domingo 19 de febrero de 2012

La vergüenza y el Capital Erótico

Esta mañana he ido a ver, en versión original subtitulada, Shame (vergüenza, en inglés), película británica escrita y dirigida por Steve McQueen y protagonizada por Michael Fassbinder y Carey Mulligan. Sinopsis: “Brandon es un hombre de treinta y tantos años que vive en un confortable apartamento en Nueva York y es adicto al sexo. Pero el ritmo metódico y ordenado de su vida se ve alterado por la imprevista llegada de su hermana Sissy, una chica rebelde y problemática. Su presencia explosiva llevará a Brandon a perder el control sobre su propio mundo.” La crítica la ha tratado de maravilla, como a una obra maestra, y la considera la gran olvidada de los Óscar de este año. De hecho, Fassbinder obtuvo la Colpa Volpi al mejor actor en la última Mostra de Venecia y el premio al mejor actor (McQueen, al mejor director) del último Festival de Sevilla, nominada al BAFTA, Globo de Oro, al Premio de los Críticos…

La película me ha parecido un tostón. Demasiado explícita (desnudos integrales del protagonista, su hermana, varias novias, algunas prostitutas… no es que me escandalice, pero tampoco viene a cuento), mal hilvanada, no emociona en absoluto. No creo que sea “un paseo por el lado oscuro” y “tenga especial intensidad”, como han dicho algunos críticos. Es la historia de un psicópata (no tiene emociones, ni hacia su hermana, aunque no sea un asesino a lo American Psycho) que no puede conocer el amor, que ha tenido como relación más duradera una de cuatro meses y que se dedica a consumir pornografía, ligar y contratar meretrices porque es incapaz de darse a sí mismo. Por eso no le ve sentido al matrimonio (como él mismo confiesa), no le parece realista y por eso cuando inicia un ‘affaire’ con una compañera de oficina, que parece buena persona, se muestra impotente –literalmente-. ¿Una metáfora de la sociedad actual? No lo creo. Siempre hay y habrá salidos por ahí, que insisten una y otra vez sin remedio y no aceptan un “no” por respuesta; sin embargo, me he acordado de mi admirado Richard Boyatzis: “Las competencias (cualidades) sin valores son como el sexo sin amor”.

Ayer estuve leyendo Capital Erótico. El poder de fascinar a los demás, de la socióloga Catherine Hakim, profesora de la London School of Economics. En este texto nos habla del “capital erótico” como “una mezcla nebulosa pero determinante de belleza, atractivo sexual, cuidado de la imagen y aptitudes sociales, una amalgama de atractivo físico y social”. La Hakim pone como ejemplos al Presidente Barack Obama y a su esposa Michelle, a Elizabeth Taylor, a Gong Li, a Tiger Woods… “La gran belleza siempre escasea, y se valora en todas partes”. El capital erótico consta de belleza (elemento central, pero no único), atractivo sexual (si la belleza es atractivo facial, el sexual es por el cuerpo), atractivo social (gracia, encanto, don de gentes, simpatía, capacidad para que los demás se sientan a gusto), vitalidad (buena forma física, energía social, buen humor), presentación social (modo de vestir, de arreglarse, peinado, adornos), la propia sexualidad (competencia y energía sexuales, imaginación erótica, espíritu lúdico). Por tanto, “el capital erótico es una combinación de elementos estéticos, visuales, físicos, sociales y sexuales que resultan atractivos para otros miembros de la sociedad, especialmente los del sexo opuesto, en todos los contextos sociales”. La autora se une a la distinción que elaborara el sociólogo francés Pierre Bourdieu entre capital económico, cultural y social en 1983. ¿Por qué no se ha incluido hasta ahora el “capital erótico”? “Porque la élite no puede monopolizarlo, así que les interesa menospreciarlo y marginarlo”, responde la autora. Ni el patriarcado machista ni el feminismo militante son partidarios, obviamente.

En lo que no estoy tan de acuerdo con Catherine Hakim es que el capital erótico sea esencial debido al “déficit sexual masculino” (“el deseo sexual masculino solo disminuye lentamente con la edad, si es que llega a hacerlo. El deseo femenino, en cambio, a menudo cae en picado después de los 30, habitualmente a causa de la maternidad”). “En Suecia, dos tercios de los hombres disfrutan del sexo sin ningún componente de romanticismo. En contraste, entre dos tercios y cuatro quintas partes de las mujeres insisten en que el amor es la única base de una relación sexual”. Si es así, me parece una nueva prueba de que el talento femenino es más evolucionado que el masculino. El libro explica que en España una de cada diez parejas nunca mantiene relaciones sexuales (Malo de Molina, 1992). Seguramente son más (tal vez el doble), pero da vergüenza confesarlo. David Blanchflower y Andrew Oswald han otorgado un valor monetario a una buena vida sexual: 50.000 $ a precios de 2004 (60.000 $ en 2012). Los hombres de hasta 40 años tienen una media de una vez semanal; las mujeres, una vez mensual. “Por lo visto, se trabaja tanto que no queda tiempo para el sexo”. “La ética puritana hizo mucho más que promover el capitalismo. Por lo visto, truncó la sexualidad de muchos occidentales”.

¿Cómo funciona la magia del capital erótico en la vida cotidiana? Ocurre desde la infancia: los niños y niñas más guapos tienen más autoestima y confianza en sí mismos. Las “bellezas desvalidas” tienen un 25% de probabilidad de recibir ayuda. El atractivo erótico tiene mucha importancia en el deporte (Allen Guttman, 1996). En Gran Bretaña hay más millonarias que millonarios. Los abogados más guapos ganan un 10-12% más que los feos, descontando cualquier otro factor. En EE UU, los hombres atractivos ganan un 14-27% más y las mujeres atractivas un 12-20% más (Biddle y Hamermesh, 1998). Es como la estatura, los altos son más “contratables” (un 11% más los hombres; un 6% las mujeres) y ganan más (17% y 12% respectivamente). Compensa la falta de estudios, que suele penalizarse con un 15% del salario (Loh, 1993).

Creo que el concepto es importante, que tenemos que aprender a saber medirlo (integrando las seis variables que lo componen) y que resultar atractiv@ no significa necesariamente ser pieza sexual. El Amor es lo más poderoso, energía en estado puro.

