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martes, 17 de marzo de 2009

Cuestión de Actitud

A lo largo de los últimos 20 años, numerosos estudios han demostrado que es la actitud la que determina los resultados. Y sin embargo, en esta crisis la ciudadanía (y los empleados de la mayor parte de las empresas) optan por la tristeza, por el desánimo, cuando no por la ira. He hablado esta mañana con José María Gasalla, que ha estado en los carnavales en Barsil y se vuelve al país iberoamericano a final de mes, “cansado de la tristeza de nuestro país”.

"Sal al encuentro de todos los contratiempos e inclemencias de la vida como si fueran tus apreciados maestros y no tus enemigos", Proverbio Zen

El Liderazgo hoy es generar ilusión a partir de una estrategia clara y positiva, de unos procesos de negocio eficientes e innovadores y de la involucración de los profesionales (clase creativa) en el proyecto. No nos queda otra.

Entretanto, el Presidente de la Confederación Española de Cajas de Ahorros (CECA), Juan José Quintás, ha dicho hoy mismo ante la Comisión de Economía y Hacienda del Congreso de los Diputados que “si no se actúa con mayor contundencia, las consecuencias de la crisis serán dramáticas para este país”.

Por otro lado, el Premio Nóbel Paul Krugman comentó ayer en Madrid en el Foro Innovae que la situación económica es “aterradora”, que el origen de la crisis financiera internacional estuvo en un “exceso de optimismo” (otro que confunde el optimismo con la codicia) y que deben aplicarse “soluciones innovadoras” (como por ejemplo, bajándonos los sueldos). Me sorprende que se paguen honorarios tan altos a un experto que aporte tan poco.

“Lo imposible es el fantasma de los tímidos y el refugio de los cobardes” (Napoleón Bonaparte). Y también dijo: “La actitud ociosa de un ejército es su más seguro camino hacia la derrota”.

4 comentarios:

Thalasos dijo...

Bueno, hay pesimistas excepcionales, como Martin Seligman, el psicólogo que más ha aportado a los modelos de conocimiento de la depresión como indefesión aprendida (que es en donde estamos), durante los 70-80 y -¡qué bipolaridad más excelsa!- a la psicología del optimismo, desde los 90, siendo considerado en fundador de esta, como rama del conocimiento.
También el premio Nóbel portugués J. Saramago es un acérrimo defensor del pesimismo, como apego a la realidad -que no es lo mismo que su aceptación-.
El pesimismo es una virtud.
Como enfermedad, la mayoría de los psicoterapeutas coinciden en que la depresión, siendo terrible, apunta mejores pronósticos que otras enfermedades.
A la crisis hemos llegado gracias al optimismo de los inconscientes.
Lo grave del momento es que, salvo en USA, donde hay nuevas caras y enfoques, en el resto del mundo la salida de la crisis está en manos de los optimistas que nos metieron en ella, ese puñado de Jasp's que crearon productos financieros que ni ellos mismos sabían desentrañar, avalados por la estulticia de un buen número de profesores de a 150.000 € anuales y consultoras de compensantion&beneficts a quienes se les fue la olla considerando que el talento es excepcional (en un mundo de 6.500 millones de habitantes, esa afirmación es para suspenderles en Matemáticas comunes de COU).
Freud nunca confundió el principio del placer con el principio de realidad. El primero nos mueve; el segundo nos hace humanos.
Toca realidad.
Me encanta su página.

Abel dijo...

Me gusta la gente optimista y estoy de acuerdo con usted, pero un día leí que D. Amancio Ortega decía en una charla que no se fía de la gente optimista (que no confía en ellos/nosotros). No recuerdo la frase textual. ¿qué opina?

saludos
Abel

Juan Carlos Cubeiro dijo...

Gracias, Thalasos y Abel, por vuestros comentarios.

Como ponéis de manifiesto, esto del optimismo y del pesimismo es básicamente una cuestión de lenguaje. Estoy con Seligman (con el actual, no con el de los 70-80) en que el optimismo es un estilo explicativo de la realidad, que se puede (se debe) elevar y que ayuda a llevar la vida.

Cuando Ortega (como le llama la gente de Inditex) manifiesta que desconfía de los optimistas, imagino que se refiere a los cándidos, a los ingenuos, a los que nos esfuerzan al máximo por que las cosas ocurran. Vista su organización, no puede preferir agoreros, pesimistas que creen que el futuro va a ser terrible.
Buen punto el de Saramago: defiende el pesimismo como apego a la realidad, pero no necesariamente la acepta (de ahí la actitud de su mujer, Pilar, que es una maravilla).
Creo que en esta crisis, más que los optimistas, nos metieron (como en toda consecuencia de la burbuja: financiera, inmobiliaria, tecnológica o de los tulipanes en la antigua Holanda) los codiciosos y los sinvergüenzas.
Y comparto, mal que nos pese, que el talento es escaso, siempre que entendamos el talento como "poner en valor lo que una persona sabe, quiere y puede hacer". El Talento requiere de capacidad, compromiso y el talento adecuado. Como bien señalas, muchos "especialistas" en Comp & Ben han confundido el talento con el cortplacismo o los JASP faltos de ética.

Placer y Realidad; Libertad y Responsabilidad. Han de ser las dos caras de una misma moneda.

Gracias de nuevo por tus vuestras fecundas reflexiones.

tarsot dijo...

Recordemos que, desde la aportación de la Psicología Social, la actitud es un componente más para predecir la conducta del individuo. Además, suele ser característica de cada ser humano y puede cambiar por diversos factores, entre los que podemos destacar la educación recibida o la influencia del medio social. Por otro lado, estudios recientes, reportados en la Revista de Psicologia Social y de la Personalidad de la Clinica Mayo, confirman que una actitud optimista impacta de manera positiva sobre la salud. Personalmente, coincido en apuntar hacia una visión optimista de la realidad en la que estamos insertados, donde estaremos en una mejor disposición de encajar 'resultados inesperados' con un enfoque distinto, un análisis meditado, enérgico y dinámico.