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jueves, 28 de agosto de 2008

El cohete Obama

Dos puntos de vista ¿contradictorios? sobre la convención demócrata en Denver.

Jorge Moragas (PP) relataba en El País la convención demócrata con el título El cohete Obama.
“Hoy nos ha recibido en su suite del Hyatt el ex presidente Jimmy Carter. Acompañados por el embajador de España, Jorge Dezcallar, y los dos delegados del PSOE, Juan López Aguilar y Juan Moscoso, he podido conocer y charlar con el que fue uno de los presidentes de Estados Unidos más polémicos de su historia. Nos ha acompañado en la reunión su solícita y atenta mujer, Rose. Carter se ha convertido en un incombustible activo en países con problemas de solidez democrática a través de las actividades del Centro Carter. Tras invitarnos a un café, se ha mostrado extraordinariamente amable y cariñoso con España. En todo caso, lo cierto es que sus opiniones sobre Cuba y Venezuela me han parecido en exceso confiadas cuando no sencillamente ingenuas. Es loable confiar en los buenos propósitos de las personas pero no creo que ni Raúl Castro ni Hugo Chávez hayan acreditado a lo largo de su sangrienta vida política demasiada solidez democrática. En todo caso, gracias a la Convención por la hospitalidad y por el pase especial con el que nos ha obsequiado.
En el 'floor' del Pepsi Center
El ex presidente Carter nos ha regalado unos pases especiales de floor que daban acceso a la zona más restringida del Pepsi Center, frente al escenario y junto a los delegados de Florida y Delaware. Desde allí abajo, las cosas se ven distintas. Codo con codo con los delegados más veteranos ataviados con pins y gadgets de históricas convenciones como galones de antiguas batallas, uno se siente un poco marciano con su mochila en un mundo tan genuinamente americano. De repente, me topo con algún personaje como Spike Lee y recuerdo la tensión racial tan desacomplejadamente descrita por el cineasta afroamericano en su genial peli Do the right think. El factor racial está en el ambiente, pero nadie se atreve a ponerlo encima de la mesa. Clinton ha seguido al pie de la letra el guión de la unidad demócrata al igual que John Kerry. Sin duda, el discurso de mayor impacto y alcance ha sido el de Joe Biden. La estrategia demócrata a estas alturas está muy clara: intentar romper la imagen de independiente de Mc Cain y conseguir identificar como sea al senador por Arizona con G. W. Bush. El mensaje más repetido no se anda por las ramas: "¿Mc Cain? Más de lo mismo". El otro elemento nuclear de la estrategia es consolidar la idea de que una victoria de Obama devolvería a los Estados Unidos el respeto de la opinión pública internacional. Es decir, Obama como el restaurador del prestigio americano en el mundo. En mi opinión, por muy loable que sea este propósito, al americano medio eso le importa más bien poco. Dicen algunos expertos, como el ex asesor de Clinton y actual comentarista de la Fox, Dick Morris, que Mc Cain tiene la victoria al alcance de la mano si asume el riesgo de escoger a una mujer como ticket de vicepresidente. La jugada consistiría en demostrar voluntad de cambio y recoger el voto descontento de las mujeres que habían apoyado a Hillary durante las primarias. Veremos en las próximas horas cómo el equipo de campaña de Mc Cain reacciona al espectáculo redondo de la convención de Denver que mañana nos ofrecerá el plato más esperado de todos.
Obama, obligado a despegar en el estadio de los Broncos
El talentoso senador por Illinois está obligado a despegar en las encuestas tras el mitin que ofrecerá mañana ante 75.000 personas en el estadio de los Broncos de Denver. Lo cierto es que hoy Obama ya ha hecho historia al ser el primer afroamericano oficialmente nominado por uno de los dos grandes partidos a la presidencia de los Estados Unidos de América. Gane o pierda algo, ya ha cambiado en la primera potencia del mundo. No sé que ocurrirá al final el 4 de noviembre, pero uno se siente ya contagiado por la sensación de momento histórico que embarga el ambiente en la capital del estado de Colorado. Si Obama sube diez puntos en las encuestas del día después de la Convención, el cambio será muy posible. Si por el contrario, Obama no experimenta un considerable despegue, la semana siguiente la oportunidad será para Mc Cain. Mañana dejaremos la corbata, nos podremos unos tejanos y nos calzaremos unas cómodas bambas para irnos al estadio a vivir uno de los espectáculos políticos más interesantes de nuestro tiempo.”