De la prensa del fin de semana, el artículo Reformas estructurales y depresiones, del maestro Emilio Ontiveros (“El desigual progreso tecnológico y la menor facilidad para la difusión de las innovaciones y, en definitiva, la calidad de la función empresarial, que habían sido identificados como los principales factores en el desigual comportamiento de la eficiencia en ambos bloques, pasan ahora a segundo plano”; el autor augura depresión a corto plazo, por no tratar de mejorar la calidad directiva), la entrevista de Ramón Muñoz a Rosa García, CEO de Siemens: “Nos va a ir mejor que a la economía española”. La de Gregorio Belinchón al actor Antonio Banderas: “Estamos al final de una era: puede que haya una evolución o una revolución”. Ambas, querido Antonio. El premio Emprendedores del año de Ernst & Young a Desigual (serán los representantes en el certamen mundial en Montecarlo; pocos lo merecen más que ellos en el planeta) y el artículo de Cayetano Ros: “Emery no quiere ser buen chico. El técnico enseña los dientes para proyectar más agresividad en el juego del Valencia”.

Vuelo a las siete de la tarde a Bilbao (mañana doy clase de Dinamización de Equipos, todo el día, en la Universidad Comercial de Deusto). En la ciudad vasca veré por televisión el FC Barcelona – Valencia CF (Pep Guardiola contra Unai Emery) y la gala de los Goya.

Tenemos que invertir en capital erótico para ser más atractivos, pero no convertirnos en unos adictos. “Ir de una adicción a otra es una forma de no sentir emociones” (Ellen Burstyn, 73 años, actriz nominada 6 veces al Óscar, hizo de la madre de la niña poseída en “El Exorcista”).

sábado 18 de febrero de 2012

Hacia la Economía del Bien Común

Sábado frío de invierno en Madrid. Tiempo de pasear, leer y preparar los temas de las próximas fechas: la conferencia que impartiré en A Coruña, en la Asociación de Jóvenes Empresarios (AJE) el día 22, sobre El líder-coach y el “espíritu de los Mosqueteros”, la clase de Dinamización de Equipos en la Universidad Comercial de Deusto en Bilbao el próximo lunes, la de Oporto (MBA Executive) del viernes, la reunión sobre Motivación con Sodexo, MásCuota y CVA el martes, los procesos de coaching del miércoles y el jueves… Viene una semana cargada de iniciativas muy interesantes.

Mi amigo Joxe Mari Ulazia (DBS) me dio a conocer hace unos días La Economía del Bien Común de Christian Felber. Un modelo alternativo al tradicional, para que la empresa evolucione hacia la solidaridad y la generosidad, bases de la sostenibilidad. Sé que en el mes de junio el libro de Felber (publicado originalmente por una editorial vienesa), muy interesante, estará en nuestras librerías en castellano. La semana que va concluyendo he publicado al respecto una tribuna en Dossier Empresarial que quiero compartir contigo. Es la siguiente:

La economía del bien común

Juan Carlos Cubeiro, socio-director de IDEO

El Foro Económico de Davos, celebrado hace algunos días, ha evidenciado como nunca antes que en este cambio de era el mundo se mueve a dos velocidades. La vieja Europa, y tal vez los Estados Unidos, su principal heredero cultural, conduciendo lenta y pesarosa con la vista en el espejo retrovisor, tratando infructuosamente de recuperar la bonanza del pasado; y los países en desarrollo, con los BRICS a la cabeza, marchando decididamente hacia el futuro para aprovechar su potencial. Unos, con pesadillas; otros, soñando a lo grande. Justo lo contrario de hace 500 años, cuando los estados europeos (con los reinos de Castilla y Aragón como vanguardia) conquistaban buena parte del planeta en pos de un ideal.

Estos nuevos tiempos requieren de una nueva Teoría Económica; en realidad, de dos, interrelacionadas: la economía conductual y la economía del bien común.

La economía conductual (Behaviorial economics) con autores tan reputados como George Akerloff, George Loewenstein, Dan Ariely, Robert Shiller, Daniel Kahneman o Amos Tversky, analiza los fenómenos económicos de las personas no como “seres racionales” sino como “personas integrales”, en las que lo emocional, lo instintivo y lo social juegan un papel mucho más destacado que la pura intelectualidad. De hecho, la proporción entre la irracionalidad y la racionalidad en nuestras decisiones cotidianas es de 90 a 10.

La economía del bien común (Gemeinwohl-Ökonomie, en alemán) parte de un libro de Christian Felber con el mismo título publicado en agosto de 2010 por una editorial vienesa. Sus fundamentos se mostraban en una obra anterior de Felber, “Los valores de la nueva economía” (2008). Hay más de 500 empresas están implantando este modelo, que pretende superar la dicotomía capitalismo-comunismo, entre el poder absoluto del mercado (la mano invisible, que luego no es tal) y la economía planificada (que acaba corrompiéndose).

El bien común se basa en los valores de las más saludables relaciones humanas (confianza, cooperación, aprecio, co-determinación, solidaridad y voluntad de compartir), que nos hacen mejores y más felices. El paradigma cambia de la lucha y el egoísmo avaricioso a la cooperación y el altruismo generoso, del finalismo del beneficio financiero a la contribución al bien común. El balance financiero es secundario; el balance del bien común (que mide intangibles como la dignidad humana, la responsabilidad social, la sostenibilidad ecológica, la participación democrática, y la solidaridad con todos los “grupos involucrados” en la actividad de la empresa) es lo principal. El capital es el medio, no el fin, para lograr la felicidad de todos; la diferencia entre los ejecutivos mejor pagados y los operarios no puede superar las 20 veces (en Estados Unidos la diferencia era de 24 a 1 en 1965; de 71 a 1 en 1989; de 262 a 1 en 2005 y de 325 a 1 en 2011).

Christian Felber propone que los mejores balances del bien común (por sus rendimientos sociales, ecológicos, democráticos y distributivos) obtengan ventajas legales y fiscales. Además propone crear “bancos democráticos”, impulsar la democracia directa (además de la representativa), educar desde la escuela en valores como emocionología, ética, comunicación, educación democrática y experiencia de la naturaleza y favorecer competencias de gestión como la amabilidad, la empatía, atender al bien de tod@s y de la comunidad ecológica. Lo que hoy parece “ciencia-ficción”, mañana será “sentido común”. En la situación actual, según el economista del FMI Fuad Hassanov, por cada punto de desviación típica en desigualdad (medido por el índice de Gini) se genera un 0’6% de crecimiento del PIB. ¿Hasta cuánto se puede tensar la cuerda?

