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domingo, 15 de febrero de 2009

La revolución de los conceptos

Hoy Laura de Cubas se hace eco en las páginas de Infoempleo (Grupo Vocento) del pasado I Foro Mundial Ágora Talentia, celebrado en Navarra: Llega la revolución de los conceptos. Todos los expertos reunidos por el Gobierno de Navarra coincidieron en que “la sociedad del conocimiento ha rebasado sus propios límites y ha conquistado el mundo de los conceptos. Un revolucionario entorno en el que el talento deja de ser un elemento más del profesional del mañana para convertirse en la piedra angular de la sociedad de hoy. Incluso pierde su significado lineal y adquiere una forma poliédrica cuya descipción supera los términos de lo que hasta ahora era considerado como razonable.” Laura cita a Sir Ken Robinson (el talento es “algo en constante movimiento”), a Richard Florida (“las empresas necesitan darnos rienda suelta para pensar y actuar de forma diferente”), a Inma Shara (“el talento no es inteligencia, ni excelencia… sino mucho más”), a Juan Pérez Mercader (el talento en la ciencia “no es sólo innato, también se trabaja, se moldea, a través de muchísimos años de estudio y experiencia”), a Enrique de Mulder (“es increíble como disponiendo de tantos medios hemos caído en la crisis. Los paradigmas actuales ya no son sostenibles. No hemos invertido en talento y ahora es necesario hacerlo para innovar y crecer”) y a un servidor (“el talento es una puesta en valor de lo que uno sabe, quiere y puede hacer”).

Eduardo Punset, en la revista XL Semanal, habla también del talento. “Parecía ser fruto de la razón y el coeficiente intelectual, pero depende de la intución y el esfuerzo”. Porque “en el cerebro existen unos circuitos por donde se activan los inhibidores latentes. Las personas a quienes les funcionan adecuadamente pueden leer una novela en un tren abarrotado de gente. Se inhiben del mundanal ruido y pueden concentrarse en la lectura de la novela. Igual ocurre con los enamorados. En este caso, sus inhibidores latentes funcionan demasiado bien, hasta tal punto que se abstraen de todo lo demás y sólo pueden concentrarse en los supuestos atributos de la amada o el amado. Sirve de poco alertarlos de peligros reales sobre la conducta del ser amado. Sólo ven sus virtudes y se inhiben del resto”.

En la misma revista, un estupendo artículo sobre Canadá. El país sin crisis (nos lo había comentado Richard Florida, que vive en Toronto, hace unos días). Sí, 22 grados bajo cero. Pero no hay desempleo ni los bancos tienen problemas. Al parecer, aprendieron mucho tras la crisis de los 90 en la que The Wall Street Journal les llamó “república bananera”. “Nuestra receta es aburrida: somos ahorradores y no jugamos con el dinero del contribuyente”.

En El País Semanal, Francesc Miralles escribe sobre La escafandra del optimista. “El convencimiento de que las cosas saldrán bien permite explorar hasta dónde somos capaces de llegar”. Trata de la “profecía de autocumplimiento” y del síndrome de Pollyana. “El optimista no se rinde y se ve capaz de abordar cualquier proyecto porque tiene esperanza de llevarlo a buen fin”.

Y en El País Negocios, dos artículos muy interesantes de los profesores Emilio Ontiveros (Bancos ‘versus’ mercados) y de Carmen Alcalde (Dificultades para salir de la crisis). Escribe Emilio Ontiveros: “Lo relevante a partir de ahora es verificar si aquel atributo de los sistemas bancarizados, la mayor facilidad y eficacia de su supervisión, de tutela, se traduce igualmente en la necesaria celeridad para alejar las todavía persistentes amenazas a la estabilidad en muchos sistemas financieros nacionales y, con ello, la restauración de la función de intermediación.” Y escribe Carmen Alcaide: “Debería estudiarse a fondo cómo se puede incentivar la inversión privada para aumentar la competitividad.” Además, la entrevista de Borja Vilaseca a Claudio Naranjo.

Y también en El País Negocios, el extra de 16 páginas Andalucía Innovación e Infraestructuras. El maestro Felipe Romera insiste en que “es un buen momento para la innovación”.

Variaciones sobre el mismo tema, el cambio de modelo. Talento, Innovación, Excelencia, Confianza… Así sí se sale de la Crisis.