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miércoles, 2 de septiembre de 2015

Las 12 reflexiones de Steve Jobs para lograr la inspiración


Soy un firme partidario de las convenciones de empresa para iniciar el curso, de las “rentrées”, como solemos decir nosotros. Es una oportunidad única para mostrar los logros alcanzados, para proclamar los sueños, para revitalizar los valores, para hacer equipo, para (como si de una espada láser se tratara) poner “todos a uno” en pos de los objetivos, para generar ilusión tras el merecido descanso. La Alta Dirección de las organizaciones se lo ha de tomar muy en serio, porque es una inversión que puede ser muy rentable.

Carlos Vicente, bloguero (Barcelonitblog), cinéfilo y seriéfilo, ha compartido con nosotr@s un artículo de la web ‘Social Media y contenidos’ de Ernesto del Valle sobre las 12 frases de Steve Jobs para la inspiración: www.socialmediaycontenidos.com/steve-jobs-y-12-reflexiones-para-la-inspiracion. El fundador de Apple Computer tenía las ideas muy claras y, más allá de su controvertido estilo de liderazgo, marca la pauta (como El Cid, después de difunto) en lo que a la Innovación se refiere.
Las 12 frases en cuestión son las siguientes:
1. Foco y Pasión. “Enfocar tiene que ver con decir que no” (Jobs, 1997). El Foco es condición necesaria (“sin Foco, no puede haber Pasión”, escribe Ernesto); la Pasión es lo marca la diferencia.
2. Los clientes no saben lo que quieren hasta que se lo das. La Innovación no va de preguntarle constantemente a los clientes sobre lo que necesitas, sino de basarte en tus principios, ofrecer algo nuevo y comprobar que a los clientes les encanta. Henry Ford decía que los clientes de su época, de haber sido preguntados, habrían pedido un caballo más rápido.
3. Si no están dispuesto a devorarte a ti mismo, un competidor lo hará por ti. La canibalización, tan temida por el marketing, ocurrirá te pongas como te pongas. Mejor que sean tus propios productos los que dejen obsoletos a tus éxitos.
4. Has de vivir en la intersección entre las ciencias y las letras. Es lo técnico (la tecnología es el trampolín del talento) & lo humanista (el respeto por los demás). El pensamiento & la acción. Para crear productos rompedores, el conocimiento ha de ser multidisplinar.
5. Para los jóvenes, el mundo entero es un mismo lugar. Es la globalización: una realidad multicultural, diversa.
6. Gestionar el talento es rodearse de los mejores. Jobs buscaba la excelencia a través de personas excepcionales, y seguía el refrán anglosajón “si pagas cacahuetes, solo tendrás monos”.
7. La obsesión por controlar todos y cada uno de los detalles de la experiencia del usuario. “¡Es la experiencia que vive un consumidor al utilizar un producto la que marca la diferencia!”. Lo que realmente importa es la emoción (lo que te hace sentir), la recompensa inmediata, la gratificación profunda. Desde el ritual de desembalaje al inicio del funcionamiento. Ese disfrute del usuario no se improvisa; se diseña.
8. Minimalismo: menos es más. Se trata de eliminar todo lo superfluo. La admiración de Steve Jobs por lo zen y por el diseño intuitivo nos han enseñado la importancia de resaltar lo esencial.
9. El diseño de productos tecnológicos como proceso creativo. “Donde no hay nada que inventar, el auténtico innovador reinventa”. De las soluciones técnicas al diseño integral de productos innovadores.
10. “Piensa diferente” es más que un eslogan. En palabras de Jobs: “Apostamos por nuestra visión en lugar de hacer productos seguidistas”. La clave no está en decir que pensemos diferente, sino en realmente hacerlo. “Tu tiempo es limitado, así que no lo malgastes viviendo la vida de otra persona” (Discurso de Stanford, 2005).
11. Alma y raíces. Saber de dónde procede el diseño es importante. El alma no es una etiqueta, sino algo nuclear. Dar sólidas raíces a los productos y servicios asegura marcas duraderas.
12. “Campo de distorsión de la realidad”: si actúas como si algo fuera posible, acabará siéndolo. “La actitud es casi todo”.


