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sábado, 17 de enero de 2009

Tres que se despiden

Por estas cosas de la causalidad, se han despedido casi simultáneamente tres “personajes” de la política y del deporte.

George W. Bush, uno de los peores presidentes de la historia de los Estados Unidos. Su “capitalismo de amiguetes” ha traído en buena medida la crisis actual y su sentido de la guerra ha hecho de este mundo un sitio terrible.

Ron Dennis, patrón de McLaren desde 1981. Le hizo la vida imposible a Fernando Alonso y ha conseguido que su discípulo Hamilton haya ganado el mundial de pilotos de fórmula uno con malas artes. Un flaco favor para el mundo del deporte.

Y el tercero, claro está, Ramón Calderón, ex presidente del Real Madrid. Enrique Calatrava, en Expansión, analiza los diez grandes errores de su gestión:
1. Mezcla de empresa y familia
2. Judicialización del voto por correo buscando su anulación.
3. Promesas incumplidas.
4. Fichajes caros y a destiempo
5. La polémica fractura el plan de negocio.
6. Fichajes galácticos de directivos
7. Negar los errores
8. Menos ingresos por patrocinio.
9. Sospechas de maquillaje en las cuentas.
10. Dejar al Real Madrid en un régimen de interinidad.

No deja de ser curioso que son “errores” (en realidad, una actitud nada ética ni profesional) que se podrían achacar a los tres. Mezclar la familia y los amigos con los negocios, falta de credibilidad, mentiras, nula autocrítica, incapacidad para evolucionar y aprender. Huida hacia delante.

Hay esperanza. Estos ya se han ido. En los Estados Unidos, en la Fórmula Uno y en el Real Madrid, por poner estos tres ejemplos, confío en que comience una nueva etapa.

3 comentarios:

Jose Manuel dijo...

Buenos días Juan Carlos,

Excelente entrada la del día 17; yo añadiría un ingrediente más a este menjurje de falta de ética, de profesionalidad y, probablemente, falta de competencia.

No es curioso ver que, sin embargo, existen dos grandes diferencias entre el primero que se despide y los siguientes: el primero se despide porque se tiene que ir mientras que los otros dos se despiden porque se deben ir –bien por decisión propia o por presión de sus entidades de gobierno.

Es razonable, por lo tanto, preguntarse qué pasaría si el primero pudiese quedarse en estas mismas condiciones de incompetencia, falta de profesionalidad y de ética: ¿seguiría utilizando estos mismos comportamientos para aferrarse al poder que ostenta para detentar dicha posición un mandato más? ¿Manipularía todo lo que estuviese a su alcance para captar los suficientes apoyos para seguir “gobernando”?

La respuesta pues, no la sabremos, pero por extrapolación sí la podemos vislumbrar por simple afinidad con otras situaciones bien conocidas y que no mencionaré; ¿por qué los representantes políticos no son llamados a cumplir con un mínimos de responsabilidades como los son los profesionales de la empresa privada? ¿Acaso se conoce algún alto directivo de empresa, joven, en su primer puesto de alta dirección, que fracase y, que como contrapartida, se le dé otro puesto bien remunerado (probablemente de bajo perfil) en otra entidad pública o semi-pública?

Dicen que es muy difícil ser un buen gobernante, y lo es. Ahora bien, qué fácil es se un pésimo gobernante.

Un saludo

José Manuel

Vilap dijo...

Esto nos demuestra que la falta de principios o (valores) nos lleva a una perdida del talento dentro de nuestra organización ¿no pensáis lo mismo?
y esta perdida de talento a la destruccion

Juan Carlos Cubeiro dijo...

Sí, Pérdida de Ética, Pérdida de Talento.

Abrazos