Páginas vistas en total

martes, 12 de agosto de 2008

Picasso, Sorolla y los centros creativos

Hoy he ido por primera vez al Museo Picasso Málaga, consagrado al artista más influyente del siglo XX, Pablo Ruiz Picasso (1881-1973). Está en el Palacio de Buenavista, Monumento Nacional. Construido en la primera mitad del siglo XVI por Diego de Cazalla, pagador de las Armadas Reales y rerhabilitado como museo por el arquitecto Richard Gluckman en 2003. Integra un espacio de más de 8.000 metros cuadrados.

La colección del museo está compuesta por 155 obras donadas por Christine y Bernard Ruiz-Picasso, nuera y nieto del artista malagueño. Son óleos, dibujos, esculturas, cerámicas y obra gráfica desde los primeros estudios hasta el final de sus días. Además, puede verse un vídeo de 50 minutos, Picasso a los 90, que recorre su vida y obra. Y la exposición fotográfica Momentos y Miradas. Picasso visto por Otero, que está en el museo hasta el próximo día 20 de agosto. Son instantáneas del argentino Roberto Otero desde 1960 a 1972, un año antes de la muerte de Picasso.

En la librería del Museo he adquirido el libro Picasso. Las 7 vidas del artista, de Joan Castellar-Gassol. Se refieres a las siete etapas de su vida:
1. Desde su nacimiento el 25 de 1881 en la Plaza de la Merced, su vida en La Coruña (1891), Barcelona (1895) y Paris, donde llegó en 1901, hasta mayo de 1912.
2. Desde el verano de 1912, en Ceret (Perpiñán), hasta que conoce a Olga Koklova en noviembre de 1917, bailarina de los ballets rusos, diez años más joven que él. Es el cubismo de Las señoritas de Aviñón.
3. Desde la revolución rusa hasta febrero de 1921, cuando nace su hijo Pablo.
4. Desde 1922, con la vuelta a los surrealistas hasta 1935, en que nace su hija Maia (de Marie-Thérèse Walter).
5. Dora Maar, una mujer morena y misteriosa por la que sintió una atracción violenta. La guerra civil, Guernica y la segunda Guerra Mundial. Dora le abandona en 1943.
6. Antibes y París hasta 1958.
7. Francia, el comunismo y su producción desbordante hasta su fallecimiento el 8 de abril de 1973.
Lo que en Leonardo da Vinci fueron cambios de domicilio, en Picasso fueron cambios de pareja y de movimientos artísticos.

La obra de Picasso se encuentra en 37 museos de todo el mundo, especialmente en el de Barcelona (fundado en 1963), con más de 3.600 piezas.

Después hemos ido a ver la exposición Sorolla. Visión de España, organizada por Bancaja, presente en el Centro de Arte Contemporáneo (CAC). Joaquín Sorolla (1863-1923) creó catorce impresionantes murales para la Hispanic Society de Nueva York: Castilla: La fiesta del pan, Sevilla: Los nazarenos, Aragón: La jota, Navarra: El Concejo del Roncal, Guipúzcoa: Los bolos, Andalucía: El encierro, Sevilla: El baile, Sevilla: Los toreros, Galicia: La Romería, Cataluña: El pescado, Valencia: Las grupas, Extremadura: El mercado, Elche: El palmeral, Ayamonte: La pesca del atún. Creada entre 1912 y 1919, es su obra más grande, el resumen de su producción anterior. “¿Por qué hay un panel tan grande dedicado a Castilla y cinco a Andalucía, en tanto no aparecen las islas Canarias ni las Baleares, se dejan aparte Murcia, Asturias, La Rioja y Santander y se hacen dos paneles para Valencia y sólo uno, respectivamente, para Extremadura, Cataluña, Galicia, Aragón, Navarra y el País Vasco? La respuesta sale sin querer: el pintor buscó en cada caso lo que más le inspiraba y organizó sus lienzos sumatoriamente, uno detrás de otro según su mirada iba pintándolos…”

Así son los artistas. Así es la actividad creadora. Lo cierto es que Picasso no sería Picasso sin París (como tampoco el malagueño Antonio Banderas sin Hollywood) ni Sorolla sin el encargo de la Hispanic Society de Nueva York.

Se necesitan sedes de talento, comunidades creativas. Por eso es una lástima las últimas declaraciones del nadador español Aschwin Wildeboer, que ha sido séptimo en los 100 metros espalda, una prueba en la que el estadounidense Aaron Peirsol batió el récord del mundo de la distancia con un tiempo de 52.54. Con este resultado, Wildeboer, que ha anunciado en Pekín que el próximo año abandonará España y se irá a vivir y entrenar a Australia, confirma que es el mejor nadador del equipo masculino español.

El nadador ha explicado su marcha: "Sinceramente lo mejor es entrenar fuera de España. Voy a hacer lo posible para poder ir fuera a entrenarme. No porque en España no se esté bien sino porque me encuentro totalmente solo. Hay mucha diferencia entre entrenar en una piscina en una calle, y dos calles al lado hay mujeres de 60 años haciendo ''aquagym'' y al otro lado, niños de cursillos, que estar en una piscina en la que todos los nadadores son profesionales y donde tengo rivales que están nadando al mismo nivel que yo y que automáticamente empuja el uno al otro hacia delante".

Wildeboer volvió a marcar el mismo registro de ayer, 53.51, que es el récord de España.