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domingo, 9 de noviembre de 2008

Magia, mentiras y música

Esta mañana, en una de esas matinales de domingo, he visto la última película de Ridley Scott, Red de mentiras, con Russell Crowe y Leonardo di Caprio. Basada en la novela homónima de David Ignatius (2007), trata de la actual guerra contra Al Qaeda. Roger Ferris (Leonardo DiCaprio) es el mejor agente de campo del que dispone el Servicio de Inteligencia de los Estados Unidos en lugares donde una vida humana vale tanto como la información que puede proporcionarte. En diferentes operaciones que le llevan por todo el mundo, la vida de Ferris depende a menudo de la voz que escucha al otro lado de una línea de teléfono segura, el responsable de la CIA en Oriente Medio Ed Hoffman (Russell Crowe). Mientras diseña estrategias desde un portátil en un barrio residencial de las afueras de la urbe, Hoffman sigue la pista de un líder terrorista emergente que ha organizado una campaña de bombardeos, eludiendo a la más sofisticada red de inteligencia del mundo. Para sacar a la luz al terrorista, Ferris tendrá que penetrar en su turbio mundo, pero cuanto más se acerque a su objetivo, más consciente será de que la confianza es un bien peligroso y al mismo tiempo lo único que puede sacarle de allí vivo.
Creo que Sir Ridley Scott, a sus 70 años, es uno de los mejores directores a la hora de crear mundos, sea el espacio (Alien), Los Ángeles del futuro (Blade Runner), el Manhattan de los ricos (La sombra del testigo), el Japón asfixiante (Black Rain), el descubrimiento de América (1492: la conquista del paraíso), la Roma imperial (Gladiator), la Florencia exquisita (Hannibal), las cruzadas (El reino de los cielos), la deliciosa Provenza (Un buen año) o el Bronx de los mafiosos (American ganster). En este caso, nos muestra “la guerra contra el terror” como pocas veces antes: la labor de la CIA en Langley y sobre el terreno, la inteligencia jordana, los campos de refugiados palestinos, las redes de Al Qaeda… La interpretación de Di Caprio y de Crowe, soberbias. En fin, una excelente película.

Por la tarde, hemos ido a ver el musical Grease. Inspirada en un instituto (Rydell) del año 1958, casi todos nosotros recordamos la película de John Travolta y Olivia Newton-John estrenada aquí en septiembre del 1978 (recuerdo que en el instituto, en clase de música, por cada pieza clásica que nos ponía la profesora, dejaba que escucháramos una de Grease). El musical, estrenado en Madrid hace apenas un mes, es una maravilla. Nos ha encantado la puesta en escena, lo bien que cantan y bailan los artistas (todo un talento joven). Lo hemos pasado de maravilla recordando estas canciones que forman parte de nuestra vida. Y a Zoe, que a sus 7 años ha disfrutado ya de una media docena de musicales (El hombre de la Mancha, La bella y la bestia un par de veces, Mamma mía, Jesucristo superstar y Grease) le ha parecido de los mejores.

Magia, en el cine o en el teatro. He estado leyendo Ponga magia en su empresa, del que fuera VP de Disneyworld durante 10 años (con 40.000 profesionales a su cargo), Lee Cockerell. “No es magia lo que hace que todo funcione sino que es nuestro modo de trabajar lo que origina la magia”, es uno de sus principios. El autor nos enseña que la “fórmula del éxito” de Disney es Liderazgo-Actor (empleado)-Excelencia-Invitado (cliente)-Satisfacción-Beneficios. Cualquier persona familiarizada con el Cuadro de Mando Integral (Balanced Scorecard) y/o con el Modelo EFQM no puede estar más que de acuerdo con esta fórmula.

Lee Cockerell se centra en 10 estrategias:
1. Recuerde: todo el mundo es importante (integración, escucha, accesibilidad)
2. Rompa moldes (reinventar el negocio)
3. Haga de sus empleados su marca (determinar perfiles, fijarse en el talento, evaluar constantemente, despedir con tacto)
4. Haga magia con el coaching (misión, desarrollo, ejemplo, momentos mágicos, comunicación)
5. Evite los trastornos (escuchar a los clientes y a los empleados, avances tecnológicos, anticiparse, evaluar cambios)
6. Averigüe la verdad (salir del despacho, empatía, seguridad, feedback sincero)
7. Utilice combustible gratis (dedicar tiempo a los empleados, sorprenderles positivamente, publicitar, vocabulario estimulante)
8. Manténgase en cabeza del pelotón (aprender de los mejores)
9. Vigile lo que dice y hace (pasión, esfuerzo, ambición, humildad)
10. Afiance su carácter (valores, ética).

Un libro muy recomendable. Práctico y muy estructurado. Un ejemplo de Magia que podemos comprobar en Red de mentiras y en Grease.