Gracias a Carlos Vicente y a Ernesto del Valle por estas aportaciones. Ya sabes, “stay foolish, stay hungry”. Necesitamos algo de locura y de hambre por el triunfo.   

martes, 1 de septiembre de 2015

Se nos van de dos en dos: Oliver Sacks y Wayne Dyer


Primero de septiembre, segundo día de la semana en Madrid, de reuniones con clientes, internas y de preparación de la rentrée la semana que viene.

Se nos van de dos en dos. Primero, los cómicos: Lina Morgan y Daniel Rabinovic (Les Luthiers). Después, los pensadores: Oliver Sacks y Wayne Dyer.
Oliver Sacks fue un neurólogo británico nacido en Londres en 1933. Profesor de neurología en la NYU, fue catedrático en Columbia de 2007 a 2012. Autor de varios best-sellers, su libro ‘Despertares’ (1973) fue llevado a la gran pantalla con Robin Williams y Robert de Niro. Su último texto fue ‘Alucinaciones’ (2012). A un servidor no le apasionan los libros de casos y pacientes; sin embargo, el Dr. Sacks era un magnífico escritor, irónico y divertido. Le diagnosticaron un cáncer terminal en febrero. Falleció ayer domingo día 30 de agosto. En sus palabras, “por encima de todo, he sido un ser que siente, un animal que piensa, en este precioso planeta, lo que ha supuesto un privilegio y una aventura”. ¡Qué gran verdad!

Wayne Dyer nació en Detroit en 1940. Seguidor de la psicología humanista de Maslow y doctor en psicología por la Universidad de Michigan, escribió numerosos textos de autoayuda, el más famoso de los cuales es ‘Tus zonas erróneas’. Un libro imprescindible para quienes amamos el desarrollo del ser humano. De esa obra me quedo con frases como ésta:
- “Si cambias la forma en que miras las cosas, las cosas que miras cambian”.
- “Cuando juzgas a otros, no los defines, te defines a ti mismo”.
- “Practica ser el tipo de persona que te gustaría atraer”.
- “Soy realista, espero milagros”.
- “Lo verás cuando lo creas”.
- “El antídoto para el miedo es la fe”.
- “No hay escasez de oportunidades para ganarte la vida de lo que amas, sino escasez de voluntad”.
- “Nadie sabe lo suficiente como ser pesimista”.
- “El amor es cooperación en lugar de competición”.
- “No mueras con la música aún en ti”.

Para mí, la gran lección de Wayne Dyer es que la justicia es una “zona errónea”. Una persona sin zonas erróneas:
  1. No tiene tiempo para fijarse en lo que hacen sus vecinos.
  2. Disfruta todo lo que le da la vida; se siente cómoda haciendo cualquier cosa y no pierde el tiempo quejándose o deseando que las cosas fueran de otra manera.
  3. Está libres del sentimiento de culpa y de los acontecimientos que ocurrieron en el pasado.
  4. No se atormenta con preocupaciones. Algunas circunstancias por las que otras personas pasan pensando horas y horas,  apenas le afectan.
  5. No tiene necesidad de aprobación de los demás.  
  6. Se ríe y hace reír de casi cualquier situación, de acontecimientos absurdos y de los más serios y solemnes.
  7. Se acepta a sí misma sin quejas. Acepta que son seres humanos y que serlo implica ciertos atributos humanos. Sabe cuál es su aspecto físico y lo aceptan.
  8. Aprecia la naturaleza. Le encanta estar al aire libre disfrutando, corriendo, paseando o haciendo cualquier cosa que no le perjudique.
  9. No tiene compromiso emocional con los problemas. Acepta que son parte de la vida y eso les permite superarlos con facilidad.
  10. No necesita llamar la atención sobre sí mismo y no critica, es hacedor.
  11. Ayuda a los demás. Persigue el cambio social pero no se preocupa por los problemas por las noches ni piensa en las injusticias sin tomar acción.
  12. Es honesto, no pretende mentir ni evadirse.
  13. Cree que lo que logra es por su propia responsabilidad y no culpa a los demás de lo que le pasa.
  14. Tiene altos niveles de energía. Necesita poco sueño y está sano.
  15. Es muy curioso, siempre busca cosas que saber, hacer y aprender.
  16. No tiene miedo al fracaso y se arriesga a adentrarse en lo incierto y desconocido.
  17. No equipara los resultados externos con su éxito como ser humano.  

