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lunes, 20 de febrero de 2017

Mentalidad ganadora, Mentira política y Matones de patio


Hace 30 años que vine a Berlín por primera vez. La ciudad estaba dividida por el Muro (toda una vergüenza) y, dada la hermandad entre Madrid y la ciudad germana, unos cuantos estudiantes de Económicas pertenecientes a la AIESEC vinimos por aquí. Nada invitaba a predecir que en un par de años la capital, y todo el país, comenzaría a unificarse. Una maravillosa sorpresa. 
El último viaje a esta ciudad ha sido en 2014, viniendo de Roma, con mi hija Zoe, a quien le encanta Berlín. Esta mañana hemos encontrado un hueco antes de la intensa reunión de 50 líderes europe@s de Right Management (además de colegas norteamerican@s y sudafrican@s) para pasear por Unter der Linten desde la Puerta de Brandemburgo y el Bundestag al Pirulí, pasando por la Isla de los Museos y la “Caja Humboldt”. Una delicia.
De la prensa de ayer, me quedo con el trío John Carlin – José Antonio Marina – Rosa Montero.
En su “Córner inglés”, John Carlin titulaba su artículo ‘Mentalidad Ganadora’. Gracias por el homenaje al título del libro de Unai Emery y un servidor (la proeza del guipuzcoano ganando en Champions 4-0 al FC Barcelona lo merece). “Para que un club sea grande, no sólo se lo tienen que creer, lo tienen que saber” http://deportes.elpais.com/deportes/2017/02/18/actualidad/1487442417_529626.html
Mauricio Pochettino, a quien Carlin tilda de “posible futuro entrenador del Barcelona”, admitió esta semana que su actual equipo, el Tottenham, carecía de mentalidad ganadora. “El salto a la grandeza seguía siendo su asignatura pendiente. Lograrlo, reconoció, requiere lo que los entrenadores menos tienen: tiempo. “Éste es el cambio más difícil. No se trata de tácticas o de filosofía”, dijo el entrenador argentino. “No se trata solo de los 25 jugadores y del cuerpo técnico. Se trata de todo el club”.
Todo el club, sí señor. “¿Qué clubes poseen esta singular fe? Hoy, más que nadie, el Madrid y el Bayern, incluso, aunque ésta quizá no sea la semana para decirlo, el Barcelona. La han tenido y la podrían recuperar el Liverpool, el Milan, el United y, un día posiblemente, el Ajax.
Lo que tienen en común estos clubes es un carisma basado en una historia gloriosa. Tienen en su memoria colectiva a jugadores enormes como Di Stéfano, Best y Cruyff y, lo más importante, han plantado sus banderas en la cima del fútbol de clubes: han ganado la Copa de Europa al menos tres veces.
Sobre estas rocas se construyeron las grandes iglesias del fútbol. La más grande, la catedral, es la del Madrid, ganador de once copas de Europa, empezando por las cinco primeras que se disputaron. La deuda que tiene el club con los equipos de Di Stéfano, Puskas y Gento que conquistaron ese irrepetible quinteto es impagable. El recuerdo de esa hazaña, siempre vivo en la famosa camiseta blanca, hace que el equipo de hoy juegue casi con ventaja competitiva. Si no, que se lo digan al Atlético, que dos veces en las últimas tres temporadas ha perdido finales de Champions contra el Madrid en el último suspiro.
