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martes, 16 de diciembre de 2008

La "nueva" chica Bond

Se ha convertido en una tradición navideña que la APD y Eurotalent felicitemos a nuestros amigos con un Cine Fórum navideño. Lo hicimos el año pasado con El Orfanato (y al parecer, le dimos suerte a la película: 7 Goyas y récord de recaudación) y este año con la última de 007, Quantum of Solace. El Cine Capitol, con unas 700 localidades, estaba a rebosar. Una magnífica intuición del DG de APD, Enrique Sánchez de León, que prefería una peli comercial y entretenida.

Antes de empezar la película, Enrique Sánchez de León, con su especial elegancia y encuentro personal (es sin duda en su caballerosidad el “Bond” de los directivos españoles, si se me permite esta broma navideña) se ha dirigido al público felicitándonos las fiestas y comentando que, hartos de la tan cacareada crisis, habíamos elegido una cinta de evasión. Y que de ella se podían extraer, cómo no, lecciones de management y liderazgo.

Después me ha cedido la palabra. En menos de 5 minutos he propuesto a nuestros amigos que estaban en la sala (impresiona compartir un cine con centenares de conocidos) algunas ideas sobre este Quantum of Solace.

Se trata de la 22ª película “oficial” de la saga (hay 3 no oficiales) y la 2ª con Daniel Craig de protagonista, que es el 6º actor que interpreta a 007. Es la secuela de Casino Royale, que recaudó más de 500 millones de dólares (récord en la filmografía Bond). Este Quantum of Solace ha hecho el mejor primer fin de semana en EEUU (70 M $), en Gran Bretaña (19 M euros) y en España (4 M euros). Se espera que la película supere los 600 M $ en taquilla.

El título proviene de un cuento corto de Ian Fleming. Significa “cantidad de consuelo”. En aquel texto, fleming escribía que en ciertas ocasiones “la cantidad de consuelo tiende a cero”. Es el viaje interior de 007 en busca de venganza por la muerte de su amada, con final de cierto lado oscuro.
Es un ejemplo de los tiempos que vivimos, de liderar en la incertidumbre. El villano, Dominic Greene, no es un loco a lo Goldfinger que desea destruir el mundo, sino un respetable hombre de negocios que forma parte de una compleja organización (Quantum) que acapara recursos naturales y quita y pone dictadores. La CIA y el MI6 se relacionan con Quantum y no tienen claro quiénes son sus aliados. Todo ello, con la música de Tosca (una ópera sobre la desconfianza). Es el paso de la “Guerra Fría” (donde nació Bond) a la “Sociedad Caliente”.

La “nueva chica Bond” no es una maciza como Úrsula Andress o Halle Berry ni un bellezón intelectual como Eva Green. Es M, la jefa de 007, personaje interpretado por la veterana Judi Dench. M está inspirada en el jefe de Ian Fleming, el Almirante John Godfrey; en Stella Riming, jefa del MI5 desde 1992 al 1996. Según el biógrafo de Ian Fleming, John Pearson, M viene de “Mother”. Animé a los asistentes a fijarse, no en el liderazgo de Bond (que es una especie de Terminator en esta ocasión), sino en el liderazgo de M, un talento femenino suave en las formas y decidido en sus planteamientos.

Judi Dench, a sus 74 años, ha realizado 76 películas más dos en preproducción en los últimos 50 años. Ha ganado un Óscar (por “Shakespeare enamorado”), 2 globos de oro y 6 BAFTA (Goyas del cine británico).

En la película (como en la anterior, Casino Royale), pueden escucharse varias frases sobre la Confianza y el valor de ésta.

“El dinero no es tan atractivo para nosotros como saber en quien confiar”, dice uno de los miembros de Quantum.

“No confías en nadie, ¿verdad, Bond? Seguro que has aprendido la lección”, le dice M.

“Lo primero que debería saber de nosotros es que tenemos gente en todas partes”, dice el Sr. White, miembro de Quantum.

“Creo que está cegado por una rabia incontenible, que no importa a quién haces daño. Cuando no distingues entre amigos y enemigos, es hora de dejarlo”, le dice M a Bond.

Si los amigos son importantes siempre, en este mundo tan necesitado de confianza lo son más que nunca.