Mi gratitud a estos dos grandes psicoterapeutas que nos han dejado. Su legado estará con nosotr@s por siempre.
  

lunes, 31 de agosto de 2015

Ricki, la felicidad y la desigualdad


El fin de semana pasado Zoe y yo hemos ido a ver Ricki, por el atractivo de Meryl Streep, por supuesto, y también porque la dirige Jonathan Demme (‘El silencio de los corderos’, ‘Philadelphia’, ‘El mensajero del miedo’). Es la historia de Ricki Rendazzo (nombre artístico), que deja a su familia en Indiana para liderar una banda de rock en California. A petición de su exmarido Pete (Kevin Kline) porque la hija de ambos, que se acaba de divorciar, ha intentado suicidarse. La película se hunde porque la guionista, Diablo Cody (‘Juno’, ‘Young Adult’, ‘Jennifer’s body’, ‘United States of Tara’) se empeña en retratar mujeres renegadas.
Muy acertada la crítica (que he leído después) de Javier Ocaña, titulada ‘Desvergüenza narrativa’: http://cultura.elpais.com/cultura/2015/08/27/actualidad/1440691310_075083.html “La pregunta es si el empeño de la guionista Diablo Cody por contrastar dos modelos de vida americana no le ha llevado a componer el núcleo central de película, el de la visita de la protagonista a su familia, más idiota del cine reciente. No son agua y aceite sentimentales (el amor es ciego); son agua y aceite narrativos./ Porque no estamos ante un relato trascendente en el que el pasado sea eludido como figura retórica, como ejercicio de estilo, sino ante la más espectacular de las desfachateces sobre la esencia en el dibujo de personajes. Como es injustificable, no se hace la menor mención sobre el pasado, y punto. No sobre lo que no funcionó, que eso es fácil, sino sobre lo que sí funcionó durante bastante tiempo para que dos mundos tan antagónicos llegaran a estar unidos y a dar como fruto nada menos que tres vástagos. Es, pura y simplemente, caradura narrativa./ Cada una de las secuencias de ese eje central, casi una hora, empeora a la anterior: la actitud ante el suicidio, el dolor de la enferma, la cura a base de donuts y peluquería, la marihuana en el frigorífico, la reacción de la madrastra... Pasado al desastre, y como ya lo que estás deseando es escuchar a la gran orquesta de feria en la que toca Streep, el desenlace mejora con la boda. Salvo que te preguntes por qué se reconcilian.”
Más allá de si la Streep es capaz de interpretar a quien sea, la cinta es interesante porque Ricki, que vive su sueño, gana 445 $ a la semana como cajera de una especie de WalMart llamado Total Food, en tanto que su ex es un ejecutivo de marketing de una multinacional (la farmacéutica Lilly, por ejemplo) y se ha casado de nuevo con una chica de color, Maureen. En la película, por cierto, los afroamericanos no salen muy bien parados: hay una mención negativa sobre Obama (Ricki votó dos veces a Bush porque su hermano murió en Vietnam), su supervisor en el hipermercado es un joven que le reprende con una falsa sonrisa y varios invitados a la boda del hijo de Ricki y Pete, de clase alta, le critican.
Desigualdad. Tim Robbins, actor entrevistado con motivo de la última película de Fernando León de Aranoa, ‘Un día perfecto’ y que ha estado este verano en España con su versión de ‘El sueño de una noche de verano’, opina que “vivimos secuestrados por una minoría muy rica y muy poderosa que tiene en sus manos una inmensa maquinaria de propaganda para convencer a la gente de que lo que les conviene a ellos es lo mejor para todos. Ahora mismo, la lucha es entre el siglo XIX y el siglo XXI. Hay unos pocos millonarios que quieren seguir en el siglo XIX, pero al final perderán esa batalla.”  