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lunes, 16 de marzo de 2009

Con las pilas puestas

Jornada intensa de actividad comercial. Tras estar un par de horas en la oficina, reunión junto a Manolo Nuevo, compañero de Eurotalent, con la Dirección de RRHH de una de las principales empresas de energía de nuestro país. Al DRH le conocemos desde hace muchísimos años: un profesional extraordinario, que cree en el valor de su profesión y ha hecho muchas cosas en su dilatada trayectoria profesional. Con la responsable de Formación y Desarrollo es el primer contacto que tenemos. Se trata de una persona a la que apasiona su labor, tiene valiosas ideas y le ilusiona que su compañía mejore. Salimos muy satisfechos de esta reunión de un par de horas, en la que hemos repasado el presente y el futuro del talento en esa organización.

Almuerzo con Raquel Casero, directora de Eurotalent Sport, y su amiga la presentadora, actriz y escritora Belinda Washington, que va a participar en el Curso Superior de Coaching que realizamos con la Escuela de Negocios CEU. Hemos comido en Sushi 99, uno de los mejores restaurantes japoneses de Madrid, con Belinda eligiendo los platos (ha acertado de pleno).

Reproduzco la entrevista que le realizó José Ángel Sánchez el pasado 16 de junio y que tituló “Cada día está lleno de cosas mágicas”:

Su naturalidad y simpatía se han ido convirtiendo en sus principales armas de seducción. Cualidades que se mantienen intactas cuando "cara a cara" se mantiene una pequeña charla con la actriz. Nosotros tuvimos la oportunidad de hacerlo en su camerino del Teatro La Latina de Madrid, el mismo que durante años ocupó la genial Lina Morgan. Lo hicimos minutos antes de comenzar a representar Cómo te mueras te mato, la función que devuelve a Belinda Washington a las tablas trece años después de su última aventura teatral.

Belinda, regresas a la actualidad mediática de la mano de Cómo te mueras te mato. ¿Cómo te has tomado el regreso a las tablas después de trece años?

Pues con muchos nervios, con muchísima responsabilidad, pero sobre todo con muchísima ilusión. Afortunadamente he regresado arropada por un equipo de dirección y producción estupendo y por un reparto artístico impresionante.

Un difunto comunica que sólo uno de sus amigos o familiares será el que herede toda su fortuna. A partir de ahí se desencandena la trama de la obra.

Sí, y con ello consigue ponernos delante esa realidad que desgraciadamente aparece de forma habitual cuando llega a nuestras vidas un divorcio, una separación, una muerte… y que en muchas ocasiones convierte al ser humano en un auténtico “monstruo”, saliendo lo peor de nosotros. Y mucho más cuando hay dinero de por medio.

Termina mostrando la parte más avariciosa del ser humano.

Sí, un poco pone a debate esa pregunta de “¿qué seríamos capaces de hacer por dinero?”. Yo sinceramente prefiero plantearme “¿qué seríamos capaces de hacer por amor?”, que es más positivo.

Belinda, ¿te gustas más como actriz o como presentadora de televisión?

La verdad es que desde siempre lo que yo he querido ser ha sido actriz. De hecho antes de estudiar mi carrera de Derecho todos mis anhelos y mis ansias estaban en el mundo de la interpretación. Lo que pasa es que por una serie de circunstancias terminé presentando, pero mi verdadera vocación siempre fue claramente la de ser actriz.

Podemos decir entonces que se ha cumplido tu sueño...

Bueno… Eso parece, ¿no? (risas). De hecho además de continuar con esta maravillosa obra continuo con el rodaje de Hermanos y detectives en Telecinco, por lo que no puedo estar más contenta.

Tu primera oportunidad en televisión te llegó de la mano de Jesús Hermida. ¿Cómo recuerdas aquellos años?

Maravillosos. Esos principios en los que no confías ni en ti misma pero en los que sí hay alguien detrás que confía en ti son muy especiales. En mi caso fue Begoña, la que es hoy su mujer. A ella le debo el que se fijara y pusiera toda su confianza en mí, si no hubiera sido por ella hubiera pasado totalmente desapercibida como una más del casting.

¿Qué te enseñó eso de ser "Chica Hermida"?

Muchísimas cosas, pero la más importante... que hay que ser uno mismo, y que aunque improvises,"prepáralo". No sirve salir al aire “a pelo”, sin responsabilidad de ningún tipo. Su respeto al público siempre ha sido algo digno de destacar en él.

Unos primeros años a los que les siguió un periodo de grandísimo éxito y popularidad para tí, gracias a programas como ¡Qué me dices! o De Domingo a Domingo, en Telecinco. ¡Vaya temporada de trabajo!

Fue un periodo maravilloso a nivel profesional, de muchísimo éxito… pero a nivel personal fue una etapa muy estresante, de hecho tuve que pagar mi propio peaje. Era tanto el nivel de estrés que acumulé que llegué a tener dos ataques de ansiedad, llegó un momento en el que tuve que priorizar. Por eso decidí retirarme un poquito y dedicarme un poco más a mí y a mi familia.

Afortunadamente tanto trabajo se vió recompensado con una nominación y un premio TP a la Mejor Presentadora en 1997.

Sí. ¡Todavía no me lo creo! Todavía digo: ¡Se han confundido!” (risas).

No, ¡no se confundieron para nada!

