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miércoles, 20 de agosto de 2014

El arte de leer el rostro


Último día completo en Roma de este viaje, el primero de Zoe a la Ciudad Eterna. Ayer visitamos los Museos Vaticanos y los Museos Capitolinos, volvimos al Panteón y a la Piazza Navona. Hoy, Galeria Borghese y Villa Borghese, para descender a la Piazza del Popolo. No ha hecho demasiado calor (como suele ocurrir en “ferragosto”) y, a los ojos de una preadolescente de 13 años, Roma es una capital fascinante.
Hablando de ojos, he estado leyendo ‘El arte de leer los rostros’, del neozelandés afincado en Estados Unidos Richard Webster. El autor parte de la medicina tradicional china y su división en cinco elementos (madera, fuego, metal, agua y tierra) para presentarnos cinco tipos de rostros: rectangulares (optimistas, entusiastas), triangulares (valientes, apasionadas), cuadrados (pacientes, metódicos), ovalados (sensibles, idealistas) y redondos (comprensivos, emotivos). Mi hija dice que la mía es entre redonda y ovalada, cónica (personas creativas y alegres). La suya es, creo, triangular y cuadrada (propia de las personas pragmáticas).
Las caras, que pueden ser anchas (ambicios@s) o estrechas (autocontrolad@s), se dividen en tres zonas: analítica (del pelo a las cejas), de la ambición (de las cejas a la nariz) y práctica (de la nariz a la barbilla). La parte más voluminosa en mi caso es la analítica y en el de mi hija, la de la ambición. La frente representa la carrera profesional.
La orejas pueden ser grandes (longevidad) o pequeñas; altas, bajas, alargadas, inclinadas, desiguales. La oreja se divide en hélix (parte periférica), que puede ser redondeado o cuadrado, grueso o fino; trago (prominencia cartiloginosa); lóbulos (base), pegados o separados de la cabeza, largos o cortos, pequeños o carnosos. “Cuanto más gordo el lóbulo, más gordo el monedero”, dice el proverbio chino. Mi hélix es grueso (personas sensuales), concha poco prominente (resiliencia), de lóbulo pequeño (viven el presente).
Hay cejas pobladas o finas, altas o bajas, largas o cortas, curvadas, rectas o inclinadas hacia arriba, muy juntas. Las mías son pobladas (ingenio), bajas (ambicion), ni cortas ni largas, inclinadas hacia arriba (intuición), separadas (éxito).
Los ojos, que pueden ser abiertos o entrecerrados, grandes o pequeños, con brillo o sin brillo, de disposición normal, juntos o separados, hundidos o saltones, con los ángulos exteriores curvados hacia arriba o hacia abajo, con extremos puntiagudos o redondos. A decir de Zoe, mis ojos son abiertos (personas receptivas, emotivas y expresivas), grandes (inteligentes, imaginativas y libres), con brillo (energía, divertidas), de disposición normal, con los ángulos curvados hacia arriba (capacidad de trabajo, buen humor, digno de confianza), con extremos puntiagudos (intuición). “La mirada es el espejo del alma”.
Las pestañas, superiores e inferiores, lisas y curvas. Las superiores curvas significan ilusión, motivación y las inferiores lisas, personas que se dan a las demás y se corre el riesgo de que se aprovechen de ellas.
La nariz puede ser larga o corta, romana o aguileña, griega, recta, puntiaguda, ancha. La de un servidor es más bien corta (trabajador incansable), recta (lealtad), ni griega ni ancha. La punta puede ser hacia abajo (generosas) o hacia arriba (astutas), huesuda (ascetas) o carnosa (sensuales). La mía es la punta carnosa, “la punta del gourmet”.
La boca puede ser grande, pequeña o estándar, ancha o estrecha. La mía es, siguiendo con el caso, grande (generosidad, perdonar con facilidad). Los labios carnosos (sensualidad, sociabilidad) y el de abajo mayor que el de arriba (impetuos@s, decidid@s). La boca hacia arriba denota optimismo y positividad. El surco subnasal largo significa sentido del humor; si es profundo, carácter familiar.
