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lunes, 22 de diciembre de 2008

Comida de Inmortalidad

Hoy hemos tenido la tradicional –y no por ello menos importante- comida de navidad. La hemos celebrado en el restaurante Kikuyu, situado en la calle Bárbara de Braganza, cerca de la oficina (al otro lado del Paseo de Recoletos). Un año más, después de magníficas experiencias en La Paella Real, en Edelweiss, en La Central Cervecera, en Minotauro... Celebrar es parte de la vida.

Este tipo de comidas "de empresa" son un buen indicador del clima del equipo. Hoy hemos tenido algunos compañeros que no han podido venir (inevitable, porque la hemos convocado con poco tiempo) y también otros que, a pesar de los pesares, han venido a la hora del aperitivo a compartir abrazos con nosotros ya que no podían cancelar los compromisos que tenían. Se les agradece mucho el esfuerzo.
En fin, una cosa divertida y moderada. Se ve que la edad ya pesa.

Por la tarde, ya en casa, he estado leyendo Brand Immortality (La inmortalidad de la marca) de Hamish Pringle y Peter Field, expertos británicos en marcas. Estos expertos británicos inician este libro citando al genial Woody Allen: “No quiero alcanzar la inmortalidad a través de mi trabajo. Quiero alcanzarla no muriéndome”. Así debe ser.

Según nos cuentan Pringle y Field, las marcas representan, por término medio, el 12% del valor de las compañías (en algunas empresas, hasta el 70%). Según un informe de 2005, el 78% de las Fortune 500, el 72% del valor de las FTSE 350 y el 35% de todas las empresas en bolsa son intangibles.

Para Paul Ormerod, todas las empresas acaban muriendo, pero no tiene por qué pasar lo mismo con las marcas (si se gestionan adecuadamente). Una marca es una promesa en la mente del cliente. Desde Apple hasta Zanussi, hay muchos ejemplos de éxito. Los autores han analizado 880 casos empresariales del IPA (Instituto de Practicantes de Publicidad del Reino Unido) y demostrado que la longevidad de una marca depende de la “cuota de voz” de la misma. Si la cuota de voz es menor que la cuota de mercado y la marca no es líder, se juega su supervivencia. De vez en cuando, ha de reinventarse. Por eso la innovación es clave.

Confianza, ingenio, innovación... "cuota de voz" para que una marca como Eurotalent (a punto de cumplir los siete años) siga viva y coleando. Intangibles que se ponen de manifiesto, de una forma u otra, en una comida de navidad como la de hoy.

1 comentario:

Manuelito dijo...

Juan Carlos, te felicito, escribes muy bien!!
Te cuento que estoy en Perú iniciando una aventura como Coach, me formé en la Universidad Católica y en la Ricardo Palma y soy miembro de la ICF.
Recién empiezo, por favor visita mi Blog y dame tu opinión, no escribo mucho (casi nada); pero pienso y quiero hacerlo ahora que tengo algo de tiempo