No… La verdad es que no puedo estar más que agradecida. Por ese premio y por todo… Por todo lo que me ha ido pasando en la vida. Soy una mujer muy currante y creo que eso al final la vida te lo recompensa, aunque también creo mucho en el destino, en eso de estar en el sitio y en el momento adecuado.

El presentar ¡Qué me dices!, ¿te llegó a enemistar con algún famoso?

¡Jamás! ¡Nunca! Nadie se lo termina de creer a veces… pero es así. Jamás recibimos ni una sola demanda, ni tuve que ir a ningún juzgado para pelearme con nadie… ni nada de eso. De hecho fue al contrario, había famosos que incluso nos mandaban flores y regalos. De todas maneras, también es verdad que el ¡Qué me dices! trataba las noticias del corazón con ironía y sarcasmo, pero respetando unos límites.

¿Cuál crees que ha sido tu mejor baza a la hora de llegar y de empatizar con el público?

¡Uy! ¡Ni idea! El día que lo sepa dejaré de ser yo misma. Supongo que ser como soy, con lo bueno y con lo malo.

Naciste en pleno verano del ‘63 en Inglaterra.

Sí, en agosto. De padre escocés y madre malagueña.

¡Menuda mezcla!, ¿no?

Sí, sí. ¡Una mezcla un tanto rara! (bromea).

¿Y tienes más de escocesa o de malagueña?

Pues un poco de las dos cosas porque por un lado me gusta mucho todo lo andaluz, la playa, el sol, el “cachondeíto”, el flamenco me vuelve loca… y por otro unos campos verdes, un día de lluvia o el sonido de una gaita me hace sentir realmente bien. Tengo un poco de cada uno.

Actriz, presentadora de televisión e incluso has hecho tus pinitos como escritora con El Placer de lo Pequeño.

Sí, ¡yo es que soy muy atrevida! (risas). No conozco los límites (bromea). La verdad es que lo del libro era algo que me apetecía mucho hacer. No es autobiográfico pero si pretendía con él hablar con esas mujeres que estaban como yo, con ese estrés que tienen las madres trabajadoras: que si el pecho, que si irte a trabajar, que si la organización de la casa… Era un poco como decirles a todas esas madres lo de... “a mí también me pasa”.

Ser madre, ¿ha sido lo mejor que te ha dado la vida?

Sí, lo mejor. Además de dedicarme a la profesión que tanto me gusta.

¿Qué otras cosas te apasionan?

Muchas cosas pequeñas. ¿Sabes lo que pasa? Que muchas veces ponemos las miras en horizontes lejanos: "cuando tenga", "cuando compre", "cuando me case", "cuando consiga ese puesto", "ese dinero"… ¡No! El día a día está repleto de cosas mágicas, hay cosas que te pasan día a día que son maravillosas y por esa mirada contínua al futuro no las vemos.

Como decía Serrat... “aquellas pequeñas cosas”.

Efectivamente, cosas como... no sé... Comerte una pequeña onza de chocolate (como esa que estoy viendo ahí detrás tuya), tomarte un té caliente, escuchar una canción que te gusta, escribir, dar un paseo, que te mojes con la lluvia, un beso, una mirada inesperada… Hay mil regalos, que si eres capaz de verlos y estar despierto están ahí esperándote.

Qué le gusta hacer a Belinda Washington en un fin de semana normal y corriente.

Los sábados levantarme lo más tarde posible y disfrutar de mi familia: pasear, cocinar para ellos… Y los domingos hacer juntos algo de repostería.

Tu programa de televisión favorito.

Pues mira me encanta Buenafuente, por su humor y forma de hacer televisión y Espejo Público, el programa de Susanna Griso. Me gusta la gente que hace su trabajo con honestidad.

Un personaje al que te haya gustado especialmente entrevistar.

Gloria Estefan, me encantó su humildad y su sencillez a pesar de su fama e importancia; Madonna, a pesar de estar todas las preguntas y todo el guión totalmente “atado”; "una" Carmen Maura… No sé, he tenido la suerte de entrevistar a mucha gente muy interesante.

Un recuerdo que marcara tu infancia.

Uno negativo, la muerte de mi hermana en un accidente de tráfico... y uno positivo, todos mis veranos en Escocia junto a mi familia.

Una asignatura pendiente.

Hacer cine, pero ya vendrá si tiene que venir. Pero sobre todo, vivir el día día, eso es lo que más me importa.

Una canción.

Te diría cualquiera de Rosana, porque además es muy amiga mía y la adoro. Así que pongamos por ejemplo… Sé feliz, resume muy bien mi filosofía de vida. "Sé feliz es gratis... Sé feliz".

Belinda, nacida un 29 de agosto en Cheshire (como el gato risón de “Alicia en el País de las Maravillas”, el Gato de Cheshire), de padre escocés y madre malagueña, ha escrito el libro El placer de lo pequeño, que tengo muchas ganas de leer. Es admirable su entusiasmo y su serenidad, que son pruebas de una auténtica belleza interior.

Ha sido mágico almorzar con Raquel y con Belinda. Después, otra reunión con Juan Carrión (compañero de Eurotalent, profesor de ESIC y bloggero eminente) y unos clientes, una de las grandes multinacionales de la energía. De nuevo, DRH y responsable de formación y desarrollo. Un dialogo de dos horas y medias sobre la estrategia de la compañía, el coaching estratégico y el coaching de equipo y presentación de propuestas.

Sí, estamos en momentos difíciles. Pero he tenido el placer de compartir el día con personas con las pilas puestas, con muchas ganas de hacer cosas, con renovada ilusión por el futuro.