Adiós, individualismo propio del capitalismo más salvaje; bienvenida sea la inteligencia del enjambre, el liderazgo colectivo, la fuerza de todos juntos y no luchando entre nosotros.

Economía conductual y economía del bien común. Ambas doctrinas económicas interconectan en la importancia de la Generosidad como principal activo del ser humano, como seres sociales que somos. La generosidad, cuando la practicamos, nos hace sentirnos bien (libera oxitocina); el altruismo es la marca de los ganadores; la solidaridad genera sostenibilidad. ¿El hombre es un lobo para el hombre? Hobbes está trasnochado en la segunda década del siglo XXI. Es el momento de recuperar la armonía confuciana, el desarrollo aristotélico y la serenidad senequista. Corren nuevos tiempos, y son apasionantes.

viernes 17 de febrero de 2012

¿Eres como Amundsen o como Scott?

Vuelo anoche, a las 22 h., hacia Bilbao. De allí, coche a San Sebastián. He llegado al hotel Astoria 7 a eso de las 12 de la noche. Y me han dado la habitación 909, dedicada a Jeff Bridges (Tucker, El gran Lebowski, Los fabulosos Baker boys, Tron, El amor tiene dos caras, The door on the floor, Corazón salvaje), un actor que me cae especialmente bien y que ha sabido ponerse en valor: un Óscar, un Globo de Oro, un Premio del Sindicato de Actores.

Hoy he impartido en la Deusto Business School el primer módulo del PEDF (Programa Ejecutivo de Dirección Financiera), dedicado a la ética y al talento. Me gusta que este Programa para Directores Financieros comience con la importancia de la ética y la necesidad de definir e impulsar el Talento, porque no puede haber “atajos” y vivimos un cambio de era, del Capitalismo al Talentismo. Mi agradecimiento a Esteban y Juanjo, que por cuarto año consecutivo me han permitido iniciar este Programa, y a los alumnos de este año (que han hecho una inversión de lo más rentable en su propio desarrollo): Álex, Álvaro, Amaia, Amaya, Ana, Cristina, Dolores, Felipe, José Antonio, Mª Isabel, Nikola, Noelia, Pablo y Xabier. Ha sido un placer aprender juntos durante el día de hoy.

He estado leyendo “Great by Choice” (Sobresaliente por Elección), el último libro de Jim Collins. Este ex profesor de Stanford que ahora dirige un laboratorio de management en Boulder, Colorado ha publicado seis libros (Empresas que perduran, Empresas que sobresalen, Empresas que caen) basados en investigaciones sobre las empresas que destacan (por su longevidad, su crecimiento, su reinvención) de los que ha vendido más de 10 millones de ejemplares. Me considero un fan de Jim Collins y me parece fascinante lo que nos ofrece.

En este caso, analiza con su equipo qué tienen en común las empresas que mejor lo hacen en condiciones adversas. Y pone como ejemplo a dos famosos exploradores de la Antártida, el noruego Roald Amundsen (1878-1928) y el británico Robert Falcon Scott (1868-1912). El primero alcanzó el polo sur; el segundo, murió allí sin conquistarlo. Amundsen se había preparado en técnicas de supervivencia; Scott, no.

La nueva investigación de Jim Collins demuestra que las empresas ganadoras que triunfan en tiempos difíciles (10Xers, les llaman, porque superan en más de diez veces a sus rivales en el mercado) comparten una serie de conductas nucleares: disciplina fanática, creatividad empírica y paranoia productiva. Lo que anima estos tres comportamientos es la “ambición de nivel 5” (como el “liderazgo de nivel 5”). Cinco mitos: que los líderes de éxito sean visionarios y que asuman más riesgos, que sus empresas son más innovadoras, más veloces, de más cambio interno radical y tiene más suerte. No es cierto.

La “disciplina fanática” es la extrema consistencia en la acción. Consistencia con los valores, los objetivos, los métodos, la gestión del desempeño… Las empresas ganadoras son monomaniacas en su búsqueda y en su foco.

La “creatividad empírica” consiste en no mirar a otros, a los argumentos de autoridad ni la sabiduría convencional, sino a los datos, pura y simplemente. Observación, experimentación y evidencias tangibles.

La “paranoia productiva” es la hipervigilancia cuando las cosas van bien, para que luego no vayan tan mal.

Las empresas ganadoras son serenas y robustas (hacen maratones, no sprints), disparan primero balas y luego bolas de cañón (experimentación a pequeña escala, y luego de gran calado) y cuentan con reservas (de los buenos tiempos) para proceder luego cuando vienen mal dadas. Son SMaC (Específicas, Metódicas y Consistentes). Aunque no tienen más fortuna que las demás, sí cuentan con mejor “retorno de la suerte” (aprovechan más y mejor las oportunidades que se les presentan). La “suerte de quién” (Who Luck): la suerte de encontrar al mentor, soci@, colega, líder, amig@ apropiad@s es uno de los principales tipos de suerte.

¿Cuáles son esas empresas ganadoras? De 20.400 compañías a partir de 1971, el equipo de investigación ha hecho siete cortes (eliminando las posteriores a 1995, las que han desparecido después de 2002, las de bajo rendimiento, las pequeñas, las inconsistentes, las de sectores estables, las anticuadas y las que no baten a su sector): han quedado siete empresas. Son Amgen, Biomet, Intel, Microsoft, Progressive, Southwest Airlines y Stryker.

“Incluso en un mundo incierto y caótico, la grandeza es cuestión de elección, no de azar”. Pues eso: el éxito no es por casualidad.

Del trabajo de Jim Collins se desprende que para ser una empresa ganadora en tiempos turbulentos, hace falta Consistencia y Acción (acción, acción, acción), Observación y Creatividad, Prudencia (no caer en la euforia) y Serenidad (ni caer en el desánimo), Ambición humilde y generosa. Tal vez sea sentido común (refrendado por una rigurosa investigación), pero no práctica común, desgraciadamente.