El reto, para Tim Robbins, es la desigualdad: “Los bancos quiebran y es la parte más débil de la sociedad la que carga con el sacrificio. Hay una parte muy importante de la clase media que está pasando a ser clase baja. Todo esto no tiene sentido porque el dinero que va a la clase media, y no a los ricos, es el que de verdad da vigor a la economía. Es el momento de pensar qué vamos a hacer con los pobres no solo porque es injusto, sino porque en cualquier momento puede estallar”. De Obama, como legado, quedará “que introdujo en la sociedad un deseo de cambio”. Y queda como esperanza el arte, con su poder de la emoción. “Como artista, tienes la capacidad de crear una empatía emocional con el público y generar una conexión que, en el mejor de los casos, puede ser transformadora”.
También el número de septiembre de Actualidad Económica trata sobre la desigualdad. “La desigualdad llevaba 30 años creciendo, especialmente en EEUU y GB. Todo el mundo lo sabía, pero se trataba de un debate académico, un asunto técnico” (Branko Milanovic, que ha sido economista jefe del Banco Mundial y ahora es profesor del City University en Nueva York). Esta autoridad mundial en desigualdad considera que la crisis la ha convertida en candente actualidad. “El contribuyente no entendió que se rescatara a los ricos”. En palabras de Adela Cortina, catedrática de Ética, “hemos llegado a un nivel de desigualdad que pone en peligro la democracia”. Cada año fallecen 1’5 M de personas en los países ricos por desigualdad de ingresos (Naoki Kond, U de Yamanashi).
La desigualdad se mide por el coeficiente de Gini, creado por Corrado Gini (1884-1965). En la Unión Europea, los menos desiguales son los países nórdicos (Noruega está en el 23’7%; Dinamarca, en el 28’1%) y en la cola estamos España (33’7%), Portugal (34’2) y Grecia (34’4%). Estados Unidos está en el 47%; por encima, México, Perú y Ecuador. Chile, Paraguay, Colombia y Brasil superan el 52%. China está por encima del 61% (la media mundial se sitúa en el 63) y Sudáfrica, Namibia, Comores y Seychelles están por el 65%.
El premio Nobel Paul Krugman ha puesto de manifiesto que desde 1975 en EE UU los sueldos de los percentiles 90-95 se han duplicado respecto a los medianos. Mientras el salario mínimo ha caído un 30% en términos reales, la retribución de la alta dirección se ha multiplicado por cuatro. Es un hecho (que recoge Miguel Ors en AE) que “los países desarrollados son hoy menos equitativos”. “Medir la desigualdad exige realizar determinadas opciones que no son neutras” (Antonio Villar, U Pablo de Olavide). Por ejemplo, utilizar el indicador de los “superricos” (1% de la población), que acapara en EE UU el 20% de la riqueza nacional, como ha denunciado Piketty. Su riqueza se reproduce al 5% anual, en tanto que la media es del 2%.
Según la encuesta de patrimonios de 120 países, cuando se analiza la renta por niveles y lo que ha sucedido con la riqueza de 1988 a 2008, aparece la “curva del elefante” (Milanovic, ‘Global Income Inequality by the numbers in History and How, 2012). Una larga trompa: las rentas del 1% más acomodado han mejorado un 60% en estas dos décadas. La mediana, un incremento mayor, del 70-80%. En los percentiles 50-60, los ganadores de la globalización: 200 M de chinos, 90 M de indios, 120 M de brasileños, indonesios, mexicanos y egipcios. Y “el tercio inferior también ha registrado avances significativos”. La gente que vive con menos de 1’25 $ diarios ha pasado del 44% al 23%. Entre 2002 y 2008, pequeño descenso de la desigualdad, aunque el Gini del mundo esté en el 70%.  