La frente prominente (tipo Albert Einstein) es signo de energía e imaginación. Una frente ancha, multitud de intereses. Una frente alta, inteligencia y voluntad de aprender. La frente inclinada (Zoe dice “como Nicholas Cage”), que sobresale más a la altura de las cejas que en la línea del cabellos significa tener ideas únicas para solucionar problemas. Mi línea en el entrecejo es propia de personas obstinadas y tenaces.
La mejillas pueden ser con pómulos altos y prominentes, carnosas, con curvas o planas, caídas, hundidas. Las mías son carnosas y con curvas (personas decididas, ambiciosas). Las curvas debajo de los ojos significa perseguir objetivos.
La mandíbula puede ser marcada, prominente, estrecha o ancha. La redonda es de personas sensibles y generosas, y la puntiaguda, de gente divertida. La papada, según Aristóteles, muestra predisposición pacifica y según la cultura china, felicidad en la etapa final de la vida.
Finalmente, el cabello puede ser largo o corto, liso o rizado, de línea capilar gruesa o sutil, curva, recta, en forma de M o de “pico de viuda” (por el sombrero en forma de triángulo que llevaban antaño). El pelo rizado es de personas extrovertidas, sociables, sensuales.
Finalmente, la moleosofía (el estudio de los lunares) indica que tener lunares en ambas mejillas es signo de personas de gran corazón.
“Una cara bonita es un elogio silencioso”, escribió Francis Bacon. La fisonomía es una “ciencia” divertida, de tradición en China y en la griega clásica, practicada por Aristóteles, Alberto Magno, Cardano, Gian Battista della Porta, John Evelyn, Lavater, Balzac, Dickens, Wilde, Poe, Darwin…
Aprovechando este tiempo en Roma, he tratado de “leer” los rostros de cinco obras del Renacimiento y el Barroco que están en la Ciudad Eterna: de Miguel Ángel Buonarrotti, el “David” (hay una excelente exposición sobre su obra en los Museos Capitolinos y una escultura idéntica a la de Florencia de 1504), la “Piedad” (1499, en la Basílica de San Pedro del  Vaticano) y el “Moisés” (1509, en San Pietro in Vincoli). De su mejor sucesor, Bernini, “Apolo y Dafne” (1625, en la Galería Borghese) y “el éxtasis de Santa Teresa” (1651, en Santa María de la Victoria). Es admirable cómo, deteniéndonos en los rostros de estos personajes eternos, no solo podemos analizar sus emociones (serenidad, ira, éxtasis, amor), sino su personalidad. David, decidido y confiado, antes de enfrentarse a Goliat, una Virgen María joven y bella, serenamente recogiendo a su hijo, Jesús de Nazaret; Moisés tras haber recogido los Diez Mandamientos, sabedor de la idolatría de su pueblo; Dafne en su transformación como laurel, perseguido por Apolo herido de Amor; Teresa de Jesús en plena transverberación, en una mezcla única de dolor y placer.
“Después de cierta edad, cada persona es responsable de su cara” (Albert Camus).       

martes, 19 de agosto de 2014

El poder de la imagen: el Talentismo es audiovisual


Anoche nos quedamos en la habitación del hotel viendo en DVD ‘La gran boda’ (The Big Wedding), una de las últimas cintas de Robin Williams. Una comedia muy divertida protagonizada por Robert de Niro, Diane Keaton, Susan Sarandon, Katherine Heigl, Amanda Seyfried, Toper Grace y Robin Williams. Una pareja que lleva 15 años divorciada (Keaton y De Niro) finge que siguen casados porque se casa su hijo adoptado, y su madre natural es muy religiosa. Robin Williams interpreta al padre Moinighnan, un sacerdote católico que celebra no una sino dos bodas ese día. Zoe no la había visto y le pareció graciosa.