El nuevo libro de Jim Collins, con Morten T. Hansen, me ha recordado aquella canción de Mecano, “Héroes de la Antártida”. www.youtube.com/watch?v=niPd_SEiFRA

“No hubo lápida / si hubo plática / que Dios salve a la reina / gloria eterna a los héroes de la Antártida.”

jueves 16 de febrero de 2012

Google, al desnudo

Me gusta leer a Francis Fukuyama. Aunque en su día proclamó “el fin de la historia” y se equivocó (la falta de contrapeso al capitalismo provocada por la caída del muro de Berlín, por otro lado una gran noticia para la libertad, generó un exceso cuya consecuencia es el actual estado de cosas en Europa y EE UU), suele detectar tendencias como pocos.

El año pasado publicó Los orígenes del orden político (ayer se hacía eco de ello Valentí Puig en La Vanguardia). Es un análisis de la gestación de los estados nacionales como “formas de cooperación humana”. Del Leviatán al contrato social, la religión como forma cohesionadora, la tribu y los derechos de propiedad, la violencia social… Nos cuenta el auge para predecirnos la decadencia del mismo, con una parada (admirable) en el evolucionismo institucional de Dinamarca.

En la revista Foreign Affairs ha publicado Fukuyama este 2012 El interés nacional. Su tesis es que el actual capitalismo erosiona la clase media (de hecho, se la está cargando), que es precisamente la que sustenta la democracia liberal. No hay un meta-relato de la izquierda (que ha buscado la posmodernidad o el multiculturalismo) y por ello pierde poder en toda Europa (en EE UU cualquier parecido entre la esperanza de Obama y lo que luego ha significado es pura coincidencia, aunque repetirá como presidente vistas las opciones alternativas). “El orden político emerge como el logro de un cierto equilibrio entre las fuerzas que compiten en una sociedad”, sentencia Fukuyama. ¿Qué orden político puede emerger de una sociedad dual, en la que el talento es cada vez más valorado –por escaso- y el resto tendrá desempleo o minisalarios? El futuro seguro que no es lo que era.

He estado leyendo Desnudando a Google, de Alejandro Suárez Sanchez-Ocaña, empresario y experto en nuevas tecnologías. Como explica el autor en el inicio de la obra, ni es un panegírico (él es muy crítico con este casi monopolio de la búsqueda de información, porque lo conoce bien y desde hace mucho tiempo) ni se abona a la teoría de la conspiración (simplemente, es capitalismo puro y duro).

La romántica aventura de dos chavales que crearon esta empresa en un garaje (por cierto, la señora que les alquiló el garaje hoy es VP de Google y está forrada de pasta) ha derivado hacia un monstruo empresarial que todo lo controla. “No seas malvado”, que era su mantra inicial, ha quedado en agua de borrajas por ser una empresa cotizada. Y en el fondo, como nos cuenta el autor, el “milagro” es obra de Eric Schmidt (CEO impuesto por la empresa de capital riesgo que el 7 de junio del 99 puso 25 M $ para iniciar la aventura), un ejecutivo con mucha experiencia, bregado en mil batallas.

Alejandro nos presenta los orígenes de la compañía (con una “cierta manía a tomar prestado lo que no es suyo”), sus poderosos enemigos (Yahoo!, Microsoft, Apple, Mozilla Firefox, Facebook), sus productos (Google News, Google Books, Youtube… aunque el dinero lo hace con Adsense, con los anuncios), la censura china y el monopolio, que más del 90% de sus ingresos vaya a paraísos fiscales (en España pagó en 2009 por impuesto de sociedad unos 26.500 € con una facturación de más de 18 M €). 26.000 empleados (entre ellos, 7.000 programadores e ingenieros que son la élite), adquisiciones constantes (en 2010, 26 empresas compradas). Como bien dice el autor, no somos clientes de Google sino usuarios (los clientes, los que pagan, son los anunciantes). “No somos el pescado, ¡Somos el cebo!”.

Me aventuro a pronosticar que "Desnudando a Google" será uno de los éxitos editoriales de la temporada. Y no porque su autor alimente el morbo, sino porque las luces y las sombras de una de las empresas más poderosas de nuestro tiempo nos interesan a todos.

En la portada, una especie de “Darth Vader”, como si Google se hubiera pasado al lado oscuro. No creo que sea tanto. Simplemente, nada en el capitalismo y por ello necesita ser un tiburón, aunque sea considerada en 2012 la mejor empresa para trabajar (tiene proyecto, paga bien, genera la ilusión de cambiar el mundo, tiene prestigio…). Tale vez Google sea, como dice Andrew Grove (Intel), “una empresa dopada con esteroides, con un dedo puesto en cada sector”. En términos de modelo de negocio, todos debemos “googleizarnos” (siguiendo a Jeff Jarvis); en términos éticos, tal vez debemos aprender de ella para saber lo que no conviene hacer”. No hay que vender el alma, aunque sea a un precio escandaloso.

miércoles 15 de febrero de 2012

Artistas que compiten

He preferido ir a la Comunidad Valenciana desde Barcelona en tren, en el Euromed de las 7 de la mañana, habida cuenta de las huelgas y retrasos incesantes de compañías aéreas. Nuestro sistema ferroviario es puntual, cómodo y permite trabajar como no se puede hacer en los aviones ni en los aeropuertos, que necesitan reinventarse radicalmente.

Ayer, en la Champions, el FC Barcelona ganó 1-3 en casa del Bayer Leverkusen (los medios han utilizado con profusión la metáfora de la aspirina balsámica para el conjunto culé). Me gustó lo que dijo Pep Guardiola en la rueda de prensa posterior: “Mis jugadores son unos artistas a la hora de competir. No es fácil crear tantas ocasiones como hacemos nosotros. Mi equipo se ha comportado como siempre se comporta”.

Un/a artista es una persona capaz de hacer una obra de arte, algo que conmueve a quien lo disfruta. Sin embargo, los artistas no suelen ser competitivos. Son creativos, emocionales, impulsivos, tal vez geniales… pero competir no suele ser lo suyo. Los “imprescindibles” como diría Seth Godin, el gurú del marketing, son los artistas (conmovedores, inspiradores) que saben, quieren y pueden competir y por eso crean valor.

