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sábado, 20 de junio de 2009

La Roja y la esperanza

Está a punto de comenzar el verano en esta parte del mundo y se nota mucho. Este sábado, he ido a desayunar con mi hija Zoe y luego hemos hecho una visita a la librería Troa de la calle Serrano, que nos encanta. Zoe ha comprado varios libros de Gerónimo Stilton (entre ellos, uno de actividades para las vacaciones) y un servidor, los siguientes para esta semana:
- El futuro y sus enemigos, de Daniel Innerarity
- El balcón de Sócrates. Una propuesta frente al nihilismo, de José María Bravo
- Un americano en París, de Jean-Marie Colombani (ex director de Le Monde)
- Pensar sin certezas. Montaigne y el arte de conversar, de Jesús Navarro Reyes
- Estados Unidos y el fin de la hegemonía. Conversaciones de John K. Galbraith con Jorge Halperín
- El concepto de amor en San Agustín, de Hannah Arendt
- El debate de los DEBATES 2008 (en España y Estados Unidos), de la Academia de la TV
- Comunicación para ejecutivos, de Arturo Gómez Quijano

He comprobado en esta librería, comentándolo con los profesionales que allí trabajan, lo bien que están funcionando obras como El Reino de la Humildad, de Juanma Roca; Creo, luego Creo, de Jordi López Datell o La Roja, el triunfo de un equipo.

De 12.30 a 14 horas he tenido clase en el MBA Executive del CEU. Hoy tocaba la relación entre el liderazgo y un equipo de alto rendimiento. Hemos hablado del origen del término, de los tres niveles de liderazgo (individual, de equipo y organizativo), de las megacompetencias actuales de liderazgo, de los “diez pecados capitales de los jefes” (Leo Farache), de Nelson Mandela como “caso” de gran liderazgo… Estoy seguro de que les va a ser de gran utilidad en su vida profesional y personal.

Y después nos hemos ido a comer Zoe y yo al restaurante del Hotel Eurostars, uno de los cuatro nuevos rascacielos de la ciudad. Debe ser uno de los restaurantes más altos de toda España, en la planta 30ª, con unas vistas impresionantes. Lo hemos pasado muy bien charlando de unas cosas y otras.

Por la tarde, piscina. He aprovechado para leer el último libro de Daniel Innerarity, el mencionado El futuro y sus enemigos. Daniel es profesor de filosofía en la Universidad de Zaragoza y profesor invitado en La Sorbona. Es uno de nuestros pensadores más interesantes, con obras tales como Ética de la hospitalidad, La transformación de la política, La sociedad invisible o El nuevo espacio público. El profesor Innerarity se ha convertido en una de las referencias en la reflexión actual.

El futuro y sus enemigos es “un libro que apuesta por una política del optimismo y la esperanza en unos momentos en los que se ha debilitado la confianza en el futuro.” Esta “defensa de la esperanza política” la estructura el autor con una introducción (El futuro tomado en serio), en la que declara que “todo el sistema político y la cultura en general están volcados sobre el presente inmediato; nuestra relación con el futuro colectivo no es de esperanza y proyecto, sino más bien de precaución e improvisación”. Innerarity nos recuerda que para Max Weber la tarea de la política era “gestionar el futuro y responsabilizarse de él”. ¿Cuál es el contexto actual? “La falta de ambición colectiva de nuestras sociedad, la extenuación del deseo, nuestro miedo difuso, el repliegue sobre los intereses individuales y la carencia de perspectiva”. Porque “no es la urgencia la que impide elaborar proyectos a largo plazo, sino la ausencia de proyecto la que nos somete a la tiranía del presente”.

Basado en un curso de Daniel Innerarity en La Sorbona en 2007-2008, el texto nos muestra ocho “teorías”: Una teoría de la justicia generacional (el “presentismo” convierte el futuro en un basurero del presente; “la principal urgencia de las democracias contemporáneas no es acelerar los procesos sociales sino recuperar el porvenir”), Una teoría de la aceleración (en sus tres dimensiones: técnica, de cambio social y de ritmo vital; “no hay innovación social sin estabilidad institucional”), Una teoría de la prospectiva(de la adivinación al conocimiento; “el futuro no es una especulación sobre lo posible, no el conocimiento de algo que necesariamente va a suceder” porque “los seres humanos vinculados con un proyecto concertado tienen una superioridad sobre aquellos a los que no vincula ninguna promesa y carecen de intención”, Hannah Arendt, 1958), Una teoría de la decisión (hay tres grandes grupos de decisiones: la planificación, el incrementalismo y la improvisación; “el tipo de racionalidad que cabe exigir está en función de la complejidad de la situación”), Una teoría de la responsabilidad (frente al concepto de “mundo desbocado” de Giddens o de la “irresponsabilidad organizada” de Beck, hacerse cargo en situaciones complejas; “un concepto renovado de la responsabilidad podría contribuir a desfatalizar el proceso de modernización, de manera que no sea percibido como un reino de poderes incontrolables, sino como un proceso civilizatorio hecho por los seres humanos, en el que nos vemos enfrentados a procesos que se sustraen de nuestro control pero que pueden ser parcialmente regulados”), Una teoría de los ritmos sociales (“el tiempo mundial del mercado ha entrado en conflicto con el tiempo político de las democracias, el tiempo estratégico de las empresas y el tiempo psicológico de los individuos”; “la cronopolítica resulta más importante que la geoestrategia”), Una teoría de la contingencia política (“la política ha entrado plenamente en un horizonte post-heroico”, en un “mundo sin épica”, en la era de la desconfianza) y La construcción política de la esperanza colectiva (“la sociedad se moviliza menos por proyectos de futuro que por la agitación del pasado”; “Se ha dicho que la izquierda tiene dificultades en movilizar a su electorado y hay quien piensa que esa operación vendría a ser, no tanto despertar la esperanza colectiva como inquietar al electorado para ganarse la preferencia que resignadamente nos hace decidirnos por lo menos malo. Por decirlo sintéticamente, hoy la derecha es optimista y la izquierda pesimista. Tal vez el antagonismo político se articule directamente más comom disposición emocional que como proposición ideológica”). Magnífico libro, muy profundo. Y muy útil en los tiempos que corren.

A las 20.30 horas hemos visto el último partido del grupo A de la Copa Confederaciones, España-Sudáfrica. La Roja contra la anfitriona. Los sudafricanos, que llenaban el estadio, han estado cantando y bailando como sólo ellos saben hacerlo. Ha sido un partido emocionante, bien controlado por la selección española, que ha ganado 2-0. La Roja posee el record absoluto de 15 partidos consecutivos ganados y está a dos de batir de encuentros invicta (está en poder del Brasil de Romario de los 90). Zoe iba vestida con la camiseta de La Roja para esta Copa Confederaciones.

La Roja nos da buenos motivos para seguir soñando.