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domingo, 30 de noviembre de 2008

Euforia y pánico

Excelente el último del profesor Oriol Amat, catedrático de economía financiera y contabilidad de la Universidad Pompeu Fabra, titulado Euforia y Pánico. Aprendiendo de las burbujas y otras crisis: Del crack de los tulipanes a las subprime. Se trata de un texto de unas 150 páginas, muy didáctico, que aporta las siguientes lecciones:

A. Esta crisis no ha sido la primera ni será la última. En los últimos 4 siglos hemos sufrido más de 50 crisis. Los comportamientos irracionales se repiten una y otra vez. En Holanda en 1630 entre las clases altas se puso de moda plantar tulipanes en el jardín. Se llegó a pagar por un bulbo 4.600 florines, un carromato y dos caballos (con 1.000 florines vivía un año una familia). La burbuja explotó en 1637: se pasó de la euforia al miedo, y los bulbos pasaron a valer prácticamente nada. En 1720 fueron las acciones de la South Sea Company: pasaron de 128 libras la acción en enero a 1.000 en agosto (la empresa prometió un dividendo del 50%). Isaac Newton perdió 120.000 libras y dijo: “Puedo predecir el movimiento de los cuerpos celestes, pero no la locura de las gentes”. En diciembre bajó a 100 libras y el Parlamento tuvo que disolverse. El tercer ejemplo histórico que trata el libro es el del crack de 1929. Desde 1927, en que la bolsa estaba en un índice 150, subió hasta más de 400. El crack supuso uno de los periodos de recesión más largos de la historia: 18 años de crisis. Entre 1997 y mediados de 2001 fueron las puntocom. Terra, filial de Telefónica, llegó a valer más de 150 euros por acción sin que ganara dinero jamás.
El perfil psicológico de los inversores, según Oriol Amat, pasa por las fases de envidia, ambición de riqueza, soberbia, ceguera (no ve la burbuja) y, tras el pinchazo de la burbuja, miedo y pánico, histeria (no ve las oportunidades del mercado).

B. Esta crisis es consecuencia del crack de 2001. Ese año se pinchó la burbuja tecnológica, se descubrieron escándalos contables (Enron, Worldcom, Xerox) y se produjo el 11-S. El gobierno Bush inyectó de dinero a la economía y provocó que los tipos de interés pasaran del 6 al 1%. Con esta política monetaria, los bancos prestaron más, el precio de la vivienda creció desmedidamente (en España, alrededor del 17% anual) y aparecieron los préstamos subprime (al 90% del valor de tasación, con más del 50% de los ingresos del cliente, con rating bajo) o NINJA (“No income, no job no assets”; sin ingresos, sin trabajo, sin activos). Los bancos de inversión recompraron estas hipotecas y las agencias de rating (Moody’s, Standard & Poors) les dieron una buena calificación. Cuando las autoridades monetarias encarecieron el precio del dinero, empezó la crisis (en España, la vivienda estaba sobrevalorada en más del 30% y se calcula un stock de viviendas en venta de más de un millón de unidades). La crisis inmobiliaria y financiera repercuten negativamente en el crecimiento y en la creación de empleo.

C. Qué va a pasar con esta crisis. Según el autor, la de 2008 y la de 2001 tienen similitudes: burbujas (puntocom, inmobiliaria), maquillajes contables, caída de las bolsas (entre un 40% y un 60%). Si la de 2001 tardó tres años, ¿por qué ésta iba a durar más? Oriol Amat augura que el precio de la vivienda caerá un 30% (desde los máximos de finales de 2006), los tipos de interés bajarán y las entidades financieras volverán a tener liquidez. En nuestro país se mantiene el mito de que la vivienda no baja nunca, y Oriol Amat nos recuerda que en USA desde 1890 ha habido una veintena de periodos de retroceso (en España, en 1974, 1978 y 1992).
El libro ilustra la situación con varios ejemplos empresariales: Astroc, creada en 1999 por Enrique Bañuelos para desarrollar suelo, que empezó a cotizar a 6 euros, en el mismo 2006 alcanzó los 75 euros (66 veces el valor según libros) y en abril de 2007 ya estaban a 18 euros; Martinsa-Fadesa, que este verano presentó el mayor concurso de acreedores (antes, suspensión de pagos) de la historia de España: Martinsa tenía unos activos valorados en 842 M euros y tras la compra de Fadesa pasaron a 9.581 M euros; Habitat compró a Ferrovial su división inmobiliaria por 2.200 M euros (con unas deudas de 600 M euros) y multiplicó por cinco su tamaño sin recursos propios; Marina d’Or, creada por Jesús Ger (que inició su trayectoria profesional vendiendo colchones) ha despedido a un tercio de su plantilla. El profesor Amat nos habla también de un ejemplo de buena gestión, de empresa centenaria, de prudencia contable y financiera: Comsa. “Su buena posición financiera y su escasa exposición al sector inmobiliario hacen que sea mucho más probable que pueda pasar la crisis sin demasiados problemas”. Estoy plenamente de acuerdo.