Los grandes perdedores han sido los percentiles 75-90, justo donde arranca la trompa. Las clases medias europeas y norteamericanas (las “Ricki” de la película). “El tercer mundo se ha quedado con las tareas intensivas en mano de obra, lo que ha condenado al paro a millones de trabajadores poco cualificados” (Antonio Cabrales). El profesor Toribio (IESE) añade que la tecnología también juega: de 1915 a 1980, la educación avanzó más que la tecnología, lo que permitió igualar las rentas; desde entonces, la enseñanza redujo la producción de titulados. Globalización + revolución tecnológica: “Aunque la lucha contra la pobreza debe ser nuestra máxima preocupación, eso no significa que no deba importarnos la desigualdad, porque tiene consecuencias”.
En los 70, Arthur Okun lanzó ‘La gran disyuntiva’. O equidad o crecimiento. ¿Se mantiene? Aquí aparece el talentismo. Volviendo a Milanovic: “La principal razón de este cambio es la cada vez mayor relevancia del capital humano para el desarrollo. Cuando el capital físico era el factor decisivo, el ahorro y la inversión resultaban clave y era importante disponer de un contingente de ricos que podían apartar una proporción de sus ingresos mayor que los pobres”. Pero ahora se necesitan ciudadanos bien formados, “algo difícil en una sociedad que no reparte bien su renta”. La relación entre desigualdad y crecimiento es difícil de medir, apunta Pijoan. Porque en la justicia social hay dos variables: “La expectativa de ganar mucho dinero incentiva el trabajo y la inversión en educación, y las sociedad que toleran esas diferencias crecen más. Por el contrario, la desigualdad de oportunidades provoca una mala asignación de capital humano, porque quienes acceden a las becas, a los puestos de dirección o a los créditos no son por lo general los más inteligentes ni los más preparados” (Gustavo Marrero, U de La Laguna). Con su colega Juan Rodríguez (UCM) han analizado 26 estados de EE UU y llegado a la conclusión de que la igualdad de oportunidades favorece el crecimiento. Conclusión: “Los gobiernos deben nivelar el terreno de juego y dejar que todos compitan a base de trabajo y talento y generen desigualdad de la buena”.
La redistribución es como las drogas: según la dosis, cura o mata. Reduce las diferencias, pero puede desanimar al talento. El gasto social debe ser inteligente: por ejemplo, ayudar al talento femenino, porque tiene baja igualdad de oportunidades.
Gaetan Lion (2012) ha demostrado que no hay, a nivel mundial, correlación entre Gini y crecimiento del PIB. La hay negativa (a Gini más bajo, más crecimiento) en países en vías de desarrollo, y positiva (a más desigualdad, más crecimiento) en los países desarrollados. El sociólogo Zygmunt Bauman, premio Príncipe de Asturias, afirmó en febrero de 2014 en la Fundación Rafael del Pino que el coeficiente de Gini debería ser el nuevo PIB.  
Sí, la desigualdad es enorme. Pero millones de asiáticos, iberoamericanos y africanos (4/5 de la humanidad) han salido de la miseria a costa de la clase media occidental. Ors concluye: “Ese es el gran desafío: lograr que las instituciones funcionen imparcialmente, no solo las laborales, sino las educativas y las financieras, para que los empleos, las becas y los créditos se asignen en función del talento, y no de la pertenencia a grupos de edad, lobbies o clases sociales”.
La igualdad “mala” es el “café para todos”, que desemboca en una pesadilla totalitaria como la de la Venezuela actual. La buena es la equidad, que ya definió Aristóteles como “tratamiento desigual de situaciones desiguales”. Igualdad ante la ley, igualdad de oportunidades, distinto empleo del talento de cad@ un@.