Si ayer hablaba en este blog de la imagen del poder (gladiadores como Totti o líderes políticos como Renzi y Obama, reformistas pero tal vez no transfromadores), hoy quiero tratar el poder de la imagen. Porque el Talentismo, esta nueva era en la que el talento es más escaso que el capital, es netamente audiovisual.
Te pongo un ejemplo notorio. El sábado, cuando llegamos a Roma, a mi hija le llamó la atención ‘Time Elevator’, un espectáculo junto a la Via del Corso (puedes ver el tráiler en YouTube: www.youtube.com/watch?v=_hHlvc5SmlM). Se trata de un espectáculo que, en los primeros 5 minutos, presenta a los “protagonistas de la ciudad”: el emperador Constantino, Augusto, Bernini y Garibaldi. Octavio Augusto (63 aC – 14 dC), el primer “César” después de Julio César, “conversa” con Gian Lorenzo Bernini (1598-1680) sobre quién aportó más a la ciudad. Y luego pasamos a un auditorio en el que se exhibe en tres pantallas simultáneamente la historia de Roma, con la ficción de que el Dr. Arnaldi ha inventado una “máquina del tiempo” y ha podido volver a la fundación de la ciudad (con Rómulo y Remo abandonados en el bosque y amamantados por una loba, hacia el 783 aC), al asesinato de Julio César, a la pasión de Cristo y la llegada de San Pedro a la ciudad, a la Roma de Nerón y el incendio de la capital del mundo, a la peste negra en el siglo XIV, a Miguel Ángel y su obra en la Capilla Sixtina, a la Roma barroca, al Risorgimento y a la Dolce Vita.
A Zoe le gustó tanto que hemos repetido días después. Es evidente que se superponen en la ciudad la Roma del Imperio antiguo, la Cristiana, la Renacentista, la Barroca, la de la Independencia y la de la 2ª mitad del siglo XX que ha llegado hasta nuestros días. La tesis de ese “ascensor del tiempo” es que el mismo no es más que la cuarta dimensión. Si compartes las otras tres (en el espacio), podemos ver lo que Roma es (el presente, que parte del pasado) y lo que fue (el pasado, que en su esencia determina el presente).
Roma es la carrera de cuadrigas de Ben-Hur (www.youtube.com/watch?v=v31sXoATz5Y), rodada en el teatro de Marcelo; es ‘Gladiator’, los Gladiadores en el Coliseo (www.youtube.com/watch?v=v31sXoATz5Y), es Miguel Ángel (Charlton Heston) en ‘El Tormento y el Éxtasis’, es la Fontana di Trevi de ‘La Dolce Vita’ (www.youtube.com/watch?v=bbtjqxXs3zQ) con anita Elkberg y Marcello Mastroiani, es la Piazza di Spagna y la Bocca della Veritá en ‘Vacaciones en Roma’ (Audrey Hepburn, Cary Grant), son los Museos Capitolinos en ‘La Gran Belleza’. La Ciudad Eterna es todo eso y mucho más, y estará en nuestra mente para siempre.
Del libro al curso audiovisual, del blog al videoblog, de la conferencia al programa de televisión, de Google a Youtube (comprado por Google), de la web a la plataforma audiovisual. Tal es el poder de la imagen (y el sonido). Como recordarás, en ‘Del Capitalismo al Talentismo’ compartía una serie de películas que anuncian esta nueva época.
El poder de lo audiovisual es tal que mi buen amigo Christian Gálvez, uno de los presentadores con mayor credibilidad de la televisión (‘Pasapalabra’, ‘Tú sí que vales’) que ha escrito un estupendo ensayo (‘Tienes talento’) y una excelente novela que es un best-seller (‘Matar a Leonardo’) está preparando un documental sobre el genio Da Vinci. Coincidiremos en Roma este jueves, lo que es una delicia. Seguro que su documental será un éxito.    

lunes, 18 de agosto de 2014

La imagen del poder. ¿Reformismo o Transformación?