Hablando de artistas, me ha gustado mucho el nuevo libro de Gary Hamel, Lo que ahora importa. Tengo un gran cariño personal a Gary, profesor de la London Business School (LBS), consultor californiano que ha trabajado (como un servidor, dicho con toda modestia) para General Electric, Nestlé, Shell, IBM o Microsoft. En 1990, Charles Hampden-Turner me anunció en la LBS que el pensador más influyente en los próximos años sería Hamel (todavía no había publicado ningún libro). Su primer texto, con su maestro C. K. Prahalad, fue una maravilla. Desde entonces, tuve la oportunidad de presentarle y de disfrutar de una rueda de prensa conjunta en el congreso internacional de HayGroup en Barcelona, hace unos 15 años. Sigue siendo uno de los expertos más influyentes del management, como atestiguan The Wall Street Journal y Fortune.

Lo que ahora importa es un libro irregular, con algunas gemas admirables. La tesis, que comparto plenamente, es que tenemos que reinventar el management (la gestión) tal como lo conocemos, desde cinco focos: los Valores, la Innovación, la Pasión, la Adaptabilidad y la Ideología. A esos cinco focos dedica el escrito.

Importan los valores (Lealtad; Caridad, que el define como “colocar los intereses de los demás antes que los propios”, y por tanto debería ser Altruísmo; Prudencia; Responsabilidad; Equidad). Hamel defiende el capitalismo como pocos, y por eso subraya que “desde Adam Smith hasta Ayn Rand, los defensores del capitalismo han sostenido que el bien común alcanza su máxima expresión cuando cada individuo es libre para perseguir su propio interés.” Esto ya no se sostiene, porque como dice el mismo autor, “por desgracia, hoy el agua subterránea de los negocios se encuentra excesivamente contaminada por el desagüe superficial de la ‘egomanía’ con anteojeras morales”.

Hamel describe las causas del desastre de los últimos años en términos de Dinero fácil, Titulización, Seguros, Complejidad, Apalancamiento e Iliquidez, pero también en términos de Engaño, Arrogancia, Miopía, Avaricia, Negación… Nos propone “redescubrir los valores del granjero” (riqueza real, prosperidad duradera, no ser adictos a la deuda), recuperar la nobleza (“Un propósito noble inspira sacrificio, estimula la innovación y alienta la perseverancia”).

El autor defiende la innovación, porque a ella le debemos nuestra existencia, nuestra prosperidad, nuestra felicidad, nuestro futuro. Cataloga a los más innovadores, y entre ellos a los artistas (su producto estrella es la innovación). Como mejor ejemplo, IDEO, nuestros “hermanos” de California. Como hacen ellos, dedicar las reuniones a estimular ideas audaces, construir sobre las ideas de los demás, centrarse en el tema, mantener una sola conversación cada vez, swr visual, buscar la cantidad y posponer el juicio. Magníficos propósitos.

Junto a la Innovación, el Diseño: absolutamente inesperado, asombrosamente competente, estéticamente exquisito, visiblemente cuidadoso. El diseño no puede ser una ocurrencia tardía. “El gran diseño tiene más que ver con la empatía que con el genio”. Si no incorporamos el pensamiento de diseño a nuestra organización, estamos perdidos.

Como ejemplo, Apple: líder en ordenadores personales, el mayor minorista de música, rentable en teléfonos móviles (con un 5% de cuota obtiene más beneficios que Nokia con un 30%), con tiendas minoristas desde hace 10 años, el mayor distribuidor de software del planeta. En 14 años, ha multiplicado el precio de la acción por 110. Para Hamel, Apple es, junto a General Electric y Ford, la empresa más importante de la historia. ¿Qué ha hecho la compañía de la manzana? Primero, ser apasionada; liderar, no seguir; apuntar a sorprender; ser irracional; innovar de manera incesante e incisiva; sudar los detalles y sobre todo, pensar como un ingeniero y sentir como un artista (no pensar como un ingeniero y sentir como un contable, dicho con todos los respetos).

Importa la adaptabilidad. Debemos ser “enemigos de la entropía”, porque la mayoría de las organizaciones están encadenadas a modelos de negocio que acaban por atrofiarse. Para prevenir la entropía, hemos de ser humildes (aprender constantemente), honestos (evita la complacencia) y poner la misión como bien supremo. La gravedad gana, las estrategias caducan, el éxito corrompe (defensividad, inflexibilidad, fosilización). Hamel nos sugiere Anticipación (el futuro hay que verlo venir), Flexibilidad intelectual (mentes adaptables), Variedad estratégica, Mercados internos, Resiliencia (aguante ante la adversidad).

Importa la pasión. Según datos de Towers a nivel mundial, sólo el 21% de los empleados están comprometidos. El 38%, casi totalmente no comprometidos. ¿Las causas? No están liderados, bien dirigidos, por ignorancia, indiferencia o impotencia. La versión de Gary Hamel de la pirámide de Maslow es, de menos a más: Obediencia, Diligencia, Experiencia/Iniciativa, Creatividad, Pasión. Si es bajo el nivel de compromiso “no es porque el trabajo sea malo. Es porque la dirección falla”. Los ejecutivos tienen estándares éticos altos sólo para el 15% de las personas (las enfermeras, para el 81%; los médicos, para el 66%; los políticos y vendedores de coches, por debajo del 9%).

Construir comunidades de pasión. Bajo control, alta responsabilidad. Hamel pone como caso el BNZ, que da más libertad de acción y consigue un negocio disciplinado y rentable. En la “generación Facebook” (el poder de las redes sociales): todas las ideas cuentan por igual, la contribución pesa más que las credenciales, las jerarquías son naturales y no prescritas, los líderes sirven más que presiden, las tareas se eligen y no se asignan, los grupos son autodefinidos y autoorganizados, los recursos se captan y no se asignan, el poder se deriva de compartir y no de acaparar, la mediocridad queda expuesta, los disidentes pueden unir fuerzas, los usuarios pueden vetar la mayoría de las decisiones políticas y las recompensas intrínsecas son las que más importan.

Y finalmente, desafiar la “ideología de la gestión”. Gary Hamel se refiere, claro está, al taylorismo. Pero no se atreve a nombrarlo. El núcleo doctrinario es “gestionar como sinónimo de controlar”, burocracia (eficiencia racional) y falta de pasión, de entusiasmo (pues eso, taylorismo). “Las estructuras orientadas hacia el control y organizadas de arriba abajo resultan tóxicas para la creatividad”. Si Hamel observara la situación de la economía española, se reiría mucho: se busca un modelo de innovación como sucesor de la burbuja de ladrillo y sombrilla (turismo barato), con estructuras rígidas y un 40% de jefes tóxicos (los 45º del mundo en calidad directiva). Absolutamente imposible; sin embargo, hay ganadores y perdedores.