Me lo decía esta semana Michael Robinson, que jugó en el gran Liverpool de los años ochenta: los clubes realmente grandes ganan partidos una y otra vez en los últimos cinco minutos. Lo consiguen porque nunca pierden la fe, ni los jugadores ni la afición, en que ganar es su destino.
La diferencia entre los aficionados del Madrid o del Bayern y los del Tottenham o del City es que cuando los primeros se reúnen antes de un partido saben que lo normal es triunfar. Cuando los segundos conversan en el pub dudan, se van mentalizando para el fracaso, se conforman con llegar a cuartos.
La actitud, palpable tanto en las calles como en las gradas, se transmite a los jugadores. La confianza es contagiosa; la duda también.
Hay un matiz. Para que un club ocupe el panteón de los grandes es indispensable aquella trayectoria triunfal de la que nace la mentalidad ganadora. Pero para ganar un partido hay que sumar siempre una proporcional entrega física. El problema del Barcelona que cayó 4 a 0 contra el PSG fue que salió al campo pensando que la fe del campeón era magia suficiente y se olvidó de correr.
El Tottenham de Pochettino corre más que cualquier otro equipo inglés y pelea con admirable furia. Pero como Pochettino bien sabe, solo a base de grandes y repetidos éxitos se asimila la fe ganadora necesaria. Él dudaba en sus declaraciones de tener tiempo para lograrlo. Veremos si Guardiola lo tiene o si acabará descubriendo que la táctica y la filosofía no son suficientes para que el City deje de ser lo que dice Alex Ferguson que es: el vecino ruidoso del legendario y carismático United”. Brillante, John, una vez más.
José Antonio Marina puso su ZOOM en la mentira política. “El uso de la mentira política es una vulgaridad”. Lo interesante son las ficciones políticas (como los nacionalismos). JAM cita a Platón (el gobernador puede engañar al pueblo si es con buen fin; de ahí las “nobles mentiras”), Unamuno y Bertrand Russell. Y concluye: “Los juegos con la verdad siempre acarrean malas consecuencias. Las mitologías políticas han servido para manejar a los ciudadanos que, con frecuencia, se han dejado engañar alegremente, porque han aceptado como verdad, sin analizarlas, aquellas opiniones que favorecían sus creencias o deseos”.
En la misma página de El Mundo, en su ‘Paseo dominical’, Iñaki Gil se hacía eco del ensayo ‘Contra las elecciones’ del filósofo belga David van Reybrouck. “Sin un cambio profundo, el sistema actual tiene los días contados”. Populismo, tecnocracia y antiparlamentarismo es un cóctel letal. El año pasado, el Brexit y Trump. Este 2017, Marine Le Pen y Geert Wilders.
En el mismo diario, Irene Hernandez Velasco entrevista a van Reybouck: “La gente ha dejado de confiar en la democracia”. La democracia electoral, según este historiador, ha llegado a su límite. Sus procedimientos están anticuados. A DvR tampoco le gustan los referéndums (“un instrumento muy primitivo”).  Defiende que un grupo de personas elegidas al azar tomen las decisiones. Una pequeña muestra, bien informada. “La Unión Europea puede estar finiquitada a finales de este año, y no nos damos cuenta… así de simple”. Propone la asamblea ciudadana a la irlandesa. Ya veremos.
