Páginas vistas en total

viernes, 20 de marzo de 2009

Ya es primavera

La primavera ha llegado, como demuestra este espléndido día en la Comunidad Valenciana, el día después de la “cremá”.

El mejor ejemplo que se me ocurre de “primavera empresarial”, de renacimiento, es Apple Computer. Por eso he elegido como lectura para el avión de ida y el de vuelta En la cabeza de Steve Jobs, de Leander Kahney (redactor de Wired, que lleva una docena de años cubriendo las informaciones de esta admirada e innovadora compañía).

El libro está estupendamente escrito, como no se puede esperar menos de un buen periodista. Relata los orígenes de Jobs (hijo de estudiantes no casados, fue dado en adopción a la semana de nacer; fue a Reed College, en Oregón, pero abandonó al primer semestre, aunque siguió asistiendo a las clases que más le interesaban, como caligrafía, su primer trabajo en Atari y su viaje de iluminación a la India), la creación de la compañía de la manzana (junto con su colega Steve Wozniak, montando ordenadores en el garaje de sus padres; Jobs tenía 21 años y Wozniak, 23), su fulgurante éxito (la Oferta Pública de Venta, en 1980, fue la mayor desde la de Ford en 1956; en 1983, Apple estaba en el Fortune 500 (la 411ª), el ascenso empresarial más rápido de la historia) y su despido (al parecer, por no ser productivo ni controlable).

Pero sobre todo, el texto se centra en la vuelta de Jobs en 1996. Como el Ave Fénix. El mejor retorno (la primavera) de la historia de las organizaciones. En 1994, Apple contaba con una cuota del 10% y vendía casi cinco millones de Macs. Cedió la tecnología para hacer “clones” a Power Computing, Motorota y Umax… que le quitaron mercado a la compañía. En el primer trimestre de 1996, perdió 69 millones de dólares y despidió a 1.300 personas. En febrero, la junta despidió a Michael Spindler como Consejero Delegado y contrató a Gil Amelio. En los 18 meses que éste dirigió Apple, la compañía perdió 1.600 millones de dólares, la cuota quedó en la tercera parte y él renovó lujosamente las oficinas centrales y se blindó un contrato de siete millones de dólares (el New York Times lo llamó “cleptocracia”).

Pero hizo una cosa bien: adquirir NeXT, una de las dos compañías que había fundado Steve Jobs desde su salida de Apple (la otra es Pixar, comprada posteriormente por Disney, que le ha convertido en el mayor accionista de la compañía de Mickey Mouse). El 20 de diciembre de 1996, después de once años de su salida, Jobs volvía como asesor de Amelio, y en julio de 1997 le sustituyó (el libro nos cuenta que Steve Jobs no tenía nada claro que Apple se pudiera salvar, después de haber dado las mayores pérdidas de una empresa del Sillicon Valley y que estaba disfrutando mucho del éxito de Toy Store, pero se metió en el lío).

Jobs revolucionó su casa: renovó la junta directiva e incorporó su “guardia pretoriana” de NeXT, llegó a un acuerdo con Bill Gates (la inversión de Microsoft de 150 M $ elevó el precio de la acción de Apple un 30%), potenció la marca y las relaciones con los clientes (25 M de usuarios de Mac), eliminó los clónicos, negoció nuevos acuerdos con proveedores, dejó los 40 productos en 4 (una matriz de 2 x 2: Consumidor y Profesional, Portátil y Ordenador de sobremesa). Steve Jobs es un artista tanto como un hombre de negocios. “Si se continúan arriesgándose a trabajar aún son artistas. Bob Dylan y Pablo Picasso siempre estaban dispuestos a fracasar” (Jobs). Hoy lo llamaríamos “reinventarse”. Ya sabes, "o Maddonna o Los Pecos" (Juan Carrión).

¿El resultado? En los dos primeros años de su “reentree”, Jobs encadenó cuatro éxitos: el Power Macintosh G3 (noviembre de 1997), el iBook, el Powerbook titanio y el iMac, que se convirtió en un fenómeno. Apostó por un ordenador sin disquetera y con USB... y triunfó.