Hay esperanza. “¿Tiene el control un rival filosófico viable?”, se pregunta Hamel. Por supuesto, la libertad (responde él mismo). La libertad, la dignidad y la felicidad, podríamos añadir. “La verdad es ésta: como gestores, hemos estado mareando la perdiz. Hemos allanado las jerarquías corporativas, pero no las hemos eliminado”. En el libro aparecen buenos ejemplos empresariales: W. L. Gore (Hamel incluye una entrevista con su CEO), especialmente innovadora; Morning Star (la procesadora de tomates más grande del mundo), que hace de la misión el jefe y no encasilla a su gente, lo que significa más iniciativa, más capacidades, más flexibilidad, más camaradería, más juicio, más lealtad (fidelización del talento) y menos costes operativos. Es “un almuerzo barato, pero no gratis”, porque depende de seleccionar adecuadamente el talento: el 50% de los directivos senior se van a los dos años. O HCL Enterprise (una empresa de alta tecnología de la India). Finalmente, Hamel recoge las 25 propuestas de Management Lab y McKinsey: Recuperar el alma (Asegurar que la empresa sorve a un propósito más elevado, incorporar el etos de comunidad y ciudadanía, humanizar el lenguaje y la práctica de los negocios), Liberar las capacidades (Aumentar la confianza y reducir el miedo, Reinventar los medios de control, Inspirar saltos de imaginación, Expandir y explotar la diversidad, Facilitar las comunidades de pasión, Llevar el trabajo fuera del trabajo), Impulsar la renovación (Compartir el trabajo de fijar la dirección, Implantar el poder de evolución, Desestructurar y desagregar organizaciones, Crear mercados internos para ideas, talento y recursos, Despolitizar la toma de decisiones), Distribuir el poder (Construir jerarquías naturales y flexibles, Expandir el ámbito de autonomía, Reorientar el Liderazgo en movilización y coaching, Crear una democracia de información, Alentar a los disidentes), Buscar la armonía (Desarrollar mediciones de rendimiento holísticas, Trascender los intercambios tradicionales, Ampliar los plazos y las perspectivas de gestión), Rediseñar las mentes (Fortalecer el hemisferio derecho, Rediseñar la gestión para un mundo abierto, Reconstruir los fundamentos filosóficos de la gestión).

Leer a Gary Hamel, como a Tom Peters o a Jim Collins, es ineludible para un directivo que se tiene por tal, que es realmente un profesional de la dirección. Este texto, Lo que ahora importa, es uno de los imprescindibles del año para los amantes del management, los que destacan en Calidad Directiva.

Artistas que son competitivos en lo suyo, como Pura Ramos, periodista de 80 años (60 en el oficio), a quien guía un lema de Ramón Menéndez Pidal: “Pon tu alma en todo lo que hagas”. El periodismo le ha dado inquietud, curiosidad, deseo de estar viva. Entrevistada por Charo Nogueira, la redactora de Ars Magazine declara: “El periodismo ya no es tan bohemio. Nos hemos hecho más perezosos con internet y las redes sociales. Esperamos a que nos llegue la noticia. Hemos perdido el instinto”. “La vida es esquivocarse y levantarse a continuación. Se pasa rápido, así que ¡atrápala!”.


Mi agradecimiento a los artistas, que hacen de su vida -y de su obra- una obra de arte.

martes 14 de febrero de 2012

Lo mejor de cada uno


Jornada en Barcelona, organizada por APD sobre Nuevas tendencias en la Gestión del Talento. Una treintena de profesionales (la mayoría, pero no todos, de la Dirección de Recursos Humanos) de empresas muy importantes de Catalunya, con quienes he tenido el privilegio de trabajar de 9 a 17.15 h. Hemos estado tratando los tres ejes de la nueva era (del Talentismo, que está sustituyendo al Capitalismo como éste sustituyó al Feudalismo hace 500 años): la Era Conceptual, la Economía Conductual y la Cultura de la Gratuidad. Y como, a partir de ahí, la Gestión del Talento individual y colectivo debe impulsar la Fluidez Organizativa a partir de ocho claves:

1. Atraer y fidelizar talento (la Generosidad es la competencia clave en la nueva época).

2. Detectar el potencial, para anticipar el talento futuro.

3. Generar compromiso, desde la comunicación apropiada de la Estrategia (Cuadro de Mando Integral, Modelos de Negocio, Océanos azules)

4. Optimizar la compensación, más allá de la retribución (lo que exige repensar la motivación extrínseca e intrínseca).

5. Fomentar el orgullo de pertenencia, desde un clima de alto rendimiento y la cultura corporativa idónea.

6. Elevar la reputación corporativa, para ser una de las empresas preferidas para trabajar.

7. Detectar y difundir las mejores prácticas, para promover la excelencia.

8. Hacer equipo y desarrollar el liderazgo (coaching).

Son, con la que está cayendo, claves de supervivencia organizativa. Os agradezco mucho la atención durante toda la jornada a los que habéis participado en ella. Y a los profesionales del Hotel Granados, 83 de la cadena Derby, que es precioso (lleno de obras de arte) y muy pero que muy cómodo.

He estado leyendo un libro que me ha entretenido mucho, Cleptopía. Es la crónica de esta crisis económica desde el punto de vista de los mangantes que se han aprovechado con ella. Tipos como Alan Greenspan, que se ha vendido a sí mismo como un experto infalible y que acumuló un error garrafal tras otro. El autor es Matt Taibi, un joven periodista de 41 años, colaborador de Rolling Stone que escribe con mucha desenvoltura y lucidez. La editorial lo resume así: “Considerado por buena parte de la crítica norteamericana (Time, The Washington Post, The New York Times...) uno de los mejores libros sobre las razones de la crisis financiera actual, Cleptopía es un preciso relato, lleno de humor negro y no poca mala leche, de los acontecimientos, y también de los nombres y apellidos, que llevaron a la caída y posterior salvamento público de la economía norteamericana. Desde la historia de ese «cretino» de Alan Greenspan hasta la estafa de Obama con la ley sanitaria, pasando por las subprime, la salvaje especulación en los mercados de alimentos y, claro, el mafioso comportamiento de la banca –empezando por Goldman Sachs–... nadie ni nada queda al abrigo de la poderosa escritura de Matt Taibbi y del descarnado retrato que hace de la sala de máquinas del capitalismo financiero y de su domino sobre la política contemporánea. Si alguien quiere saber qué pasó –y quién hizo que pasara– en la última y todavía presente crisis económica, este es el libro... que se lee, además, como una buena novela”.