Y Rosa Montero, escribiendo sobre ‘El nuevo matón del colegio’ (Donald Trump, claro) http://elpaissemanal.elpais.com/columna/rosa-montero-maton-colegio/
“Advierto con profundo desasosiego que estamos dejando a México muy solo frente a los empujones de ese energúmeno. Me refiero a la falta de apoyo de la comunidad internacional y especialmente de España; lo cual me recuerda una vez más el conocido y estremecedor poema del pastor Martin Niemöller, ese que empieza diciendo: “Cuando los nazis vinieron a llevarse a los comunistas, guardé silencio, porque yo no era comunista”. Luego, ya saben, se llevan sucesivamente a los socialdemócratas, a los sindicalistas y a los judíos con la misma falta de respuesta, tras lo cual el poema concluye: “Cuando vinieron a buscarme, no había nadie más que pudiera protestar”.
De Trump, Rosa comenta: “La mentecatez de su comportamiento apabulla y aterroriza, teniendo en cuenta el poder que maneja. Se diría que algo no funciona bien en su cabeza. David Owen, neurólogo y dos veces ministro laborista en Reino Unido, tiene un ensayo formidable, En el poder y en la enfermedad, en el que, citando un estudio de 2006, dice que el 29% de todos los presidentes de Estados Unidos sufrieron dolencias psíquicas mientras estaban en el cargo, y que el 49% de ellos mostraron indicios de trastorno mental en algún momento de sus vidas, unas cifras que al médico Owen le parecen altas y a mí desde luego elevadísimas, sobre todo si se comparan con la media de la población en general, que, según la OMS, es más o menos del 22%. Una siente la tentación de pensar que este Trump es un demente como Calígula, pero en cualquier caso el verdadero problema no es ya el trastorno mental (según Owen, Lincoln caía en profundas depresiones y Roosevelt padecía probablemente un trastorno bipolar, y fueron unos políticos muy notables), sino la bravuconería, la falta de empatía, el machismo, el abuso de poder. El problema es ser mala persona, en fin, de la misma manera que Calígula pasó a la historia por su crueldad”.
Un mensaje de odio. “Te odio y soy más fuerte. Te odio y voy a aplastarte. Hay gente que es así, que basa su vida en odiar a los demás. Tal vez teman no poder ser lo suficientemente amados y entonces escogen ser temidos. Qué pobrísimo, que patológico sustituto del cariño es el miedo reflejado en los ojos del prójimo. Es una construcción emocional fallida, semejante a la del acosador infantil. Me es fácil imaginar al niño Trump metiendo la cabeza de un compañero de clase en el retrete. Y lo peor de esa actitud es que genera miseria moral en el entorno (todos los cobardes que callan ante sus abusos) y además fomenta una respuesta feroz. El odio aviva el odio. La Tierra es un patio de colegio recorrido por vientos de necedad y furia”.
Gracias, John, José Antonio, Rosa… por añadir una pizca (o un torrente) de sensatez a este loco mundo.
La canción de hoy, ‘Both sides now’ de Joni Mitchell, en la versión de estudio de 1969 (www.youtube.com/watch?v=Pbn6a0AFfnM) y en el directo del año 2000 (www.youtube.com/watch?v=Pbn6a0AFfnM). Más de 30 años de diferencia. “I’ve looked at life from both sides now”
Rows and flows of angel hair 