Kahney nos presenta un mini-DAFO de Jobs. Es bueno (un maestro) en desarrollar nuevos productos (Mac, iPod, iPhone), en marketing (él es la imagen pública de Apple) y en cerrar tratos (gran negociador). No es bueno en dirigir películas (para eso tiene a John Lassiter), en tratar con Wall Street (para eso tenía de director financiero a Fred Anderson), en Operaciones (para eso está el veterano Tim Cook) y en centrarse (“estoy tan orgulloso de los productos que no hemos producido como de los que hemos hecho”, ha declarado Jobs a The Wall Street Journal). Por eso, siendo tan personal, en Jobs el equipo cobra pleno sentido.

En el tercer trimestre de 2007, Apple registró un beneficio récord de 818 M $. Entre las lecciones del libro, se presentan éstas:
- Sé déspota (creo que aquí el periodista confunde las ideas claras con el despotismo)
- Genera alternativas y elige la mejor
- Concéntrate en los detalles
- Simplifica
- No temas comenzar desde el principio
- Manten guardados los buenos secretos hasta que los presentes
- No te traiciones
- Cuando se trata de ideas, nada es un juego
- Encuentra una manera sencilla de presentar las nuevas ideas
- No escuches a tus clientes (no saben lo que quieren).

Tal vez sean principios radicales, pero el éxito está ahí (lo de “no escuchar a los clientes”, se refiere a la innovación, no a la calidad de servicio). Entre las “obsesiones” de Jobs, el diseño (es función, no forma), el talento (contrata a jugadores de primera, despide a los estúpidos), el equipo (el arte es un deporte colectivo), la pasión (“quiero cambiar el mundo”) y la innovación: “La innovación no tiene nada que ver con cuántos dólares inviertes en I+D. Cuando Apple salió con el Mac, IBM gastaba al menos cien veces más en I+D. No se trata de dinero. Se trata de las personas que tienes, cómo diriges y cuánto consigues” (Steve Jobs, Fortune, 9-XI-1998). Para Jobs, la creatividad es conectar cosas.

El iPod se lanzó el 23 de octubre de 2001, cinco semanas después del 11-S. Hasta abril de 2007, ha vendido más de 100 millones de unidades (casi el 50% de la facturación total de la compañía). La compañía ha vendido unos 200 millones hasta 2008 y unos 300 millones hasta que finalice este 2009 (se estima que las ventas totales de iPod superarán los 500 millones). Será el mayor éxito de un producto de electrónica de consumo de todos los tiempos (del Wakman se vendieron 350 millones de aparatos en 15 años). Pero no está solo: el iPhone, las tiendas, etc. Sobre todo, me encanta su cultura innovadora: “Apple es Steve Jobs con 10.000 vidas” (Guy Kawasaki).

Primavera. “Parece ser que se necesitaría una combinación única de tecnología, talento, negocios, marketing y suerte para que en nuestro sector se produjera un cambio significativo (Steve Jobs a Rolling Stone, 1994).

Primavera. Don Antonio (Machado) finaliza su célebre poema A un olmo seco, con estos versos
Mi corazón espera
también, hacia la luz y hacia la vida,
otro milagro de la primavera.

y nos regala éste:

La primavera besaba
suavemente la arboleda,
y el verde nuevo brotaba
como una verde humareda.
Las nubes iban pasando
sobre el campo juvenil...
Yo vi en las hojas temblando
las frescas lluvias de abril.
Bajo ese almendro florido,
todo cargado de flor
—recordé—, yo he maldecido
mi juventud sin amor.
Hoy, en mitad de la vida,
me he parado a meditar...
¡Juventud nunca vivida,
quién te volviera a soñar!
La primavera es la estación para soñar.

1 comentario:

Luis Charlo dijo...

Buenos días.

Terminé de leer el libro el sábado pasado.

No voy a añadir ningún comentario adicional ya que el resumen que has realizado es muy acertado.

Efectivamente comparto los matices sobre el despotismo y el no escuchar a los clientes. Al leerlo imaginaba el impacto de asumir y aplicar dichas aseveraciones con literalidad... en fin, ¿habrá quién lo haga?

Saludos.

Luis Charlo