Ayer domingo pasamos Zoe y yo buena parte del día en la Ciudad del Vaticano, recorriendo la Basílica de San Pedro y los museos. La Iglesia Católica, en sus inicios perseguida por el Imperio Romano, a partir de Constantino convertida en la religión oficial, fortalecida durante la Edad Media, muy poderosa desde el Renacimiento hasta las revoluciones del siglo XIX y en decadencia desde el siglo XX. Una institución bimilenaria.
Es curioso que en Roma muchos de los recuerdos (souvenirs) para turistas estén asociados al Papa Francesco (así, en italiano y sin numeración, al ser el primer Pontífice con ese nombre)… y a Totti.
El Cardenal Jorge Mario Bergoglio, nacido en Buenos Aires hace 77 años y elegido 266º Papa el 13 de marzo de 2013 (tras la renuncia de Benedicto XVI), es de ascendencia italiana. Su lema de pontificado es “Miserando atque eligendo” (Lo miró con misericordia y lo eligió). Es el primer jesuita en llegar al pontificado y eligió el nombre, obviamente, por San Francisco de Asís (1181-1226). En las postales, calendarios, muñecos que mueven la cabeza el Papa Francesco aparece frecuentemente con gafas, sonriendo, como una persona bondadosa, simpática, alegre y positiva. No hay rastro (en lo que a los recuerdos populares para visitantes se refiere) de su antecesor, el Cardenal Ratzinger. Sí, en cierta medida, de Juan Pablo II.
Junto al Papa actual, destacan los souvenirs de Francesco Totti. Futbolista de 37 años, es delantero de la AS Roma desde hace 22. Con el club romano ha obtenido una Serie A (la Liga del país), dos Copas y dos Supercopas. “Il Capitano” obtuvo el Campeonato del Mundo en 2006. Mide 1’80 m, posee una gran fortaleza física y ha marcado 290 goles con su club. A Totti los medios le llaman ‘Il Gladiatore’, lo que no es de extrañar en la capital del Coliseo. Muchos piensan que los futbolistas de élite son los modernos gladiadores (Panem et circenses).  
El sábado estuvimos en La Feltrinelli, una de las mejores librerías de Roma, en la Via del Corso junto a la Rinascente y a Zara. Buscaba algún libro del primer ministro italiano Matteo Renzi. No encontré ninguno de interés (sí los hay: ‘Il Berluschino’, de Michele de Lucia, publicado en mayo, y uno con su nombre, de David Allegranti, publicado en febrero de 2011, sobre el entonces alcalde de Florencia, además de varios del propio Renzi). La razón de tal escasez es, según los propios italianos, que “se trata de un PM salido de una crisis parlamentaria, que no ha ganado su puesto en las urnas”. Por cierto, tampoco hay tanta literatura sobre el nuevo Papa (y sus predecesores) como en nuestro país. Entre las novedades, además de la versión italiana del libro de Hillary Clinton, uno sobre Enrico Berlinguer (fundador del Eurocomunismo).
A sus 39 años (cumplirá 40 el próximo 11 de enero), el primer ministro Renzi tal vez sea un reformista, pero no un reformador. El Presidente del Consejo de Ministros de la República de Italia (desde el 22 de febrero de este año) y Presidente de turno de la Unión Europea (este semestre, desde el 1 de julio) es consciente de que el PIB italiano está al nivel del año 2000 (ha decrecido un 0’2% en el último trimestre), un 10% por debajo de 2007 y la renta per cápita no ha crecido desde 1998 (más de década y media). En este precioso país no ha habido burbuja inmobiliaria, y sin embargo la deuda/PIB está en el 130%. No hay inflación ni elevación de la población (la tasa de natalidad es una de las más bajas del mundo). “Este país podría ser Japón” (Ángel Ubide, 17 de agosto de 2014).