Gracias a Miguel Ors Villarejo por su magnífico artículo, a los profesores Branko Milanovic (excelentes sus libros ‘Los que tienen y los que no tienen’ y ‘La era de las desigualdades’), Villar, Marrero y Rodríguez.

domingo, 30 de agosto de 2015

Talento y Crisis migratoria. Una Europa demasiado lenta


Me preocupa especialmente este último, porque es un triste síntoma de falta de Liderazgo en la UE. Se ha desequilibrado Siria, más de 4’5 millones de personas han huido del conflicto, las mafias se aprovechan de ello y nuestra comunidad de naciones reacciona tarde o nunca, lo que es éticamente muy reprobable.
Ayer publicaba Luis Ayllón el artículo ‘Una Europa demasiado lenta’. Es el siguiente: http://abcblogs.abc.es/luis-ayllon/public/post/una-europa-demasiado-lenta-16391.asp/
“Hace menos de un año, la entonces comisaria europea de interior, la sueca Cecilia Malmstrom, puso el ojo sobre la actuación de las Fuerzas de Seguridad españolas en la frontera de Melilla. Aquellos asaltos a la valla no eran nada para lo que está sucediendo ahora en otros países de Europa, pero la comisaria no encontró un minuto para pasarse por allí y ver sobre el terreno lo que sucedía.
Los dirigentes europeos del Norte sólo han comenzado a sensibilizarse con la presión migratoria que sufrían los del Sur, hasta que las mafias que trafican con seres humanos han encontrado resquicios para introducir refugiados por el centro de Europa. Antes, han tenido que morir miles de personas en el Mediterráneo mientras la Unión Europea seguía dando muestras de su lentitud  la hora de tomar decisiones. Y aún ahora se escandalizan de las actuaciones de la Policia de Macedonia o del muro que construye Hungría en su frontera con Serbia ante la avalancha de personas que les llega huyendo de la guerra.
Es verdad que no está en la mano de la UE resolver por sí sola el problema migratorio, porque resulta esencial actuar en los países desde donde parten quienes buscan entrar en Europa. Eso, en lugares como Siria, Irak o Libia no es hoy viable, aunque sí ha dado resultado en algunos africanos.
Sin embargo, las crisis que periódicamente afectan a distintas partes del mundo, suelen destapar las vergüenzas de la UE, incapaz de tomar decisiones rápidas o de lograr ponerse de acuerdo ni en asuntos migratorios, ni en temas económicos, ni en cuestiones de política exterior o de seguridad. Pese a que el club ya reúne a 28 Estados deseosos de caminar juntos, los miembros de la UE siguen pensando en claves nacionales más que europeas y, así,  resulta difícil avanzar.
Las convocatorias urgentes de Consejos Europeos terminan convirtiéndose en parches para tratar de paliar los problemas que se presentan, como se ve en las crisis migratorias. Y los resultados suelen ser los que marcan los pesos pesados de la Unión, mientras al presidente del Consejo Europeo, cuyo nombre la inmensa mayoría de ciudadanos europeos no conoce, no le queda más remedio que plegarse a sus decisiones.
Cuando decimos que falta Liderazgo, ¿a qué nos estamos refiriendo? Ya sabes que liderar es esencialmente marcar la pauta, hacer equipo e infundir energía.
Marcar la pauta le cuesta un mundo a la UE por el dilema, que expresara Ulrich Beck, de “una Alemania europea o una Europa alemana” (http://blogs.elpais.com/cafe-steiner/2013/05/una-europa-alemana.html). La crisis ha erosionado las democracias europeas, que prefieren seguir la “lógica del riesgo” (del miedo) que la de las democracias. Desde el poder burocrático y con el pavor al populismo (que simboliza Ziriza), se ha optado por “la estrategia del rehusar, del no hacer, de no invertir”. Beck escribió: “Alemania se ha convertido en un país demasiado poderoso como para permitirse el no tomar decisiones”. Es como ese Bayern (tan querido por grandes amigos) que domina su Bundesliga pero no llega a la final de la Champions. Ulrich decía que su país ha pasado del “lastre de la historia” al “lastre de la maestría”, enseñando a ese Sur cigarra y no hormiga a ser más austero (nuestro país, que en realidad no ha cambiado de modelo productivo, cuya calidad directiva es baja y que no ha adelgazado el peso del Estado, pasa por alumno aplicado). Si Merkel es la líder de esta Europa, que tome las riendas de una vez y no nos engañemos con cargos de cuyo nombre ni nos acordamos, que no tienen influencia real.
Cada país de la UE va a lo suyo porque sus gobernantes son elegidos en elecciones generales y el coste de la solidaridad, más allá del discurso, les parece mayor que los réditos del egoísmo nacional. Estrechez de miras. En el mundo actual, la falta de sinergias de la Comunidad Europea está convirtiendo esta parte del mundo en un museo frente a la pujanza de BRICS y compañía.
Y finalmente, la evanescencia del “sueño europeo” (Jeremy Rifkin). ¿Dónde está la ilusión? ¿Cómo conseguir que los jóvenes se involucren en el proyecto? Asistimos a la paradoja de que los refugiados tienen más ganas de pertenecer y vivir en la Unión que los que aquí nacieron.
