrece planteamientos más frescos, más actuales y mucho más cercanos, con la pasión de los latinos y el calado de los grandes intelectuales. Dentro de este management español, el libro que ha escrito Sergio es muy especial, no sólo por su temática (el emprendizaje ha merecido libros muy interesantes, como El libro negro del emprendedor de Fernando Trías de Bes, y pocos más de ese nivel), sino por su amplitud de miras. Con la concreción de un recetario (que tan útil resulta a quienes se adentran en la cocina; en este caso, la cocina de su propia empresa) y la visión panóptica de un conocedor de la realidad económica y social a quien le apasiona pensar sobre la gestión y el liderazgo.
En estos momentos difíciles de la economía española y mundial, se ha creado un subgénero dedicado a la crisis, a su explicación, en el que destacan autores como Leopoldo Abadía, Enrique Alcat, Oriol Amat, Fernando Giner, Santiago Niño, Alberto Recarte, Carlos Salas, Carles Torrecilla o Fernando Trías de Bes, por citar a unos cuantos de nuestros compatriotas. Libros en general bien escritos, amenos, profundos, didácticos. Libros que se centran en el pasado, explican considerablemente el pasado (esta burbuja que ha estallado y algunas con pautas similares) y proponen soluciones para el futuro.
La ventaja del libro de Sergio es que no busca culpables (un concepto jurídico y religioso ante el que uno se suele defender viendo la paja en el ojo ajeno en lugar de la viga en el propio) sino responsables. Este libro que vas a empezar a leer apela a tu RESPONSABILIDAD, a tu capacidad de respuesta desde la idea del Talento como Disfrute (hacemos mejor aquello con lo que realmente disfrutamos), la automotivación y el gran valor de la libertad (“vivir sin jefe”, ser uno mismo el jefe de su trabajo y de su propia vida).
Hace más de una década, en dos periodos distintos de mi trayectoria vital, que no he de rendir cuentas, empresarialmente hablando, más que a mis compañeros y a la sociedad. No he perder el tiempo en hacerle la pelota a un jefe caprichoso y/o impositivo (un jefe tóxico, como más de un tercio de los jefes en España) que me saca de quicio (y eso que he tenido jefes maravillosos, desde Carlos Galán, hoy Presidente del Ateneo de Santander, hace casi 30 años). He de focalizar mi compromiso, me esfuerzo, mi energía, en hacer de este mundo un sitio mejor, en ofrecer productos y servicios que ayuden a mis clientes, en echar una mano para conseguir que las organizaciones sean espacios de felicidad y no cuevas de sufrimiento.
Ojalá hubiera tenido este libro que ha escrito Sergio hace años. Habría anticipado obstáculos con los que me he topado. Habría encontrado fuentes de ayuda. Me habría quedado clarísimo qué es lo importante de todo esto: la libertad, la solidaridad, la generosidad, la felicidad.
Gracias, querido autor, por ofrecernos un texto tan valioso. Y a ti, querido lector, no te quito ni un segundo más para que puedas adentrarte en este gran libro. Léelo como si disfrutaras de una buena copa de vino o de una comida exquisita. Aprende de él, estúdialo, como si tu vida dependiera de ello. Porque en cierto modo es así. El secreto de la felicidad es hacer lo que amas con las personas que amas, y en ese sentido este libro te puede ayudar mucho.”

2 comentarios:

Carolus dijo...

Aquí os dejo abrir un e-libro muy útil para que lo miréis, se llama “Manual y espejo de cortesanos”, de C. Martín Pérez.

http://www.personal.able.es/cm.perez/comentarioslibros.html
http://www.personal.able.es/cm.perez/Manual_y_espejo_de_cortesanos.pdf


Simula, disimula, no ofendas a nadie y de todos desconfía: antiguo consejo para un joven Rey Sol que te servirá para desenvolverte y medrar en la Corte en la que todos sobrevivimos. Donde hay un grupo de personas, existirá una lucha por el poder, alguien lo conseguirá y a su sombra crecerán los cortesanos que conspirarán para quitárselo o para agarrarse a una porción de poder dentro de su Corte. Tal vez aún no te hayan contado cómo funciona todo esto. Te guste o no, ya estás metido de lleno en la Corte y es mejor que domines sus reglas. Despierta, otros ya te llevan ventaja. Es hora de medrar.

Saludos

Marcus dijo...

Esperemos que lo lean también aquellos a los que más les hace falta (los "jefes tóxicos") en su propio interés y en beneficio de sus subordinados. Si solo hubiera 1/3 de "jefes tóxicos", otra sería nuestra situación económica nacional. Me ha gustado la palabra "jefes" ya que son solo éso por pagar sueldos y no por ningún merito adicional. Afortunadamente también los hay brillantes, pocos pero los hay. Mucho éxito con este proyecto. Saludos, Marcus.