A las 6 pm he estado con Roger Domingo, editor de Planeta, tratando los nuevos proyectos, y muy amablemente me ha regalado varias novedades de Gary Hamel, Fernando Botella, Alejandro Hernández, José Manuel Chapado, Alejandro Suárez… Para quienes disfrutamos con la lectura de los buenos libros de gestión, se presentan estupendas novedades para este 2012.

Y después, me he ido a ver Lo mejor de Eva de Mariano Barroso. Una película mal tratada por la crítica, sobre una juez y un gigoló (un romance tórrido que interpretan Leonor Waitling y Miguel Ángel Silvestre, “El Duque”). Sinopsis: “Eva, una juez íntegra y rigurosa, se enfrenta al proceso judicial más importante de su carrera: el asesinato de una joven de Europa del Este, en el que está implicado un poderoso empresario. La presencia de un irresistible testigo, gigoló de profesión y amigo de la víctima, la sitúa frente a un espinoso dilema: resistirse o dejarse seducir, traspasando los límites de la ley”. Leonor Waitling está espléndida, Nathalie Poza (la esposa del acusado), muy convincente, y Miguel Ángel Silvestre, muy metido en el papel. Nuria Vidal, en Fotogramas, ya había escrito que la intriga no tiene misterios, pero que la química entre los protagonistas funciona.

¿Qué es “lo mejor de Eva”? La cinta comienza y concluye con una reflexión de Eva, la juez: “Hay cosas que no dependen de ti; es tu destino”. Y al final, nos enteramos de que “lo mejor de Eva” está en la vida que no tuvo. Cumplió los deseos de su padre, fiscal, estuvo cuatro años preparando oposiciones sin vida social alguna y cuando se convirtió en juez, estaba sola y adicta al trabajo.

Lo que no depende de uno es lo que los griegos llamaban “pasión” y que ahora se reivindica. Todos y cada uno de nosotros debemos elegir lo que queremos en nuestra vida, el papel que han de jugar nuestras emociones, pero desde el libre albedrío. Esta Eva se deja arrastrar y lo paga… Lo mejor de uno mismo nunca puede estar en la vida que uno no tuvo, sino precisamente en la que tiene. Hemos de hacer de nuestra vida una aventura fascinante.

Mi agradecimiento al equipo de APD Zona Mediterránea: Mercè, Aiste, Anna, Albert… Con qué pasión (en el mejor sentido) y entusiasmo hacéis lo que hacéis para desarrollar la calidad directiva. Os lo agradezco mucho de todo corazón.

lunes 13 de febrero de 2012

No dejes de tomar la testosterona

Bien sabes que para un servidor el Talento es la puesta en valor de lo que una persona sabe, quiere y puede hacer. Lo que un@ sabe, quiere y puede hacer (su capacidad y su compromiso) sin ponerse en valor, es Valía pero no Talento. Dos ejemplos de anoche mismo: los premios BAFTA y los Grammy. En los premios del cine británico, The Artist obtuvio siete galardones (mejor película, mejor actor mejor guión, fotografía, vestuaro ) de los 11 a los que optaba; Merryl Streep ha ganado como Mejor Actriz por su papel en La dama de hierro; Christopher Plummer, a sus 82 años, Mejor actor de reparto por su interpretación en Principiantes y ¡oh, sorpresa! La piel que habito de Pedro Almodóvar, BAFTA a la Mejor Película de habla no inglesa (el director manchego ya había ganado con Todo sobre mi madre y Hable con ella). Respecto a los galardones de la música, cuya ceremonia se ha convertido en un sentido homenaje a la gran Whitney Houston, ha triunfado Adele (seis gramófonos: mejor cantante, mejor canción, mejor letra, mejor álbum, mejor actuación solista en pop y mejor vídeo musical de corta duración). Maná, mejor álbum latino de rock, pop y urbano; el director de orquesta venezolano Gustavo Dumael, Grammy de interpretación orquestal; Foo Fighters, cinco galardones en las categorías de rock; Kanye West, quien obtuvo cuatro gramófonos en rap y el DJ Skrillex, tres premios de música dance.

Ayer he estado leyendo en Financial Times un artículo de portada sobre la hormona típicamente masculina, “Sigue tomando la testosterona”. Charles Wallace explica que al Dr. Lionel Bisson, osteópata del Upper West Side de Manhattan se le acumulan los pacientes ejecutivos de Wall Street que le demandan testosterona para convertirse en machos alfa. “Desde que empezó la recesión, muchos chicos quieren estar en lo más alto del juego”, explica el Dr. Bissoon. “Todos estos hombres están bajo toneladas de estrés, y el estrés reduce los niveles de testosterona. Creen que esta hormona les elevará sus capacidades y les harán más competitivos en el entorno laboral”. Es la andropausia: pérdida de energía, motivación y entusiasmo (por no hablar de la líbido). Abbott ha lanzado anuncios para quienes sufren de “baja T”. Una empresa de Las Vegas, Cenengenics, va a abrir en marzo un centro hormonal para hombres cerca de la Bolsa de Nueva York. Sí, el artículo explica que esta crisis es precisamente por exceso de testosterona, pero que los profesionales de Nueva York temen perder sus empleos por bajo desempeño. Cenengenics ofrece tratamientos por 4.000 $ y Abbott comercializa Androgen (testosterona en crema) que compró en 2009 a Solvay por 6.000 M $, con ventas anuales de 875 M $, un incremento del 35%. “Es el lado positivo de la agresión. Cambias tu mentalidad y empiezas a mirar positivamente al futuro”. Un estudio de dos economistas de la Universidad de California en Davis en 2001, titulado “Boys will be boys: Gender, Overconfidence and Common Stock Investment”(Los chicos serán chicos: Género, Sobreconfianza e Inversión en acciones). Los brokers varones compran y venden acciones un 45% más frecuentemente que las mujeres, y eso reduce los ingresos netos. “Los machos se pasan de exceso de confianza”.