And ice cream castles in the air

And feather canyons everywhere

I've looked at clouds that way
But now they only block the sun

They rain and snow on everyone

So many things I would have done 

But clouds got in my way
I've looked at clouds from both sides now

From up and down and still somehow

It's cloud's illusions I recall

I really don't know clouds at all
Moons and Junes and ferries wheels 

The dizzy dancing way you feel

As every fairy tale comes real 

I've looked at love that way
But now it's just another show 

You leave 'em laughing when you go

And if you care, don't let them know 

Don't give yourself away
I've looked at love from both sides now 

From give and take and still somehow

It's love's illusions I recall

I really don't know love at all
Tears and fears and feeling proud, 

To say "I love you" right out loud

Dreams and schemes and circus crowds 

I've looked at life that way
But now old friends they're acting strange 

They shake their heads, they say I've changed

Well something's lost, but something's gained 

In living every day.
I've looked at life from both sides now

From win and lose and still somehow

It's life's illusions I recall

I really don't know life at all
I've looked at life from both sides now 

From up and down, and still somehow 

It's life's illusions I recall 

I really don't know life at all

domingo, 19 de febrero de 2017

10 artículos de Harvard Business Review imprescindibles en 2017


Domingo pre-primaveral en Madrid, de descanso, comida familiar, lecturas… y vuelo a Berlín a las 19,45 (tres horas de trayecto) con María José Martín, DG de Right Management. Durante los próximos dos días compartiremos ideas y estrategia con nuestros colegas europeos en la capital alemana.
Durante el vuelo he estado leyendo ‘Trump y la caída del Imperio Clinton’, del periodista Vicente Vallés. Un texto excelente sobre los dos rivales en las últimas elecciones de EE UU y por qué Donald Trump ha ganado (aunque tuviera 2’8 M de votos menos que Hillary). Lo comentaré uno de estos días, porque tiene mucha miga.
Uno de los libros que me he traído de Nueva York las pasadas navidades fue ‘HBR’s 10 must reads’ (10 lecturas obligatorias de Harvard Business Review) para 2017. En concreto, se trata de este Top 10:
- ‘Exceso de Colaboración’ (Collaborative Overload), de Rob Cross, Reb Rebele y Adam Grant. Un enfoque práctico para gestionar la colaboración sin pasarse.
- ‘Los Algoritmos también necesitan directivos’ (Algorithms need managers, too) de Michael Luca, Jon Kleinberg y Sendhil Mullainathan. Los algoritmos pueden identificar patrones y generar reconocimiento, si bien también generan consecuencias indeseadas si no se utilizan con cabeza (como ejemplos, Netflix y Google). Nunca sustituyen a la dirección.
- ‘Pipelines, plataformas y las nuevas reglas de la Estrategia’ de Marshall W. Van Alstyne, Geoffrey G. Parker y Sangeet Paul Choudary explica las nuevas reglas de la competición. Este artículo anticipa su magnífico libro ‘La revolución de las plataformas’, que ya he tratado en este blog.
- ‘Cómo Indra Nooyi convirtió el Design Thinking en Estrategia’. La CEO de Pepsico es entrevistada por Adi Ignatius (editor en jefe de HBR). Del diseño de producto a la gestión del cambio.
- ‘Innovaciones de ingeniería reversa’ de Amos Winter y Vijay Govindarajan. Su concepto significa probar primero en países emergentes y después llevar la innovación a los desarrollados, tratando de evitar cinco grandes trampas.
- ‘La Revolución de la Sanidad liderada por las empresas’ de Patricia A. McDonald, Robert S. Mecklenburg y Lindsay A. Martin, explica como Intel se ha aliado con empresas para transformar el sector creando opciones de menor coste.
- ‘Obtenga el sí, ja, oui, hai y da’ del profesor del Insead Eric Meyer, sobre negociaciones internacionales, con cinco reglas para triunfar en distintas culturas.
- ‘Los límites de la empatía’ de Adam Waytz, profesor de la Kellogg School of Management. El exceso de empatía (de tratar de comprender a los demás) deja exhaustos a l@s profesionales y anima a decisiones poco éticas. Hay mejores formas –y más efectivas- de empatizar.
- ‘Las personas antes que la estrategia: el nuevo rol del DRH’ de Ram Charan, Dominic Barton y Denis Carey, aboga por un planteamiento más estratégico de la función de RR HH, desde los altos potenciales a las métricas del desempeño.
- ‘Más allá de la automatización’ de Thomas H. Davenport y Julia Kirby, asegura que los empleados seguirán siendo necesarios en el futuro y que las personas son la fuente de ventaja competitiva.
Los 10 artículos, en la vanguardia del management, comparten un elemento en común: el talento. Más importante que nunca en esta nueva era.
Mi gratitud al equipo de esta prestigiosa publicación, la Harvard Business Review, que ha hecho una selección impecable de varios de los mejores textos del año pasado.
La canción de hoy, ‘I will love again’ de Lara Fabian, “capturada” de Kiss FM en el Cabify hacia Barajas esta tarde. www.youtube.com/watch?v=IxC8MZ1RS-c “Stronger than before”
Did I ever tell you how you live in me