Parece que olvidamos que hace 70 años, durante la II Guerra Mundial, 50 Millones de europeos se exiliaron voluntaria o forzosamente, que durante el régimen nazi huyeron 500.000 alemanes y tras nuestra guerra civil 500.000 compatriotas y que después de la IIGM, Alemania se recuperó espectacularmente en buena medida por los tres millones de inmigrantes provenientes de la Europa mediterránea (Francia recibió 2’5 M, Reino Unido dos millones y Suiza un millón). Si vamos más atrás, de 1870 a 1930, EEUU recibió a 27 M de europeos, Argentina más de 6 M. Brasil más de 4 M, Canadá 4 M, Cuba 610.000 y Uruguay medio millón.
Estoy con Joshcka Fisher, de quien hablaba en ‘Del Capitalismo al Talentismo’ y que se ha referido a este momento como “Parálisis migratoria”. Este es su artículo de hace cuatro días (ww.caffereggio.net/2015/08/26/paralisis-migratoria-de-joschka-fischer-en-el-pais/)
     Durante muchos siglos, Europa fue un continente plagado de guerras, hambrunas y pobreza. Millones de europeos se vieron obligados a emigrar por una privación económica y social. Cruzaron el Atlántico en barco hasta Norteamérica y Sudamérica, y llegaron a lugares tan lejanos como Australia, huyendo de la miseria y buscando una vida mejor para ellos y para sus hijos.
Todos ellos, según la terminología del actual debate sobre inmigración y refugiados, eran “migrantes económicos”. Durante el siglo XX, la persecución racial, la opresión política y los estragos de dos guerras mundiales se volvieron causas predominantes de la huida. Hoy, la UE es una de las regiones económicas más ricas del mundo. Durante décadas, una mayoría de europeos ha vivido en Estados democráticos pacíficos que defienden sus derechos fundamentales. La propia miseria y migración de Europa se han vuelto un recuerdo distante (si no completamente olvidado).
Y, sin embargo, muchos europeos se sienten amenazados una vez más, no por Rusia, que presiona para expandirse a costa de sus vecinos, sino por los refugiados y los inmigrantes —las personas más pobres del mundo—. En tanto cientos de personas se ahogaron en embarcaciones en el mar Mediterráneo este verano (boreal), se empezaron a escuchar voces en casi todos los rincones de Europa, 26 años después de la caída de la cortina de hierro, que reclaman aislamiento, deportaciones masivas y la construcción de nuevos muros y cercos. En Europa, la xenofobia y el racismo declarado avanzan descontroladamente, y los partidos nacionalistas, incluso de extrema derecha, están ganando terreno.
Al tiempo, este es sólo el comienzo de la crisis, porque las condiciones que llevan a la gente a huir de su tierra natal no harán más que empeorar. Y la UE, muchos de cuyos miembros tienen los sistemas de bienestar social más grandes y mejor equipados del mundo, parece sentirse abrumada por esta crisis, política, moral y administrativamente. Esta parálisis crea un riesgo significativo para la UE. Nadie cree seriamente que los Estados miembros individuales —particularmente Italia y Grecia— puedan superar por sí solos los desafíos planteados por la migración.
Existen tres causas detrás de la migración a Europa: el continuo malestar económico de los Balcanes occidentales; la agitación en el gran Oriente Medio, y las guerras civiles y conflictos de África. La intensificación o expansión de la guerra en el este de Ucrania rápidamente podría convertirse en una cuarta causa de fuga. En otras palabras, toda la inmigración que Europa enfrenta hoy en día está arraigada en las crisis agudas de su propio vecindario. Y, sin embargo, es poco lo que la UE puede hacer para abordar cualquiera de ellas. Dada su debilidad en materia de política exterior, Europa sólo puede tener un impacto menor en las guerras y conflictos que asuelan a África y Oriente Medio (aunque su influencia, por más pequeña que sea, debería utilizarse y desarrollarse). Los Balcanes occidentales, en cambio, son una historia diferente. Croacia ya es miembro de la UE; Montenegro y Serbia han comenzado las negociaciones para serlo; Albania y Macedonia son candidatos de accesión, y tanto Bosnia y Herzegovina como Kosovo son candidatos potenciales.
Por qué la UE no se ha involucrado más en los Balcanes occidentales sigue siendo el secreto de la Comisión Europea y los Estados miembros. El resultado absurdo, sin embargo, es que los ciudadanos de los países candidatos de la UE son objeto de procedimientos de asilo, porque no existe para ellos ninguna posibilidad de una inmigración legal a la UE.
La crisis de refugiados de este verano resalta otro problema estructural: la demografía. En tanto las poblaciones europeas envejecen y se achican, el continente necesita de la inmigración. Sin embargo, muchos en Europa se oponen férreamente a la inmigración, porque también implica un cambio social. A la larga, los responsables de las políticas tendrán que explicarle a su pueblo que no se puede tener prosperidad económica, un alto nivel de seguridad social y una población en la que los pensionados representan una carga cada vez mayor para la población económicamente activa. La fuerza laboral de Europa debe crecer, apenas una razón por la cual los europeos deberían dejar de tratar a los inmigrantes como una amenaza y empezar a verlos como una oportunidad.”

Efectivamente, el talento que viene de fuera es una oportunidad y no una amenaza. La miopía al respecto es clara ausencia de Liderazgo.
Mi gratitud a los emigrantes, que valientemente salieron de su país en busca de una vida mejor. Todos tenemos ejemplos en nuestras familias.