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jueves, 2 de abril de 2009

El yo evolutivo

Santo Domingo nos recibió nublado antes de ayer y así sigue. Al menos, no da tanta sensación de calor, aunque sí de humedad.

Solemos decir en Eurotalent que el Talento es Capacidad por Compromiso (esta parte de la ecuación es de Dave Ulrich) en el Contexto adecuado. Un país tan maravilloso (y con tanto por desarrollar en lo que al Talento se refiere) es buena prueba de ello. La mayor parte de las personas con las que contactas son buena prueba de ello: gente que se levanta a las cinco y pico de la mañana y realiza varios trabajos de sol a sol. Jóvenes (y no tan jóvenes) que estudian idiomas y todo tipo de profesiones, realizando cursos hasta los domingos. Seres humanos muy conscientes de que la capacitación marca la diferencia y se comprometen personalmente por estar muy preparados… Sin embargo, cuando uno pasa por un centro comercial ve que en las oficinas bancarias las colas son enormes y la actitud de los ciudadanos no es de clientes sino de súbditos obedientes. El sistema financiero es manifiestamente mejorable. La energía sigue siendo un problema y las infraestructuras deberían mejorar muchísimo para que la RD alcance un cierto desarrollo como país (funciona la primera línea de metro de la capital, lo que ha permitido que trabajadores que salían de sus casas a las 5 de la mañana para llegar a sus empleos a las 8, ahora puedan dormir una hora y media más al día). Cuando el Contexto no está a la altura de la Capacidad y el Compromiso, el Talento emigra (lo cual es una de las mayores desgracias para un país) y se aprovecha fuera. Tengámoslo siempre en cuenta.

Es numerosa (y en muchos casos exitosa) la literatura reciente sobre la llamada Crisis global. Del libro de Leopoldo Abadía se han vendido unos 125.000 ejemplares. El de Carlos Torrecilla (ESADE) está en tercera edición. He comentado en este blog Euforia y Pánico, de Oriol Amat, que me parece magnífico. Y me he traído para este viaje El Informe Recarte, uno de los más recientes. Con todo, me ha sorprendido que, más allá de los datos y el análisis puramente económico, el texto que más me ha hecho pensar sobre lo que nos está pasando es de 1993 (publicado en castellano en 2008) es El yo evolutivo, de Mihaly Csikszentmihalyi (el padre del concepto de “flow”, fluir o fluidez).

El yo evolutivo se presenta como una secuela de Fluir, un libro de 1990, que representa “un cuarto de siglo de investigaciones sobre la felicidad”. Su interés en el disfrute empezó en 1963 con su tesis doctoral sobre la creatividad, que buscaba responder a la pregunta: “¿cómo hace la gente para hacerse preguntas nuevas? ¿Cómo identifican problemas en los que nadie había pensado hasta aquel momento?” Observando a los artistas trabajando, el autor descubrió que éstos se encontraban inmersos en su trabajo, en un trance casi hipnótico, y esas actividades les resultaban divertidas. De ahí surge el concepto de “fluidez”.

Este libro en inglés se titula The Evolving Self. A Psychology for the Third Millenium. Csikszentmihalyi escribe que “la mayoría de lo que denominamos ‘vida’ consiste en esfuerzos para asegurar la autoconservación y autorreproducción.” (debemos avanzar incluso para permanecer quietos). Y cita al sociólogo Pitirim Sorokin cuando describe los cambios en la visión del mundo a lo largo de la historia de la cultura como alternancia entre fases ideacionales (regidas por el valor) y sensatas (regidas por el placer). “La actual fase sensata se caracteriza por un aumento de la legitimación del materialismo, un rechazo gradual de represiones de comportamiento y códigos morales, considerados como hipócritas o ignorantes, una falta de fe en valores permanentes, un egocentrismo narcisista y una impenitente búsqueda de satisfacción sensorial” (filosofía Playboy).

“La evolución nos proveyó aparentemente con un eficiente mecanismo para conseguir que hiciésemos lo más conveniente para nosotros: la experiencia del placer.” Por ello, “el cristianismo, el Islam y el budismo, tres de las fes más antiguas y difundidas, son partidarias de la moderación de los apetitos desmesurados.” La testosterona prima a los varones en su comportamiento adaptativo y el estrógeno regula el comportamiento de las féminas (“mientras que las hormonas masculinas se desencadenan cuando una amenaza o enfrentamiento externos requieren una respuesta rápida y contundente, las femeninas siguen un ritmo interno relacionado con la reproducción”). Por eso, “hoy en día demasiada testosterona es probable que tenga como resultado la delincuencia en lugar del liderazgo.”

El cerebro nos engaña básicamente a través de tres ilusiones: el mundo de los genes (“cuando una persona se ve enfrentada a una nueva situación, la sabiduría de los genes deja de ser fiable”), el mundo de la cultura (etnocentrismo: “es peligroso tomarse demasiado en serio la imagen del mundo presentada por la propia cultura”) y el mundo del yo (distorsiona la realidad hasta que resulte congruente con las necesidades del ego). Multiculturalidad. Csikszentmihalyi nos abre los ojos sobre ello: “De los siete ‘creadores de la era moderna’ cuyas vidas describe Howard Gardner, sólo uno, la bailarina y coreógrafa Martha Graham, acabó viviendo en el país donde naciera, pero viajó tanto que de hecho podríamos decir que de hecho era multicultural. Sigmund Freud estudió en París y luego dejó Viena para trasladarse a Londres; Einstein pasó de Alemania a Italia , luego a Suiza, de vuelta a Alemania y luego a los Estados Unidos; Gandhi pasó muchos años en Inglaterra y Sudáfrica antes de regresar a la India; Picasso dejó España por Francia; Stravinski tuvo que abandonar Rusia y vivió en varios lugares exiliado, incluyendo Hollywood; y T.S. Eliot huyó de las orillas del Mississipi para irse a Londres. El elemento común de todas esas peregrinaciones probablemente no sea una coincidencia, sino que señala el hecho de que es más fácil ver la realidad de nuevas maneras cuando uno deja el capullo de la propia cultura nativa.”

