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jueves, 12 de marzo de 2009

Marcas y mercados

También en China se han podido leer los datos económicos de Carrefour y su esfuerzo por reducir costes… a costa de los proveedores. En 2008, la compañía francesa de distribución ha reducido sus beneficios en un 45%. Con Lars Olofsson como nuevo primer ejecutivo, Carrrefour ha tenido que rebajar en dos ocasiones sus expectativas de ventas y beneficios el año pasado. El ingreso neto cayó 1.270 millones de euros desde los 2.300 millones de euros de 2007.

Esta estrategia de “marca blanca” (igual que la de Mercadona) impactará especialmente en España, que en poco tiempo se ha convertido en el paraíso de las marcas de la propia distribución (el 32% del mercado).

En la China de la costa (especialmente Beijing y Shanghai) adoran las marcas. Hay múltiples grandes almacenes con tiendas de Gucci, Dolce & Galbana, Ermenegildo Zegna, Rolex, Adidas, Nike…. Zara lo está haciendo muy bien en ambas ciudades, como marca de lujo (sí, de lujo).

Otro de los libros de este viaje (largo tiempo pendiente) es La nueva generación de valor, del DG de Interbrand en Europa, Gonzalo Brujó. Magnífico libro. Un auténtico compendio de las marcas españolas, sector por sector, con prólogo de José Luis Bonet, Presidente de Freixenet y del Foro de Marcas Renombradas.

Como dice Gonzalo Brujó, “la marca es una conexión entre la empresa y los diferentes públicos”. Las 30 españolas más valiosas son Movistar, Santander, BBVA, Telefónica, Zara, El Corte Inglés, La Caixa, Banco Popular, Repsol, Mango, Mahou, Iberdrola, Caja Madrid, Banco Sabadell Atléntico, Iberia, Mercadona, Bancaja, El País, Banesto, Endesa, Prosegur, Mapfre, Real Madrid, Damm, Roca, Hoteles NH, Bankinter, Fc Barcelona, Acciona y Telepizza. Se echan de menos empresas de alimentación (casi el 20% del PIB), turísticas (12% del PIB), de moda (15% del PIB) y de la construcción (10% del PIB). Sí están bien representados el sector financiero (14’5% del PIB), la energía (3’9% del PIB) y las telecomunicaciones (3’2% del PIB).

Como hoy teníamos prevista la visita a la Gran Muralla (ya he tenido ocasión de verla en varias ocasiones), hemos aprovechado tres de nosotros para visitar mercadillos: el de la Seda, el de las Perlas, el Yashow… Más allá de las baratijas que uno pueda comprar, lo más divertido es el proceso de negociación. Parte en inglés, parte en castellano, parte en chino… Resulta muy divertido. El mercado es clave para la civilización, entendido como intercambio, como relación y como beneficio mutuo.

Y a la hora de comer, hemos ido a un restaurante chino especializado en pato pekinés. Delicioso. Luego, vuelo Beijing-Shanghai a las 7 de la tarde y llegada a la "Nueva York del siglo XXI" a las 9.30 de la noche.

Nos alojamos en el Westin del Bund Center, uno de los mejores de Shanghai. Hemos cenado en Prego, un italiano en el mismo hotel, y una breve salida al Bar Rouge, en el Bund (Malecón) con vistas a Pudong, donde están los mayores rascacielos. Shanghai nunca deja de sorprender. Es la modernidad en estado puro.