Este experto en Economía Internacional que trabaja en Washington considera que los paralelismos no acaban ahí. En 2001 fue elegido Junichiro Koizimi como un soplo de aire fresco: joven, guapo, excéntrico, carismático… Prometía “reformas sin vacas sagradas”. Ubide bromeaba diciendo que la única diferencia con Renzi es el peinado.
Su proyecto estrella fue la privatización del sistema postal, que se logró, pero a un horizonte lejanísimo, más de 10 años. El resto quedó en “agua de borrajas”.
Ángel Ubide comentaba en el mencionado artículo: Italia se enfrenta a un escenario parecido. Tras varios intentos fallidos, Renzi consiguió finalmente acceder al poder del Partito Democratico y a la cabeza del Gobierno italiano, y revalidó su posición con una victoria sólida en las elecciones europeas. La plataforma de Renzi era sencilla: juventud, carisma, ruptura con el pasado, y reformas. Parecía que finalmente Italia había conseguido espantar el fantasma de Beppe Grillo y acometer el relevo generacional, liberarse de la gerontocracia gobernante y elegir a su koizumi, la esperanza para, como mínimo, liberar el país del corsé generado por dos décadas de berlusconismo.
Pero han pasado ya varios meses desde su llegada al poder, y urge saber si Renzi lleva camino de ser como Koizumi —mucha fachada, poca acción— o si de verdad tiene un plan. Por ahora, las dudas aumentan. Su plan económico parece frágil, y ya está cometiendo el error de ignorar a su ministro de Economía y confiar solo en sus asesores (el gran error que cometió José Luis Rodríguez Zapatero en su segundo mandato), y de debilitar la autoridad de su comisario de racionalización del gasto, Carlo Cottarelli. La paciencia en Bruselas y en Fráncfort se está empezando a agotar. Las promesas iniciales de una reforma al mes ya se han incumplido. Quizás ese plan fuera demasiado ambicioso, y hasta contraproducente: las reformas, por definición, siempre generan efectos colaterales, y el conjunto de estos puede acabar siendo dañino para el bienestar del país. Quizás sería mejor identificar las dos o tres restricciones que más limitan el crecimiento del país, y eliminarlas. Todo es más lento en Italia: renovar plantillas, crear empresas, resolver pleitos. Hay mucho donde elegir para actuar con decisión. El Fondo Monetario Internacional (FMI) identifica cuatro áreas: mercado de trabajo, competencia, pymes y sistema judicial. Crear las condiciones para aumentar el tamaño de las empresas es fundamental, como discutimos en esta columna hace poco, y reformar el artículo 18 es clave para ello.
La estrategia actual parece ser reformar primero el Senado y, durante los próximos tres años, acometer reformas económicas. La reforma del Senado es polémica pero fácil, no genera manifestaciones, no resta popularidad. Es similar a la reforma postal de Koizumi. Lo difícil es crear el consenso popular para reducir las prebendas de los múltiples grupos de interés y agilizar la economía, enfrentándose a la calle, si es necesario. Cumplir el objetivo de déficit no basta, es lo fácil y desvía la atención del objetivo fundamental, aumentar el crecimiento potencial. Koizumi abandonó; Margaret Thatcher perseveró. España ha tenido la suerte de tener un programa con el FMI que le obligó a introducir cambios que nunca hubiera acometido de manera independiente. Italia lo va a tener que hacer sola.
Salir del euro, como apuntan ya demasiados intelectuales italianos, no resolverá el problema, es buscar el empate, como el antiguo catenaccio. Italia es rica. Puede seguir envejeciendo de manera gradual, decadente, consumiendo sus ahorros, sestear en el dolce far niente esperando que un golpe de fortuna la rescate. O puede despertarse, coger el toro por los cuernos y progresar. Renzi debe decidir.”

Ojalá el primer ministro Renzi afronte la situación y sea valiente. De momento, el líder italiano, al que todos los socialdemócratas europeos quieren parecerse (sacó el 40% de los votos en las Europeas) no ha sacado adelante ninguna de sus reformas prometidas: ni la electoral de febrero, ni la laboral de marzo, ni la de la administración de abril, ni la del fisco de mayo ni la de la justicia de junio. Si sigue gastando lo que no ingresa, no solo no bajará los impuestos sino que tendrá que subirlos (ese panorama nos suena a los vecinos mediterráneos).  