Every waking moment, even in my dreams

And if all this talk is crazy

And you don't know what I mean

Does it really matter
Just as long as I believe
I will love again

Though my heart is breaking,
I will
Love again

Stronger than before

I will love again

Even if it takes a lifetime to get over you

Heaven only knows, I will love again
People never tell you

The way they truly feel

I would die for you gladly

If I knew it was for real

So if all this talk sounds crazy

And the words don't come out right

Does it really matter

If it gets me through this night
I will love again

Though my heart is breaking,
I will
Love again

Stronger than before

I will love again

Even if it takes a lifetime to get over you

Heaven only knows, I will love again
If I'm true to myself, nobody else can take

The place of you

But I've got to move on, tell me what else
Can I do
I will love again

Though my heart is breaking,
I will
Love again

Stronger than before

I will love again

Even if it takes a lifetime to get over you

Heaven only knows, I will love again
I will love again

One day I know,
I will love again

You can't stop me from loving again,

Breathing again

Feeling again

I know, one day,
I'll love again     

sábado, 18 de febrero de 2017

La "resureccion" ´de Drew Barrymore y la educación de Alejandro Magno



Anoche, tras llegar de Girona y la sesión de entrenamiento con Irma Valderrábano, estuve viendo el tercer episodio de la sexta temporada de ‘Scandal’ (el más shakespeariano de la serie, con una fabulosa interpretación de Jeff Perry en el papel de Cyrus Beene) y el tercero de la primera de la serie alemana ‘Einstein’.
Esta mañana, he tenido el honor de impartir ‘Talentismo para emprendedores’ en el Máster para emprendedores (edición nº 14) que dirige Sergio Fernández. Mi gratitud a Laura, la delegada del Máster, y a tod@s l@s participantes del mismo. Lo he pasado estupendamente con vosotr@s.
De la revista Club de Renfe, el artículo de portada: ‘Drew Barrymore. Así resucita una estrella’. Esta actriz de cine y televisión, modelo y productora nacida el 22 de febrero de 1975, me cae especialmente bien. Hija del gran actor de los años 30 John Barrymore (suya es la frase “uno es viejo cuando sus añoranzas superan a sus sueños”), saltó a la fama a los 7 años con E. T., película de su padrino Steven Spielberg. Tras una infancia y juventud marcada por el alcohol y las drogas, publicó su autobiografía (‘La pequeña niña perdida’) en 1990. Se rehabilitó en dos ocasiones. Tuvo éxito en la transición a actriz adulta, y montó su productora, Flower Films, con su socia Nancy Juvonen en 1995. De la segunda mitad de los 90 son sus películas ‘Batman forever’, ‘Scream’, ‘Mad love’ y ‘Todos dicen I love you’ de Woody Allen. Del 2000 es ‘Los Ángeles de Charlie’ y la secuela, de 2003. Se ha casado tres veces (tres divorcios) y tiene dos hijos. Si bien ha participado en 70 películas, parecía que estaba en el dique seco. Sin embargo, ha producido películas como ‘Mejor, solteras’ y series (‘Blooms’ o ‘Rattle’, un reality sobre la paternidad). Posee una bodega y une empresa de cosmética, y ha publicado un segundo libro de memorias, ‘Flor Salvaje’ (2015). Como productora y actriz, vuelve a estar de moda con la serie ‘Santa Clarita Diet’, en Netflix. Una comedia negra en la que interpreta a Sheila, una agente inmobiliaria que fallece y resucita, para sorpresa de Joel, su marido. El mantra de la serie es: “Para rejuvenecer, para tener más energía, para sentirte sexy, ¡Cómete a quien quieras!”. Una liberación, acostumbrada como estaba a comedias románticas (‘Tú la letra y yo la música’, con Hugh Grant). En la entrevista, Drew Barrymore aclara que “proliferan las películas con efectos especiales, pero a mí me gustan las historias reales”. Como el ave Fénix, ha superado el lado oscuro.
También me ha gustado el reportaje sobre Valencia, ‘La ciudad que despierta’, con nueva vida a edificios icónicos (Veles i Vents, Bombas Gens), una gastronomía audaz (Lienzo, Macel.lu, Saití, Sucede, Dos Estaciones, Nozomi, Doña Petrona, el Bouet), emprendedores como Salvador y Lucas Zaragosí (Onexizone, línea de complementos basados en la proporción áurea), el Museu Faller como referencia y un homenaje al arroz (Askua, Casa Roberto). El próximo 13, gracias a Argimiro como anfitrión, estaré disfrutando DM de la Mascletá y quién sabe si asistiendo por la tarde al Congreso de AECOP.