D. Cómo podemos aprovechar las oportunidades. No ha sido racional la euforia ni lo es ahora el pánico. Es adecuado, siempre según el autor, destinar el 30-40% de los ingresos a ahorro. Es conveniente que el plazo de la hipoteca no supere los 20-30 años. Y deberíamos invertir en bolsa cuando esté barata (diversificar en 4-5 sectores, en 12-15 empresas, en compañías cuyo valor contable sea mayor que el de mercado o con PER –ratio precio beneficio- de 7-8, con óptica de largo plazo). Las empresas, estrategia, diagnóstico y prudencia.
Excelente libro, muy apropiado en los tiempos que corren.

El periodista Thomas Friedman, de The New York Times, publica hoy en El País que un banquero le ha dicho que “por fin hemos dado con las armas de destrucción masiva. Las teníamos enterradas en nuestro propio jardín, con sus correspondientes hipotecas subprime y todos los productos que se derivan de éstas”. Y añade: “No quiero que desaparezca del mapa la industria del automóvil de Detroit, pero ¿qué se supone que debemos hacer con los directivos de ese sector que viajan a Washington por separado en tres jets privados, piden que se les rescate con el dinero de los contribuyentes y no presentan un plan detallado para emprender una reconversión?” Mi admirado José Antonio Marina recoge en El Mundo la frase del Presidente Sarkozy “Ha llegado la hora de refundar el capitalismo” para pedir un capitalismo con responsabilidad social, un mercado con límites éticos exigibles y un Estado que sea regulador e impulsor de la iniciativa privada.

Entretanto, Laura de Cubas escribe en Infoempleo (ABC) sobre la evaluación del desempeño. Alguien le ha contado a esta excelente periodista que “el 80% de las empresas españolas miden los resultados de los empleados en estas fechas”. Qué mas quisiéramos que el 80% de nuestras compañías hicieran una evaluación del desempeño seria y rigurosa: según las últimas investigaciones del profesor Roberto Luna, no deben llegar ni al 12%.

Valores. La Razón se hace eco de que esta semana se ha celebrado el II Congreso de jóvenes con valores, en el que ha participado mi gran amigo William Rodríguez, “héroe nacional”, el último superviviente del 11-S (lástima que él estuviera en Madrid y yo en Chicago). Anne-Sophie Mutter, la referencia absoluta de las intérpretes de música clásica, declara en el XL Semanal: “Si eres una madre apasionada por tus hijos y tu profesión, el balance es perfecto. Todo en la vida es cuestión de pasión”. Y Paulo Coelho, en la misma publicación, comenta a propósito de Jung y las cuatro máscaras (la persona, la sombra, el alma, el sabio): “También a las sociedades les llega el momento de dar un salto y surgen nuevos valores. Es eso justamente lo que estamos viviendo ahora”.

En El País Semanal, los 100 personajes del mundo iberoamericano. Y Elena Sevillano comenta el trabajo de la antropóloga Helen Fisher, que ha investigado qué nos atrae de la persona de la que nos enamoramos (su libro Why Him? Why Her?, saldrá a la venta el 20 de enero de 2009). Pensó en química, en hormonas (dopamina, serotonina, estrógeno y testosterona) y le surgieron cuatro personalidades: explorador (dopamina), tradicional (serotonina), negociador (estrógeno) y el racional (testosterona). Elaboró un cuestionario que han cumplimentado 5 millones de personas en EEUU y 1’8 M en otros 39 países. Según la Fisher, lo de que los opuestos se atraen sólo se cumple en el 50% de los casos. “El amor es emocionante, inspira canciones, óperas y leyendas. Se mata y se muere por él. Seguirá siendo mágico, aunque conozcamos toda su química”. Así sea.