Y Juan Moscoso del Prado, en el mismo diario, comentaba así la convención demócrata con el título ¿A Quién le suena este proyecto?
“Hoy hemos comenzado muy pronto otra vez, y cuando hemos llegado al Convention Center ahí estaban los antiabortistas con su parafernalia. Un grupo contrario al matrimonio de personas del mismo sexo y a los derechos de los gays en general exhibía una enorme pancarta en la que se podía leer homo sex a sin. Otros activistas iban disfrazados de cerditos y proponían crear un impuesto sobre el consumo de carne para combatir el cambio climático. También habían madrugado predicadores de todo tipo, megáfono en mano, así como otro individuo con un cartel en el que ponía Fox news - the only true. Tampoco faltaban los habituales hombres de Harrelson, hoy también a caballo, y cientos de vendedores de recuerdos.
Una nueva valla publicitaria pide separar política y religión, idea con la que simpatizo, algo tan difícil aquí como en España -aunque en nuestro país lo que se mezcla no es tanto política con religión como política con Iglesia Católica-. A esa temprana hora Michelle Obama nos ha contado que venía de un servicio religioso - no oculta su fe en ninguna de sus intervenciones- para, después, seguir milimétricamente el guión que culminará mañana con el discurso de su marido en el estadio de los Broncos.
Ayer el día terminó con una sensación extraña tras el discurso de Hillary, agridulce, de cierto vértigo ahora que los Clinton se suben al carro de Obama, pero inevitablemente cortan amarras también. Llega la hora de la verdad, la de seguir con un solo jinete y confrontar con los republicanos. Hoy se nota en el ambiente que esta llegando la hora de avanzar en el mensaje político, y ya está sucediendo. Estas son algunas de las ideas que entre Hillary y Michelle se han ido adelantando: una educación pública que sea un referente mundial, igualdad entre hombres y mujeres en todos los ámbitos, derechos para los gays, protección del medio ambiente, lucha contra el cambio climático y suficiencia energética, diplomacia y no guerra, reconstrucción de alianzas y recuperación de la confianza de muchos países amigos, derecho a la sanidad para todos -aquí no existe-, protección social para ancianos y veteranos de guerra, una política de inmigración que saque de las sombras a los 12 millones de ilegales que trabajan duro y que les abra el camino de la ciudadanía, empleo de calidad y una economía estable y justa con oportunidades para todos. Con esta agenda no me sorprende que tanta gente mande recuerdos para ZP.
"No va ser fácil". Esta frase la he oído hoy un par de veces, y es que el jueves comienza la campana de verdad. Se impone el realismo. El estreno de Joe Biden en la Convención ha ido como se esperaba, con los pies en el suelo, dejando para el gran líder la responsabilidad de seguir tejiendo esa red de sueños y realidades que conduce a la Casa Blanca. Biden ha culminado con éxito la construcción de la colosal plataforma sobre la que mañana Obama pronunciará un discurso que promete ser histórico. Discurso que debe hacer tabla rasa sobre todo lo que ha sucedido en el seno del Partido Demócrata durante el último año y medio e incluso durante esta convención.
Por cierto, se me olvidaba, hemos estado con Jimmy Carter. Ha sido una reunión entrañable con un hombre comprometido y que lo ha sido todo. Su fundación desarrolla un trabajo muy importante en el mundo en defensa de la democracia. Democracia que, a propósito, no ve amenazada en América Latina. Carter nos ha agradecido el esfuerzo y cooperación española y ha augurado un cambio en la política de su país con respecto a América Latina, un giro desde la estrategia de colisión actual hacia el entendimiento y cooperación. Good news.”

Los mismos hechos, distintas visiones, distintas interpretaciones…