    National Geographic Historia ha publicado una edición especial sobre ‘Alejandro Magno. Rey, Conquistador y Dios’. Hijo de Filipo II, caudillo de Macedonia, recibió entrenamiento militar y formación helenística. Cuando Alejandro tenía 13 años, su padre contrató como preceptor a Aristóteles (por entonces, con 30 años) en el año 343 a.C. Aristóteles (el mejor coach de la historia) y el joven Alejandro (que a los 19 años había conquistado el 90% de la tierra conocida). Combatió y venció al Imperio Persa en famosas batallas y llegó hasta la India.

Con motivo de la aparición de la tumba de Aristóteles el año pasado, César Cervera publicó el artículo ‘Aristóteles, el filosofo que creó a Alejandro Magno para vengarse de los griegos’:
El reino de Macedonia, donde nació Alejandro Magno, era considerado en la Antigüedad un territorio de bárbaros y extranjeros. Atenas, Esparta, Tebas y otras ciudades estado helenas se negaban a aceptar que lo que hoy forma parte de la Grecia histórica estuviera habitado por compatriotas. Nacido en Estagira (Península de Calcídica), al este de Macedonia, Aristóteles sufrió parte de esos mismos recelos y, de cara a la historia, educó al hombre llamado a someter toda Grecia y lanzarse al corazón de Asia: Alejandro Magno.
La semana pasada se anunció el posible hallazgo de la tumba de Aristóteles en Estagira, precisamente en la localidad donde tuvo lugar el nacimiento del filósofo. La península de Calcídica, a menos de dos horas de Tesalónica, era parte del reino de Macedonia hace 24 siglos. El lugar, muy cerca de la acrópolis y con vistas sobre la bahía, tenía un altar para sacrificios, y una arquitectura que revela su importancia. No en vano, su valor histórico deriva de haber sido la cuna de uno de los tres grandes filósofos griegos de la Antigüedad y genio dedicado a múltiples campos. Aristóteles está considerado el primer investigador científico en el sentido moderno de la palabra.
Más allá de su obra, Aristóteles es recordado por su vinculación con los reyes de Macedonia. Su padre, Nicómaco, era médico de la corte de Amintas III, padre de Filipo II de Macedonia, y, por tanto, abuelo de Alejandro Magno. De hecho, Aristóteles fue iniciado de niño en los secretos de la medicina, pero su carrera se encaminó pronto hacia la filosofía. Con 17 años, el joven fue enviado a Atenas para estudiar en la Academia de Platón.
No está claro cuánto de próxima fue la relación entre Platón (discípulo, a su vez, de Sócrates) y Aristóteles, así como no lo están las razones por las que a la muerte del maestro su alumno más aventajado no heredó la dirección de la Academia de Atenas. La leyenda ha querido ver en la decisión de Platón de poner a su sobrino, Espeusipo, al frente de la Academia una humillación hacia Aristóteles y una muestra de cierta aversión entre ambos.
Tutor del hijo de Filipo II de Macedonia
En verdad, la condición de macedonio invalidaba legalmente a Aristóteles para hacerse cargo del puesto, al igual que provocaba el desdén de muchos griegos hacia Filipo II a pesar de su potencia militar. Su historia es la de un rey que convirtió un empobrecido reino –despreciado por Atenas y Esparta– en la gran potencia hegemónica de toda Grecia. Tras pasarse varios años de su infancia como rehén en Tebas, Filipo regresó a casa con la idea de comenzar una reforma militar de los ejércitos macedonios que, partiendo de la tradicional falange griega, añadiera nuevos elementos tácticos para darle más flexibilidad y poder someter a las grandes ciudades griegas.