Para los complacientes de nuestro país (que exhiben un crecimiento del 0’6% del PIB y perspectivas de hasta el 2% para el 2015), conviene recordar que la “salida de la crisis” es fruto de una devaluación interna (especialmente de salarios) de caballo. No se han acometido las grandes reformas: de la Administración, de las autonomías, de la liberalización de los mercados… Reformismo sin transformación.      

domingo, 17 de agosto de 2014

El Liderazgo de Hillary Clinton


Ya en Roma, la Ciudad Eterna. El primer día comenzamos por la Piazza Navona, el Panteón, la Fontana di Trevi (sin agua, con una pasarela para ver de cerca las grandes estatuas), la Vía del Corso y Piazza Venezia (antes, un documental de 40 minutos sobre la historia de Roma del que hablaré en otra entrada esta semana), el Foro Romano, el Coliseo, hasta la Boca de la Verdad. Unos 15 kilómetros andando. Comida en el Trastevere y merienda/cena en Dalla Palma, una heladería en la Via della Madalena con 150 sabores distintos. 
Con carácter previo al viaje con Zoe a Roma y Berlín, he completado la primera temporada de ‘House of Cards’, que me ha encantado. He estado viendo una parodia en la que Kevin Spacey (que interpreta a Frank Underwood, el protagonista de la serie) imita a Bill Clinton y llama a Hillary con motivo de su 68º cumpleaños (el del expresidente). Realidad y ficción se entremezclan. 
No por casualidad, uno de los libros que me he traído para este viaje es ‘Hard Choices’ (Elecciones difíciles) de Hillary Clinton. Un texto volumoniso de 632 páginas. Su cuarto libro, en el que habla de su etapa como Secretaria de Estado con Obama y se plantea todo tipo de temas, desde China a la energía. La personalidad de la Sra. Clinton es la de una persona visceral introvertida (el 1 en el eneagrama, la “abeja” en el diversigrama), como Margaret Thatcher o Rudolf Giuliani, personas rigurosas, honestas, organizadas y perfeccionistas, que corren el riesgo (es su “talón de Aquiles”) de mostrarse inflexibles, obstinadas y criticonas. Un riesgo que, evidentemente, hay que trabajar para que no aflore.
En su artículo ‘Hillary y el Quijote’, la venezolana Maruja Tarre, experta en asuntos internacionales que escribe para varios medios, ha sido muy crítica con la exprimera dama. Y no le falta razón.
“Siempre había admirado a Hillary Clinton. Me parece que en la campaña electoral del 2008, el machismo prevaleció entre muchos votantes cuando se escogió a Obama, menos preparado para la presidencia que la veterana señora Clinton. Por eso tenía gran interés en leer su nuevo libro Hard Choices, que narra sus experiencias como Secretaria de Estado”, comienza diciendo la Sra. Tarre.
