Páginas vistas en total

jueves, 26 de febrero de 2009

Conciliar, fluir, innovar

Programa doble el del día de hoy. Por la mañana, Jornada sobre conciliación en los medios de comunicación celebrada en Zaragoza. Por la tarde, Cine-Fórum organizado por APD en Bilbao.

Antes, una paradita en Suralia, Espacio de Comercio Justo, que está en la calle San Basilio de Zaragoza. Un sitio precioso en el que se puede tomar un magnífico café y comprar libros y obras de tarde de distintas partes del mundo. Cuando les he dicho lo que me gustaba el sitio (y la labor que realizan), la persona que lleva Suralia me ha dicho: “Pues corre la voz”.

Sobre conciliación en los medios he pretendido ofrecer una reflexión algo diferente. Creo que las reducciones de jornada (comer en menos tiempo, salir antes) es un falso debate, que se refiere a los síntomas y no a las causas profundas, y por tanto ofrece paliativos y no soluciones reales. El problema de la productividad, en los medios de comunicación y en todos los sectores de la economía, es en un 60% cuestión de mala calidad directiva y en un 40% de baja inversión en nuevas tecnologías. Así de simple. Trabajamos 219 horas al año más que la media de la Unión Europea, tenemos menos días de vacaciones (22’8 días, cuando son 26’5 en la zona euro) porque somos el 26º país del mundo en calidad directiva (impropio para la 8ª economía del planeta) e invertimos el 5’3% del PIB en Tecnologías de Información y Comunicaciones (TIC), cuando la Unión Europea invierte el 12’3% y EEUU el 15’2%. Tenemos un 36% de “jefes tóxicos” y sólo un 16% de verdaderos líderes en las empresas. Y además, con esta crisis, la mayoría de los directivos vuelven a la “amenaza taylorista”, a emplear el miedo, a promover la parálisis, la indecisión, la desconfianza, el individualismo feroz…

¿Cómo resolver este problema? Hemos de volver a los fundamentos, a la necesidad de “fluir” (ese concepto de “experiencia óptima” de Csikzsentmihalyi), cuando las capacidades se igualan a los retos. Esta idea de que un buen periodista se convierte en un buen directivo es una falacia. El liderazgo se forja, con voluntad y aprendizaje. Un/a buen/a líder busca la vocación en los colaboradores y en sí mismo, detecta talento y lo potencia, propone sueños compartidos, favorece la creatividad y la innovación, hace equipo de verdad, aporta valor a los clientes…Un/a buen/a líder destaca en las 4 H: Humildad, Humanidad, Honestidad y sentido del Humor. Fomenta un clima de satisfacción, rendimiento y desarrollo. Y forma parte de una empresa, no de un “negociete”, porque hay una estrategia, una estructura adecuada, sistemas de información, valores compartidos, auténticos líderes, un buen clima laboral y empleabilidad.

Me han acompañado en la mesa Chon Durán, Directora de di&co, Marian Navarcorena (El Periódico de Aragón), Pilar Herrero (Televisión de Galicia) y José Poza (Presidente de la Asociación de los Telespectadores de Aragón), moderados por la periodista Montserrat Domínguez (presentadora de La mirada crítica de Tele 5 y A vivir que son dos días en la Cadena Ser).

Por la tarde, V Edición del Cine-Fórum en el Guggenheim con la película Tucker. Un hombre y su sueño, sobre Innovación. 200 personas han venido a ver una magnífica película de Francis Ford Coppola sobre un innovador de los años 50 (interpretado por Jeff Bridges) que compitió con General Motors, Ford y Chrysler en la creación de coches seguros y familiares.

Han presentado el acto Alberto García Erauzkin (Consejero DG de Euskaltel) y Txabi Perez Gaubeka (Director de Desarrollo del Museo Guggenheim de Bilbao). En la mesa-coloquio han participado Bixente Arrieta (Consejero Delegado de Ixo Grupo, restaurantes de Guggenheim de Bilbao y Mugaritz), Belén Frau (Directora de IKEA en Baracaldo) y Txema Villate (DG de Innobasque).



En el debate posterior, utilizando la metáfora del coche (un coche que quiere llegar a su destino, una economía productiva, competitiva, desarrollada), he destacado que:
- No hay innovación con miedo (el freno de mano puesto). El miedo, individual y/o colectivo, impide que las personas nos atrevamos a innovar.
- No hay innovación sin una hoja de ruta (el mapa). Sin estrategia, las soluciones más o menos ingeniosas no se implantan adecuadamente. Hace falta que la Visión de futuro, la Misión y los Valores de la empresas se concreten en un mapa estratégico.
- No hay innovación sin foco (los faros). Se trata de determinar las prioridades, que están basadas en creencias arraigadas.
- No hay innovación sin liderazgo (el volante). El liderazgo marca la pauta y genera un clima de satisfacción, rendimiento y desarrollo.
- No hay innovación sin motivación, sin entusiasmo (la gasolina). Es la voluntad individual y colectiva de marcar la diferencia.
- No hay innovación si no aceleras. La duda mata las ideas y a las empresas. No es el pez grande el que se come al pequeño, sino el rápido al lento.
- No hay innovación sin un clima apropiado (la comodidad del coche). La innovación requiere de un clima laboral adecuado.
- No hay innovación sin rodaje (las ruedas del coche). Es la clase creativa, con cualidades como la autoconfianza, la iniciativa, el trabajo en equipo, el autocontrol, la integridad y el servicio al cliente.
- No hay innovación si sólo miras por el espejo retrovisor, si estás añorando el pasado y no pensando en el futuro y trabajando por él.


La innovación es un como un automóvil, un Tucker como el que conserva Coppola (produjo 50 automóviles, y se conservan 46 funcionando). No podemos limitarla al I+D, a la investigación en las universidades, a las patentes… Una empresa innovadora, una sociedad innovadora, es una comunidad humana que lidera su destino.