Con las principales ciudades estado griegas sometidas y Atenas ofreciendo una alianza favorable a Macedonia, Filipo se dirigió contra Esparta, que prefirió conceder a Filipo II la paz sin presentar batalla. En medio de su vorágine conquistadora, el Rey macedonio decidió casarse en el 357 a. C. con la princesa Olimpia de Epiro (nombre que asumiría años después), hija del Rey de Molosia, una región al noroeste de la actual Grecia. Ella sería la madre de Alejandro y de Cleopatra de Macedonia
En 343 a. C, Filipo convocó a Aristóteles para que fuera tutor de su hijo de 13 años. Casi como si fuera una venganza contra los griegos «de pura cepa» que impidieron su nombramiento como director de la Academia de Atenas, Aristóteles dio forma al carácter del hombre llamado a concluir el trabajo de su padre y a atar la voluntad griega bajo un nudo bárbaro, esto es, macedonio.
Aristóteles, «de piernas delgadas y ojos pequeños», aceptó la invitación de Filipo II de Macedonia y se encargó de la educación de Alejandro durante varios años. En opinión de un poeta francés medieval: «Le enseñó a escribir griego, hebreo, babilonio y latín. Le enseñó la naturaleza del mar y de los vientos; le explicó el recorrido de las estrellas, las revoluciones del firmamento y la duración del mundo. Le enseñó justicia y retórica, y le previno contra las mujeres libertinas». No en vano, en realidad se sabe poco de su estancia en Macedonia y las obras del filósofo apenas hacen referencia a Alejandro. Como tampoco se advierte su influencia sobre el terreno político. Años después, mientras Aristóteles seguía predicando la superioridad de la ciudad-estado, su presunto discípulo establecía las bases de un imperio universal. El más grande conocido hasta entonces.
Alejandro, el Hegemon de toda Grecia
En términos de la leyenda, Aristóteles enseñó a Alejandro a pensar como un griego pero a luchar como un «bárbaro», lo que, al menos al principio, le valió para someter Grecia. Antes de lanzarse a la conquista del Imperio persa, Alejandro volvió sobre los pasos de su padre para atravesar Tesalia, destruir Tebas y obligar a Atenas a reconocer su supremacía haciéndose nombrar Hegemon, título que lo situó como gobernante de toda Grecia.
Por su parte, Aristóteles aprovechó la pequeña fortuna que Filipo le pagó por instruir a su hijo y siguió con sus investigaciones y trabajos durante el resto de su vida. Además de dinero –según relata Diógenes Laercio– el filósofo reclamó al monarca «que restaurase su patria» destruida años antes por los ejércitos macedonios. En el año 340 a. C, Estagira recuperó su forma y comenzaron a regresar sus antiguos habitantes.
En el 336 a. C, sin embargo, Alejandro hizo ejecutar a un sobrino de Aristóteles, Calístenes de Olinto, a quien acusaba de traidor. Dado que las ejecuciones macedonias solían extenderse a los familiares, Aristóteles se refugió un año en sus propiedades de Estagira, trasladándose en el 334 a Atenas para fundar, siempre en compañía de su fiel Teofrasto, el Liceo, una institución pedagógica que durante años compitió con la Academia platónica.
A la muerte de Alejandro, en el 323, se extendió en Atenas un brote de odio contra los macedonios instigado por el orador Demóstenes. A pesar de su reputación como filósofo, el macedonio fue llevado a los tribunales atenienses acusado de impiedad contra los dioses. Temiendo acabar igual que Sócrates, Aristóteles huyó a la vecina isla de Eubea y allí murió un año más tarde de muerte natural. Sería en esta isla donde los habitantes de Estagira fueron a buscar sus cenizas. Como agradecimiento por salvar la ciudad, sus compatriotas enterraron a Aristóteles en su tierra natal y lo honraron como un héroe, salvador, legislador y refundador de su ciudad.

La canción de hoy es ‘No me crees’, de Efecto Mariposa con Javier Ojeda: www.youtube.com/watch?v=X8as6jM-rGY