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jueves, 11 de junio de 2009

Vuelve La Roja

Día del Corpus, fiesta en varias comunidades autónomas. Esta mañana he trabajado en Barcelona, haciendo un par de sesiones de coaching a directivos de una empresa cliente. Se me ha pasado el tiempo volando. No entiendo cómo en estos momentos difíciles las organizaciones no invierten, más que nunca, en el desarrollo personalizado de sus principales profesionales. Es una de las inversiones más rentables para una compañía que uno pueda imaginar.

En el avión Madrid-Barcelona, he leído el especial en El Mundo y Marca Vuelve La Roja. Un análisis de 24 páginas sobre la selección española de fútbol, que a partir del domingo 14 jugará la Copa Confederaciones en Sudáfrica. Santiago Segurola analiza el fútbol española en su artículo España desafía las normas. “Los resultados de este años han profundizado en la idea de la belleza y de la eficacia”. Eso nunca es casualidad (belleza y eficacia que admiramos más en el deporte de alta competición que en la mayoría de nuestras empresas). Manolo Sanchís (en su día gran jugador y ahora un enorme pensador y ejecutivo del deporte) analiza uno por uno a los jugadores de La Roja: Torres, Villa, Silva, xavi, Puyol, Casillas, Marchena, Sergio Ramos, Capdevila, Xabi Alonso, Cazorla. Son “un equipo histórico”. Jesús de la Peña compara a La Roja con la canarinha de Pelé, Tostao y Rivelino en el mundial del 70, la Naranja Mecánica de Michels y Cruyff, el Milan de Sacchi… Montse Lorenzo entrevista a Vicente del Bosque: “La selección que más me preocupa es la nuestra”. Pablo Otero analiza las incorporaciones: Sergio Busquets, Pablo Hernández, Gerard Piqué, y los grandes ausentes (Andrés Iniesta, Marcos Senna, Juanito). Análisis de las selecciones rivales: Nueva Zelanda, Sudáfrica e Irak. Juanjo Becerra nos cuenta la historia de la Copa Confederaciones (“forjado a golpe de petrodólares”). Y los otros favoritos: Brasil (con comentarios de Zico) que añora el “jogo bonito”, Italia (con un análisis de Sacchi: “Un país sin sentido del fútbol alegre”), Egipto: “Los ‘faraones’ quieren reinar fuera de su tierra”. Finalmente, Curiosidades del campeonato y datos económicos y de población de Sudáfrica, anfitrión también del Mundial que empieza justo dentro de un año: 11 de junio de 2010.


De camino al aeropuerto, he parado en la FNAC de L’Illa, donde ha comprado varios libros de gestión. Entre ellos, Ideas rompeadoras de Leandro Herrero (CEO de The Chalfont Project, en el Reino Unido). Me lo he leído en la espera del aeropuerto y durante el vuelo de vuelta. Un texto interesante, que propone “las reglas del cambio viral para transformar las organizaciones”. Estas 30 reglas son de estructura, de procesos y de comportamientos a partes iguales. Leandro nos dice que “10 + 10 + 10 = 1.000”. Vaya megasinergia.

Estas “ideas rompedoras”, disruptivas, parten de la base de que las organizaciones no son lineales, se centran en las conductas a cambiar y sirven para entender la cultura como conjunto de conductas apreciables. La organización como red de conexiones, con “vínculos poderosos” y “vínculos débiles”.

Las diez ideas respecto a la estructura son:
1. El equipo 365: el equipo que (casi) no se reúne: no confundir equipo con reuniones. La pertenencia al equipo es algo concreto que va más allá.
2. Doble función: que cada responsable tenga al menos dos roles.
3. Trabajo con homólogos: Hacer “sombra” (shadowing). La pareja como unidad de gestión.
4. Todo es un proyecto. Vendamos nuestra capacidad de llevar a cabo proyectos.
5. Gestión por invitación: La pertenencia a equipos no es automática.
6. Equipos a plazo fijo. Con fecha de caducidad. Crear, desmantelar, volver a crear equipos frente a la rutina.
7. Trabajo en red, no abusar del “trabajo en equipo”.
8. Las funciones de apoyo (staff) son empresas (probadas por el mercado). RRHH, Finanzas, I+D aportando valor y superando la prueba del mercado.
9. Pujar por pertenecer a un equipo: Mercado interno abierto de talento.
10. Efecto hogar: “¿dónde hay un ‘techo’ para esta iniciativa?”

Las 10 ideas rompedoras respecto a los procesos son:
1. Relojes internos (un juego interno con 90 días de “subida a bordo”, presupuestos de 100 días, 45 días post-fusión, etc).
2. Fomentar la toma de decisiones a los niveles más bajos. Empowerment de verdad.
3. Buscar gente con talento y diseñar un puesto a su medida. Rastreo permanente de talentos.
4. Precisar quién debe rendir cuentas.
5. Proyecto imaginario, desatascar el Outlook
6. Descongestionar la empresa (eliminar cuellos de botella)
7. Evaluación del desempeño. 3 vías (supervisor-colaborador-sistema) y los 365 días
8. Dar la cara, no recurrir al correo electrónico
9. Menos powerpoint, más “storytelling” (contar historias)
10. Ser imperfetos (a mayor riesgo, mayor recompense)

Las 10 ideas rompedoras sobre conductas son:
1. Ir a las fuentes, al origen (y bajar el volumen) para evitar rumores
2. Cumplir las propias promesas (credibilidad)
3. Colaboración (“los voluntarios”): Una “empresa de voluntarios”
4. Premiar los resultados, no los esfuerzos aislados ni los inputs
5. Comportarse como inversor, especialmente de capital humano
6. El pasado, dejarlo a los arqueólogos (centrarnos en el presente y el futuro)
7. Hacer la pregunta: “¿Por qué hacemos lo que hacemos?”
8. Aflojar el control (con el “ordeno y mando” se obtiene muy poco)
9. “¿Se puede hacer de otra manera?” (reforzar la innovación en la práctica)
10. Primero actuar y luego definirlo (“walk the talk”)

Me ha gustado este libro. Son ideas rompedoras, unidades de energía. Sentido común, pero (desgraciadamente) no práctica común.

2 comentarios:

Germán Gijón dijo...

Hola, Juan Carlos:
Y hablando de La Roja, me lo acabo de comprar. Todavía no lo he empezado (hace 4 horas escasas que he salido de la librería) y sólo me ha dado tiempo a leer por encima el prólogo de Ángel María Villar. Me ha llamado la atención la referencia a las 5 E en "Liderazgo, Empresa y Deporte" (Estrategia, Equipo Emociones, Empeño y Equilibrio) y su similitud a las 5 S (seiri, seiton, seiso, seiketsu y shitsuke, que son los 5 "por qué" del pensamiento Lean japonés).
Te prometo leerlo con atención y afán de aprendizaje.
Un saludo.

Verónica Gran dijo...

Juan Carlos,

las palabras forman parte del pensamiento pero el pensamiento sin acción no genera transformaciones. Los pensamientos sin conciencia, mucho menos.

Cada día estoy más convencida de que tengo que aprender a desaprender.

Un saludo,

+PERSPECTIVA