Para pasar a ser socios activos en la construcción del futuro, no basta con ser conscientes de estas tres ilusiones. Es necesario afrontar los potenciales obstáculos en la interacción con los demás, porque no sólo existen los genes, sino también los memes (pautas de comportamiento, lenguajes, valores, tecnología). Hay depredadores (opresión: “condición en la que la energía psíquica de una persona es controlada por otra contra la voluntad de la primera”), parásitos (“si la opresión es una forma de explotación en la que alguien que tiene más poder le arrebata la libertad a alguien que tiene menos, en el parasitismo ocurre justo lo contrario”) y explotadores miméticos (“seguramente todo el mundo ha conocido a ejecutivos cuyo principal punto fuerte es que saben vestir bien; o hablar con una impresionante y pastosa voz de barítono; o que poseen una sonrisa encantadora”). “La institución que comprende mejor el mimetismo sin duda es la publicidad y sus disciplinas hermanas, como las relaciones públicas.”

El término meme fue introducido en los 70 por Richard Dawkins, a partir del término griego mimesis (imitación). Es “cualquier pauta permanente de materia e información producida por un acto de intencionalidad humana”. Los memes también se reproducen (por ejemplo, para Max Weber, el capitalismo se había convertido en el siglo XX en una “jaula de acero” de la que no podían escapar ni productores ni consumidores). Un ejemplo de ellos es la televisión, que hace sentir a los espectadores relajados, menos activos, concentrados mentalmente, satisfechos o creativos que realizando cualquier actividad. “La televisión es un ejemplo dramático de un meme que invade la mente y se reproduce allí sin preocuparse para nada del bienestar de su anfitrión.”

Dirigir la evolución: “De existir una tarea central de la humanidad en este milenio, ésta sería iniciar correctamente sus esfuerzos para controlar la dirección de la evolución.” Si un organismo es “cualquier sistema de partes interrelacionadas que necesita entradas de energía para seguir existiendo”, los principios de la evolución son los siguientes:
1. Todo organismo tiende a mantener su forma y a reproducirse a sí mismo.
2. Para sobrevivir y reproducirse, los organismos requieren de entradas de energía externa.
3. Todo organismo intentará tomar el máximo de energía posible del entorno, limitándose únicamente cuando se vea amenazada su integridad.
4. Los organismos que tienen éxito a la hora de hallar maneras de extraer más energía del entorno para su propio uso tienden a vivir más y a dejar relativamente más copias de sí mismos.
5. Cuando los organismos tienen demasiado éxito a la hora de extraer energía de su hábitat, pueden destruirlo y de paso a ellos mismos. En realidad, según el autor, “la tecnología y la democracia se han combinado para que el consumo masivo alcance cotas sin precedentes.”
6. En la evolución existen dos tendencias opuestas: cambios que conducen hacia la armonía y aquellos que llevan hacia la entropía.
7. La armonía suele alcanzarse mediante cambios evolutivos que implican un aumento de la complejidad de un organismo, es decir, un aumento tanto en diferenciación como en integración.

“La educación es la principal institución encargada de proporcionar a la gente joven experiencias complejas”.

Evolución y fluidez. Las dimensiones características de una experiencia de fluidez son:
1 Objetivos claros.
2. Altas oportunidades para actuar de manera decisiva de acuerdo con las propias capacidades.
3. Acción y percepción se funden: mente concentrada.
4. Concentración en la tarea que se realiza.
5. Una sensación de control potencial.
6. Pérdida de la consciencia de uno mismo.
7. Sentido del tiempo alterado (todo pasa con rapidez).
8. La experiencia se torna autotélica (gratificante en sí misma).

Las consecuencias de fluir son creatividad, alto rendimiento, desarrollo del talento, productividad, autoestima y disminución del estrés. “Fluir parece ser el motor de la evolución que nos empuja hacia niveles de complejidad más elevados.” Si no se fluye, la cultura se vuelve dependiente de entretenimientos pasivos y redundantes.

Por tanto, es una cuestión de sabiduría, entendida como capacidad para conocer, como virtud, como lo que sienta bien (felicidad). La fluidez como motor de la historia; sin embargo, “la educación se ha delegado a escuelas modeladas según métodos de producción en masa que han demostrado su eficacia en fábricas.” Una buena sociedad debe ir más allá, ofreciendo a las personas espacio para su crecimiento.

Axiomas sugeridos por la lógica de la evolución:
1. Formamos parte de todo lo que nos rodea.
2. No hay que negar la propia singularidad.
3. Somos responsables de nuestras acciones.
4. Hemos de ser más de lo que somos (el Yo es una construcción creativa).

“Las células evolutivas harán posible experimentar fluidez a la vez que trabajan en pos de la meta más ambiciosa imaginable para la mente humana: fundir nuestra voz individual en la armonía cósmica, unir nuestra consciencia única con la consciencia emergente del universo, replegar nuestro centro momentáneo de energía psíquica en la corriente que tiende hacia el aumento de la complejidad y el orden.”

Bendita crisis, si sabemos evolucionar aprendiendo de las señales que nos transmite.