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domingo, 26 de octubre de 2008

Noches de Tormenta

Esta mañana he vuelto a ir al gimnasio (una de las recomendaciones de aquel decálogo de Santiago Álvarez de Mon, que debía retomar) y después hemos ido –de matinal- a ver Noches de Tormenta, la última película de Richard Gere y Diane Lane, basada en una novela de Nicholas Sparks, cuyas obras han inspirado otras películas como El diario de Noa o Mensaje en una botella. Una drama romántico sobre el poder de las emociones y el Amor como la capacidad de hacer más feliz a la otra persona. Muy recomendable.

De la prensa de hoy me quedo con El mundo después del crash, de Joaquín Estefanía, en las páginas de Economía de El País. Cita a Nouriel Roubini, profesor de la Universidad de Nueva York famoso por haber anticipado la crisis financiera: “No podemos descartar un fracaso sistémico y una depresión global (…) Se corre el riesgo de un desplome del mercado, una debacle financiera y una depresión global”. Se trata más bien, entiendo modestamente, de un cambio de época, de un cambio de modelo.

En el mismo periódico, el escritor chileno Ariel Dorfman habla de Obama como poeta (elocuente, con una visión trascendental e “imaginación creativa”). Interesante reflexión, al parecer inspirada por la premio Nobel Toni Morrison. “El marasmo que deja Bush requiere de alguien tan insólito como Obama”. Peter Singer, catedrático de bioética de Princeton, se refiere en la misma página a los temas ausentes en la campaña americana (los pobres, los civiles muertos en Irak, el maltrato a animales).

En el suplemento de Negocios, también de El País, podemos leer los artículos de Paul Samuelson Adiós al capitalismo de Friedman y Hayek (ese capitalismo libertario de derrochadores que ha llevado a esta crisis), de Carmen Alcaide Es una cuestión de confianza y la entrevista de Borja Vilaseca al gurú Stephen Covey “El aprendizaje es el camino y la meta”.

En El Mundo, Barack Obama rompe el “techo racial”. Un análisis de Carlos Fresneda sobre el voto blanco al candidato demócrata. En las páginas de cultura, Shakespeare, todo Shakespeare y nada más que Shakespeare (un artículo sobre Manuel Ángel Conejero, presidente de la Fundación Shakespeare, que dirigirá en Madrid “Hoy se ensaya Hamlet”). Y en Expansión & Empleo, suplemento del mismo diario, el comentario de Ángela Méndez sobre el libro De ti depende de Ignacio Álvarez de Mon, la trayectoria de José María Irisarri, Presidente de Vértice 360º, presentada por Ana Colmenarejo. Y el análisis El jefe no tiene toda la culpa, de Montse Mateos. Recoge los datos del Global Workforce Study de Towers Perrin, según el cual sólo el 28% de los empleados muestra una opinión favorable de la dirección, en tanto que más del 50% les puntúa negativamente en accesibilidad, honestidad y cercanía. Cita a Juan Carlos Olabarrieta, socio de Towers Perrin: “se cargan demasiado las tintas contra el jefe, que está muy presionado para conseguir los retos. Pocas veces se tiene en cuenta que lo más complicado es lidiar con el comportamiento humano y se le pide que actúe como instructor y juez. A esto se suma la presión por conseguir resultados”. Añade que “el director de RRHH ha derivado la gestión de personas en el jefe” y que la solución es la formación individualizada apoyada por un feedback: “El jefe está cansado de cursos que no sirven para nada y necesita algo a medida”. Eugenio de Andrés (socio director de Tantum) apunta: “En las universidades, y hasta hace poco en las empresas, siempre ha primado la formación técnica sobre la formación en management. Esta circunstancia, unida a un modelo productivo cercano al taylorismo, aunque muy poco eficiente, ha servido para alcanzar la posición actual, donde se valora más la presencia que los resultados, pero muy poco preparado para atraer y retener el talento”. Iñigo Manso (Actúa&Élogos) señala que “la gestión de personas es prioritaria, es clave para que el primer ejecutivo de una compañía se convierta en el primer valedor del desarrollo, cuidado y motivación del equipo. Paco Muro (Otto Walter) reconoce que “en estos momentos los jefes lo tenemos realmente complicado. Con la situación económica en contra, debemos transmitir seriedad y entusiasmo, lograr que el equipo rinda al cien por cien y tomar decisiones difíciles”. Y Pedro Gioya y Juan Rivera, autores de -líderes, +liderazgo, que los jefes necesitan autoconocimiento, aprender de la experiencia, trabajar la incertidumbre y coaching. El artículo de Montse Mateos revela que todavía no está claro (desgraciadamente para muchos) que más del 60% de la productividad de un equipo depende de la calidad directiva del jefe, que se trata sobre todo de su liderazgo (capacidad de inspirar, de aunar voluntades, de conseguir su motivación), que la formación ha de complementarse con el desarrollo (el paso de los conocimientos a los comportamientos) y que la dirección de RRHH diseña políticas, pero nunca ha de sustituir la labor del jefe en su liderazgo cotidiano. Lástima.

Tanto las páginas de Economía de El Mundo como el suplemento del ABC recogen una buena práctica en este sentido: Mercadona. 14.000 millones de facturación, 60.000 empleados, valores de conciliación y estabilidad, alta responsabilidad social. Un ejemplo de éxito, sin duda.
De toda la prensa del fin de semana, me quedo con La crisis, la liga y el talento, de Manuel Nuevo, director de Eurotalent. Cita la "profecía" del profesor Roubini de febrero pasado, a Marco Aurelio ("lo que no es bueno para la colmena tampoco lo es para las abejas"), comenta la ausencia de ética y la falta de liderazgo: "Se plantea así una ecuación entre talento, liderazgo y valores, que aparece como fondo de la crisis, y que tal vez sirva para dar pistas sobre su solución." Efectivamente, "no desaparecerá la desconfianza hasta que no se perciba un liderazgo claro, tanto político como económico, arraigado en valores que conforman una ética compartida." Excelente reflexión, querido Manolo. Un pensamiento avalado por tu experiencia como ingeniero humanista, que ha colaborado decisivamente en crear uno de los grandes grupos empresariales de nuestro país y que ahora desde el asesoramiento (la estrategia, el coaching) está siendo decisivo para muchos profesionales y sus organizaciones.