Y añade: “Mi desilusión ha sido grande. Los escogimientos de Hillary, o por lo menos la manera como los describe en el libro, revelan una gran ignorancia del mundo en general y una extraordinaria arrogancia: todo gira en torno a ella y su manera de persuadir o conquistar a sus interlocutores.” Como hispana, Maruja fue directamente al capítulo sobre Iberoamérica (yo hice lo mismo). Esta es la opinión de MT sobre la Clinton: “Aborda nuestro continente como el personaje de dibujos infantiles “Dora la Exploradora”. Todo es explicado en forma elemental. “¿Quizás a usted le pueda sorprender que América Latina compra el 40% de las exportaciones de EE UU? ¡No está solo!... No es solo un continente de golpes de estado y crímenes.” Es más: “Se describe como una chica rubia de Chicago que pasaba la frontera con sus amigos para cenar y bailar y naturalmente. Colombia es el país del realismo mágico descrito por García Márquez en el libro favorito de Bill. Pero cuando toca describir los acontecimientos sucedidos en un período de notable pérdida de influencia de los Estados Unidos en la región, su visión es bastante discutible. Describe como éxito de su muy personal diplomacia la reunión de la OEA donde se decidió que Cuba sería readmitida al organismo interamericano. Mi recuerdo de esa desdichada reunión gira más bien en torno a los encendidos discursos de todos los representantes del continente en contra de EE UU y su política de marginar a Cuba. El otro acontecimiento que narra como ejemplo de su exitosa diplomacia es la salida de Zelaya del poder. Pero olvida que el gobierno de Obama fue de los primeros en condenar el golpe militar en contra del discípulo de Chávez, que no regresó al poder gracias a la oposición de las instituciones hondureñas y no por alguna presión del vacilante presidente de Estados Unidos. Para terminar con América Latina, Clinton se refiere a un minúsculo programa energético implementado con algunas islas del Caribe realmente insignificante si se compara con el ALBA de Chávez, que ha servido para comprar votos y conciencias en toda la región.”
Libia fue el segundo foco de interés de Maruja Tarre. “Allí me he encontrado con una curiosa percepción geográfica. Hillary afirma una verdad irrebatible: Libia está en África. Pero de ese hecho innegable saca la extraña conclusión que no pudo haber intervención de tropas norteamericanas en el terrible incidente de Benghazi “porque la presencia militar de EEUU en África es casi inexistente….las tropas más cercanas están a miles de millas de distancia en Afganistán.” Me imagino que tal afirmación fue cuestionada durante sus numerosas interpelaciones en el Congreso. ¿La Secretaria de Estado ignora que además de estar en África, Libia es un país mediterráneo? Mi sorpresa fue tan grande que tuve que ir a Google a consultar y por Internet tuve la confirmación: la VI Flota todavía existe y tiene una enorme base en el sur de Italia, prácticamente frente a la costa libia. Probablemente existen miles de impedimentos, que ignoro, para que la VI flota no interviniera en Benghazi, pero es inaceptable que Hillary use como argumento que los militares más cercanos se encontraban en Afganistán.”
La guinda del pastel (que a mi también me ha alucinado) es el calificativo que emplea con Gadafi. “En dos oportunidades Hillary califica al gobierno de Muamar el Gadafi como “quijotesco”. Me parece que esa dictadura podía considerarse como grotesca, monstruosa, cruel, anacrónica, ¿pero quijotesca? ¿Qué visión tiene la flamante candidata y exsecretaria de Estado, de un personaje que es un arquetipo universal como Don Quijote? ¿Ha leído aunque sea un resumen para bachillerato, de la obra de Cervantes? Todos esos editores que corrigieron su libro, ¿no pensaron que comparar a un dictador como Gadafi con una figura emblemática de la hispanidad, podría resultar chocante para algunos de esos electores latinos que pretenden conquistar?”. Por considerar lo “quijotesco” como algo negativo y cruel, evidentemente ya no tendría mi voto en el 16. Un error mayúsculo, que espero que en alguna ocasión deplore personalmente.
Hillary es la mayor baza demócrata para las próximas presidenciales en EE UU. Los republicanos no tienen tiempo para un gran candidato, y todo parece indicar que la política exterior de Hillary Clinton será muy del gusto de los “halcones” (la tibieza de Obama, Nobel de la Paz, ha dado alas a sus enemigos naturales). En estos dos años, veremos dos musicales sobre los Clinton, una película (‘Rodham’, protagonizada por su amiga Merryl Streep). Las minorías se decantan por los demócratas y Jeb Bush, ex gobernador de Florida, parece poco rival (como ha puesto de manifiesto Marc Bassets, si entre ellos se disputan la presidencia, desde 1989 a 2021 las dos dinastías, Bush y Clinton, habrían dirigido el país hasta hora más poderoso, con la excepción de Obama).