La testosterona es esencial para la salud; sin embargo, correlaciona con la agresión y con tendencias suicidas, como demuestran múltiples estudios (Handbook of crime correlates, Wright J, Ellis L, Beaver K., 2009). Muy poca testosterona es algo malo; demasiada testosterona, es algo malo, pero la cantidad justa es algo perfecto" (Barbara Ehrlich, Universidad de Yale). Demasiada testosterona genera un proceso llamado “apoptosis”: la muerte celular programada, similar al del mal de Alzheimer.

El último libro de Seth Godin, autor de una docena de best-sellers, es ¡Hazlo! ¿Cuándo fue la última vez que hiciste algo por primera vez? (en inglés, Poke the box). “Imagina un mundo sin intermediarios, sin editores, sin jefes, sin responsables de recursos humanos, sin nadie que te diga lo que no puedes hacer. Si vivieras en este mundo, ¿qué harías? Adelante. Hazlo”.

Godin opina (y un servidor también) que “si el dinero, el acceso a la información y la fuerza organizativa no son los cimientos de la economía conectada, ¿cuál es el gran pilar? La iniciativa”. Siete imperativos: estar al tanto del mercado, de las oportunidades y de quién eres; estar preparados; estar conectado; ser coherente; crear un valor; ser productivo. El séptimo es “tener las agallas, el corazón y la pasión para lanzarse”. La iniciativa como pasión y como práctica.

En el mundo actual, podemos invertir en capital financiero, capital de redes, capital intelectual, capital físico, capital de prestigio (reputación) y capital instigador (el deseo de avanzar, la capacidad y el compromiso con hacerlo), que es el más importante en la nueva economía.

Hemos confundido el cambio con el riesgo (el mayor riesgo es no hacer nada nuevo), el ego con algo mal (el egoísmo no es lo mismo que la identidad), el trabajo con la mediocridad o la obediencia. “No aceptes la tiranía de ser elegido o no. Elígete tú mismo”. Godin habla del “Imperativo Semmelweis”: Iganz Semmelweis era un médico húngaro del siglo XIX que descubrió que la falta de higiene de los médicos y en especial de sus manos era la causante de un significativo número de enfermedades y muertes. Publicó un libro en 1861, pero no tuvo éxito, porque nunca se esforzó por explicar sus conocimientos ni tuvo paciencia.

Doug Rushkoff y Mark Fraunfelder han investigado sobre la predisposición que tenemos los seres humanos de entregar el control a instituciones que forman parte de nuestra vida. Necesitamos “10.000 horas, mucho trabajo y un éxito repentino”. “El inexorable acto de la invención, la innovación y la iniciativa es el mejor activo de marketing”. Cita a Scott McCloud, autor de Entender el cómic: el arte invisible y a Robert Litan, de la Brookings Institution: casi todo el crecimiento de una empresa se produce en los cinco primeros años desde su fundación. Seth Godin pregunta a los lectores: “Si tuvieras la oportunidad de participar en una charla TED, ¿de qué hablarías? ¿Qué has descubierto? ¿Qué sabes? ¿Qué puedes enseñar? Deberías participar en una. E incluso si no lo haces, deberías estar preparado para hacerlo”. Un servidor lo ha hecho (gracias a Fundesem, en Alicante) y lo he pasado muy bien.

Me ha interesado especialmente del texto de Seth Godin las investigaciones del doctor Jan Souman, del Instituto Max Planck de Cibernética Biológica: cuando no tenemos mapas, ni brújulas ni puntos de referencia, andamos en círculo. “No confíes en tus sentidos, porque aunque creas que avanzas en línea recta, no es así”. Por tanto, “sin proyectos no hay empresas”.

Me gustaría conectar esto con la Reforma laboral aprobada en Consejo de Ministros el pasado viernes. Me han preguntado estos días si es buena o es mala.

Me parece que ni una cosa ni otra. Es una herramienta, supuestamente, para la creación de empleo. Para mí, de las 10 medidas las más importantes no son las que se han comentado más profusamente (el paso de despido de 45 días a 33 o a 20 y el límite de 24 mensualidades o 12, el contrato nuevo bonificado, los temporales encadenados, la reordenación de las bonificaciones, la eliminación de la ultra-actividad, el plan de lucha contra el fraude en el desmpleo, los 7 días por año a directivos públicos, la vigilancia del absentismo), sino dos que parecen poco importantes y sin embargo son esenciales: Si la empresa tiene más de 100 trabajadores, está obligada a contratar una agencia de recolocación por una duración no inferior a los seis meses. El gobierno lo llama “compromisos de acompañamiento social”. Es imprescindible que la recolocación mejore en el mercado laboral español (como ocurre en el francés, alemán, holandés, inglés, estadounidense, nórdico). Las empresas que no se lo tomen en serio, peor para ellas.

La otra medida es el derecho individual de cada trabajador a 20 horas anuales de formación, con un contenido vinculado a su puesto de trabajo. Los criterios del sistema de formación para el empleo serán “la transparencia, concurrencia y evaluación de sus resultados”. Las empresas ganadoras, con una dirección de calidad, aprovecharán para formarse y desarrollarse, lo que es imprescindible para ser competitivos. Los malos negociantes de ventaja que simulan ser empresarios y que “no creen en la formación” (propia y ajena) seguirán con la picaresca (de momento, el 85% de las pymes no aprovechan la formación gratuita).

Con esta reforma, hay ganadores y perdedores. Somos el país nº 45 del mundo en Calidad Directiva. Si tuviéramos en la mayor parte de los empresarios y directivos la calidad de nuestra selección de fútbol sala (de nuevo, por 4ª vez consecutiva, campeones de Europa) o de nuestro equipo de Copa Davis, otro gallo cantaría en términos de desempleo.

Renovarse o morir. Aprender o perecer. Apreciar el talento o depreciarlo. No queda otra.

Hoy, entre Madrid y Barcelona. He estado de 1 a 2 pm en Gestiona Radio, hablando de que “ya no estamos en Crisis” y de las nuevas tendencias (Gracias, Lali, por la entrevista). AVE a Barcelona a la hora de comer, y trabajo de coaching estratégico en la ciudad condal.

Mi agradecimiento y admiración a los ejecutivos que aprovecharán la reforma laboral para relanzar su proyecto, para el crecimiento y el desarrollo. Mi desprecio hacia aquellos a los que les servirá para alimentar su codicia, con despidos y contrataciones baratas. El Talento se impondrá, no me cabe duda.