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martes, 21 de julio de 2009

Jefe tóxico y coach


Esta mañana ha estado trabajando con los directivos de Financiera y Minera (Grupo Italcementi). Se trata de un grupo empresarial especializado en cemento, hormigón, árido, morteros secos y morteros especiales. En 1994 fusionó sus actividades en Andalucía (donde posee una posición predominante) con Cementos Rezola (líder en la Zona Norte / País Vasco). Italcementi Group es el quinto productor de cemento del mundo, presente en 22 países de 4 continentes. Me ha encantado el estado de ánimo, a estas alturas de una temporada tan difícil, de los ejecutivos de FyM. Su Consejero Delegado y Director General, Fabrizio Pedetta, me ha dado una impresión magnífica, la de un líder empresarial directo, claro, convencido de los valores de la compañía (un equilibrio entre el crecimiento económico, la protección del entorno y la responsabilidad) y que está centrado en el compromiso y la confianza como grandes intangibles de gestión. Él y su DRH, Juan Bueno (como diría D. Antonio Machado, “bueno, en el buen sentido de la palabra bueno”) han hecho una presentación dinámica y muy audiovisual sobre uno de sus grandes retos para la 2009-2010: fomentar el Desarrollo Organizativo de la empresa a través de un ambicioso programa en el que los miembros del comité de dirección sean los “coaches” de sus colaboradores directos. Un programa que combina sesiones cara a cara, textos y presentaciones, que han denominado “Avanzamos juntos”.

He tenido el privilegio de compartir con ellos la primera sesión en lo que vendría a ser la conferencia inaugural del programa. En términos de contexto general (he preferido en esta primera no entrar en el método del coaching), les he hablado de dos ideas principales. Del propósito de las organizaciones, que no es maximizar el beneficio (como quiso hacernos creer erróneamente Milton Friedman) sino sobrevivir. Según la ley de Revans (padre del ‘action learning’): “La supervivencia de un organismo depende de que su tasa de cambio sea mayor que la del entorno”. Las empresas sólo pueden sobrevivir si aprenden rápidamente, más rápido que su entorno. Las tentaciones inmovilistas (neotayloristas) hipotecan gravemente el futuro. El management humanista no sólo es el conveniente, sino el más rentable. La segunda idea es el enorme peso del clima laboral (que es casi el 50% de los resultados) y el deterioro en el clima de los jefes tóxicos, que desgraciadamente son más de un tercio del total de jefes en nuestro país (los buenos líderes son apenas uno/a de cada seis). No se puede ser “jefe tóxico” y coach a la vez. Por tanto, FyM ha preferido, respecto a la alternativa de utilizar coaches externos (menos arriesgada y más “barata” en términos de tiempo y esfuerzo organizativo) avanzar juntos dotando a los miembros de su comité de dirección de herramientas de coaching para que actúen como facilitadores de desarrollo directamente. Mayor riesgo, mayor rentabilidad potencial. Me parece una idea estupenda.

Suelo insistir que en esta crisis hay ganadores y perdedores. Una apuesta de tal calibre, apoyada explícitamente por el CEO, ha de ser necesariamente ganadora. Convertirá a FyM en una organización más innovadora, más comprometida, con mayor confianza interna y que aprende más rápidamente que sus competidores. La fortuna ayuda a los audaces.

Hoy mi recuerdo al escritor Frank McCourt, fallecido de melanoma. Nació en Brooklyn en 1930, en la gran depresión, y marchó a los 4 años a la depauperada Irlanda. A los 17 regresó a Nueva York para hacerse profesor, lo que literalmente le salvó la vida. Cautivó a sus alumnos con fascinantes historias, y así ganó él mismo dignidad y autoestima. A los 66 años publicó Las cenizas de Ángela, el relato de su “infancia miserable irlandesa”, que obtuvo el Pulitzer de 1997, vendió seis millones de copias, fue traducido a 27 lenguas y llevado por Alan Parker a la gran pantalla de forma magistral. Después escribió Lo es (It) y el que es mi preferido, El profesor (The teacher man). Recuerdo en un Programa de Desarrollo a profesores de la Universidad de Alcalá de Henares que utilicé fragmentos de este texto para mostrar, desde la ironía, el impagable valor de la docencia. Tenemos que estarle muy agradecido a Frank McCourt, a su capacidad de narrar lo que le había pasado en la vida (una vida terriblemente difícil) y de liberarse de sus problemas a través de la escritura y la enseñanza.

En otro orden de cosas (o tal vez no), ayer Pep Guardiola dio la primera rueda de prensa de la temporada. 45 minutos, 39 preguntas, 4 días preparándola. ¿Por qué prescindir de Samuel Eto’o, el máximo goleador, el autor del primero en la final de la Champions? “Entiendo que se busque los porqués porque se trata de un futbolista maravilloso. No hay una razón deportiva ni de carácter. Es una cuestión de feeling, de sensaciones”. Guardia piensa (o mejor, siente) que, a pesar de los pesares, Etoo es tóxico para el vestuario blaugrana. Y como coach, prescinde de él “No hay razones futbolísticas. Uno de los motivos por los que conseguimos el triplete es Eto’o. En los cinco años que ha estado en el Barça, cuando él ha estado bien, el equipo ha ganado y cuando Eto’o no ha estado bien, las cosas han sido más difíciles”. “Tampoco existen razones de comportamiento. Él tiene su carácter y yo no estoy aquí para cambiar la personalidad de nadie, pero sí tengo que decidir con quién quiero trabajar”. Y añadió Guardiola: “Después de los trofeos tenemos que cambiar el vestuario. Es lo que dice mi experiencia y siento que es lo mejor para el Barcelona”. Un coach valiente. Efectivamente, cuando se va ganando es cuando uno ha de tener el coraje de ser capaz de cambiar.

1 comentario:

Mar Bernad dijo...

Es difícil entender en la época en la que vivimos, que los triunfos y aplausos en ocasiones son flores de un solo día. Tomar decisiones de este tipo no siempre es fácil, pero el coach sabe, conoce, percibe, huele que el cambio es necesario.